Una radiografía de Oasis: la banda más grande del britpop

Los hermanos Gallagher consiguieron armar una de las bandas más grandes de los noventa a base de buenas canciones y trifulcas. Repasamos sus quince años de trayectoria, desde la publicación de Definitely Maybe en 1994 hasta su separación en 2009, a través de quince canciones.

Seamos objetivos de una vez por todas: Oasis fue la gran banda del britpop. Es cierto que no tenían la inventiva artística de Blur ni la sofisticación de Suede, pero desde su condición de artesanos lograron imponerse a todos sus coetáneos en tiempo record, y a pesar del arraigo de sus influencias fueron capaces de dar un barniz sonoro a sus composiciones para hacerlas tan personales que hoy son muchos los que se inspiran en ellos para sacar adelantes sus propios proyectos (escúchese, por ejemplo, el debut de los australianos DMA’s). Los Gallagher dominaron la escena hasta tal punto que, en los arrebatos reduccionistas de la prensa musical, esas reminiscencias gallagherianas de muchos grupos son frecuentemente etiquetadas como “britpoperas”, lo que de entrada nos da una buena perspectiva de lo que supuso Oasis.

Su relato es aquel que alimenta las grandes historias. Un grupo de chicos de procedencia humilde que, a base de trabajo, alcanzan el viejo sueño del rock and roll: convertirse en estrellas de la música. Su ascenso fue fulgurante, debido en parte a las grandes canciones que firmaba Noel Gallagher, las cuales exhibían unas melodías vocales y unas guitarras muy pegadizas con hechuras de himnos. Además, derrochaban carisma y tenían una actitud pendenciera que los puso rápidamente en el centro de atención mediático. Por último y más importante, porque, como veremos, estaban en el momento y el lugar adecuados. 

A principios de los noventa, la industria musical inglesa, en general, echaba en falta grandes figuras de la música que estimulara el sector y dieran la preponderancia cultural en el terreno del pop del que las islas siempre habían disfrutado desde tres décadas atrás y que habían perdido desde mediados de los ochenta en favor de la maquinaria pop de sus viejas colonias. La puntilla la puso la explosión del grunge gracias al éxito que supuso “Smell Like Teen Spirit” y Nevermind, siendo el videoclip con más rotación en MTV Europa en 1991. Con Nirvana y su ímpetu rebelde de juventud llegaron otras bandas a Reino Unido como Pearl Jam, The Smashing Pumpkins, Soundgarden o Alice in Chains, una ‘American Invasion’ que muchos británicos comenzaron a mirar con recelo. En aras de contrarrestar tal fenómeno, la prensa británica no tardaría en ponerse manos a la obra para encontrar la próxima gran banda y articular una escena musical con la que sacar pecho, al estilo de lo que había ocurrido en la década de los sesenta.

Fotografía: Archivo

En abril de 1993, la revista Select sacaba en portada a un andrógino Brett Anderson, cantante de Suede, con la bandera de Reino Unido de fondo y el título “Yanks go home!”. Con un solo single en la calle (“The Drowners”, 1992), Suede se habían convertido en el ojito derecho de la prensa británica y, así, su debut tuvo una gran acogida por parte de crítica y público. Por aquel entonces, Blur ya tenían un disco en el mercado (Leisure, 1991), con el que habían hecho una gira de cuarenta y cuatro conciertos en Estados Unidos. Recorrieron el país sin pena ni gloria, empezaron a echar de menos la cotidianidad inglesa y, a su regreso, no dudaron en sumarse a ese orgullo nacionalista que se estaba extendiendo en Londres. Fue entonces cuando echaron la vista atrás para hacer acopio de la herencia musical que los respalda. Pensaron en llamar a su segundo álbum England vs. America, pero finalmente decidieron titularlo Modern Life is Rubbish. No sería, sin embargo, hasta el lanzamiento de Parklife (1994) cuando se convirtieron en una de las bandas punteras del movimiento.

