Yawners: «Just Calm Down cuenta una historia con introducción, nudo y desenlace»

El proyecto de Elena Nieto es pop poderoso y guitarras distorsionadas, cuya energía te conduce instantáneamente a referentes noventeros como The Breeders, Pixies y Weezer o a contemporáneos como Waxahatchee o Big Thief.

La primera vez que escuché a Yawners me dio la sensación de que se abría un agujero en el espacio-tiempo y que estaba nuevamente en 1996. Un sonido desgarrador y con letras en inglés que a más de uno le recordará a los mejores Dover, pero, en realidad, Yawners tienen una identidad tan propia que sus canciones son igual de disfrutables estando de fiesta, haciendo deporte o incluso estudiando. Pegan con todo.

El origen de Yawners está en la ciudad castellanoleonesa de Salamanca, aunque, por cosas de la vida, su motor principal (Elena Nieto, una artista de apenas veintiséis años que parece haber pasado gran parte de su juventud en plena era post-grunge) ha tenido que cambiar de sede hasta en tres ocasiones.

Yawners surgió hace algo más de cuatro años entre locales autogestionados de Salamanca, donde se respiraba un ambiente lleno de solidaridad y ganas de música. Dio sus primeros pasos con Dizzy (2015), un álbum debut muy crudo y totalmente autoproducido que, como más tarde catalogará su creadora, es una obra por auténtico “amor al arte”. 

Las circunstancias hicieron que Elena tuviese que cambiar de baterista tras mudarse a Alemania, donde fue se impregnó de la escena alternativa y de su música. Sin embargo, quiso regresar a España para realizar una nueva gira, momento en el que conoció a su actual compañero de aventuras: Martín Muñoz. Juntos sacaron el sencillo “Arco Iris” a finales de 2017 y, dos años más tarde, ha llegado el larga duración Just Calm Down.

Está claro que Yawners apuestan por un sonido que en su día estuvo de moda en España, pero que hoy es francamente difícil de encontrar incluso dentro del circuito underground. No obstante, lo mejor es que nos explique todo la propia Elena Nieto. 

Los orígenes de Yawners están en Salamanca. ¿Cómo surgió este proyecto? ¿Habías tocando en algún otro grupo antes?

Cuando todavía vivía en Salamanca y estaba en segundo de carrera tocaba en otra banda, Space, y ensayábamos en un local autogestionado que se encargaba de proporcionar un lugar barato donde los grupos de música de gente joven pudiésemos ensayar. Ese espacio se llamaba 13 Monos y, aunque ahora está cerrado, todo surgió allí. 

Creé Space junto a otro chico que se llama Oliver, pero había muy buen ambiente en Salamanca y constantemente nacían nuevos grupos. Yo apenas di dos conciertos allí, ya que a los pocos meses me fui a Alemania y comencé otra etapa de mi vida. 

Pero antes de irte grabaste Dizzy junto a Oliver, ¿verdad?

Ese disco lo hice muy rápido. A pesar de ser ocho canciones, lo grabamos en apenas un mes y medio. Conseguimos mezclarlo en casa de un amigo en común que se apañaba muy bien con lo que tenía y, así, tuvimos nuestra primera demo. 

En Alemania surgen nuevos proyectos y conoces a nuevas personas…

Bueno, tarda un poquito en gestarse. En Alemania yo empiezo a tocar junto a un baterista de allí, donde comienzan a surgir ideas y propuestas (entre ellas intentar hacer una gira de conciertos por España). El problema estaba en que este baterista alemán no podía acompañarme y conocí a Martín a través de Internet. Me vi en la tesitura de tener que cancelar todo lo que tenia cerrado o buscar a alguien en España que colaborase conmigo, y opté por lo segundo. Tras hacer la gira, le gustó la idea que teníamos como grupo y se quedó.

Y entonces empiezan las comparaciones. No sé si os agradan demasiado y hasta qué punto coincidís.

Esto es del todo inevitable y siempre que se hagan con fundamento hasta pueden venir muy bien a un grupo pequeño o en crecimiento como es el nuestro. Pero sí es verdad que, muchas veces, se abusa de ese recurso y se acaban catalogando a grupos nuevos con etiquetas y comparaciones que, en algunos casos, rozan el absurdo. A mí, por ejemplo, me han comparado más de una vez con las Hinds y nunca lo he entendido porque ellas hacen un género totalmente diferente. A veces pienso que nos comparan sólo porque somos mujeres y resulta raro. Si nos ponemos a comparar a grupos de hombres, pues imagínate…

Fotografía: Mariano Regidor

¿Resulta “raro” ser mujer en la industria musical hoy en día?

