Dano

Dano –
Istmo

Mientras crítica e industria se afanan desesperadamente por encontrar el nuevo fenómeno que sustituya al trap, Dano consigue con Istmo un álbum discreto y brillante de rap de vieja escuela. Catorce temas que condensan lo mejor del hip-hop virtuoso de la España de los 2000: destreza, erudición y virilidad.

Aunque RTVE le dedique un programa (Mixtape), y también precisamente por eso, todo apunta a que 2019 será el año en el que el trap deje de estar de moda. Entre tanto ruido, mientras periodistas y promotores culturales buscan desorientados el próximo fenómeno a monetizar, Dano, artista y productor del colectivo Ziontifik, ha publicado el pasado mes de febrero un disco con catorce temas de simple y puro rap: Istmo.

Impulsores de la profesionalización en el hip-hop

El estilo de Dano para crear beats se fundamenta en el sampleado, construyendo, según sus propias palabras, un “collage cubista de elementos completamente ajenos entre sí que no sólo no desencajan ni desentonan, sino que crean una obra totalmente nueva”.

Dano forma parte, junto con otros raperos y artistas como Elio Toffana, del colectivo madrileño Ziontifik. El rotundo éxito mediático de Agorazein hace menos accesible valorar el impacto que otros colectivos madrileños han podido tener en la repercusión contemporánea del rap, pero, aun así, no está de más recordar y ensalzar la contribución de los de Ziontifik.

Primero, por la profesionalización de todo su trabajo. Gran parte de ello es gracias a Dano, quien como productor es un artista con gusto exquisito y un abanico de referencias vastísimo. Ya en 2009, la producción de Dano en El Veneno, el disco referencia de Acqua Toffana (que celebra su aniversario los próximos 23 y 24 de noviembre en la Sala Gotham de Madrid), consigue que las canciones suenen a bastante más dinero del que realmente se invirtió.

Además, fueron de los primeros colectivos en España en dedicar tiempo y dinero al contenido audiovisual, por entenderlo como parte integrante de su obra. En 2011 lanzaron el proyecto Ziontifik Black Ops, a través del cual fueron publicando durante un año, el último día de cada mes, un tema inédito con videoclip. 

En línea con esta dinámica del colectivo, en YouTube se puede ver un cortometraje que acompaña a Istmo, grabado por el artista audiovisual Gonzalo Hergueta durante la estancia de Dano en Nueva York durante el verano de 2017.

Fotografía: Press

Un collage cubista

De principio a fin, Istmo bebe de influencias clásicas del hip-hop y consigue rescatar lo mejor de una tradición que ya parecía enterrada bajo tanto autotune: el rap de los 2000.

Además de rapero, Dano es un importante productor (por ejemplo, trabajó con Nathy Peluso en Sandunguera) y beatmaker del panorama urbano nacional. Su estilo para crear beats se fundamenta en el sampleado, construyendo, según sus propias palabras, un “collage cubista de elementos completamente ajenos entre sí que no sólo no desencajan ni desentonan, sino que crean una obra totalmente nueva”. En esa misma entrevista, el artista detalla:

No hay que explicar que, en los últimos años, la tendencia sonora de la cultura hip-hop ha virado hacia el sur de los EEUU, alejándose de las influencias neoyorquinas y abrazando principios originados en el rap de Houston, Memphis y Atlanta. Los sonidos orgánicos y “tomados” de vinilos antiguos, que buscaban la originalidad en su raíz y ejecución, han sido sustituidos por sonidos digitales y percusiones homogeneizadas, que buscan la originalidad en las melodías y progresiones de acordes. Nada es malo o bueno, ni mejor ni peor, pero yo necesitaba dejar claro qué es lo que soy, o, mejor dicho, de dónde vengo.

Trece de las catorce canciones de Istmo, todas menos “La Lluvia y el Sol”, han sido producidas por Dano. Siguiendo su método de partir de temas antiguos y ajenos para construir los propios, incluye, por ejemplo, un remake de “Broken Language” de Smoothe da Hustler (en el tema “Lenguaje Roto”). Y, en la canción “Lejos”, fragmentos “The Look of Love”. Todo el disco bebe de este tipo de influencias clásicas del hip-hop y consigue rescatar lo mejor de una tradición que ya parecía enterrada bajo tanto autotune: el rap de los 2000.

Vuelta al rap virtuoso

En los catorce temas de Istmo, Dano recupera a la perfección la tradición del hip-hop y consigue un disco pulcro y sólido que encaja perfectamente en los moldes del rap virtuoso.

El último libro del filósofo Ernesto Castro (El trap. Filosofía millennial para la crisis en España) contiene un brevísimo resumen de la historia del rap en España. En él, define el rap virtuoso como aquel que (A) hace gala de su virtuosismo lírico; (B) está comprometido con una serie de virtudes ético-políticas; y (C) está hecho por y para hombres. En este sentido, el rap virtuoso sería aquel protagonista indiscutible del hip-hop que se hacía en España en la década de los 2000; y las catorce piezas de Istmo crecen desde esas mismas raíces.

Aunque Dano ya tenía temas por aquel entonces, no es un artista que se haya quedado anclado en ese único estilo de rap. Además de las distintas vertientes musicales que maneja como productor para otros artistas, él mismo, en el EP Braille (2017), publicó su propia interpretación del trap. De la mano de $kyhook, con mucho hit-hat, Roland 808 y ritmos ralentizados, las seis canciones de Braille fueron hijas de su año.

A pesar de esa huida momentánea hacia el hype, cuando se publicó Braille, este Istmo ya se estaba gestando. Si con la ayuda de $kyhook expresó su sintonía con la música del momento, en los catorce temas de Istmo Dano recupera la tradición de la década de los 2000 y consigue un disco pulcro y sólido que encaja perfectamente en los moldes del rap virtuoso: temas como “Christopher Lambert” o “Lejos” lucen lírica y vocalmente (A). Mientras, el compromiso ético con el arte y la calle se deja ver en “De la Mano” o en la ya mencionada “Lenguaje Roto” (B). Y, por último, las siete colaboraciones que se incluyen en el disco son masculinas (C).

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