Presumido

Presumido –
Cuatro Estaciones

Presumido regresan dos años después de publicar su álbum debut con Cuatro Estaciones, un disco cocinado a fuego lento y presentado a lo largo del año en forma de EPs y varios singles con los que han demostrado su ambición y evolución estilística. El dúo gallego lleva su synth-pop hacia terrenos más contundentes, encontrando un perfecto equilibrio entre su carácter más ambiental y su lado más directo y enérgico. ¿El resultado? Un brillante trabajo de pop.

En primer lugar, congratulémonos por la existencia del segundo álbum del dúo gallego. Presumido se encontraban en una situación crítica y decidieron arriesgarlo todo: empeñaron sus instrumentos para liberarse de su discográfica, quedando a merced del crowdfunding para recuperar sus aparatos y, así, volver a la normalidad. Finalmente, lo consiguieron; Presumido confiaban en su música y en su público, y la jugada ha culminado en un fantástico Cuatro Estaciones fruto de su madurez y de una confianza en sí mismos que no vislumbramos en su debut.

No me malinterpretéis. Vendetta, publicado a principios de 2017, fue un disco que sobresalió en el panorama nacional gracias a esa mezcla de synth-pop y pop industrial que recordaba a nombres como James Blake o Nine Inch Nails, entre otros. No en vano, figuró entre nuestros mejores discos nacionales de aquel año. Por suerte y pese a haber dejado el listón bien alto con aquella primera referencia, Cuatro Estaciones consigue que veamos Vendetta como un hermano pequeño de este registro, como el germen de todo lo que ha venido después. Una muestra naïve del potencial del dúo formado por Tarci Ávila y Nacho Dafonte.

Mientras que Vendetta, a pesar de la calidad de su producción, en ocasiones parecía no tomarse en serio a sí mismo debido a esa retranca lírica, las referencias a la muerte y ciertos detalles musicales (como los samples de animales en “Animal Collective”), Cuatro Estaciones supone un verdadero golpe sobre la mesa con el cual los gallegos desarrollan todo su potencial.

La madurez creativa de Presumido

A pesar de que en cada estación parece predominar un leitmotiv sonoro y lírico diferente, no es descabellado pensar que existe cierto hilo conductor que nos permite considerar Cuatro Estaciones como una obra total y no simplemente como la unión de distintas piezas inconexas.

Presumido han ido desvelando Cuatro Estaciones progresivamente a lo largo de este último año. Una estrategia que les ha permitido soltar pequeñas píldoras en forma de singles y EPs, coincidiendo con las estaciones del año y comenzando por el invierno (¿pequeño homenaje a Bon Iver?). Del mismo modo, este proceso nos ha permitido comprobar de primera mano y poco a poco el florecimiento y la evolución del sonido del dúo conforme iban completando el proceso de grabación de este su segundo trabajo.

El rasgo más llamativo de todo esto, adentrándonos formalmente en el apartado sonoro del álbum, es que, a pesar de extender tanto la grabación y de que en cada estación parece predominar un leitmotiv sonoro (además de lírico) diferente, no es descabellado pensar que existe cierto hilo conductor que nos permite considerar Cuatro Estaciones como una obra total y no simplemente como la unión de distintas piezas inconexas.

Fotografía: Promo

Detalles atmosféricos, pero mucho pop

Cuatro Estaciones es un claro reflejo del florecimiento y la evolución del sonido del dúo. Un disco que destaca por, sobre todo, su grandilocuencia y sus colosales singles de puro pop.

