Viva Suecia

Viva Suecia –
El Milagro

Por algo dicen que nunca hay que hacerse demasiadas ilusiones con nada, por muy bien que pinte. El hype generado con el bombardeo promocional ha difuminado un disco en el que encontramos menos aristas de las que prometía. Dicho lo cual, es de justicia reconocer el talento de unos Viva Suecia que se conocen muy bien y que han logrado otro álbum lleno de himnos coreables, para regocijo de su ya imponente legión de fans. El tiempo dirá si también les sirve para trascender a la cada vez más malcriada generación festivalera en España.

Ha sido, sin duda, uno de los discos más esperados del año en nuestro país. Todo encaja: un grupo que tiene las medidas bien cogidas tanto a su fórmula sonora como al mimo de todos los aspectos que conlleva la puesta en escena decide aprovechar lo cosechado con la inercia. Esa calidad palpable desde sus primeros conciertos era carne de éxito en el circuito festivalero; simplemente había que modelar el producto, suavizarlo con melodías más pop y, por supuesto, estribillos épicos y fácilmente adhesivos. 

El proceso de mutación de Viva Suecia, ligero pero evidente, se aprecia en el paso de La Fuerza Mayor (2016) y sus canciones que eran témpanos shoegaze que dejaban sin habla al concepto mucho más fácil de procesar de Otros Principios Fundamentales (2017). Al igual que ocurre con, por ejemplo, Los Planetas, basar el discurso sonoro en recubrir melodías pop con muros de guitarra hace que el conjunto de su obra resulte homogéneo en un primer acercamiento, pero también blinda de una forma increíble la personalidad, por lo que intentar solucionar ese problema prematuro puede ser peligroso de cara a ocupar un lugar privilegiado en el futuro. Son miles los casos de artistas que han profanado su propia obra tratando de huir de fantasmas que no eran tales, o buscando satisfacer necesidades (o presiones) inmediatas.

¿Servir al público, o al propio arte?

El Milagro (2019) llega con la vitola de ser el disco más potente y ambicioso de Viva Suecia, producido por el gurú Carlos Hernández y con un resultado acorde con todo lo recogido de forma exponencial en estos primeros años de carrera.

Y aquí llegamos a la cuestión que plantea la dicotomía clave: ¿Debe el artista servir al propio arte, o al público que le da de comer? Siempre es difícil discernir la respuesta correcta a este respecto, y mucho más creerse con derecho a arrojar algún tipo de sentencia, así que lo mejor que se puede hacer es lanzar el debate al aire y dejar que cada cual extraiga sus opiniones.

El Milagro (2019) llega con la vitola de ser el disco más potente y ambicioso de Viva Suecia, producido por el gurú Carlos Hernández (Planetas, Pereza, Sabina, Sunday Drivers y un infinito etcétera) y con un resultado acorde con todo lo recogido de forma exponencial en estos primeros años de carrera. No tan consecuente es lo que uno se encuentra cuando lo escucha, ya que, al margen de ciertos detalles novedosos en la producción, en el disco no se aprecian grandes síntomas de evolución y sí la evidente tendencia del grupo a homogeneizar sonido y discurso, logrando también de forma simultánea adaptarse a ese mundo al que han decidido pertenecer. Este factor, que no es ni mucho menos criticable, sí que ha provocado que la banda se asemeje y comparta cada vez más identidad con un amplio porcentaje de colegas del panorama indie como por ejemplo Izal, Second o Shinova. Eso sí, lo hacen con cierta clase.

Fotografía: Ene Jean

Su trabajo más ambicioso

Al margen de ciertos detalles novedosos en la producción, en el disco no se aprecian grandes síntomas de evolución y sí la evidente tendencia del grupo a homogeneizar sonido y discurso, logrando también adaptarse a ese mundo al que han decidido pertenecer.

El primer single, Lo Que Te Mereces”, es también el tema encargado de inaugurar la experiencia. Acompañando a la característica cadencia vocal de Rafa Val encontramos una batería que, aunque quizá resulte algo plana, cumple con la función de impulsar la canción hacia su propio estribillo. La energía contrasta con el mensaje, donde se deja traslucir cierto rencor, pero que funciona, acabando en alto con un mensaje de resignación muy bien convertido en corona. “Qué Querías Ser de Mayor” reincide en una percusión plana que sujeta las estrofas, pero que esta vez se compensa con un buen estribillo marca de la casa y unas campanas que subrayan la épica.

