Liam Gallagher

Liam Gallagher –
Why Me? Why Not.

Liam Gallagher está de vuelta con un álbum notable que sigue los preceptos ya expuestos en As You Were (2017), aunque da una gratificante vuelta de tuerca a su propuesta al integrar nuevos recursos sonoros, trabajando nuevas posibilidades vocales y volcándose en una escritura más personal. Why Me? Why Not. no es ni más ni menos que lo que esperábamos del artista, pero mejor.

No le van mal las cosas al pequeño de los Gallagher. Con la propuesta que defiende en solitario desde que lanzara As You Were a finales de 2017, Liam ha rivalizado en popularidad y capacidad de convocatoria con su hermano Noel, ha batido récords de ventas en vinilo e, incluso, ha estado embarcado en una gira alrededor del mundo con más de ciento veinte conciertos, que son casi tantos como los que hizo en cuatro años con la malograda Beady Eye. Consciente de ello, se ha aventurado a llamar a su nuevo álbum Why Me? Why Not., un título que dejar entrever cierta aceptación sobre el rol que le ha tocado jugar al cantante tras la disolución de Oasis. Aunque en numerosas ocasiones ha mostrado interés en reverdecer viejos laureles, parece cada vez más dispuesto a dejar atrás el pasado y asumir su nueva condición de artista en solitario. Un proceso que adivinamos complicado y que pretende solventar a partir de autoafirmaciones como esta.

El álbum que esperábamos, pero mejor

No hay grandes sorpresas en Why Me? Why Not. Liam nuevamente se aferra a lo convencional, a lo familiar, pero sí que aporta algunos toques distintivos. La producción es más grandilocuente, sacando muy buen partido a la sección de cuerdas que se extiende a lo largo del álbum, así como por el cariz psicodélico que toma protagonismo en la segunda mitad.

No hay grandes sorpresas en Why Me? Why Not. Liam nuevamente se aferra a lo convencional, a lo familiar, pero sí que aporta algunos toques distintivos respecto a su trabajo anterior. De entrada, la producción es más grandilocuente, han sabido sacar muy buen partido a la sección de cuerdas que se extiende a lo largo del álbum, así como por el cariz psicodélico que toma protagonismo en la segunda mitad del plástico. Hablo en plural porque Liam se ha rodeado nuevamente de productores como Greg Kurstin, Andrew Wyatt y Simon Aldred, quienes también figuran como co-autores.

Cierto es que el cantante ha tenido un papel más activo que en su publicación anterior, implicándose en la composición de todos los cortes, lo que se refleja en un resultado final más personal, tratando temas como su relación con Noel, seguir su propio camino, su más reciente ruptura matrimonial o el reencuentro con su hija Molly tras diecinueve largos años. Un disco emotivo, en líneas generales, donde escuchamos una voz bastante mejor trabajada, capaz de acometer numerosos falsetes para hacer más interesantes las melodías. La duda es: ¿será capaz de llevar esos matices al directo?

Fotografía: Promo

Una escritura más personal

Liam ha tenido un papel más activo que en su publicación anterior, implicándose en la composición de todos los cortes, lo que se refleja en un resultado final más personal, tratando temas como su relación con Noel, seguir su propio camino, su más reciente ruptura matrimonial o el reencuentro con su hija Molly tras diecinueve largos años.

Donde no hay sospecha alguna es en el empuje deShockwave. Una pieza con la que han pretendido replicar la gran apertura que suponía “Wall of Glass”, siendo, como esta, el primer single del álbum, aunque está lejos de su rotundidad. Este primer corte se queda a medias, y sólo su mensaje parece justificar su privilegiada posición, ya que Liam se muestra liberado ante el regreso triunfal a la música que supuso su debut en solitario:

“Now I’m back in the city
The lights are up on me
They tried to keep me locked away
But hallelujah I feel free”

El mancuniano saca su lado más íntimo en la melancólica One of Us, el mayor acierto de esta entrega. No encontraremos a lo largo del registro un acompañamiento de cuerdas ni una línea de bajo más solvente que los aquí dispuestos. Una maravilla, como su videoclip, que explicita su nostalgia por el pasado y el vacío que ha dejado Noel Gallagher en su vida tras cortar toda relación personal y profesional a partir de la ruptura de Oasis. “You said we’d live forever”, le reprocha en el estribillo. Una referencia muy bien traída. Todo sea dicho.