El britpop no se trataba de un movimiento underground que termina convirtiéndose en mainstream, sino que desde un principio buscaba un amplio calado social. Era una etiqueta creada para su explotación comercial que, asimismo, iba a servir de herramienta para pregonar que ser inglés era motivo de orgullo a la par que revitalizaban la industria del pop. Maniobra de la que también se aprovechó el entonces aspirante a primer ministro Tony Blair, que supo conectar con la juventud a través de la música. En este contexto y entre otros grupos como The Auteurs, Denim, Pulp o Elastica, irrumpieron Oasis.

La banda se había constituido en Mánchester en 1991. Originalmente se llamaban The Rain y en sus filas contaban con Liam Gallagher como cantante, Paul ‘Bonehead’ Arthurs a la guitarra, Paul ‘Guigsy’ McGuigan con el bajo y Tony McCarroll tras la batería. Poco después se cambiarían el nombre a Oasis. En aquel entonces, Noel Gallagher era el roadie del grupo Inspiral Carpets. El 18 de agosto de aquel año asiste al concierto de la banda que lidera su hermano para descubrir que se trata de una formación bastante mediocre, pero con ellos ve la posibilidad de sacar a la luz las canciones que llevaba componiendo algún tiempo. El mayor de los Gallagher se acerca a la banda con un proyecto en mente y la convicción que necesita todo buen líder para liderar un equipo: “O me dejáis escribir las canciones y nos lanzamos al estrellato u os quedáis aquí en Mánchester el resto de vuestras vidas”. No se equivocaba. La banda más grande del britpop emprendía su andadura.

Fotografía: Archivo

1. “Supersonic”

En mayo de 1993, Oasis habían sido invitados por una banda amiga a tocar en Glasgow, donde los vio Alan McGee, de Creation Records (Primal Scream, My Bloody Valentine, Slowdive, Teenage Fanclub…). No tardarían en firmar un contrato. Ahogados por las deudas, los propietarios de Creation habían vendido una parte de la empresa a la multinacional Sony en 1992. Nevermind había llevado el rock alternativo al mainstream y todos los grandes sellos estaban al acecho de lo que se movía en el circuito independiente para encontrar a la próxima gallina de los huevos de oro. De ahí su interés (EMI tampoco tardía en adquirir Food Records, en cuyo catálogo se encontraba Blur). De manera que los Gallagher se habían encontrado con un buen respaldo.

“Supersonic” fue lanzado como single el 11 de abril de 1994. Era la carta de presentación de Oasis, y en ella ya demostraban por qué encajaban tan bien dentro del movimiento de la Cool Britania. Eran tiempos de orgullo patrio, de mirar atrás para recuperar un pasado pop glorioso, y el quinteto de Mánchester llegaba enarbolando la bandera de los Beatles. Idolatraban a John Lennon, y así lo mostraran con su imagen y sus numerosas referencias musicales y líricas en muchas de sus canciones. Usaban la retórica guitarrera al más puro estilo de los Rolling Stones, y entre sus influencias también nombraban orgullosos a The Jam o los Sex Pistols. Pero también a los Stooges de Iggy Pop y Neil Young. “Nuestras influencias son 50% inglesas y 50% americanas, como todo buen grupo que se precie”, declaraba Noel. Esto, unido a unos textos más universales y no tan ceñidos al retrato del costumbrismo británico, como en el caso de Blur, por ejemplo, fueron uno de los motivos por los que la música de Oasis se sentía menos localizada y, por tanto, obtenía un mayor tirón en Norteamérica.

Favorita de muchos fans de la banda, “Supersonic” sintetizaba a la perfección todo lo que era Oasis. Mostraba contundencia, buenos riffs, un gran estribillo, afirmaban sentirse supersónicos, evidenciaban su afición por el alcohol, hacían un guiño al tema “Yellow Submarine” de los cuatro de Liverpool y, de paso, nos hipnotizaban con ese punteo de guitarra tras los estribillos que habían tomado prestado directamente del “My Sweet Lord” de George Harrison, incluido en su sobresaliente All Things Must Pass (1970).

