Omar Apollo: «Lo único que me importa es poder cuidar de mi familia»

Nacido y crecido en el Middle West, trasladado a Nueva York, a Los Ángeles y siempre llevando a gala su ascendencia mejicana, este joven de 22 años sigue buscándose a sí mismo entre ramalazos de Prince y Bowie, la reverencia a mitos del folk como Paul Simon o Joni Mitchell y el pop psicodélico. Nos sentamos con la nueva estrella del psych-funk.

Entre la relativa oscuridad de la madrileña sala El Sol, siempre un poco inundada en ese rojo burdel suyo tan característico, se contorsiona un chico espigado, altísimo, vestido muy normal, con camisa ancha de cuadros y pelo lacio azabache algo desmelenado. Parece llevar dentro de sí esa marca de Caín que es el relámpago de glitter de David Bowie, la histeria contenida e hipersexualizada que puso a Prince en otras dimensiones, pero la profesión va por dentro y estalla sólo a veces, justo antes de pasarse a una balada psych-folk y respaldarse en una guitarra acústica, o de coger la eléctrica y solear incendios de soul. Omar Apollo, con tan solo 22 años, sigue buscándose a sí mismo, como me confesaba un rato antes en esos míticos camerinos tatuados de recuerdos. Sigue buscando su sitio en un estilo que podríamos entender bien si decimos psych-funk, pero lo hace con las cosas claras, con la humildad que da haber empezado desde abajo y no pertenecer a una familia adinerada.

De procedencia mejicana, sus padres se instalaron en Indiana, en pleno Medio Oeste, antes de que el joven Omar naciera, y siempre ha tenido que hacerse fuerte con ello. Por eso se muestra confiado, seguro de sí mismo, y sobre todo lo demuestra encima del escenario y cara a cara con el micrófono y con el público. Es ahí donde no tiene miedo de expresarse con un falsete agudo y melódico y entre conteneos andróginos, bien respaldado por su banda, un mix entre México y Los Ángeles. Fuera, charlando conmigo, está más contenido, incluso tímido a veces, quizá asumiendo todavía que está dando ya su segunda gira por Europa y que seguramente el año que viene sigan llegando cosas grandes, entre ellas un debut que ya es uno de los más esperados de 2020 (si es que llega entonces; de momento no hay más planes que el de sacarlo en algún momento). Pero siempre está sonriente y casi inocente, con actitud de buen chico y con devoción por sus padres, haciendo música desde su dormitorio con placer y convicción. Viviendo algo que podría mirarse desde fuera como la excepción que confirma la regla, como la visión cumplida del sueño americano. Un sueño de esfuerzo y de cariño. El sueño de Omar Apollo.

Fotografía: Press

¿Es tu primera gira internacional?

Omar Apollo: No, el año pasado ya tuve una, pero no tenía a mi banda. No más era yo solo con la guitarra… pero no me gustó para nada.

¿No?

Sí me gustaron los shows, pero no me gustó estar solo, no tener a mi banda. Eran bolillos de tocar sólo dos canciones en mash-up, cosas así.

¿Dónde estuviste?

Pues Ámsterdam, Londres, Berlín…

[Se pone a cantar en falsete una melodía de R&B]
Ahora que te pones a cantar así… Escuchándote al principio, tenías más de psych-pop, ¿no?

Sí, sí.

Y ahora es todo más funk, más soul, más Prince… ¿Qué ha pasado ahí?

Pero va a haber de todo, ¿eh? Y yo hago de todo, me gusta mucho el psych-funk. “Stereo” era muy ese rollo.

Pero ahora todo parece que está más orientado al funk…

Sí, pero porque me gusta mucho toda esa música… y los Bee Gees, David Bowie…

Me recuerda también a Unknown Mortal Orchestra…

Sí, bueno, están en otro nivel. Les he escuchado mucho tiempo, desde que estaba empezando a trabajar en mis primeras canciones.

Tus padres son de México, ¿no?

Sí, son de Guadalajara.

¿Cómo vives tú la mudanza a Indiana?

Yo ya nací en Indiana, ellos vinieron de México. Mi hermana sí nació allá, pero todos los otros hermanos ya nacimos en los Estados Unidos. No sé, está bien, sobre todo porque tienes acceso a diferentes culturas, puedes vivir dos culturas de forma plena y eso quieras o no te enriquece. 

¿En algún momento notaste algún rechazo? Quiero decir, creciendo en el Medio Oeste… con los amigos, en el colegio, etc.

