BROCKHAMPTON

BROCKHAMPTON –
GINGER

Sin mirar atrás ni dar un paso en falso, BROCKHAMPTON exhiben su cara más introspectiva, melódica y pop en GINGER, un disco en el que se alejan de la agresividad de sus anteriores trabajos y se muestran más unidos que nunca, atrapándote en esa atmósfera melancólica para adentrarse poco a poco en lo más profundo de tu corazón.


Una vez das un paso hacia delante, es muy difícil volver atrás. En muchos casos, porque simplemente no puedes. Necesitas seguir, sabes que si retrocedes todo se vendrá abajo y lo que has conseguido hasta ahora no habrá valido para nada. BROCKHAMPTON se vieron obligados a seguir adelante en iridescence (2018), su disco más duro y crudo hasta la fecha. Un año después, el grupo sigue lidiando con su día a día y sus dificultades en GINGER, un trabajo que, lejos de retomar la cara más divertida y desenfadada de la boy band, muestra su faceta más introspectiva e íntima.

El verano más triste de BROCKHAMPTON

Shia LaBeouf (artista, actor y ahora amigo y terapeuta del grupo) ha sido una de las fuerzas motoras de este trabajo, consiguiendo que el grupo plasmase en él todo lo que llevaban dentro. Como resultado, BROCKHAMPTON han acabado pariendo su disco más melancólico hasta la fecha, pero, a la vez, el más coherente.

2018 fue un año de muchísima presión para los miembros de BROCKHAMPTON. Las acusaciones y posterior expulsión de Ameer Vann, la cancelación de PUPPY y tener que empezar a trabajar desde cero en otro álbum, el contrato con RCA Records y la grabación de iridescence en Abbey Road en tan sólo diez días afectaron a la salud mental del grupo, por lo que decidieron tomarse un descanso de seis meses. Durante ese tiempo, Kevin Abstract comenzó a trabajar en ARIZONA BABY, su más reciente disco en solitario, pero un bloqueo creativo durante el proceso le llevó a reunir a su banda y comenzaron a confeccionar, de manera paralela, lo que más tarde sería GINGER.

En teoría, este iba a ser el disco veraniego de BROCKHAMPTON, un trabajo más desenfadado y divertido. No obstante, en la práctica, el propio Abstract ha reconocido que acabó alejándose bastante de su idea inicial. Shia LaBeouf (artista, actor y ahora amigo y terapeuta del grupo) ha sido una de las fuerzas motoras de este LP, consiguiendo que el grupo plasmase en él todo lo que llevaban dentro.

Como resultado, han acabado pariendo el disco más melancólico de BROCKHAMPTON hasta la fecha, pero, a la vez, el más coherente. Si bien los adelantos sugerían una especie de vuelta algo descafeinada a lo que fueron los SATURATION (2017), una vez lo escuchas en contexto el álbum gana un buen puñado de enteros. El cambio en GINGER no es radical ni excesivamente novedoso, pero sí supone un avance en más de un sentido.

Fotografía: Press

El crecimiento personal a través de la música

Si bien los adelantos sugerían una especie de vuelta algo descafeinada a lo que fueron los SATURATION (2017), una vez lo escuchas en contexto el álbum gana un buen puñado de enteros. El cambio en GINGER no es radical ni excesivamente novedoso, pero sí supone un avance en más de un sentido.

Lo primero que llama la atención es su producción, mucho menos agresiva y saturada que en sus anteriores trabajos, especialmente si lo comparamos con iridescence. Aquí todo es más suave y cercano a las producciones R&B de artistas como Blood Orange. En ese sentido, GINGER se parece más al ARIZONA BABY de Kevin Abstract que a los anteriores trabajos del colectivo, aunque la producción corre a cargo una vez más de Romil y Jabari.

Las canciones de GINGER tienen un mood muy concreto, perfectamente representado por su carátula. Si bien BROCKHAMPTON nunca han tenido miedo a abrirse en canal emocionalmente y tratar sus traumas y frustraciones en sus letras, aquí van un paso más allá (cercano a lo que ofrecían en “TONYA” o “SAN MARCOS”). Como el abrazo entre Joba y Weston Freas (asistente creativo del grupo) de la portada, el grupo no ha dudado en buscar y pedir apoyo.

