THE S.L.P.

THE S.L.P. –
THE S.L.P.

Con THE S.L.P., Sergio Pizzorno (guitarrista y compositor de Kasabian) firma un trabajo digno, aunque un tanto descafeinado, que juega con una combinación refinada de estilos diversos. A pesar de que las primeras escuchas presagian un disco de gran calidad, esta sensación se diluye a medida que avanza el viaje y, finalmente, todo queda en un trabajo solvente, pero de trascendencia limitada. Realmente nunca llega a su destino, pero el camino es disfrutable.

Aprovechando el silencio discográfico de Kasabian desde su última publicación en 2017, el guitarrista y compositor de la banda inglesa, Sergio Lorenzo Pizzorno, se aventura en solitario con su proyecto THE S.L.P. (o lo que vienen siendo las propias iniciales de su nombre y apellido). Tras la publicación de varios sencillos a modo de adelanto, llegaba el presente álbum, de título homónimo, ante una perspectiva de fuerte apuesta por tratarse de una de las personalidades más ilustres de la escena musical británica.

Volar en solitario es complejo cuando uno ha levantado multitudes a golpe de himnos con una de las formaciones más representativas de la escena indie-rock inglesa de la primera década del nuevo siglo. El movimiento siempre resulta arriesgado y puedes ganar con la jugada o, en cambio, caerte con todo el equipo. En este caso, afortunadamente, el resultado ha sido positivo. Aunque no brillante. 

Mirando más allá de Kasabian

THE S.L.P. nos trae once piezas que fluyen entre el synth-pop, el funk, el house o el R&B y el rap de nueva escuela. Si bien es fácil rastrear las formas de Kasabian, también se pone de manifiesto la voluntad de Pizzorno por desvincularse del sonido de su banda madre.

THE S.L.P. nos trae once piezas que fluyen entre el synth-pop, el funk, el house o el R&B y el rap de nueva escuela. Pizzorno logra aquí un variopinto abanico de influencias que revelan sus inquietudes estilísticas más profundas. Si bien es fácil rastrear las formas de Kasabian, también se pone de manifiesto la voluntad de Pizzorno por desvincularse del sonido de su banda madre, lo cual demuestra su valía como artista individual.

No obstante, el eclecticismo y la búsqueda de experimentación que persigue THE S.L.P. resulta un tanto excesiva y esto afecta al concepto global del elepé. De este modo, y a pesar de la interesante variedad creativa, el disco peca de una falta de coherencia sonora y discursiva que nos impide apreciar la obra con un sentido único.

Fotografía: Neil Bedford

Miscelánea de géneros como mejor baza

El eclecticismo y la búsqueda de experimentación que persigue THE S.L.P. resulta un tanto excesiva y esto afecta al concepto global del elepé. De este modo, el disco peca de una falta de coherencia sonora y discursiva.

Esa experimentación sale a relucir en el curioso arranque instrumental de “Meanwhile… In Genova”, que se refleja en los spaghetti western de Ennio Morricone y en el cine de 007. Tras este inicio cinematográfico, “Lockdown” nos encierra en sonidos espaciales que flirtean con el neo-soul y el synth-pop. 

La versión del Pizzorno clubber ibicenco se manifiesta en “((trance))”, un tema que nos saca a la pista de baile a través de ritmos deep house lentos y elegantes, los cuales se ven apoyados por la efectiva “The Wu” y sus aires de hit festivalero pegadizo (si se supone que el título es un homenaje a Wu Tang-Clan, en esta pieza no se les representa de la mejor manera). A continuación, “Soldiers 00018” pasa bastante de puntillas entre el resto de cortes, comandada por un apañado juego de sintetizadores que, no obstante, suena más a descarte de los Chemical Brothers que a otra cosa. 

Meanwhile… At the Welcome Break” abre la segunda mitad del álbum y vuelven los aires a banda sonora de Morricone con ese silbido inicial acompañado de unos acordes de guitarra desértica y unas trompetas mariachis, mientras la voz en esta ocasión se muestra distorsionada. Acto seguido, Pizzorno vuelve a sacar su vena discotequera en una bailable “Nobody Else” que, al igual que la ya mencionada “((trance))”, desprende aromas de chill house por todas partes. En “Favourites” se hace grande marcándose un melocotonazo hip-hopero en colaboración con Little Simz, incorporando además una percusión con cierto regusto al breakdance de los ochenta.

Beats antes que cuerdas

La guitarra como instrumento no ocupa realmente un lugar central en el debut de THE S.L.P. Lo cierto es que Pizzorno muestra mejores dotes para las melodías de cariz electrónico, apostando por una producción que desplaza las seis cuerdas en pro de sintetizadores y cajas de ritmos.

El interludio instrumental de “Kvng Fv” da paso a “The Youngest Gary”, una pieza que recuerda al más puro sonido Kasabian en su arranque, pero que nuevamente da un giro para incidir en la música de baile. Meanwhile… In the Silent Nowhere” cierra THE S.L.P. con una selección instrumental que combina sección de cuerdas y elementos electrónicos para crear un ambiente sonoro cercano al de una banda sonora, cerrando así el ciclo cinematográfico “Meanwhile”.

THE S.L.P. tiene bastantes momentos destacables, pero probablemente no trascenderá en el tiempo y su recuerdo será efímero. Porque, aunque es cierto que el álbum combina hábilmente múltiples géneros y su producción es tan nítida como elaborada, acabamos por centrar más la atención en el historial del artista en cuestión que en el propio trabajo. Pese a todo, quizás esta andanza individual de Pizzorno pueda ofrecernos en un futuro próximo algún disco mejor compactado, así que no lo condenemos tan rápido al ostracismo musical.

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