2. “Live Forever”

Tras dos lanzamientos discretos, el tercer single de Oasis llegaría el 8 de agosto de 1994, tras “Shakermaker”. “Live Forever” supuso el espaldarazo que la banda necesitaba para disparar las expectativas con respecto a la edición de su primer álbum, que tardaría tres semanas en llegar. Se trata de un canto optimista, inspirado por el “Shine a Light” de los Rolling Stones, que rápidamente se erigió en el himno del britpop hasta la llegada del “Common People” de Pulp (o eso afirma gran parte de la crítica especializada). “Live Forever” era una respuesta al pesimismo del grunge, concretamente a la canción “I Hate Myself and Want to Die” de Nirvana. “Wanna live, I don’t wanna die” explicita uno de los versos de la canción escrita por Noel Gallagher, antes de expresar en falsete “You and I are gonna live forever”, reafirmando el sentir juvenil del momento. Era una reacción vital que celebraba la vida y el ser joven. No sólo se sentían supersónicos, sino que iban a vivir para siempre.

En este punto no podemos dejar de destacar la interpretación de la canción en el concierto de Maine Road de 1996, donde el grupo, en la cima de su carrera tras el lanzamiento de su segundo LP, va proyectando imágenes de grandes figuras de la música ya fallecidas, a modo de homenaje, como Elvis Presley, Jimi Hendrix o Bob Marley, entre muchos otros, para concluir con un momento fascinante en el que los hermanos Gallagher dan la espalda al público para presentar sus respetos a su siempre admirado John Lennon. Atención también a la guitarra de Noel Gallagher con el estampado de la Union Jack, que enfatiza el orgullo nacionalista que impulsaba el britpop.

3. “Rock ‘n’ Roll Star”

Definitely Maybe, el esperado debut de Oasis, llegaría el 29 de agosto de 1994. Lo cierto es que no traían nada nuevo, pero sus guitarras y estribillos eran demoledores. La buena acogida de este disco superó todas las expectativas, convirtiéndose en el debut más vendido en el Reino Unido. No sólo impulsaron el britpop en su país, sino también por el resto de Europa y Japón. También contó con una buena acogida en Estados Unidos, donde tuvieron la oportunidad de dar casi medio centenar de conciertos. Aquí empezaron los primeros problemas en el seno del grupo. 

Como cantaban en el tema que nos ocupa, los Gallagher iban a por todas, querían ser unas estrellas del rock y así lo manifestaban. Sin tapujos. Forjándose una actitud descarada y arrogante como antes habían hecho los Stone Roses, la banda del movimiento Madchester de los que siempre se han declarado fervientes admiradores. Si estos cantaban “I Wanna Be Adored” en su debut, Liam ponía todo su empeño al exclamar “I’m a rock ‘n’ roll star”. Serían los excesos asociados a este estilo de vida los que casi los llevan a una escisión temprana cuando, debido al abuso de alcohol y drogas, llegaron las cancelaciones y las malas actuaciones en directo. Esto, unido a la libertad que se tomaba el cantante para cambiar las letras a las canciones, fueron motivos suficientes para provocar un breve abandono por parte de Noel, quien canalizó sus sentimientos y los plasmó en “Talk Tonight”. 

Además de la actitud, The Stone Roses también fueron unos referentes para el sonido de Oasis, así como la escena shoegaze. Muestra de ello fueron las guitarras expansivas que escuchamos en canciones como “Slide Away”, y que seguirán desarrollando, sobre todo, en sus dos álbumes posteriores.