Últimamente se esta haciendo un gran esfuerzo para que este tipo de pensamientos vayan desapareciendo, pero siempre están los típicos dinosaurios con comentarios fuera de tono que sobran. En Estados Unidos hay más grupos de chicas que de chicos y es normal, pero aquí cuesta algo más.

Sin intentar compararos con ningún grupo en concreto, lo que sí siento al ver vuestros vídeos y al escucharos es que tenéis una propuesta autentica de finales de los noventa. ¿Creéis que os aporta ese “elemento diferenciador” con respecto a lo que se suele escuchar hoy por hoy en España?

Es verdad que, en este momento, los grupos que están dentro de la escena donde nos solemos mover miran hacia otros estilos y géneros, pero también hay un resurgimiento de bandas que cantan en castellano gracias a Carolina Durante, La Plata o Cala Vento. He escuchado a gente decir que les encaja muy bien nuestro estilo porque se echa de menos en España, aunque también debo decir que en el underground español más profundo estoy convencida de que hay más grupos que se podrían clasificar dentro del género por el que se mueve Yawners. 

Dizzy fue una auténtica explosión de guitarras y locura como carta de presentación. Con la perspectiva que da los años, ¿qué cosas cambiarías y cuáles repetirías una y mil veces?

Creo que nació con la única pretensión de dos amigos que intentaban hacer de forma espontánea algo por amor al arte. Con Just Calm Down todo ha sido mucho más profesional, tanto a la hora de componer como en los aspectos técnicos. Creo que las cosas pasan cuando tienen que pasar, así que no sé si cambiaría algo de nuestro disco debut. Yo creo que no.

En 2017 llegó el single “Arco Iris”, una especie de paréntesis en lo que fue un parón de cuatro años respecto a la grabación de nuevo material. ¿En ese tiempo estuvisteis girando o trabajando en otros proyectos?

Registramos “Arco Iris” a finales de 2017 como algo circunstancial, porque yo ya tenía bastantes canciones [para el LP] y se nos presentó la oportunidad de grabar un par de temas en un estudio de Madrid que tenía un amigo nuestro. Como llevábamos un tiempo sin publicar nada, decidimos meternos al estudio y autoeditar todo. Creo que fue muy positivo, ya que de cara al nuevo álbum teníamos algo intermedio que nos servía para tener más seguridad y confianza. 

Y el pasado mes de marzo publicasteis el disco Just Calm Down, que precisamente calmado no es. Lo primero que llama la atención es que incluis vuestra primera composición en castellano, “La Escalera”. ¿Os sentís cómodos cantando así de cara a futuras canciones?

Yo escribí esta canción en castellano porque me salió así y fue natural. Creo que, para mí, es igual de cómodo utilizar ambos idiomas. Aunque, por otro lado, es verdad que la empatía del público es mucho mayor cantando en castellano porque el mensaje se transmite mejor.

«Con Just Calm Down todo ha sido mucho más profesional, tanto a la hora de componer como en los aspectos técnicos»

Del álbum también me llama la atención “See You, See Me”, que habla sobre lo que han cambiado nuestras vidas con Internet.

Es el medio por antonomasia para todos, incluidos los músicos. Sería imposible empezar un grupo hoy en día sin Internet, a no ser que tuvieras mucho dinero y mucha suerte. Esta muy bien que se fomente la autoedición, autograbación y demás porque no deja de ser una oportunidad que antes no estaba ahí para casi nadie. Por otro lado, a lo mejor es cierto que las plataformas de streaming han cambiado la forma de valorar la música y es bastante injusto. La gente se guía por las reproducciones que tienen las playlists y, en muchos casos, esos números están controlados por algoritmos.

¿Tú con qué canción te quedas del disco?

Pues te diría que me quedo con el último corte, “I’m Not Gonna Miss You Anyway”, porque es una de las canciones más melancólicas del disco. Parece que es una canción de amor, pero en realidad habla de mi odio y admiración por Madrid. Siento las dos cosas: a veces echo de menos la ciudad y otras no quiero volver.

¿La perspectiva lírica de los discos es diferente?

Diría que Just Calm Down es muy narrativo porque cuenta una historia con introducción, nudo y desenlace que se ha gestado durante estos años, mientras que Dizzy sigue una línea más simple y habla de temas sueltos que no tienen mucho que ver entre sí. 

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