A ver, sí. He experimentado mucho racismo a lo largo de los años.

Fotografía: Press

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¿Y cómo lo llevas?

Pues… mi madre me avisó siempre de esto, de todos modos. Cuando era pequeño solía ser siempre el chico con el color de piel más oscuro, y mi madre me decía que la gente se metería conmigo por eso. Y que, pese a ello, me mantuviera orgulloso, de mi piel, de mí mismo, de quién soy. Obviamente, cuando eres pequeño te sientes bastante fuera de lugar, pero tienes que aprender a manejarlo, a no sentirte nunca avergonzado de ser quien eres. Todos los mejicanos iban a un colegio, y yo empecé a ir a otro que era principalmente de gente blanca, así que mi infancia iba un poco en ese equilibrio entre estar orgulloso de tu cultura, no sentir nunca vergüenza, y la soledad que te produce sentirte fuera de lugar. Pero bueno, también empecé a salir de fiesta con los afroamericanos, a llevarme bien con ellos, y eso fue genial. Pero al final te das cuenta de que sí hay un estado de relativa segregación. 

¿Ha marcado la cultura hispanoamericana tu manera de componer, de hacer música, etc.?

Pues tampoco es una cosa que me plantee, pero seguramente sí. He escuchado mucho cantautores latinoamericanos, por ejemplo, y quizá ese tipo de canción sigue presente en mi música.

¿Algunos artistas en concreto?

Pedro Infante, Vicente Fernández, Estela Núñez, Los Panchos… Mi papá me enseñó a los Beatles también…

¿Tus padres se han dedicado en algún momento a algo relacionado con la música?

No, no. Soy el primero de la familia.

¿Y cómo se tomaron ellos tu opción artística?

Pues al principio peor, como es normal, supongo. Les daba miedo, imagino, porque entienden que es un mundo muy cambiante, muy difícil… ellos quieren que vayas a la escuela, que estudies en la universidad… Pero al final sí que me entienden.

¿Te sientes respaldado?

Sí, por supuesto.

Cuando sacaste tu primera canción ya llamaste la atención de prensa especializada, apareciste en playlists importantes, conseguiste muchas escuchas… En poco tiempo has alcanzado un relativo “éxito”. ¿Cómo lo ves tú?

Es genial, pero realmente lo único que me importa es poder cuidar de mi familia. Estoy orgulloso de ello, el resto es irrelevante y tampoco es algo que me plantee mucho o que de momento me preocupe.

«En el fondo lo único que quiero es hacerlo bien, que la gente que me conoce, que ha confiado en mí, no sienta que el dinero puede cambiar lo que soy»

¿Y cómo has experimentado ese cambio, el hecho de poder sustentar a tus padres…?

Muy heavie… El hecho de haber visto a mi padre trabajar toda la vida, a veces 16 horas al día, a mi madre también siempre trabajando, o fuera o dentro de casa… Mi padre empezó a tener un dolor fuerte en la rodilla y justo por entonces yo empecé a ganar algo de dinero dando algunos conciertos y tal, con trabajos pequeños… y poco a poco empezó a ir mejor. Casi te sientes un poco como esos niños blancos ricos, pero es que ellos tienen familias detrás dándoles todo el dinero. Esto es diferente, te hace sentir diferente, supongo. 

Es curioso, porque además yo creo que a la música (y puede que al arte en general) le pasa mucho que tendemos a pensar que hace falta tener dinero para ser capaz de empezar y de llegar a algo, y es posible que por desgracia en la mayoría de casos así sea, pero siempre hay excepciones hechas para confirmar reglas…

Sí, desde luego. Es un placer de verdad poder hacer que mis padres puedan vivir sin estar preocupados por el dinero. Y es que es un poco también eso que dices tú: al principio hay que hacer gastos, tu familia puede o no tener que asumirlos… es complicado. Yo siempre he querido mantener por eso el dinero al margen de mi relación con mi familia. En su momento también hablé con mis hermanos, para que entendieran que mi opción era esta, que podía ser difícil o no, pero que no quería ser doctor o una cosa así. Ahora me va bien y les ayudo, y no hay nada que me haga más feliz. Me gusta que me lo preguntes, cómo vivo esto con mi familia… ya hablé con ellos y les dije que para mí el dinero no significaba nada, y es que no significa nada, realmente. Mucha gente además piensa que si le das dinero a la gente pobre no van a tener ni idea de usarlo, que se lo van a gastar todo y no van a ser capaces de administrarlo… Es un pensamiento muy americano.

