Helena Goch

Helena Goch –
Motor y al Aire

Con Motor y al Aire, Helena Goch entrega una docena de canciones en las que se aleja de los presupuestos electrónicos de su disco anterior para regresar a sonoridades más orgánicas como las que presentaba su álbum debut, pero sin insistir en las mismas. Un trabajo notable con el que la valenciana proyecta un estilo cada vez más propio.


No hay mal que por bien no venga. Y si no, que le pregunten a Helena Sanchis-Guarner, la actriz valenciana más conocida en el mundo de la música como Helena Goch. En 2014, una lesión de rodilla la mantuvo postrada varios meses en la cama. Fue entonces cuando decide aferrarse a una guitarra acústica para hacer más llevadera la convalecencia y empieza a componer. Comienza a subir vídeos a su canal de YouTube y a su perfil de Facebook interpretando sus canciones en directo, para, acto seguido, saltar al programa Disco Grande de Julio Ruiz. Fue, sin embargo, la cineasta Paula Ortiz quien supuso un verdadero trampolín en la carrera de la cantautora. Ortiz se topó con “Perhaps” en la red social de Mark Zuckerberg y no dudó en incluirla en la campaña publicitaria de la firma Women’secret. Un tema que sería galardonado con el premio a la mejor música en el London Fashion Film Festival.

El debut discográfico de Helena Goch llegaría en 2015 de la mano de Ernie Records. Little Tiny Blue Men recogía una decena de composiciones de folk-pop con algunas incursiones en el country que dejaba escuchar el carácter íntimo, delicado y melancólico que define el catálogo de la artista. Así como su personalísima voz, tan lánguida y aguda. En 2017 lanzaba su segundo álbum, La Rama Dorada, inspirado en la obra del mismo nombre del antropólogo James George Fraze, donde descubríamos una propuesta renovada: la guitarra acústica y los arreglos de piano y violonchelo habían dejado paso a una base electrónica que, en ocasiones, ofrecía una vertiente más bailable, como en “Todo para Mí”, “Ahora Tú” o “Dulce Juana”, su versión del clásico “Sweet Jane” de la Velvet Underground. Otra novedad era el cambio de idioma, pasando del inglés al español en aras de conseguir una conexión más directa con el público, lo que también trajo matices vocales diferentes.

Fotografía: Promo

La extrema sutileza de Helena Goch

En Motor y al Aire, Goch vuelve a la austeridad de su primer registro y a las sonoridades orgánicas, aunque ahora es el piano el que sirve de soporte para unas composiciones de melodías exquisitas y una calidad lírica incuestionable, sin que ello comprometa la sencillez de los textos.

En Motor y al Aire, su nuevo trabajo editado por Intromúsica Records, Helena Goch vuelve a la austeridad de su primer registro y a las sonoridades orgánicas, aunque ahora es el piano el que sirve de soporte para unas composiciones de melodías exquisitas y una calidad lírica incuestionable, sin que ello comprometa la sencillez de los textos. Pero lo más llamativo es el gran partido que ha sabido sacar a su forma de cantar para conseguir una identidad aún más particular si cabe. Fuertes acentuaciones, golpes de aire, susurros y palabras rotas son algunos de los recursos que se extienden a lo largo del disco para cargarlo de matices. 

Comienza el álbum conDespídete de Mí, una canción de desamor con la que, además de disfrutar de su lamento (“Callaremos lo que no esté dicho / Saltaremos de este último piso / Fingiremos que esto estaba dentro del guión / Haremos como si nada cuando salga el sol”), podemos regocijarnos en el sencillísimo y sutil arreglo de guitarra eléctrica del estribillo. Una estética similar a la que encontramos en Mejor así, todavía más demoledora.

Esta temática será la que prevalezca en el álbum, encontrando otras formas de expresión en canciones como TreceyQué Te Voy a Contar, donde volvemos a escuchar la guitarra acústica sobre la que se construía su debut, aunque en el segundo caso queda pronto soterrada por el resto de instrumentos que la arropan. Más optimista se revela Miedo a la Oscuridad. Un largo crescendo de siete minutos donde un uso apropiado de las dinámicas resuelve adecuadamente el reto, evitando que lleguemos exhaustos al final. Buen trabajo.

Textos sencillos de gran calidad

Lo más llamativo de este trabajo es el gran partido que ha sabido sacar a su forma de cantar para conseguir una identidad aún más particular si cabe. Fuertes acentuaciones, golpes de aire, susurros y palabras rotas son algunos de los recursos que se extienden a lo largo de Motor y al Aire para cargarlo de matices.

Las canciones más animadas del disco aparecen con la entrañable La Reina del Bailey la festivaLa Generosa. En la primera, Helena Goch homenajea a su madre, Pilar Medina, quien en 1977 se convirtió en la primera española en ganar el certamen Miss Internacional, pero terminó abandonando ese mundo glamuroso para perseguir su vocación y convertirse en profesora de Lengua y Literatura. Resulta interesante escuchar cómo esta canción tiene un carácter eminentemente percusivo, ya que hasta la guitarra eléctrica actúa como tal; a excepción del puente, donde la guitarra y la armónica delinean una sutil melodía. La segunda, por su parte, se trata de una pieza country que nos remite a otras composiciones de la artista como “To the Sky” y “Serendipia”, incluidas en su primer álbum.

En Así, Así nos topamos con una bonita canción de amor (“Si no vieras lo que escondo / mis fantasmas, mis escombros / no habrías dormido hoy aquí”), mientras que en La Vieja Loba parece cantar a esa fuerza interior que todos llevamos dentro y que sale a relucir cuando menos lo esperamos para liberarnos de nuestros miedos y perseguir aquellos que ansiamos. Un tema de coros majestuosos, como el piano en el que se apoya.

Una trayectoria ascendente

Una emocionante y sutil colección de canciones en la que, lejos del acomodo, la valenciana continua explorando nuevas sonoridades a la vez que consolida un estilo cada vez más propio.

Probablemente el gran hit de este álbum lo encontremos en Sujétate Fuerte, de estrofas muy desnudas y una sofisticación exquisita que sorprende con un final que se torna más grande y épico por momentos. Helena Goch expone aquí una temática esperanzadora, como también hará en Lo Que Me Dijo Su Voz. Se trata de un mensaje de ánimo, de no darse por vencida. De afrontar el presente y el futuro desde sus propias convicciones, sin dejarse llevar por las opiniones externas (“Desde el alba de la historia cuenta la leyenda / los necios y su torpeza tomaron las riendas / Vas a ganar la batalla por tu independencia / que no necesitas de nada, tú ya eres perfecta”). Un consejo de una madre a su hija, según ha declarado la propia artista en alguna entrevista, que termina abruptamente, generando cierto desconcierto.

Termina el plástico con la sosegada y onírica Sobre la Marcha, la canción más escueta del álbum. También la más pesimista. Sin apenas letra, a ritmo de vals y con sólo una frase casi inaudible que expone: “No puedo, no lo aguantaré”, Helena Goch da por concluida esta emocionante y sutil colección de canciones en la que, lejos del acomodo, continua explorando nuevas sonoridades a la vez que consolida un estilo cada vez más propio.

error: ¡Contenido protegido!