4. “Whatever”

“Whatever” llegaría a finales de 1994. Publicado como single aislado, el tema iría directo al Top 5 en las listas de Reino Unido. Se trata de un canto a la libertad motivado por el empeño del padre de los Gallagher para que Noel se labrase un futuro en el mundo de la construcción. Una reacción que le salió redonda, o casi, si  no fuera por la demanda de plagio a la que se tuvo que enfrentar. Neil Innes, escritor, músico y actor británico, lo demandó por haber copiado el inicio de su canción “How Sweet to Be an Idiot”, publicada en 1973. Resuelta la demanda a favor de Innes, este tuvo que ser acreditado como coautor del tema.

No era esta la primera vez que Noel Gallagher se enfrentaba a una acusación de estas características ni sería la última, pues la afición del compositor por los préstamos musicales es bastante conocida, convirtiéndose en un punto clave al que se aferran los detractores de la banda. Ya con “Shakermaker”, el single que precedía a “Live Forever”, tuvieron que enfrentarse a la justicia por la reproducción exacta de la melodía de “I’d Like to Teach the World to Sing (In Perfect Harmony)”, el popular jingle del spot de Cola-Cola. En “Cigarettes & Alcohol” se apropiaron del “Get it on” de T. Rex, mientras que al final de “Hello”, la canción que abría el segundo álbum de los de Mánchester, podemos escuchar letra y melodía del estribillo de “Hello, Hello, I’m Back Again”, de Gary Glitter.

La cosa no termina ahí. El piano que abre “Imagine” de John Lennon está presente al inicio de “Don’t Look Back In Anger”, cuya cara B, “Step Out”, presenta un estribillo idéntico al grabado Stevie Wonder en “Uptight”. Y en “Put Yer Money Where Your Mouth Is”, incluida en Standing on the Shoulder of Giants (2000), mirarían al “Roadhouse Blues” de The Doors. Aún hay más, pero lo retomaremos llegado el momento, más adelante.

5. “Roll With It”

El segundo álbum de la banda vino precedido, primero, por “Some Might Say”, y por “Roll With It” después. Llegó a las tiendas el 14 de agosto de 1995, y fue la apuesta de Oasis para enfrentar aquella pantomima que New Musical Express se aventuró en llamar ‘La batalla del britpop’. Aprovechando que Blur habían decidió adelantar una semana el lanzamiento de “Country House”, el semanario británico vio una oportunidad de oro para estimular las ventas estivales al emular la ficticia rivalidad entre los Beatles y los Rolling Stones con las dos bandas del momento. Serían los de Albarn y Coxon los que se llevaron el gato al agua. Nadie esperaba lo que estaba por venir.

6. “Wonderwall” 

1995 fue el momento en el que el britpop alcanzó mayor repercusión. Se alumbraron álbumes como The Great Escape de Blur, Different Class de Pulp, I Should Coco de Supergrass y Wake Up! de The Boo Radleys. Pero la gran explosión llegó el 2 de octubre con (What’s the Story) Morning Glory?, un álbum repleto de éxitos que hizo de Oasis un fenómeno mundial, obteniendo, incluso, gran repercusión en Estados Unidos donde, como apuntamos anteriormente, bandas como Suede o Blur no terminaban de calar al tener una idiosincrasia inglesa tan definida.

En este artefacto encontramos la canción bandera de Oasis: “Wonderwall”. Una canción que Noel escribió para su novia Meg Mathews y que tampoco se libró de las acusaciones de plagio al comparar la base musical con “Bonnie and Clyde”, de Serge Gainsbourg y Brigitte Bardot. El incremento de las peleas entre hermanos fue proporcional al aumento del éxito que estaban experimentando. Los excesos y caprichos de Liam provocó nuevos desplantes en la gira norteamericana y la prensa comenzó a especular con la posible separación de la banda. Conocido es el episodio en el que Liam se excusó de grabar el Unplugged para MTV alegando molestias en la garganta, dejando a Noel la defensa del repertorio mientras le lanzaba improperios desde el palco.

