Clairo

Clairo –
Immunity

Un ejercicio potentísimo de sinceridad y amor propio que a su vez sirve para calar y curar el espíritu ajeno. Clairo desborda con una personalidad única, adelantada a una edad en cuyo recorrido parece imposible encajar el trabajo reflexivo que aquí se trata. Esa madurez encuentra su mejor aliado en un Rostam espléndido a los mandos, logrando entre ambos un disco personalísimo y cuadriculado, adaptado a los tiempos en los que le va a tocar lidiar.

Ha resultado toda una experiencia descubrir la figura de Clairo, y se hace especialmente interesante escribir sobre ella una vez se ha ahondado en la cuestión. Como artista es indiscutible la dimensión de su talento, más aun escuchando el disco que aquí nos ocupa, pero también son dignos de reflexión los aspectos sociológicos que se pueden extraer de su historia y perfil.

Otro gran talento que cristaliza en realidad

Estrella precoz en la música, siguiendo la estela de Billie Eilish, Lorde o Grimes, su espectro musical se asemeja sin embargo a un perfil más naif y lo-fi como Frankie Cosmos.

Estrella precoz en la música, siguiendo la estela de Billie Eilish, Lorde o Grimes, su espectro musical se asemeja sin embargo a un perfil más naif y lo-fi como Frankie Cosmos. Dio el salto a la fama gracias a YouTube al subir un videoclip casero con su canción “Pretty Girl”, que terminó volviéndose viral en muy poco tiempo, al igual que “Flaming Hot Cheetos”, tema lanzado poco después. El formato, adscrito al clásico bedroom pop, triunfó por el toque desenfadado del vídeo (donde Clairo aparece en su cuarto, grabándose en primer plano frente al ordenador), con un sonido de baja fidelidad y, sobre todo, con una temática queer poco habitual de escuchar en una persona de su edad. 

La otra cara de la moneda son las críticas y puesta en duda de sus méritos debido a su origen. El padre de Claire, Geoff Cottrill, es un importante ejecutivo de marketing que ha trabajado para gigantes como Coca-Cola, Converse o Starbucks, por lo que su alcance viral ha sido cuestionado desde sus inicios debido a la posibilidad del uso de algoritmos para posicionarse en primera línea gracias al influjo de su progenitor. Es sorprendente también, más allá de su temprano alcance, el haber grabado temas con artistas como SG Lewis o Cuco, o telonear a Dua Lipa, Tyler the Creator o Khalid.

Nivel indiscutible

Tras una buena lista de singles y el EP diary 001 (2018), por fin tenemos entre nosotros Immunity. La primera puesta en largo de Claire Cottrill viene producida por Rostam Batmanglij, ex guitarrista y compositor en Vampire Weekend, y el salto de calidad logrado es notable.

No obstante, y dejando a un lado los debates sobre meritocracia basados en conjeturas, vamos a centrarnos en el apartado puramente artístico, donde el nivel es indiscutible. Tras una buena lista de singles y el EP diary 001 (2018), por fin tenemos entre nosotros Immunity (2019). La primera puesta en largo de Claire Cottrill viene producida por Rostam Batmanglij, ex guitarrista y compositor en Vampire Weekend, y el salto de calidad logrado es notable. Tratando de resumir, lo que se ha hecho es recoger las canciones compuestas y trabajar el sonido, abandonando el lo-fi de cara a unas nuevas pretensiones. El resultado es magnífico, pues el disco funciona como un único ente homogéneo, dando sensación de bloque pese a que nos encontramos ante un repertorio ecléctico en los matices. Asimismo, también llama la atención la madurez a la hora de abordar sus sentimientos en un entorno tan complicado para una adolescente como el heteronormativo.

Fotografía: Hart Leshkina

Belleza y refinamiento

Tratando de resumir, lo que se ha hecho en Immunity es recoger las canciones compuestas y trabajar el sonido, abandonando el lo-fi de cara a unas nuevas pretensiones.

