Rosalía y Yung Beef charlan “sobre el marketing y el oficio de ser músico”

Protagonistas del cuarto episodio de Mixtape, el nuevo programa de Playz

El cuarto capítulo de Mixtape, el nuevo programa de Playz, la plataforma digital de RTVE, ha contado con Rosalía y Yung Beef como protagonistas. Durante el metraje, dos de los mayores iconos de la “revolución” que ha supuesto la escena urbana en España charlan sobre diversos temas que podrían englobarse en “el marketing y el oficio de ser músico”.

Independencia, obsesión y críticas

A grandes rasgos, Rosalía cree que en pleno siglo XXI estar o no con una gran discográfica no va ligado a tener una mayor o menor libertad creativa: “Tú puedes mantenerte puro estés donde estés […] La pureza de un artista o ser muy independiente creativamente no depende de estar o no estar firmado”. Los rifirrafes del granadino durante su etapa con Sony son bastante conocidos, por no hablar de su beef con C. Tangana al respecto. No sorprende, por lo tanto, su mensaje: “Yo quiero controlar mi negocio y que nadie me coma la oreja. Sólo tengo la música, no tengo nada más en la vida”.

Otro de los puntos más llamativos de la conversación es cuando ambos detallan su “obsesión” por la música. En esta línea, Yung Beef cree que “cualquier persona que quiera dedicarse a un nivel fuerte a cualquier oficio tiene que estar obsesionado”. “Es mi droga”, aclara. “Y el azúcar”, añade. Esa obsesión lleva a ambos artistas a cuidar mucho más de lo que puede parecer ciertos aspectos: “La manera en la que tú te vistes, es marketing. La manera en la que suena tu voz, también”, confesaba Rosalía.

Sin embargo, tanto Rosalía como Yung Beef han sido (y son) objeto de críticas. En el caso concreto de la autora de El Mal Querer (2018), está claro que su obra ha estado salpicada desde un primer momento por eso que llamamos apropiación cultural, aunque ella dice verlo ahora de otro modo: “La gente cuando te critica, no está hablando de ti como persona, sino de lo que ellos entienden que tú eres”. Yung Beef, por su parte, no lo da mucha importancia y asegura “no creer” en eso.

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