Flying Lotus

Flying Lotus –
Flamagra

Flying Lotus se extiende en densidad sin perder su estilo característico de electrónica glitch hop para crear un álbum tan uniforme en sus texturas como lleno de sorpresas para los fans con sus particulares colaboraciones.

Flying Lotus reclama a gritos ser uno de los mejores artistas de electrónica de la pasada década, y podrías decir que cualquiera de sus álbumes es su obra maestra: desde el minimalista Los Angeles (2008) hasta el viaje psicodélico a través del espacio digitalizado de Cosmogramma (2010), incluso aquel You’re Dead! (2014) con el que FlyLo actualizaba la fusión del jazz de los setenta a la era moderna. Demostró que diferentes géneros podían no sólo convivir, sino fusionarse muy fácilmente a través de un estilo de electrónica original y revolucionario. Además, como sobrino-nieto de Alice Coltrane, sus beats glitchy se han vuelto más sofisticados con el tiempo al reclutar a Ravi Coltrane (el hijo de John Coltrane) en Cosmogramma o al venerable Herbie Hancock en You’re Dead!. FlyLo hace parecer fácil desafiar la cápsula del tiempo con sus realizaciones hiperdigitales que aúnan el alma de J Dilla y los ritmos de Madlib en una de las mejores ideas que se han tenido estos últimos años en lo que a producción musical respecta.

El legado de Coltrane en la electrónica moderna

FlyLo demuestra que diferentes géneros pueden no sólo convivir, sino fusionarse muy fácilmente a través de un estilo de electrónica original y revolucionario. Sus beats glitchy se han vuelto más sofisticados con el tiempo, haciendo parecer fácil desafiar la cápsula del tiempo con sus realizaciones hiperdigitales que aúnan el alma de J Dilla y los ritmos de Madlib.

Flamagra viene después de una espera sin precedentes de nada menos que cinco años, lo cual ha permitido a Flying Lotus trabajar con más cuidado que nunca: una treintena de pistas en sesenta y siete minutos de duración, mientras que sus álbumes anteriores tenían alrededor de cuarenta y cinco. A mi parecer, gran parte de la discusión en torno a Flamagra demuestra cuánto ha cambiado la ‘cultura de la escucha’ desde Cosmogramma (2010): Mucha gente dice que es ‘demasiado largo’ y que funcionaría mejor si se eliminaran las pistas más cortas, sin tener en cuenta que esas pistas más breves fueron la manera en que Flying Lotus hizo su nombre en primer lugar (de las diecisiete canciones de Cosmogramma, solo cinco cruzaron la marca de tres minutos). Destaco la palabra “pista” porque los álbumes de Flying Lotus siempre han sido así, donde realmente no se puede decir dónde termina una pista y comienza la siguiente (un poco como pasa con Arca).

Además, las colaboraciones hacen de Flamagra un álbum rico en diversidad dentro de un mismo concepto; junto a un Thundercat constante a su lado, están las voces conmovedoras de Anderson .Paak y Solange. Flying Lotus siempre ha trabajado con artistas de neo-soul, pero esta vez también nos sorprende con raperos de actualidad como Denzel Curry y hasta David Lynch, quien inspiró el ‘concepto’ del álbum cuando habló de una “llama eterna sentada en una colina”, según el propio FlyLo.

Fotografía: Renata Raksha

La llama eterna del synth-funk

Flamagra es un álbum rico en diversidad dentro de un mismo concepto; junto a un Thundercat constante a su lado, están las voces conmovedoras de Anderson .Paak y Solange. Flying Lotus siempre ha trabajado con artistas de neo-soul, pero esta vez también nos sorprende con raperos de actualidad como Denzel Curry y hasta David Lynch, quien inspiró el ‘concepto’ del álbum cuando habló de una “llama eterna sentada en una colina”.

Como si de un videojuego retro se tratase, FlyLo nos introduce en las mazmorras de cada nivel de este Flamagra, armonizando con sus capas sonoras los entretenidos medleys de glitchs y texturas de synth-funk reconvertidas en un surrealista mapa digital en 2D hasta engancharnos y echar ‘la siguiente moneda’:

Nivel 1: “Heroes” nos imbuye el mood del álbum, un espacio cósmico inhabitado donde los ritmos repiqueantes de FlyLo empiezan a acariciarnos los oídos, mientras que los sonidos de radio nos transportan al mundo apocalíptico que ya intentó llevar a la gran pantalla con Kuso. “Post Requisite” es la primera pista destacada del álbum, con esos beats brillantes que mueven la compleja maquinaria rítmica que caracteriza a FlyLo en un pasaje soleado y refrescante, donde no hay vergüenza alguna en utilizar sonidos chiptune. “Heroes in a Half Shell” continúa con una melodía propia del DOOM y similares juegos de recreativos pero con una clase distinta, adornada con sintetizadores y una nube de cuerdas.

Nivel 2: “More” es un tema que parece rescatado del soul más oscuro de los setenta pero remezclado en un espacio deformado, donde la voz de Anderson .Paak parece la de un fantasma recién despertado de su tumba. Suaves coros sobre una base synth-funk asincopada, marcándose una de las delicias de este álbum. “Capillaries” sube las pulsaciones con una melodía agridulce de piano que logra mecanizarse como otro componente más de este gran artefacto llameante que es Flamagra. Con “Burning Down the House”, George Clinton de Parliament a sus setenta y ocho años saca de nuevo a relucir sus voces internas a modo de llanto soul sobre los bleeps y blops de esta aparente deconstrucción del famoso tema de los Talking Heads.

