Natalia Lacunza

Natalia Lacunza –
Otras Alas

Natalia Lacunza nos entrega en su primer trabajo tras Operación Triunfo una colección de piezas hilvanadas por una producción minimalista y sensual que, teniendo a Billie Eilish siempre muy presente (quizás demasiado), también mira al R&B contemporáneo e incluso al post-dubstep de nombres como James Blake o Frank Ocean.


Enfrentarse a la escucha de un trabajo firmado por un(a) ex-concursante de Operación Triunfo es enfrentarse a una serie de prejuicios. No es para menos a tenor del material con el que las dos últimas generaciones han decidido copar las radios: pop básico, pop aflamencado, pop melodramático… En la gran mayoría de ocasiones, son trabajos extremadamente bien producidos, eso sí. Ya querría más de uno fabricar esos ganchos melódicos con tanta soltura.

¿Qué puede ofrecernos Natalia Lacunza?

No podemos pasar por alto el hecho de que la sombra de Billie Eilish planea por cada una de las piezas de Otras Alas, pero es preciso señalar lo alejado que se sitúa este EP de cualquiera de los otros estrenos que hemos tenido hasta la fecha, con la mirada puesta en referentes casi antagónicos a los que suelen manejar los concursantes salidos del talent show de Gestmusic.

Nadie se libra de los prejuicios. Ni siquiera la mismísima Amaia, aparente salvadora del indie desde el panorama más mainstream; llegará su álbum debut y lo escucharemos con ciertas reticencias porque la sombra del programa creado por Gestmusic es alargada. Por suerte, ella cuenta con ciertos factores que juegan a su favor para que su propuesta llegue a sectores alternativos (producciones de Santiago Motorizado, la bendición de Raül Refree, aquella colaboración con Carolina Durante…), pero Natalia Lacunza no.

Yo mismo me dispuse a escuchar Otras Alas con una ceja levantada. ¿Qué nos podría ofrecer un personaje más del pop que no hayamos escuchado ya? Es más, “tarántula” y su parecido a la obra y gracia de Billie Eilish no hizo sino reafirmar mi imagen de Lacunza como otro elemento más creado por la maquinaria de la industria. Sin embargo, tras adentrarnos sin valoraciones previas en su primer material de estudio, es fácil señalar que Otras Alas se constituye como un trabajo más que interesante dentro de la primera fila comercial de nuestro país.

Fotografía: Victoria Gómez

Refrescando el mainstream nacional

El primer James Blake podría vivir en las percusiones de “gata negra” y en el juego de vocoder presente en la homónima “otras alas”. Incluso el Frank Ocean más soul parece saludarnos entre las guitarras que marcan los compases de “Olivia”. ¿Quién se atreve a jugar con estos elementos en la primera división del pop patrio?

La primera impresión en cuanto suena la dupla formada por naday “tarántula” es de encontrarnos, efectivamente, ante una copia Hacendado de Billie Eilish; tenemos esa característica combinación de producción minimalista, bajos contundentes y el bello juego de voces (¡hasta los títulos en minúsculas!). Sin duda, la norteamericana, así como la primera Lorde, parecen habitar en estas composiciones, pero, ¿no es más loable tener la mirada puesta en ese tipo de referentes que en los nombres que suelen manejar los concursantes salidos del talent show? ¿Acaso preferimos radios saturadas de pop aflamencado? ¿Queremos que las generaciones más jóvenes (al fin y al cabo, público objetivo de estos artistas) crezcan escuchando a la enésima Malú o a alguien que trae sonoridades a la orden del día en Estados Unidos?

Con esto, tampoco pretendemos decir que Otras Alas sea una revolución para el pop ni podemos pasar por alto el hecho de que la sombra de Eilish planea por cada una de las piezas, pero es preciso señalar lo alejado que se sitúa este EP de cualquiera de los otros estrenos que hemos tenido hasta la fecha (Lola Índigo, Aitana, Cepeda, Ana Guerra…). Natalia Lacunza nos entrega un producto hilvanado por esa producción minimalista y sensual con miras al R&B de carácter más contemporáneo e incluso al post-dubstep. Yo mismo me sorprendo utilizando tales etiquetas, pero el primer James Blake podría vivir en las percusiones de “gata negra” y en el juego de vocoder presente en la homónima “otras alas” (destacada colaboración con Marem Ladson). Incluso el Frank Ocean más soul parece saludarnos entre las guitarras que marcan los compases de “Olivia”. ¿Quién se atreve a jugar con estos elementos en la primera división del pop patrio?

Acercando el R&B contemporáneo y el post-dubstep a las listas de éxitos

Habrá que ver si en un futuro continúa siendo una artista a la que se le ven las costuras por fijarse demasiado en tendencias extranjeras, pero de momento podemos brindar por esta frescura traída a un panorama mainstream nacional que olía a rancio.

El elenco de productores merece una mención aparte, y es que resulta cuanto menos curiosa la lista de personas involucradas y la habilidad que han tenido para facturar un conjunto coherente a pesar de sus diferentes bagajes y terrenos por los que suelen moverse. ODDLIQUOR ha trabajado con artistas como Nathy Peluso, mientras que Pional ha remezclado a Chairlift o The xx, entre otros, y Carlos René se encarga de producir a Axolotes Mexicanos y a La Bien Querida. Por su parte, Sen Serna (“Olivia”) se está abriendo paso entre los sonidos más contemporáneos dentro del R&B y el neo-soul… Lacunza se ha atrevido incluso con un productor de hip-hop (Gabi Fernández de Juancho Marqués en “no te veo”) y una balada a guitarra junto a Guitarricadelafuente (“nana triste”) sin que por ello se pierda la coherencia y la cohesión en ningún momento.

Natalia Lacunza consigue extirparnos cualquier prejuicio respecto a su pasado musical gracias a un producto lleno de texturas y extremadamente elegante. Habrá que ver si en un futuro continúa siendo una artista a la que se le ven las costuras por fijarse demasiado en tendencias extranjeras, pero de momento podemos brindar por esta frescura traída a un panorama mainstream nacional que olía a rancio.

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