7. “Don’t Look Back In Anger” 

Otra de las canciones más emblemáticas de la banda (y no, no queremos dejar de mencionar “Champagne Supernova”) la encontramos en “Don’t Look Back In Anger” que, además, fue el primer single que presentaba a Noel como voz principal. Lanzada el 16 de febrero de 1996, la canción se ha convertido, como “Imagine”, en un himno pacifista a partir del atentado terrorista que el 22 de mayo de 2017 sufría la ciudad de Mánchester durante un concierto de la estadounidense Ariana Grande.

Tres días después, durante una concentración en la Ann Square para guardar un minuto de silencio en memoria de las veintidós víctimas que se cobró la tragedia, los allí presentes comenzaron a cantar espontáneamente el tema en cuestión. Así, los mancunianos cargaron el tema con un simbolismo especial, dándole un sentido comunitario de optimismo y futuro. Fue cuando Noel Gallagher decidió donar a la causa todos los royalties que generara la canción.

8. “Morning Glory” 

“All your dreams are made…” comienza “Morning Glory”. Eso es lo que sintieron los Gallagher a la vista del baño de multitudes que se dieron el 10 y 11 de agosto de 1996 en Knebworth. Aquellas dos noches tocaron ante doscientas cincuenta mil personas, pero la demanda de entradas se había disparado hasta los dos millones y medio de solicitudes. No había un joven en Gran Bretaña dispuesto a perderse semejante evento. Habían pasado dos años desde su debut, y Oasis ya estaban realizando los conciertos más grandes vistos en Reino Unido hasta la fecha. Tal acontecimiento supuso la cima del britpop y la consagración indiscutible del grupo.

9. “My Big Mouth” 

Be Here Now, el tercer álbum de la banda, llegaba el 21 de agosto de 1997 tras un bloqueo creativo de Noel Gallagher. Fue todo un éxito comercial en Reino Unido, también de crítica, pero con el tiempo las perspectivas por parte de la misma han ido cambiando, tachándolo de repetitivo y sobreproducido. Es cierto que en este larga duración empezaban a reincidir en la misma fórmula de sus dos trabajos anteriores. “Don’t Go Away” es, de hecho, una a reescritura descarada de “Slide Away”, cosa que no parece importar a los fans. Tal vez ese sea a buen seguro el secreto de su éxito.

El exceso de producción también es evidente. En aquel momento la banda estaba fuera de control. El abuso de drogas era desmesurado, Noel se desentendió de las partes vocales, dejando a Liam solo en el estudio, y se empeñó en hacer un álbum que sonase grande y denso. El mejor ejemplo de ello lo tenemos en “My Big Mouth”, cuyo muro de guitarras y su volumen terminan por saturar la canción. No obstante, el álbum tampoco es tan malo como muchos han defendido. Incluso el propio Noel ha echado pestes sobre el mismo. Nuevamente encontramos un gran número de temazos como la propia “My Big Mouth”, “D’You Know What I Mean?”, “Magic Pie”, “Stand By Me”, “I Hope, I Think, I Know”, “Be Here Now” y “It’s Getting’ Better (Man!!!)”.

10. “All Around the World”

Tal vez el principal problema está en el minutaje de las canciones, ya que muchas rondan los seis minutos a pesar de no tener mucho más que decir, siendo el exceso por el exceso. También las hay de siete, e incluso alguna que se extiende hasta los nueve, como es el caso de “All Around the World”. Se trata de una canción escrita en 1992 y una de las favoritas del compositor que, sin embargo, no tuvo cabida hasta este tercer álbum, según Noel porque en Creation Records no tenían suficiente dinero para pagar su producción, ya que era necesario contratar a una orquesta de treinta y seis músicos.

Con (What’s the Story) Morning Glory? Oasis se habían convertido en la gallina de los huevos de oro, por lo que no había reparos a la hora de invertir para grabar el próximo hito del britpop. Con los Beatles en mente, Oasis se lanzan a grabar un crescendo ampuloso e infinito con una sección de viento y cuerdas que serán las protagonistas de la segunda mitad de la canción, la cual se presenta explícitamente inspirada en el “Hey Jude” de los de Liverpool, aunque se encuentra en las antípodas de la misma. El videoclip, por su parte, de estética colorida y surrealista, está creado a partir de la película Yellow Submarine, aunque cambian el submarino por un platillo volante. Puro despiporre.

