SOAK: «Quería que Grim Town hiciera a la gente sentirse comprendida»

En un movimiento inesperado, SOAK abandona el folk intimista de su debut para abarcar en su segundo álbum de estudio un abanico enorme de sonidos.

Es curioso cómo, más a menudo de lo que parece, la personalidad de un artista se ve reflejada en su música. Como los perros cuyos dueños se parecen a ellos, normalmente uno no sabe si es por una influencia mutua transcurrido cierto tiempo o porque precisamente el dueño escogió a su mascota/música por parecérsele desde el principio. En el caso de Bridie Monds-Watson, nombre real de SOAK, este tópico se cumple extremadamente bien.

Al igual que su folk íntimo, triste pero brillante, más obvio en su debut y más diluido en su nuevo y recentísimo disco (Grim Town, Rough Trade Records), Bridie escoge las palabras con mucha delicadeza. Por teléfono parece tímida, pero quince minutos largos de conversación bastan para localizar en ella esa facilidad extraña que tienen sus canciones para acertar de pleno entre las costillas. Si a unas letras tremendamente identificables por cualquier joven con crisis de identidad (esto es, cualquier joven normal) se le suma una voz nasal y un poco alienígena, la mezcla ganadora está servida.

En la nota de prensa decías que, en tu primer disco, a menudo hablabas de forma críptica para que no se entendiera del todo lo que querías decir; a propósito. Esto me sorprendió, ya que siempre he considerado que las canciones de aquel disco eran bastante crudas y directas en cuanto a tus sentimientos.

Sí, es cierto. Pero creo que, por la edad que tenía cuando escribí ese disco, la progresión de aquel álbum a éste es bastante evidente. Pienso que, sobre todo, lo que digo en este disco lo digo con mayor confianza y más como tenía que ser dicho.

Hablemos un poco de tu nuevo álbum, Grim Town. Cuatro años parecen bastante tiempo para sacar un segundo disco.

Hmmm… Básicamente me he tirado cinco años de gira con mi primer disco, casi, así que necesitaba algo de tiempo para parar y componer música, recuperar mi vida normal durante un momento, y dedicarle el tiempo suficiente al disco. No quería sacar algo lo antes posible como fuera. Y eso requiere tiempo. Pero quizás es que simplemente necesitaba un pequeño respiro de tanto girar, un poco de tranquilidad. [Risas]

¿En algún momento pensaste que este álbum tardaría tanto en llegar?

No, sólo pensé en hacer lo mejor posible y no sentirme apurada por nadie más que yo misma. Pero no tenía ni idea de cuánto me llevaría.

Fotografía: Ellius Grace

Entonces, ¿estas canciones son casi todas nuevas o las has estado componiendo durante los últimos cuatro años?

Escribí todas las canciones cuando acabé la gira, así que todas ellas son canciones nuevas menos una, “Crying Your Eyes Out”, que había escrito antes, al acabar el tour del primer disco. Pero, aparte de esa, el resto son canciones nuevas.

A pesar de la introducción y el final depresivos, creo que el tono general del disco es más animado y ligero que Before We Forgot How to Dream, con canciones más alegres.

Sí, definitivamente he intentado crear un contraste entre las letras, que son en cierta manera negativas, y las canciones más animadas, a nivel sonoro. Y en última instancia pensé mucho en cómo iban a sonar estas canciones en directo, centrándome en el aspecto en vivo de nuestros conciertos. Básicamente, he intentado cubrir todo el espectro de emociones y todo el rango de diferentes sonidos, así que bueno, ha sido un desafío.

Esa variedad de canciones y estilos queda patente en hits como “Dèja Vu”, que nos han sorprendido, sobre todo partiendo de lo que era tu primer disco.

En este disco me planteé como objetivo no limitarme a ningún género, así como en mi primer álbum estaba mucho menos inclinada a meter cualquier cosa un poco pop. No sé, no quería sonar demasiado pop. Y en este, bueno, siempre he escuchado a bandas como ABBA y Fleetwood Mac; no he huido de esos elementos presentes en mi música y quería escribir una canción así, así que lo hice.

Otra canción que me sorprendió es “I Was Blue, Technicolour Too”, con un tono jangle-pop que le sienta muy bien. ¿Te has planteado en qué dirección pueden sonar tus próximos discos?

En este disco como que he puesto todas mis cartas sobre la mesa y mostrado lo que puedo hacer. Ha sido muy emocionante experimentar con muchos tipos diferentes de música. Creo que, en el futuro, todo lo que he puesto en este álbum tendrá su extensión. No tengo la menor idea de en qué dirección iré a continuación, pero esa es parte de la gracia.

En cuanto a la producción de Grim Town, si no me equivoco has estado muy metida en todo el proceso.