Fotografía: Press

¿Cuáles dirías que son tus influencias musicales?

Pues empezando por algunos artistas de folk como Neil Young, Paul Simon, Joni Mitchell… Esos son fundamentales en mi manera de entender las canciones, y luego lo que te he dicho antes: Bee Gees, Bootsy Collins, Prince, James Brown…

Empezaste grabando en tu dormitorio, ¿no?

Sí. Estaba currando en un McDonald’s y ahorré para una guitarra de treinta dólares creo. Un amigo me ayudó a ahorrar para un portátil y un micro y eso es todo. Así empezó todo [Risas]. No necesitas más, de verdad, díselo a cualquiera que quiera sacar música.

Te veo muy en la línea de lo que hace Rex Orange County, pero obviamente en otro contexto que se va más al funk y se aleja del indie británico, lógicamente. Él ha colaborado con Tyler, the Creator. ¿Te imaginas tú colaborando con él?

Buah, sería espectacular.

¿Qué opinas de su último disco?

Pfff es increíble. Creo que es una mezcla de estilos, de funk, de soul, de jazz, de hip-hop… que no se había hecho nunca. 

¿Planes para tu primer álbum de estudio?

Sí, definitivamente. Aunque todavía no he empezado a plantearlo. Cuando regrese a casa empezaré realmente a darle vueltas, pero tengo claro que es el siguiente paso. 

¿Te ha tentado algún sello?

Llevan haciéndolo bastante tiempo, de hecho. Pero es que realmente tengo la sensación de que no lo necesito ahora mismo. Es otra manera de ganar de dinero, ¿sabes lo que te digo? Y de momento prefiero mi manera.

O sea que te sientes cómodo siendo independiente.

A ver, a todo el mundo le gusta el dinero. Podría pasar por eso, ¿sabes? [Se ríe, tímido] Un sello grande, dándote adelantos para grabar discos… No estaría mal, no [Risas]. Pero bueno, en el fondo lo único que quiero es hacerlo bien, que la gente que me conoce, que ha confiado en mí, no sienta que el dinero puede cambiar lo que soy, no tener que depender completamente del dinero para hacer buena música, no hacerlo en función de eso. Tengo muchos ejemplos de gente que lo ha hecho mal, así que ya te digo que quiero hacerlo bien. De momento soy yo el que controla todo: editorial, mastering… todo.

«De momento he sacado dos EPs, pero de alguna manera también siento que no he empezado todavía. Va a ser mi primer disco, tiene que ser algo loco»

Imagino que para llevar todo eso adelante estarás rodeado de un buen equipo.

Desde luego, gente que me ayuda muchísimo y sobre todo me enseña muchísimo. Mi manager es parte de mi familia. Me regaló mi primera pedalera, mi primer amplificador… yo no tenía dinero para comprarme uno y tocaba sin ampli. Pero es que de verdad, me daba dinero hasta para comprar comida… me trataba como si fuera su hijo, es… increíble.

¿Cuál es tu sueño en la música?

No tengo ni idea. Supongo que hacer algo de lo que pueda sentirme siempre profundamente orgulloso, algo que pueda obsesionarme y enamorarme. No sé, igual es algo que no llega nunca, tendré que preguntarle a otros artistas. Pero sí, creo que es algo que me gustaría experimentar. Que no estoy diciendo que no me guste mi música, claro que me gusta, pero quiero hacer algo más como un proyecto. Algo que sea total, front-to-back. De momento he sacado dos EPs, pero de alguna manera también siento que no he empezado todavía. Quiero decir, va a ser mi primer disco, tiene que ser algo loco.

¿Estás nervioso, de alguna manera, por tu futuro en la música, por tu carrera?

No. Estoy nervioso por todos los problemas de diario que pueden surgirme [Risas]. Pero para nada por mi carrera. Siempre ha sido muy natural, así que tampoco es algo a lo que haya dado en ningún momento muchas vueltas. Me siento muy bien encima del escenario, tocando, cantando, haciendo mi show… girando. No sé, ha sido todo muy natural siempre, ya te digo. Si te quedas al show, lo verás [ríe, a plena sonrisa, como siempre, encantador y reservado, guardando toda la energía que en un rato vomitará sobre las míticas tablas de El Sol de Madrid].

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