11. “Half the World Away”

En 1997, el britpop comenzó a derrumbarse. La etiqueta estaba agotada y el público saturado. Si Oasis estaban incidiendo en los mismos esquemas con Be Here Now, en su álbum homónimo, Blur abrazaban el rock alternativo norteamericano del que con tanto ímpetu había renegado Damon Albarn. Suede se habían visto eclipsados por el éxito de los dos grupos anteriores; Tony Blair había sido elegido primer ministro, pero nada resultó ser como se esperaba; la muerte de Diana de Gales conmocionaba a la sociedad británica y al mundo; Radiohead publicaban OK Computer, un disco pesimista en el que Thom Yorke refleja la angustia social ante el cambio de siglo, marcando un nuevo paradigma en el mundo del rock. El optimismo había terminado, y así lo reafirmarían Pulp en 1998 con This Is Hardcore. No obstante, ahí estaban The Verve y Urban Hymns para poner la guinda al movimiento. Su minuto de gloria.

En 1998, Oasis decidieron sacar una colección de caras B que quedó constituido como un lanzamiento en absoluto despreciable. “Acquiesce”, “Talk Tonight”, “Listen Up”, “(It’s Good) To Be Free” o la homónima “The Masterplan” cristalizaron el último gran álbum de Oasis. A partir de aquí, cada vez sería más difícil encontrar buenos momentos de inspiración como los que nos habían dejado en el pasado. De entre todas sobresaldría la delicada “Half the World Away” por ser elegida como cabecera de The Royle Family, una popular serie de la BBC ambientada en Mánchester que refleja la vida de una familia de clase obrera.

12. “Go Let It Out”

El cuarto álbum de estudio de Oasis llegaría con el cambio de siglo. A pesar de lo presuntuoso del título, Standing on the Shoulder of Giants, sería el álbum del descalabro de Oasis. El trabajo más insípido de cuantos conforman su discografía. Fue una época de cambios, de agotamiento creativo, de hartazgo, de buscar nuevos caminos. De transición, en definitiva. La banda intenta expandir su sonido y se lanzan a experimentar. Guitarras hardrockeras en “Fuckin’ In the Bushes”, abrazan la psicodelia e introducen recursos indios al más puro estilo Beatles en “Who Feels Love”. Usan loops de batería y samplers sin conseguir nada trascendental. Las canciones más destacables de este larga duración están en las baladas: “Where Did It All Go Wrong” y “Sunday Morning Call”, en la que se atreven a jugar con sintetizadores.

Creation Records había cerrado en 1999 y los Gallagher lanzaron este nuevo álbum bajo su propio sello: Big Brother Recordings. Por primera vez, Noel no componía todas las canciones y dejaba un hueco para Liam, que aportaba “Little James”. Por su parte, Paul Arthurs y Paul McGuigan decidieron abandonar la banda y el mayor de los Gallagher tuvo que hacerse cargo de todas las guitarras. Con el cambio de batería que hicieron tras el lanzamiento del disco debut, en este punto sólo los hermanos quedan como miembros originales de la formación. Pronto encontrarían un nuevo guitarrista, que recaería en la figura de Gem Archer, de Heavy Stereo. El puesto de bajista tardaría algo más en ser cubierto, entrando finalmente Andy Bell, de Ride. Esta reestructuración se dejó sentir en el curioso videoclip de “Go Let It Out”, donde la ausencia de Bell hizo que viéramos a Liam Gallagher empuñando la guitarra acústica mientras que Noel se encargaba de la línea de bajo.