He estado más involucrada en este disco que en el anterior, simplemente porque antes estaba rodeada de gente más mayor y sentía que ellos sabrían mejor lo que hacer que yo. Y en este LP he hecho todo lo que quería hacer y he dicho todo lo que quería decir en términos de producción, porque había mucho de: este es mi disco y no quiero que nadie se meta. Quería estar en todo. Disfruto de verdad la producción y estaba interesada en ello, así que no me costó nada asumir ese rol y formar parte de ello.

¿Es la música de guitarras más femenina que nunca, con el surgimiento de gente como Snail Mail, boygenius, Sharon Van Etten, Wolf Alice…?

Creo que ahora hay más chicas tocando la guitarra, y bandas encabezadas por chicas, que nunca. Porque la gente se ha ido adaptando, volviendo más tolerante y más favorable a ello. Pero de igual manera, hace años también habría muchas mujeres y bandas haciendo música a las que nunca se dio la oportunidad o se animó a seguir por verse siempre como una “cosa de chicos”. Pero es genial verlo y espero que continúe esta tendencia, porque ahora hay muchas bandas lideradas por chicas y mujeres de las que soy muy fan.

«He intentado cubrir todo el espectro de emociones y todo el rango de diferentes sonidos»

Hay un buen puñado de esas artistas femeninas que han pasado del folk a géneros más oscuros. Gente como Marissa Nadler, Emma Ruth Rundle… Lo digo por tu fantástica versión de “Immigrant Song”, que iba un poco en esa línea.

Sí, también soy muy fan de St. Vincent, así que quizás esa sea la dirección. Nunca se sabe.

Es curioso porque ambos discos me han recordado, sobre todo a nivel lírico, a los de Car Seat Headrest, y me ha hecho gracia encontrarle después en una de tus playlists de Spotify. ¿Puede haber una conexión en ese sentido de las letras?

Quizás, sí. Definitivamente es una gran inspiración para mí y disfruto mucho su música. Así que me parece muy guay que hayas encontrado alguna similitud. [Risas]

Cuando sacaste el primer disco, tenías un montón de fans adolescentes que se sentían especialmente identificados con tus letras. Al hacer este álbum, ¿has tenido en mente a esos jóvenes que habrán ido creciendo en paralelo a ti?

Sí, por supuesto. Por así decirlo, el concepto de este disco era la idea del viaje vital, y aprender a ser un adulto, de cubrir ese hueco entre ser un adolescente y un adulto. Así que, básicamente, quería que este disco hiciera a la gente sentirse comprendida. Por eso quise ser todo lo honrada que fuese posible en las letras. Quería que la gente sintiese que hay alguien que les entiende, que alguien más se ha sentido así antes, y que esto les reconfortara de alguna forma.

Fotografía: Ellius Grace

¿Hay alguna canción que sientas como la más representativa del disco?

“Life Trainee”. De hecho, casi llamo así al disco, y define todo el conjunto bastante bien, en el sentido de entender el concepto de crecer y hacerse mayor.

Quería hablar de tus videoclips. Tienes unos cuantos. ¿Los ves como una herramienta complementaria a tu música, o simplemente es que te gusta grabarlos?

Para mí, toda mi obra artística compone un mundo, un entorno que va algo más allá de la música. Los videoclips ayudan a visualizar el mundo que intento crear con mi música, y al grabarlos los percibo como una extensión de mí y de este entorno.

Has declarado que estás sorprendida por cómo ha cambiado la situación del colectivo LGTB en Irlanda del Norte. ¿Eres optimista a este respecto? ¿Cuáles son tus opiniones?

Creo que el mundo en este sentido crece de una manera positiva, aunque evidentemente tenga otros aspectos más negativos. La actitud de mucha gente hacia la comunidad gay se está volviendo más tolerante. Espero que en el futuro siga así y que todo el mundo lo acabe percibiendo de forma tan normal como es.

«Toda mi obra artística compone un mundo, un entorno que va más allá de la música»

Para terminar, quería preguntarte por las giras. Porque en su día empezaste a tocar y a girar siendo muy joven, a menudo acompañando a bandas grandes como CHVRCHES. ¿Qué aprendiste de ellos? ¿Cómo se portaron contigo?

Sí, como persona joven empezando a girar tuve muchísima suerte de hacerlo con músicos tan apetecibles para cualquiera, que me cuidaron y me trataron muy bien. Puede que a esa edad aprendiera más de gira que en el instituto. [Risas] Fue genial tener todas esas experiencias, y estoy muy agradecida a todos los que me apoyaron de gira.

¿Cambiarías algo de cómo salieron las cosas por haber empezado a girar y a triunfar tan pronto, siendo tan joven?

No, estoy muy satisfecha de cómo ha salido mi carrera, y no me arrepiento de nada de lo que hice cuando era más joven. Creo que todo fue parte de la curva de aprendizaje. Sí que estuve un poco quemada cuando acabé mi primera gira, pero si no lo hubiera hecho no sabría lo que es quemarse, así que no, no me arrepiento de nada.

error: ¡Contenido protegido!