Nivel 3: En “Spontaneous”, una nebulosa funk nos devuelve la vida de la mano de Little Dragon en unas vocales reminiscentes de lo que Daft Punk popularizaron años atrás. “Takashi” es el corte más largo y quizá más complejo del disco. Una progresión de funk matemático calculado hasta la saciedad; FlyLo se luce con una composición que no por mecánica deja de representar la organicidad interna de sus sampleos. “Pilgrim Side Eye” es otra pista salida de las mazmorras de un Mario Bros afroamericano que ha aprendido las artes del voodoo musical.

Un videojuego donde querrás echar otra coin

Como si de un videojuego retro se tratase, FlyLo nos introduce en las mazmorras de cada nivel de este Flamagra, armonizando con sus capas sonoras los entretenidos medleys de glitchs y texturas de synth-funk reconvertidas en un surrealista mapa digital en 2D hasta engancharnos y echar ‘la siguiente moneda’.

Nivel 4: En “All Spies” FlyLo sigue jugando con esa nostalgia retro ochentera a través de melodías que crecen en la noche cual hit de Kavinsky, pero con las que juega a retorcer las convicciones de lo que un género como el chiptune puede ofrecer. “Yellow Belly” es un tema con aroma clásico a psicodelia FlyLo, en el que los coros de Tierra Whack añaden una humanización al relato de un viaje de LSD. “Black Balloons Reprise” es una mirada al TA13OO (2018) de Denzel Curry, donde FlyLo ejerce su toque y las barras de Denzel hacen el resto, lo cual me dice que cada colaboración en este disco ha aportado mucho más de lo que parece al contenido lírico y conceptual.

Nivel 5: “Fire Is Coming”, la pieza central del disco a propósito, es la que contiene la voz distorsionada de David Lynch hablándonos como si viniera directamente de Twin Peaks a modo de speech. “Inside Your Home” es otra corta pista con el brillo funk que adereza los momentos más oscuros del álbum, sirviendo de introducción para una “Actually Virtual” en la cual aparecen Shabazz Palaces y donde FlyLo exagera digitalmente la voz de Ishmael Butler para contrastar con los tambores de sonido natural, teniendo en cuenta la temática del espacio y el amor de Butler por el jazz (después de todo, formó Digable Planets allá por los noventa).

Nivel 6: “Andromeda” y “Remind U” recuerdan con más melodías espaciales los experimentos jazz-funk que FlyLo lleva realizando desde You’re Dead!. En “Say Something” tenemos una pequeña pieza de piano con un mood parecido a un Thelonious Monk con arreglos. “Debbie Is Depressed” es otro de esos pasajes cómicos-melancólicos donde la electrónica suena extraña, asincopada, y las vocales se convierten en lamentos parodiándose a sí mismos, como si FlyLo intentara convertirse en el Frank Zappa del synth-funk.

Experimentos en todas las direcciones

Flying Lotus no nos tenía acostumbrados a un disco de tan larga duración, lo cual hace que pueda sonar demasiado repetitivo en su último tercio, que pierda frescura y no esté al nivel de sus anteriores trabajos. Intenta abarcar constantemente experimentaciones y ensayos en todas las direcciones, lo cual no siempre funciona a lo largo de este Flamagra

Nivel 7: “Find Your Own Way Home” sigue con esos vibes souleros que recuerdan a aquella “Don’t Catch Me” que produjo junto a Kendrick Lamar, ese funeral del soul que intenta rememorar en cada track. Para “The Climb”, junto a su fiel alumno Thundercat, FlyLo crea un bonito collage que recrea los ochenta pero con la producción actual, algo así como si el Ableton hubiera existido en las pistas de discoteca de aquella época. En “Pygmy” los ritmos tropicales nos mecen hasta “9 Carrots”, su colaboración con Toro y Moi en el tema más chill out del disco que recoge el espíritu más relajante de Flamagra.

Nivel 8: “FF4” continua el viaje de placer hasta este último tramo del disco. “Land of Honey” resalta por su colaboración con Solange, donde el vacío sonoro deja espacio a las suaves vocales en un estilo que podríamos denominar nu-soul. “Thank U Malcolm” y “Hot Oct.” cierran Flamagra como demostraciones de las deconstrucciones experimentales que Flying Lotus ha ido manejando en su carrera hasta llegar aquí, dejando un poso quizás no tan completo como se preveía.

Flying Lotus no nos tenía acostumbrados a un disco de tan larga duración, lo cual hace que pueda sonar demasiado repetitivo en su último tercio, que pierda frescura y no esté al nivel de sus anteriores trabajos. Intenta abarcar constantemente experimentaciones y ensayos en todas las direcciones, lo cual no siempre funciona a lo largo de este Flamagra que puede decepcionar a los que esperaban otra obra maestra como sus anteriores trabajos. En definitiva, Flamagra cierra como un disco para los que queríamos escuchar más de FlyLo después de cinco años de espera, bien producido (como se esperaba) pero con una extensión y pretensiones que no quedan claras tras finalizar su escucha. Un concepto que queda bien sobre el papel, pero que en su desarrollo se hace monótono, salvándose por las colaboraciones que añaden un extra siempre bienvenido en este tipo de proyectos. Esperamos que esto signifique una vuelta a la escena para este músico y que pronto recobre su ritmo de publicación y tengamos más FlyLo para rato.

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