13. “Songbird”

Las aguas comenzaron a volver a su cauce en 2002 con el lanzamiento de Heathen Chemistry, donde pulieron todo lo que habían aprendido con la exploración musical que hicieron en el álbum anterior. Nuevamente escuchamos recursos heredados directamente de los Beatles, como en “(Probably) All in the Mind” y “Born On a Different Cloud”, incursiones en el hard rock (“Better Man”) y una nueva reescritura de “Slide Away” (“Stop Crying Your Heart Out”), que vuelve a situarse, de lejos, como la canción más popular del LP entre los seguidores de la banda.

Todos los integrantes del grupo, salvo Alan White, aportarían alguna composición al nuevo registro. La confianza de Liam como compositor va en aumento, parece que Noel también confía más en él. O a lo mejor sólo pretende darle la responsabilidad suficiente como para que este siente la cabeza y se tome más enserio las cosas. “Songbird” es el primer single que lleva la firma del pequeño de los Gallagher y con el que acapara todo el protagonismo, como podemos ver en su videoclip, donde no aparece más que Liam tañendo una guitarra acústica. No lo hizo nada mal, por cierto.

14. “The Importance of Being Idle”

Con Don’t Believe the Truth, la banda seguía mostrando cierta inestabilidad. El batería Alan White había sido reemplazado por Zak Starkey, hijo de Ringo Starr, aunque no figuraría como miembro oficial. Se trata de un nuevo disco colaborativo con el que Oasis demuestran que no están acabados, ni mucho menos, y que todavía son capaces de hacer buenas canciones a pesar de lo machacona que resulta su primera mitad. Aunque ya no serían capaces de pergeñar un disco a la altura de sus tres primeros registros, el nuevo era un trabajo del que sentirse orgullosos, el mejor desde Be Here Now. Aquí está la raíz de lo que años más tarde será el primer envite de Noel en solitario según nos demuestran canciones como “Part of the Queue” o “The Importance of Being Idle”, cuyo riff de guitarra parece inspirado en el “Clean Prophet” de The La’s.  Este sería el último número 1 que los de Mánchester conseguirían en las listas de Reino Unido.

15. “I’m Outta Time”

El último disco de la banda, y el mejor de los cuatro publicados en el siglo XXI, sería Dig Out Your Soul, que vio la luz el 6 de octubre de 2008. Contentó a crítica y público, y presentaba a un Liam Gallagher como compositor maduro a la vista de “I’m Outta Time”, de la que podríamos aventurarnos a decir que tuvo un peso importante para Noel a la hora de componer “If I Had A Gun”, de su álbum Noel Gallagher’s High Flying Birds. El alumno problemático inspirando al maestro. Eso sí que no nos lo esperábamos. El capitán del barco, por su parte, se montaría su propio festival del calco. Así, el legado de Jim Morrison estaría nuevamente presente en “Waiting for The Rapture”, que se mimetizaba con su “Five to One”. Mientras, “The Turning” remite directamente a “Devil Woman” de Cliff Richard, y “(Get Off Your) High Horse, Lady” se aprovecha sin complejos del “Hi-Heel Sneakers” de Tommy Tucker. Demasiado para un solo álbum, todo hay que decirlo.

La gira venía acalorada, demandas mediante, de Liam hacia Noel por injurias. No obstante, la gota que colmó el vaso y acabó con la paciencia de Noel fue el 28 de agosto de 2009, minutos antes de salir a actuar en el festival Rock en Seine de París. Una nueva bronca en el backstage que se saldó con la cancelación del concierto. Acto seguido, en la web del grupo, Noel expresaba: “Con algo de tristeza y enorme pesar os comento que dejo Oasis esta noche. La gente escribirá y dirá lo que quiera, pero simplemente no podía continuar trabajando con Liam un solo día más”. Quince años después desde el lanzamiento de su álbum debut todo había terminado. Noel no tardaría en lanzarse en solitario, mientas Liam y el resto de la banda continuarían bajo el nombre de Beady Eye, un proyecto bastante mediocre que no pudo aguantar más de dos elepés. Pero esa es otra historia.

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