Gracias a estos elementos, en GINGER la banda parece más unida que nunca. Eso es algo que se percibe en cada una de sus canciones, en las que parecen un equipo de remo perfectamente coordinado. Las melodías priman por encima del rapeo en esta ocasión e, incluso, los miembros más puristas del hip-hop como Matt Champion o Merlyn Wood cantan los estribillos igual de bien que Kevin o bearface. Es justo eso lo que notamos en “NO HALO”, una introducción que establece el carácter general del álbum desde el primer instante y que, igualmente, se constituye por derecho propio como una de las mejores canciones que BROCKHAMPTON han compuesto hasta la fecha. Con una guitarra que nos recuerda a Devonté Hynes y la colaboración de Deb Never, la banda habla aquí sobre sus imperfecciones y errores, sobre encontrarse perdido pero continuar sin miedo, tal y como dice ese estribillo que funciona como una especie de mantra en clave de góspel que los miembros del grupo parecen repetirse más a sí mismos que a su público:

I’m sure I’ll find it

La boy band para no sentirse solo

Las canciones de GINGER tienen un mood muy concreto, perfectamente representado por su carátula. Si bien BROCKHAMPTON nunca han tenido miedo a abrirse en canal emocionalmente y tratar sus traumas y frustraciones en sus letras, aquí van un paso más allá (cercano a lo que ofrecían en “TONYA” o “SAN MARCOS”).

Las colaboraciones son bastante habituales en este disco, con Ryan Beatty, quien ya participó en algunas canciones de SATURATION, cantando el estribillo de “SUGAR” o Slowthai llevándose todo el protagonismo en “HEAVEN BELONGS TO YOU, un tema breve que, junto a “IF YOU PRAY RIGHT”, sirven como guiño a Nina Simone. Es curioso que con tantas colaboraciones y canciones tan aparentemente dispersas el disco funcione tan bien, al igual que resulta sorprendente que, hasta ahora, nunca hubiéramos tenido una canción en la que todos los miembros participasen. “BOY BYE”, de apenas dos minutos y medio de duración, nos trae de vuelta a los BROCKHAMPTON más irónicos y divertidos de SATURATION.

Como decíamos antes, lo que define y unifica este álbum es su carácter, pero tampoco resulta tan rompedor como pueda parecer en un primer vistazo, ya que tenemos piezas como “ST. PERCY” o “I BEEN BORN AGAIN” que perfectamente podrían haber entrado en iridescence, sacando a relucir la cara más hip-hop del grupo (sustituyendo la ira por tristeza, que queda reservada a momentos puntuales). Uno de esos momentos es el increíble speech de Dom McLennon en “DEARLY DEPARTED”, un tema donde la banda se sincera sin miramientos con respecto a Ameer Vann, lo cual hizo que Dom tirase el micro y los cascos al terminar la grabación debido a la rabia acumulada y a la adrenalina del momento, algo que se puede escuchar en la propia canción.

Antes amigos, ahora hermanos

GINGER es un disco de cocción lenta, que entra y se hace un hueco en tu interior poco a poco. Es un trabajo para momentos concretos, para días tristes y ratos de soledad, la antítesis de lo que eran canciones como “BOOGIE” o “GUMMY”.

Pero son esos instantes más cercanos al pop y al R&B los que hacen que realmente percibamos a BROCKHAMPTON como una boy band. Algunos ejemplos son la anteriormente mencionada “SUGAR” o la parte final del álbum, con “GINGER” (una de sus piezas más pop sobre comprender la necesidad de los demás de tener su propio espacio vital), “BIG BOY” (que vuelve al tema de la masculinidad tóxica y la frustración que supone crecer sin poder ni querer cumplir las expectativas de los demás respecto a uno mismo), “LOVE ME FOR LIFE” y la fantástica “VICTOR ROBERTS” interpretada por el propio Victor Roberts. Esta es, además, la última colaboración del álbum y cuenta con un estribillo de Ryan Beatty y un puente de bearface fabulosos. De hecho, uno de los puntos fuertes de este trabajo son las melodías de bearface, que se marca unas armonías de voz muy destacables a lo largo de todo el elepé.

Seguramente habrá gente que se sienta decepcionada con este disco al seguir esperando una vuelta a las raíces, a lo que BROCKHAMPTON eran en SATURATION, pero queda claro que el grupo está en un momento distinto y que eso no va a suceder (al menos de momento). Y no es nada negativo en sí mismo: GINGER es un disco de cocción lenta, que entra y se hace un hueco en tu interior poco a poco. Es un trabajo para momentos concretos, para días tristes y ratos de soledad, la antítesis de lo que eran canciones como “BOOGIE” o “GUMMY”. Porque, en aquellos días, tal y como concluían en SATURATION III con “TEAM”, BROCKHAMPTON eran un equipo, pero ahora son una familia. Con todo lo que ello conlleva.

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