Bad Bunny

Bad Bunny –
X 100PRE

Jugando cerca de las fronteras de la música urbana y sabiendo rodearse de manera acertada, Bad Bunny deja uno de esos discos que bien podría marcar un antes y un después en su carrera, y, por qué no, en el sonido urban. Tan sólo sufre por lo repetitivo que resulta cuando decide hacer canciones más tradicionalmente pegadas al género.


Es prácticamente imposible que hayas podido evitar X 100PRE, el primer disco de Bad Bunny. El puertorriqueño es uno de los artistas más reconocibles del último lustro y él lo sabe, por lo que se dio el lujo de lanzar una superproducción como esta, que incluye invitados de la talla de Diplo y Drake, justo en diciembre, cuando la mayoría de las publicaciones se fueron de vacaciones.

Manteniendo el brillo

Se nota que el puertorriqueño no es sólo exitoso, sino que está interesado en experimentar utilizando como base los sonidos del trap y del reggaetón. Bad Bunny deja un trabajo que sirve como guía para evitar que el género se estanque.

Sin embargo, escuchándolo de principio a fin se nota que el intérprete no es sólo exitoso, sino que está interesado en experimentar utilizando como base los sonidos del trap y del reggaetón. Bad Bunny deja un trabajo que, junto al Vibras (2018) de J Balvin, sirve como guía para evitar que el género se estanque.

Más de medio año después de su publicación original y alejado del ruido de los primeros meses, X 100PRE mantiene su brillo: Bad Bunny ha sido capaz de armar una colección de temas capaces de hacer mover los pies al más tímido y en la que, además, empieza a despuntar como cantautor.

Fotografía: Promo

Tristeza en el club

Bad Bunny consigue (con bastante acierto) alejarse líricamente de las manidas ideas y temáticas de la música urbana, enseñándonos por el camino que, para ello, no es necesario dejar de bailar.

Si algo ha llamado la atención desde el primer día con el conejo malo es su capacidad para facturar canciones que podríamos llegar a definir como melancólicas sin que por ello se vea obligado a despegarse de ritmos bailables. En varias ocasiones, el club no es más que un escape para Benito, sobre todo en la ya icónica “Otra Noche en Miami” y en “Solo de Mí”. Esta última es capaz de mezclar un mensaje contra la violencia de género con un ritmo puro de reggaetón, apostando por salir de fiesta como remedio al dolor.

Incluso parece conseguir algo de nostalgia en los temas “Si Estuviésemos Juntos” y “Cuando Perriabas”. Es interesante ver cómo un artista como Bad Bunny logra alejarse de la masculinidad tradicional sin sacrificar ni los estribillos pegajosos ni los ritmos bailables que definen al género.

Tainy en sus mejores días

Tainy se ha convertido poco a poco en algo más que el productor de la escena urbana, constituyéndose casi como el arquitecto principal del sonido del nuevo pop latino.

Si hay un solo nombre que define el sonido del género urbano en la actualidad ese es Tainy. El productor de J Balvin, Bad Bunny, Ozuna, Okills y un largo etcétera deja otra muestra de por qué su nombre es tan conocido a nivel internacional. 

Sumando, cuando lo necesita, guitarras de bachata y hasta sonidos más pop, el productor guía las mejores ideas del conejo malo. Los cambios de ritmo en la ya mencionada “Solo de Mí” y en “La Romana” funcionan estupendamente debido a la producción de Tainy, que deja quizás su mejor trabajo como productor en este X 100PRE. Honestamente, Tainy se ha convertido poco a poco en algo más que el productor de la escena urbana, constituyéndose casi como el arquitecto principal del sonido del nuevo pop latino.

Diplo, Drake y otros anglicismos

Bad Bunny ha sabido adaptarse para colaborar con diferentes músicos del universo pop, lo que en un futuro puede serle muy útil.

Dos de las canciones más exitosas y publicitadas del disco son, debido en parte a los artistas invitados, “200 MPH” y “Mía”. “200 MPH” cuenta con la producción de Diplo, que nos lleva a los terrenos que él suele trabajar (dancehall) y donde, por suerte, el puertorriqueño se siente cómodo.

Mía”, en cambio, es más un experimento para Drake que para Bad Bunny. El canadiense se adapta al idioma de su compañero sobre un ritmo que se divide entre el pop y los sonidos urbanos (no es casual que el tema haya sido uno de los grandes hits del año pasado). 

Estas canciones sirven para mostrar que, sin cambiar su tono de autotune, Bad Bunny puede adaptarse para colaborar con diferentes músicos del universo pop, lo que en un futuro puede serle muy útil.

El rey del mundo urbano

Bad Bunny ha sido capaz de armar una colección de temas capaces de hacer mover los pies al más tímido y en la que, además, empieza a despuntar como cantautor.

En este instante, y sumando el más reciente lanzamiento de OASIS, Bad Bunny se ha convertido en una de las piezas clave del pop actual. Si continúa atreviéndose a caminar cerca de las fronteras del género, cruzándolas incluso de vez en cuando, podría llegar a ser más que la estrella del momento.

No obstante, X 100PRE sufre debido a la cantidad de canciones más tradicionales y próximas al trap que incorpora. Aunque todas estén bien realizadas y producidas, por momentos se vuelve repetitivo, particularmente cuando hay otros temas en el disco que apuestan tan abiertamente por la experimentación.

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