Psychedelic Porn Crumpets

Psychedelic Porn Crumpets –
And Now for the Whatchamacallit

La escena psicodélica australiana se niega a echar el freno, trayéndonos desde Perth a unos Psychedelic Porn Crumpets que reúnen lo mejor de su escena natal, el desert rock y el panorama británico para regalarnos un disco que nos recuerda por qué el garage y las guitarras nos conquistaron de tal manera en su momento.


A pesar de que mi pasión por la música tiene su origen en los géneros de guitarras y probablemente estos siempre serán mis favoritos, es cierto que a veces mi mente se satura de tanto racaraca y el cuerpo me pide otra cosa. Supongo que, en parte, esto se debe a la enorme cantidad de discos que se publican con la guitarra como instrumento principal, así como a la dificultad de encontrar algo novedoso en un tipo de música con tantos años a sus espaldas. No obstante, a veces son discos como And Now for the Whatchamacallit los que me enseñan, nuevamente, que un disco no necesita ser novedoso para ser bueno, recordándome de paso lo divertidos que son los guitarrazos.

Una receta con ingredientes conocidos, pero deliciosos

Psychedelic Porn Crumpets recogen el testigo de King Gizzard & The Lizard Wizard moviéndose hacia terrenos más áridos y garajeros, con una influencia más notoria del garage y el heavy-psych norteamericanos.

La llama australiana parece dispuesta a no apagarse, y es que en cuanto te despistas un momento te sale otro grupo con ganas de continuar extendiendo la palabra de sus antecesores. Asentados en Perth, Psychedelic Porn Crumpets son, como su nombre ya nos indica, una banda de rock psicodélico que recoge el testigo de nuestros queridos King Gizzard & The Lizard Wizard moviéndose hacia terrenos más áridos y garajeros, con una influencia más notoria del garage y el heavy-psych norteamericanos, como esos Fuzz de Ty Segall o los Radio Moscow.

Si alguna vez habéis indagado en Stoned Meadow of Doom (un canal de YouTube que se dedica a subir discos principalmente de stoner en todas sus vertientes), Psychedelic Porn Crumpets son un ejemplo perfecto de banda que encajaría ahí. Sobre todo sus dos primeros álbumes, esos High Visceral {Part 1} (2016) y High Visceral {Part 2} (2017) más cercanos al heavy-psych.

Fotografía: Josh Ludlow

Lo bueno, si breve…

Las referencias que se nos vienen a la cabeza con Psychedelic Porn Crumpets son múltiples. Es imposible no acordarse de Tame Impala y los Beatles más psicodélicos, de Thee Oh Sees o incluso de Japandroids escuchando las diez canciones de And Now for the Whatchamacallit.

Sin proponer un cambio radical para su tercer álbum de estudio, And Now for the Whatchamacallit sí parece alejarse un poco de los riffs más pesados y virar hacia canciones con mucho groove y una velocidad capaz de despeinar a cualquiera, tal y como muestra ese arranque con “Keen for Kick Ons?” que tanto recuerda a los King Gizzard de Float Along – Fill Your Lungs (2013). La misma senda sigue “Bill’s Mandolin”, aunque aquí se puede percibir un toque muy british que nos recuerda a unos Temples aceleradísimos.

Las referencias que se nos vienen a la cabeza escuchando a Psychedelic Porn Crumpets son múltiples. Es imposible no acordarse de Tame Impala y los Beatles más psicodélicos al escuchar “Dezi’s Adventure”, “Native Tongue” o ese pequeño interludio titulado “Fields, Woods, Time”, de Thee Oh Sees cuando se ponen en modo machacón en “Social Candy” o de esa atmósfera tan Japandroids intentando recrear la fuerza que se percibe a lo largo de todo un álbum capaz de llenar un estadio. Sin embargo, esa amalgama de influencias consigue que el grupo acabe teniendo una identidad bastante definida y una propuesta que, sin ser original, coge los elementos necesarios para construir canciones que mantienen el interés de principio a fin.

Del mismo modo, al ser un disco que apenas sobrepasa la media hora de duración resulta perfecto para amenizar más de una tarde de verano y hacer un poco más llevadero el calor. Los que busquen aquí un álbum innovador y experimental no lo van a encontrar, lo cual también va a frenarlo ante la posibilidad de entrar en las listas de fin de año. No obstante, si aún no os habéis cansado de la escena garage y psicodélica, o si os cansasteis en su momento y la dejasteis a un lado, And Now for the Whatchamacallit es un buen motivo para volver.

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