Alewife inicia este recorrido discursivo a través del complicado acervo emocional de su autora. Lo que hace que esta canción deje sin habla es el temple a la hora de hablar de un tema tan serio como es el suicidio. Sin necesidad de impostar un dramatismo que ya va implícito en el discurso, lo que logra el tema en su concepción es mostrar una circunstancia nada agradable, pero desde la perspectiva del que la ha conseguido superar y, una vez erguida, sólo tiene una necesidad de agradecer el esfuerzo de la persona que evitó el desastre. La melodía y los arreglos orgánicos son sublimes, y desde el principio muestran el importante influjo en la producción de Rostam.

Tras poner pie y medio en el alma de Clairo, Impossible cambia de tesitura a ritmo de batería y hammond, con una pieza R&B cargada de paz, una vez más abordando con gran madurez las inseguridades propias de los primeros envites amorosos que se viven en la adolescencia. La música va desarrollando su misión inmersiva con la disposición de las canciones, y Closer to You termina de sumergirnos del todo. Manteniendo un firme pero elegante sintetizador sujetando todo el desarrollo, la base se presenta como una envoltura que protege, una vez más, la vulnerabilidad de quien no termina de encontrar la vía para remendar sus errores, a la vez que anhela estar con alguien.

Sinceridad y amor propio

Es admirable cómo la voz de Clairo se adapta a las circunstancias, sin nada que envidiar en este caso a talentos como Jorja Smith, en lo que se entiende como una reflexión sobre la pesada tarea de cargar con los sentimientos propios y ajenos.

Sin desentonar, North introduce una guitarra con distorsión que aporta un tono más rockero a este tema sobre las dudas que suscita todo aquello que se aborda por primera vez. La contundencia funciona además doblemente gracias a mantener la continuidad rítmica, ya que incluso cuando el ritmo baja en el interludio, la base se mantiene en segundo plano, sin llegar a desaparecer del todo.

Bags fue uno de los singles promocionales, y tras la escucha completa del álbum se reafirma como una de sus mejores canciones. Siendo uno de los cortes que más conserva la esencia de la Clairo pre-Rostam, el salto de calidad es palpable, ensalzando una preciosa canción sobre el momento en el que asume su condición bisexual al enamorarse de una amiga. El poder que emana la canción proviene también del tratamiento del tema, a priori delicado, pero que al convertir su propio miedo en humor torna la discordia en lección y abrazo para paletos y reprimidos respectivamente. Con Softly regresamos de nuevo al R&B, esta vez más crudo pero que redondea sus formas gracias a la voz de Claire. 

Sentido común contra el discurso heteronormativo

El resultado es magnífico, pues el disco funciona como un único ente homogéneo, dando sensación de bloque pese a que nos encontramos ante un repertorio ecléctico en los matices.

Sofía es otro de los singles y una de las canciones candidatas a permanecer en el remanente colectivo, arreglada con unas guitarras y una distorsión final que, inevitablemente, nos remiten a los mejores Strokes. Sofía hace referencia a su amante, posiblemente en clave anónima tras el nombre escogido, a esa amiga de la que se enamora y sobre la que nace toda su reflexión sobre la cuestión patriarcal. Con White Flag y Feel Somethingse llega a un oasis dentro del propio disco, relajando el tono con bases marcadas pero muy llevaderas. En la última, pese a ser la más breve, se concentra además otra lección de lectura del entorno que no corresponde a una mujer de veinte años. Sinking es la antesala del magnífico cierre, y la tercera canción con claro aire R&B. Es admirable cómo la voz de Clairo se adapta a las circunstancias, sin nada que envidiar en este caso a talentos como Jorja Smith, en lo que se entiende como una reflexión sobre la pesada tarea de cargar con los sentimientos propios y ajenos.

Unos solemnes y recios acordes de sintetizador inician la secuencia de despedida en I Wouldn’t Ask You, un emocionante final de casi siete minutos de duración. Claramente dividido en dos partes a nivel musical, la canción versa sobre lo vivido y la conclusión final de pedir una oportunidad de ser felices a aquella persona con la que ha experimentado sensaciones importantes. Siguiendo la estela del resto del álbum, esa que no conoce la vergüenza ni la culpa, sino la clarividencia de asumir que una persona no es responsable de sus sentimientos, Clairo abre su corazón arropada por unos coros infantiles, metáfora de lo que la ha llevado hasta allí, de la inocencia que aún ostenta y que, con toda probabilidad atendiendo a los que llevamos algo más de tiempo por aquí, se mantendrá perenne. 

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