Cuco

Cuco –
Para Mí

Trece canciones de pop con solos instrumentales excesivamente largos y ritmos latinos metidos con calzador dan forma a Para Mí, el disco debut del jovencísimo Cuco. El eclecticismo que había mostrado en trabajos anteriores deriva en su primer larga duración en un pastiche de estilos alrededor del lo-fi que no llega a justificar el gran interés que ha despertado en la industria musical.


Cuco es el proyecto musical de Omar Banos, un joven artista californiano de ascendencia mexicana. Las mixtapes y los EPs que había ido sacando desde hace tres años crearon tanto hype, gracias a una nueva generación de jóvenes estadounidenses más acostumbrados al mestizaje que sus mayores y a una crítica especializada canina por descubrir el próximo producto de moda, que Para Mí, su primer trabajo en el formato de larga duración, ha acabado siendo publicado por nada menos que Interscope Records (discográfica de Eminem, Lady Gaga o Madonna, entre otros).

Libertad creativa ante todo

Una de las razones por las que la música de Cuco conecta tan bien con las nuevas generaciones es porque parece que, aparentemente, cualquiera puede hacerlo.

Según Billboard, el fichaje de Cuco por Interscope Records se cerró a cambio de una cantidad de siete cifras. La seña de identidad de la discográfica de Jimmy Iovine ha sido siempre la apuesta por proyectos teóricamente arriesgados (en el muy recomendable documental The Defiant Ones, disponible en Netflix, se explica su historia); pero, con la seguridad de que “all publicity is good publicity”, sus inversiones siempre han acabado siendo productos estrella. En el caso de Cuco, el trabajo de marketing ya estaba prácticamente hecho y, por eso, el chicano tenía claro que su prioridad para elegir discográfica era que como parte del trato ésta le asegurara libertad creativa.

Fotografía: Cameron Postforoosh

Uso insustancial de las influencias latinas

Por mucho que Cuco cuele algún patrón de estilo latino en sus canciones, no consigue llegar a plantear ninguno de ellos con solvencia. No obstante, tal vez en Estados Unidos sea bastante con esos pequeños esbozos para considerarle suficientemente exótico.

En sus trabajos anteriores, Cuco siempre había intentado dejar pequeñas improntas de su origen hispano. En Para Mí, se atreve explícitamente con ritmos latinos, pero con muy poco éxito. El acercamiento a la bossa nova en “Bossa No Sé” es endeble y olvidable. El mecanicismo del charles típico del rap de Atlanta que protagoniza la percusión durante todo el tema es directamente opuesto a la fluidez que caracteriza al estilo brasileño. Cualquiera de los músicos que animan el Maloka (un bar brasileño del barrio de Lavapiés, en Madrid) dignifica más la bossa nova cada noche que este intento, de cara a la galería, de Cuco. Por otro lado, la canción es pegadiza y es una buena pieza de pop. Sin embargo, que el loop principal de guitarra parezca bossa nova no significa que Cuco haga algo ni remotamente cercano.

Aun así, tal vez porque utiliza un patrón más sencillo, en “Best Friend” consigue encajar de manera más orgánica una base de guitarra clásica, esta vez para conseguir el perdón de cierta chica y culpar a la juventud de ambos por los errores cometidos.

La música de Cuco también se caracterizaba por mezclar letras en inglés y castellano, pero no parece que haya perdido mucho tiempo con ello en la producción del disco. En “Do Better”, los sucintos versos en castellano (Cariño, yo a ti te quiero, oh / Mi amor, no lo dudes, por favor) están más cerca de hacer un guiño a los coros de “Should I Stay or Should I Go” que a la comunidad de habla hispana en Estados Unidos.

Por mucho que Cuco cuele algún patrón de estilo latino en sus canciones, no consigue llegar a plantear ninguno de ellos con solvencia. No obstante, tal vez en Estados Unidos sea bastante con esos pequeños esbozos para considerarle suficientemente exótico.

Producción sin aires de grandeza

Por ahora, la propuesta de Cuco se limita a configurarse como un buen cancionero pop con pocos matices que no consigue reflejar una personalidad fuerte ni una hoja de ruta clara.

Todos los estilos que Cuco plantea en sus canciones tienen el lo-fi como denominador común. Aunque en sus trabajos se aprecia electrónica, chill-pop o rap, todas las influencias se tratan desde una producción que, aparentemente, podría grabar cualquiera desde su casa. Sin embargo, esta inmediatez no es sencilla y está tan buscada como, por ejemplo, la “suciedad” de los Strokes, ya que es una de las razones por las que la música de Cuco conecta tan bien con las nuevas generaciones: parece que cualquiera puede hacerlo.

La gran mayoría de las canciones de Para Mí siguen el mismo patrón: medios tiempos, loops y algún solo instrumental casi siempre excesivamente largo y sin ningún interés, siendo el único destacable el solo de guitarra en “Far Away From Home”. Sin mostrarse en ningún momento como un virtuoso vocal, instrumental o narrativamente, Cuco llega a recordar en muchos momentos al primer Mac DeMarco por la manera en que los dos artistas transforman su inquietud artística en música: tranquilamente. Por ejemplo, “Lovetripper” (a mitad del disco) concentra en cinco minutos la esencia chill que impregna todas las producciones del californiano.

Cuco es jovencísimo y de la mano del gigante Interscope Records dará que hablar en los próximos años. Pero, por ahora, con Para Mí, su propuesta se limita a configurarse como un buen cancionero pop con pocos matices que no consigue reflejar una personalidad fuerte ni una hoja de ruta clara, algo que sí ha logrado su equivalencia femenina en edad y hype: Clairo.

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