The Raconteurs

The Raconteurs –
Help Us Stranger

Una década después, Jack White vuelve a reunir a Brendan Benson y compañía para lanzar un disco que seguramente no tenías previsto escuchar en 2019, quizá porque tampoco lo necesitabas. Pero, ¿a quién le importa? Help Us Stranger ofrece unos cuantos motivos para seguir disfrutando de The Raconteurs y de Jack White en su versión blues-rock más comercial gracias a un puñado de buenas canciones.


Parece como si Jack White tratase de enmendar los errores (a falta de un término mejor) cometidos hace tan sólo un año con su tercer disco en solitario. Ha sido hace tan poco tiempo, especialmente si hablamos de una figura de la potencia mediática de Jack White, que no hace falta hacer demasiada memoria. Boarding House Reach fue un disco extraño en la discografía del norteamericano. Un álbum de corte experimental y, en opinión de un servidor, revelador de una ambición artística muy por encima del resultado en que dicha pretensión se concretaba. Vamos, que mucho ruido para tan pocas nueces. Durante gran parte del minutaje de Boarding House Reach era difícil saber si se estaba asisitiendo al nacimiento de una obra maestra o a una sesión de ensayo efectista e improvisada. A aquel disco se le veían las costuras precisamente por donde nunca jamás debería hacer aguas un disco de Jack White: en la pegada y redondez de sus canciones. Porque, seamos sinceros, han pasado casi veinte años desde que los White Stripes revitalizaron el rock y todo eso que ya sabéis, así que a estas alturas lo mínimo que se le pide a Jack White son unas cuantas canciones majas, ya sea en su versión acústica, cacharrera o ledzeppeliniana.

Jack White y sus circunstancias

Tras un pretencioso (aunque tampoco desastroso) Boarding House Reach, lo que más convenía a Jack White era volver a la carga con uno de sus grupos más pop-rock, quizá el menos apabullante, pero sin duda el que, al margen de White Stripes, más CANCIONES ha dejado resonando en los tímpanos del rockerillo medio.

Y sí, me estoy centrando demasiado en la figura de Jack White y esto se supone que es una reseña de Help Us Stranger, el último disco de los Raconteurs, que son un colectivo. Pero, si uno es justo, sabrá reconocer que, al final, The Raconteurs no dejan de ser Jack White y sus circunstancias. Como cada uno de sus proyectos paralelos, la actividad de Raconteurs (en el cúando, el qué y quizá hasta en el cómo) se ve determinada por la apretada agenda de su líder y por las ganas que tenga de esparcirse por una determinada gama de sonidos. Así que, llamadme conspiranoico si queréis, pero tras un pretencioso (aunque tampoco desastroso) Boarding House Reach, lo que más convenía a Jack White era volver a la carga con uno de sus grupos más pop-rock, quizá el menos apabullante, pero sin duda el que, al margen de White Stripes, más CANCIONES ha dejado resonando en los tímpanos del rockerillo medio.

Fotografía: Press

Ni tanto ni tan calvo

The Raconteurs no tienen doblez alguna, dan lo que prometen y, como buenos conservadores, reservan los experimentos –casi todos– para la gaseosa.

Pero, como con cualquier otra cosa, uno puede pecar por exceso o por defecto. Allí donde Boarding House Reach aburría por insustancial y exagerado, un nuevo disco de Raconteurs podría aburrir por previsible y comedido. Como crítico amateur y escuchante habitual de discos, conozco al dedillo los motivos por los que un nuevo álbum de Raconteurs debería darme mucha pereza:

a) Nadie que no sea un ultra de la banda lo pedía.
b) Han pasado demasiados años como para que sea relevante.
c) Seguramente sea un más de lo mismo de lo que ya hace diez años era otro más del mismo blues-rock revival.

Bueno, pues hete aquí que Help Us Stranger me ha gustado y me ha hecho pasar ratos bastante más agradables de lo que podía aventurar cuando leí la noticia de la resurrección de Raconteurs. Qué le voy a hacer si me encanta ver a Jack White interpretando sobre riffs de rock and roll. Un viaje al pueblo en carretera y ya estaba corriendo como un bobo en la rueda de la nostalgia con la que Jack White lleva años haciendo caja.

Jack White, Brendan Benson, Jack Lawrence y Patrick Keeler otra vez juntos, como si no hubieran pasado diez años. Cuando ha terminado de sonar “Bored and Razed” (que empieza tímida, pero apuntando maneras) las dudas se le habrán disipado a cualquiera. ¿Es éste un disco para mí?, ¿debo darle otra oportunidad a una banda de Jack White?, ¿sigue molando escuchar riffs de rock tan canónicos? Tu sabrás, chico. The Raconteurs no tienen doblez alguna, dan lo que prometen y, como buenos conservadores, reservan los experimentos –casi todos– para la gaseosa. A partir de aquí, es fácil saber si quieres pasar los próximos treinta y muchos minutos de tu vida entre los compases de Help Us Stranger.

Buenas canciones, a pesar de todo

Uno de los principales encantos de The Raconteurs siempre ha residido en la tensión entre la personalidad artística afilada y excéntrica de Jack White y la actitud más centrada y revivalista de Brendan Benson. Y es seguramente en los momentos en los que vence esta actitud referencial cuando The Raconteurs se hacen más olvidables.

Uno de los principales encantos de The Raconteurs siempre ha residido en la tensión entre la personalidad artística afilada y excéntrica de Jack White y la actitud más centrada y revivalista de Brendan Benson. Y es seguramente en los momentos en los que vence esta actitud referencial cuando The Raconteurs se hacen más olvidables: “Somedays (I Don’t Feel Like Trying” o “Shine Light on Me” son buen ejemplo de esto. No obstante, los momentos en los que White parece apoderarse por completo de la batuta no tienen por qué traducirse en un éxito asegurado. Ahí queda esa postrera “What’s Yours is Mine” de la que aún no sabría decir si me encanta o me recuerda demasiado a su último disco en solitario.

En cualquier caso, el propósito de The Raconteurs nunca fue reinventar la rueda ni nada parecido. Pero es dentro de ese clasicismo que parece algo más trascendente (y que seguramente no lo sea en absoluto) donde más brilla el conjunto. “Help Me Stranger”, la baladera “Only Child” o la añeja y muy disfrutable “Now That You’re Gone”, con un Brand Benson aportando ese toque de southern soul con su voz, resultan piezas de lo más atractivo sin necesidad de grandes alardes. Tampoco te tirarán de culo al suelo “Don’t Bother Me” o “Live a Lie”, pero no somos pocos los que ponemos ojitos cada vez que Jack White empieza a rascar su guitarra con cierta urgencia.

Thoughts and Prayers” pone un buen punto y final a este regreso con una balada de leve ambientación psicodélica tejida con lo mimbres de la tradición americana que tan bien manipula White. Como el resto del disco, no te cambiará la vida, pero no se le pueden poner demasiadas objeciones.

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