Y, sin haber dado tiempo siquiera a inquietarse, nos topamos con los dos grandes puntales del disco. “Necesitarnos Tanto” sale despedido como un misil por los auriculares gracias a un estribillo coral que precede a las primeras estrofas, apuntaladas de forma magistral por una línea acentuada de bajo que pone la piel de gallina. Importante envoltorio para un mensaje que, aunque tenga un aparente destinatario, es más una conversación interna de reconocimiento, aceptación y limadura de asperezas.

Seguidamente, “Días Amables” vuelve a fulminar con una de las mejores letras de un inspirado Rafa. Asemejándose mucho en su forma de balada ascendente a “Ahora, Tú”, constituye el corazón de El Milagro, el núcleo de la temática general, que no es otra que la asunción de las circunstancias personales y la búsqueda de fuerza en la superación y la lucha interna para afrontarlas:

Si nunca llegaran, no hay nada de malo
Se cose, se canta y se aguantan los palos”

Un exceso de hype que puede pasar factura

Habrá que ver cómo trata el tiempo a estas nuevas canciones, aunque lo más probable es que gracias al fino cuidado que les darán en directo, terminarán por ser recordadas como parte de este capítulo de la historia musical de nuestro país. Y, si no, siempre nos quedarán cosas tan sublimes como “Necesitarnos Tanto” y “Días Amables”.

El inicio de Algunos Tenemos Fe” parece la canción de Scar con las hienas en El Rey León. Acostumbrados a los paisajes fríos y la seriedad épica, la inmersión en grooves más bailables puede llegar a chirriar. No obstante, la canción gana con las escuchas, los riffs agudos a lo Foals y el recurso final de la pausa repentina y las palmas solucionan el posible conflicto inicial con el oyente. “La Fuerza Mayor” recuerda precisamente al primer álbum de los murcianos, del mismo título. Lineal, paisajística, como un aullido entre la niebla, y con un bonito arreglo final.

Es curioso la introducción de guitarra acústica en “Te Prometo”, ya que hace esperar otra cosa diferente a lo que sigue y, pese a no irse en toda la canción, pronto desaparece para los oídos. Otra canción guiada por un llamativo riff que vuelve a recurrir a mantras de autoayuda como “No hay más amor que el propio”. La construcción de “Creo Que Aprendí A Decir Que No” recuerda a los Radiohead más carismáticos, si bien la inconfundible e hipnótica voz de Rafa la lleva pronto a terreno conocido y prosigue con pocas sorpresas, algo repetitiva ya a estas alturas.

El Milagro” fluye sobre otra genial línea de bajo (muy buen trabajo en general de Jess Fabric durante todo el disco) que, junto con los arreglos de viento, fortalecen un estribillo algo flojo. Por su parte, “Será” es esa excepción power-pop que siempre aparece en algún momento de sus trabajos. La envoltura instrumental desaparece esta vez en favor de la energía y la inmediatez.

Cierra el disco “Fóllame”, tema de explícito título para el cual el grupo ha contado con la colaboración de Joe Crepúsculo en los teclados. Todos los elementos están bien hilados en esta reflexión final sobre los errores cometidos, con un estribillo acentuado en un ejercicio de virtuosismo compositivo por las palabras “cállate” y “cállame”. Este epílogo cierra el disco con un sabor un tanto agridulce, ya que la segunda mitad termina haciéndose un poco cuesta arriba debido a la falta de sorpresas. 

Habrá que ver cómo trata el tiempo a estas nuevas canciones, aunque lo más probable es que gracias al fino cuidado que seguro les darán en directo Rafa, Jess, Alberto y Fernando (y la novedad en la formación de Rodrigo, teclista de Rufus T. Firefly), terminarán por ser recordadas como parte de este bonito capítulo de la historia de la música de nuestro país, de la que ya forman parte, sin duda, estos murcianos.

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