Rammstein

Rammstein –
RAMMSTEIN

Una carátula con un fósforo sin encender guarda tras de sí un álbum sin título que presenta poca innovación, pero que nos hará bailar al son de una música que siempre ha funcionado y con un trasfondo lírico extremo y pegadizo. Presionamos el botón de play, encendemos la mecha, comienza el fuego.


Rammstein se embarcan en un proyecto sin nombre que añade a este año 2019 un punto de interés para los amantes del heavy metal y sus variantes. Por el lado del metal progresivo, el grupo más icónico del género, Tool, ha anunciado el lanzamiento de un nuevo álbum para el 30 de agosto (trece años después de 10,000 Days). Mientras, Opeth y su In Cauda Venenum se dejarán ver a finales de septiembre, representando al death metal en su faceta más melódica y progresiva. Otros trabajos como el extraño Syntheosis de Waste of Space Orchestra o The Furnaces of Palingenesia de los agresivos y oscuros Deathspell Omega han visto la luz recientemente y, por ahora, se posicionan como los álbumes más interesantes del género en lo que va de año.

¿El último disco de los germanos?

Se comienza, en 2015, a desarrollar el que tal vez sea el último álbum de los germanos, según información compartida por Richard Z. Kruspe, guitarrista de la banda, a Revolver Magazine. En una primera toma de contacto, la formación no se compromete a crear un álbum. Las dificultades de la producción generaban controversias y para una banda que, meritoriamente, no ha perdido ni a uno de los miembros originales desde 1994, esto era un problema. Los germanos destacan por sus explosivos y fogosos conciertos, habiendo tumbado a los mismísimos reyes del escenario: KISS (fueron sus teloneros en aquel famoso concierto de 1999 en México). Por lo tanto, jugar con fuego sólo en el escenario. No con la integridad de una banda que necesita de todos sus miembros para seguir dando espectáculo. A pesar del riesgo la reunión fue positiva. Las ideas fluyeron y, cambiando los métodos de producción más crudos y estresantes por sonidos más procesados, consiguieron evitar situaciones de tensión y sobresfuerzo en los miembros de la banda.

El resultado, no obstante, es un álbum similar a lo expuesto en anteriores trabajos. Y, a pesar de la intención de experimentar y hacer de las letras un aspecto secundario, nos encontramos ante un disco poco novedoso en el que la voz y el contenido de las letras de Till Lindemann continúan siendo el elemento más reseñable. El único aspecto que Rammstein han querido trabajar en profundidad y que sí han conseguido alcanzar gracias a ese sonido más limpio y procesado es un mayor peso de los elementos melódicos, que, sin embargo, no parecen encajar demasiado bien en el estilo de la Neue Deutsche Härte que ha dado alas al grupo, y que destacan negativamente por sus constantes referencias tanto a otros trabajos de Rammstein como de otras bandas. 

Falta de innovación musical

El resultado de RAMMSTEIN es un álbum similar a lo expuesto en anteriores trabajos. Y, a pesar de la intención de experimentar y hacer de las letras un aspecto secundario, nos encontramos ante un disco poco novedoso en el que la voz y el contenido de las letras de Till Lindemann continúan siendo el elemento más reseñable.

La realidad de Rammstein es que no son grandes generadores de novedades musicales, ciñéndose siempre a un primer estilo que ha gustado al público más y menos metalero. Una idea que no falla a la hora de hacer que su música se escuche en las discotecas más alternativas, pero que no deja de ser un aspecto reprochable desde el punto de vista artístico. La esencia del grupo, el Tanzmetall (género autodenominado y monetizado por ellos mismos), acaba siendo algo repetitivo y no deja entrever ninguna capacidad creativa o artística por parte del conjunto germano, más allá de lo mostrado en sus seis anteriores álbumes y diversos singles. 

Sin embargo, también hay que ser realistas y admitir que nadie en el mundo del metal ha conseguido cuajar una idea en un público tan variado, y que ha servido para abrir las puertas al mundo del rock o del heavy metal a personas que no podrían haber escuchado un álbum de Led Zeppelin o de Iron Maiden sin antes pasar por los trabajos más interesantes de Rammstein.

