Kadavar

Kadavar –
For the Dead Travel Fast

Kadavar se fueron de excursión a Transilvania y vuelven de allí con maquillaje pálido, sombra de ojos y los colmillos (aún) más afilados que antes. En su quinto álbum de estudio siguen sin caer en la rutina mientras se sumergen, esta vez de lleno, en el occult-rock.

Cada dos años tenemos nuevo álbum de estudio de los alemanes que más gastan en cera para barbas. Ellos se lo guisan (en su propio estudio berlinés), ellos se lo producen (concretamente el batería Tiger, que ejerce de ingeniero de sonido). Esto sin parar de girar ni tan siquiera dos meses seguidos (no hay más que ver las veces que han tocado en España en el último lustro; sólo les falta tocar en la plaza del Trigo).

En la cuerda floja, pero sin vértigo

Kadavar vuelven a regatear su propia trayectoria para ofrecer algo nuevo. No nuevo per se, pues el ocultismo corre por la sangre del heavy metal desde sus mismísimos orígenes, pero sí nuevo teniendo en cuenta lo que habían hecho hasta ahora.

Si Rough Times (2017) ya fue un desvío considerable con respecto a la dirección que marcaba el GPS de la lógica y su propia inercia, concretamente hacia una carretera secundaria de montaña, peligrosa y cargada de puro doom, en esta ocasión Kadavar vuelven a regatear su propia trayectoria para ofrecer algo nuevo. No nuevo per se, pues el ocultismo corre por la sangre del heavy metal desde sus mismísimos orígenes, pero sí nuevo teniendo en cuenta lo que habían hecho hasta ahora los alemanes.

Con cada nuevo álbum, Kadavar corren el riesgo de quedarse desfasados y caer en la irrelevancia. El riesgo es alto jugando al deporte que lo hacen y teniendo en cuenta que cada vez menos gente encuentra interés en los guitarrazos vintage, las melenas alisadas y los pantalones de campana. Sin embargo, como el colgado aquel que pasó entre las Torres Gemelas con la única ayuda de una pértiga, estos tipos evitan el vacío como si hubiesen nacido para ello. Como si, conscientes de esa dificultad, su principal motivación fuese precisamente mantenerse en la partida sin cambiar de baraja.

Fotografía: Joe Dilworth

Retorcidos y perversos

Kadavar no dudan en hacer uso indiscriminado de sintetizadores y órganos con tal de generar una atmósfera entre vampírica y retro, que tampoco tiene complejos en abrazar lo puramente hortera llegado el caso.

Esta vez, el as en la manga del trío se muestra ya desdeThe End”, la intro de For the Dead Travel Fast, LP cuyo nombre procede de un poema del siglo XVIII del alemán Gottfried August Bürger, considerado pionero de la literatura vampírica. Toda una declaración de intenciones de por dónde irán los tiros de este quinto álbum. Literatura gótica para ser leída a la luz de las velas en estancias empedradas de castillos abandonados. Y rock duro para hacer lo propio.

The Devil’s Master” confirma las sospechas que teníamos algunos cuando en su último disco vimos un giro hacia WITCH o Uncle Acid and the Deadbeats en detrimento de otros coetáneos noreuropeos asentados en el rock setentero como Troubled Horse o Graveyard. Efectivamente, la mayor parte de los temas de este trabajo podrían haber salido de la mente y las guitarras de ultratumba de Kevin Starrs y compañía, si bien Kadavar consiguen no sonar a plagio al mantener su huella en todas ellas.

Evil Forces” añade más madera a la clase media del tracklist imprimiéndole un ritmo más acelerado, mientras queda patente, como muestra “Children of the Night”, que estamos ante una versión retorcida y perversa de los Kadavar que conocíamos. Una versión de la banda de serie B que no duda en hacer uso indiscriminado de sintetizadores y órganos con tal de generar una atmósfera entre vampírica y retro, que tampoco tiene complejos en abrazar lo puramente hortera llegado el caso. Lupus, de hecho, ha reconocido en alguna entrevista que, si por él fuera, habrían hecho un disco sólo con sintes fuertemente inspirado por la película Suspiria (la original). Lo cual, francamente, tendríamos curiosidad por ver.

Entre Nosferatu y Charles Manson

Kadavar son buenos, guapos, elegantes, vistosos sobre el escenario, y, lo más importante de todo, conscientes de lo que hacen (y los riesgos que eso entraña).

Los ya mencionados Uncle Acid, Witchcraft o Church of Misery pueden ser algunas de las referencias que primero se vengan a la mente al escuchar temas como Dancing with the Deado Demons in my Mind”. Pero lo descaradamente vintage de este disco hace que su análogo más cercano probablemente esté en dos bandas desconocidas para muchos y que están muertas y enterradas, como son Wicked Lady o la fabulosa Flower Travellin’ Band. Referencias oscuras pero muy recomendables, aunque sólo sea por no estar hablando siempre de los sospechosos habituales.

Por si a estas alturas de disco Kadavar aún no nos hubiesen conquistado, se guardan dos balas de plata en la recámara. Por un lado, el poco velado alegato contra el racismo y el fascismo que es Poison se cuela entre tanta historia de no muertos y castillos, dando de paso una muestra de la potencia vocal de Lupus para dejarnos con la boca como un túnel. Por otro, una fantástica selección de videoclips (dos de ellos rodados en Fuerteventura) que terminan de redondear ese tono cinematográfico que ya la música ofrecía por sí sola. Como único pero al trabajo: la dupla final formada por la balada Saturnales” y la muy larga “Long Forgotten Song”, que rebaja un par de grados el impulso que llevaba hasta entonces el disco. Un ligero bache final que no impide que For the Dead Travel Fast apuntale el incontestable estado de forma del trío alemán.

Kadavar son buenos, guapos, elegantes, vistosos sobre el escenario, y, lo más importante de todo, conscientes de lo que hacen (y los riesgos que eso entraña). Si eso, sumado a un quinto disco de nuevo entretenidísimo y, hasta cierto punto sorprendente, no los ha convertido ya en la banda de rock duro más importante de Europa (con permiso de sus vecinos escandinavos de Graveyard), sinceramente no sé qué lo hará.

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