Continuamos con las baladas enOnce. Y parece que también con la temática: “But oh, I remember how you used to shine, back then / You went down so easy like a glass of wine, my friend”. Con un comienzo acústico en sintonía con su admirado John Lennon, estará igualmente arropada por una sección de cuerdas que la refuerza. Sorprende su puente, un pasaje de marcado componente lisérgico que rompe con el convencionalismo del resto de la canción. Más optimista se desarrolla Now That I’ve Found You para expresar su alegría por haberse reencontrado con su hija Molly tras diecinueve años. Una canción un tanto mediocre que suena a boy band de los noventa.

Nuevos recursos sonoros

Queda anclado en los parámetros de siempre, pero sin caer en la redundancia. Secciones de cuerda, psicodelia y falsetes que aportan más de lo que inicialmente esperábamos de este segundo álbum.

Un piano rabioso será el encargado de dar el pistoletazo de salida a la stoniana “Halo. Pronto se le sumará una batería poderosa y nos guiarán hacia un estribillo de ecos beatlelianos. Promete bastante, pero termina pecando de plana y machacona. Lo que unido a la flauta disonante del puente sin propósito aparente termina por constituir una pieza bastante olvidable. Afortunadamente, el álbum no tarda en remontar de la mano de Why Me? Why Not., gran canción que no desentonaría en el tracklist del Don’t Believe the Truth (2005) de Oasis. Liam juega con el falsete en el estribillo demostrando un dominio vocal desconocido en su figura hasta el momento. Una buena melodía que acompañada de nuevo por un cuidado arreglo de cuerdas harán de esta composición una de las más destacadas del registro.

En Be Still todavía asoman algunos vestigios de lo que fue Beady Eye. Estéticamente no parece encajar del todo bien en el sonido general del álbum y casi parece un parche de última hora. No obstante, estamos ante una buena canción de trompetas furtivas en el estribillo y una suerte de caos controlado en el puente donde nos habla sobre mirar hacia delante y encarar el futuro, ya que el mundo no se detiene ante nada ni ante nadie. Alright Now, por su parte, parece una pieza inédita del Lennon de los setenta. Melancólica, trabaja complejos ritmos de batería que coquetean con el pop progresivo. Y una vez más, con los violines creando la atmósfera apropiada.

En Meadow, Liam invocará el espíritu del George Harrison más psicodélico para firmar una canción aceptable que no es sino un nuevo intento por autoconvencerse de que el pasado, pasado está, aunque por el momento los esfuerzos siguen siendo infructuosos. En no pocas ocasiones ha tendido la mano a Noel para revivir ‘La Gran O’, como alguna vez la ha llamado, para toparse con una negativa rotunda por parte de este. “It’s a long, long, long lonely life sometimes / You gotta hold your head up high / If you want to break the chains / from your past life / My dear, don’t you worry no more”, entona en el estribillo.

Consolidando su propio proyecto

Why Me? Why Not. supone un paso adelante en la carrera solista de Liam Gallagher. Sin salir de su zona de confort, nuestro protagonista se atreve a integrar nuevos recursos en sus canciones con los que, de alguna manera, entregar material nuevo.

Entre tanto, con The River vuelve a traernos ecos de su banda madre. Nos insta a iniciar una revolución para cambiar las cosas sin dar por perdida ninguna lucha, siendo nosotros mismos y desoyendo a la “policía del pensamiento”, las celebridades y su representación ficticia de la realidad a través de las redes sociales. Y del Liam más comprometido socialmente a la catarsis de Gone. Desértica, oscura, épica. El cantante habla sobre la ruptura amorosa que tuvo que enfrentar con su anterior pareja, apoyándose para tal empeño sobre una guitarra solista pesada que contrasta con la brillantez de los violines. Un cierre que nos deja con bastante buen sabor de boca.

Why Me? Why Not. supone un paso adelante en la carrera solista de Liam Gallagher. Sin salir de su zona de confort, nuestro protagonista se atreve a integrar nuevos recursos en sus canciones con los que, de alguna manera, entregar material nuevo. Queda anclado en los parámetros de siempre, pero sin caer en la redundancia. Secciones de cuerda, psicodelia y falsetes que aportan más de lo que inicialmente esperábamos de este segundo álbum. Asimismo, es preciso destacar el salto cualitativo respecto a las dotes del artista como compositor, involucrándose en la creación de todos los temas y escribiendo desde una perspectiva más personal. Todavía existe un amplio margen de mejora, pero con la ayuda adecuada, poco a poco, va consolidando su propio proyecto.

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