Fotografía: Press

Fieles a un estilo que funciona

El único aspecto que Rammstein han querido trabajar en profundidad y que sí han conseguido alcanzar gracias a ese sonido más limpio y procesado es un mayor peso de los elementos melódicos, que, sin embargo, no parecen encajar demasiado bien en el estilo de la Neue Deutsche Härte que ha dado alas al grupo.

Como decimos, musicalmente no existe apenas innovación a pesar de la primera intención de Rammstein por crear algo diferente. Rítmica homogénea generada por una percusión que permuta velocidad por intensidad en los golpes, la cual es habitualmente acompañada por un bajo intenso y muy distorsionado que ejecuta largas notas y hace de escolta melódica para la voz, clara y meritoriamente comprensible dada la dificultad del alemán como lengua, en muchos de los cortes. Por otro lado, los diversos samples electrónicos, que podrían ser utilizados por algún nombre del cartel del Tomorrowland, son una de las características más peculiares del Tanzmetall y generan una atmósfera musical que pide al cuerpo una subida de revoluciones. 

El aspecto más criticable a nivel musical es la constante referencia a composiciones pasadas del grupo e incluso, ya sea de manera accidental o a propósito, de otras bandas. Este desechable detalle queda muy claro con las dos primeras canciones del álbum: “DEUTSCHLAND” nace de una referencia a “Du Hast” mientras que, con “RADIO”, nos da la sensación de que Lindemann ha estado escuchando “Lay All Your Love On Me” de ABBA antes de componer su melodía. Además, también deja entrever ciertas similitudes con “Reise, Reise” de su propia cosecha.

Elementos experimentales forzados

El aspecto más criticable a nivel musical es la constante referencia a composiciones pasadas del grupo e incluso, ya sea de manera accidental o a propósito, de otras bandas. Pese a todo, también incorporan algún que otro elemento sorpresivo a lo largo del tracklist.

Algún elemento sorpresivo se deja vislumbrar en “PUPPE”, donde Rammstein emplean por momentos un ritmo que podría encajar perfectamente en las producciones de algún representante de trap latino. Sin embargo, esta idea metida con calzador hace del tema algo caótico y pierde consistencia. “DIAMANT” se posiciona como la balada más clara del álbum y, dado que el escenario musical generado es poco apto para una balada, hace que sea un corte sorpresivo, aunque sin duda sirve como un descanso respecto a la uniformidad del álbum.

Siempre navegando por el océano de lo políticamente incorrecto e hiperbolizando ideas sin necesitar demasiadas palabras, la lírica se posiciona como uno de los elementos más interesantes del elepé. No sólo por la sonoridad generada, sino por el contenido. Traumas de la infancia (“PUPPE”), la comparación de un amor tóxico con la riqueza (“DIAMANT”), el nacionalismo alemán (“DEUTSCHLAND”) o una opinión bastante oscura y bien fundamentada de la iglesia (“ZEIG DICH”) son algunos de los temas que tratan las letras de Lindemann.

Contenido lírico interesante

Siempre navegando por el océano de lo políticamente incorrecto e hiperbolizando ideas sin necesitar demasiadas palabras, la lírica se posiciona como uno de los elementos más interesantes del elepé. No sólo por la sonoridad generada, sino por el contenido.

Además de ofrecer un punto extra de interés, el contenido de las estrofas puede aportar una justificación para aferrarnos a una remota idea de por qué la ausencia de título y el contenido musical no han conseguido cuajar: la conceptualización del álbum. Siendo la idea del libreto un cóctel de ideas críticas y relativamente oscuras, podemos pensar que existe cierto vínculo entre la temática de las diferentes composiciones, ayudando a la hora de tratar el álbum bajo un concepto artístico.  

Estamos, por lo tanto, ante un trabajo correcto pero falto de originalidad, una colección de temas que podían haber traído más innovación después de diez años esperando un nuevo álbum de los alemanes. Un sonido que mezcla la música dance con un metal industrial no demasiado extremo y apto para un público variado. Unos esquemas musicales homogéneos y algo repetitivos, que harán que no nos podamos quitar de la cabeza ciertos momentos y melodías del álbum. Una lírica bien ejecutada, clara y poco sobreacentuada que nos permitirá que, a pesar de no saber ni dar los buenos días en alemán, nos aprendamos las letras y los estribillos más pegadizos, y que del mismo modo no nos dejará indiferentes al indagar en su contenido.

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