Aunque en Vendetta encontrábamos singles extraordinarios, gran parte de su minutaje transcurría mediante exploraciones algo atmosféricas e íntimas (en la línea de un Arca primerizo). Cuatro Estaciones destaca por, sobre todo, su grandilocuencia y sus colosales singles de puro pop. A pesar de todo, las canciones propias del otoño parecen encontrarse a caballo entre el sonido de su primer disco y este, con esa Yo os Bendigo” de apariencia tranquila y un final de carácter IDM en la línea de LFO, la ambiental y cargada de detalles atmosféricos “Los Árboles Nunca Lloran” o ese cierre a voz y vocoder que es “Vapórea”. Presumido invocan perfectamente a Bon Iver e Imogen Heap y se hermanan con canciones anteriores como “Autismo Contigo” o “D.E.P”. El resultado es precioso.

Pero, como digo, el otoño es la excepción en cuanto a sonoridades e influencias. Arca, LFO o incluso el primer Aphex Twin parecen habitar en esas composiciones, mientras que en el resto del álbum aparecen nombres como Home, Ratatat y otros citados por ellos mismos (M83, Beach House, St. Vincent). El invierno nos muestra a unos Presumido que apuestan por un synth-pop con más gancho (El Rey Azotado”) y que, a su vez, no teme aventurarse en exploraciones que recuerdan a los comienzos de M83, aquel que facturaba composiciones sintéticas de post-rock (“La Ley del Hielo”, “Amapola Desnuda”).

Que Presumido se presentaran con estas canciones no es de extrañar, ya que, en definitiva, es un material que se mantiene dentro de las coordenadas a las que nos tenían acostumbrados. La evolución y las diferencias más notorias comienzan con la primavera. Lágrimas de Belladona” introduce una instrumentación más orgánica (bajo predominante, batería de tintes más acústicos) y una atmósfera más acorde con aquel inocente y jovial Saturdays=Youth (2008) cuya influencia parece extenderse hasta “A la Guillotina el Miedo”, un canto esperanzador cuyo estribillo luminoso destaca por su contundencia y detalles de sintetizador con aroma a Beach House.

Producción exquisita y cuidada al detalle

Presumido han firmado un álbum mucho más maduro y contundente, con el cual han conseguido equilibrar a la perfección el carácter más ambiental e hipnótico de algunos pasajes de Vendetta y el pop más directo de sus mejores singles.

En la siguiente transición de estación el asunto vuelve a ponerse realmente interesante en cuanto a producción y nos conduce, además, al mejor momento de Cuatro Estaciones. Soy Más Duro Que Tu Cara” pone fin a la primavera con un mayor ajetreo sonoro. Fluyen, como antaño, las influencias de Depeche Mode y el alemán Apparat. Esta sensación de caos vuelve a aparecer en la cara B del verano, un remix algo desacertado de “El Rey Azotado” con mayor presencia de guitarras.

Sin embargo, entre medias encontramos un oasis perfecto y la mejor canción en toda la discografía de Presumido (hasta la fecha): “Soñar a la Carta”. Es un tema pop perfecto, con crecidas adecuadas en los estribillos para que resalte el falsete de Tarci a caballo entre Tino Casal y Justin Vernon. En las estrofas encontramos un synth-pop exquisito gracias a esos sintetizadores brillantes, los cuales marcan cada compás y nos generan suficiente expectación hasta un estribillo azucarado lleno de arrolladores sintetizadores. Sin palabras.

Para acabar, Presumido nos ofrecen tres remixes de “Lagrimas de Belladona”, “La Ley del Hielo” y “El Rey Azotado”, temas que de esta forma se abren a un carácter más club y nos permiten reflexionar acerca de lo que nos ha ofrecido Cuatro Estaciones. Presumido han firmado un álbum mucho más maduro y contundente, con el cual han conseguido equilibrar a la perfección el carácter más ambiental e hipnótico de algunos pasajes de Vendetta y el pop más directo de sus mejores singles. Los gallegos se han tomado muy en serio este trabajo y el oyente lo percibe tanto por su grandísima producción como por el dulce sabor de boca que deja tras una escucha completa. Desconozco qué nos ofrecerán en el futuro, pero sólo podemos esperar que continúe siendo igual de brillante.

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