black midi

black midi –
Schlagenheim

Derribando los pilares abandonados de las ruinas del post-punk, los británicos black midi se alzan con su ópera prima acabando con todo prejuicio sobre lo que debe ser ‘rock experimental’.


black midi es un revoltijo de ideas desordenadas. Un desastre tan bien medido que resulta armonioso, convirtiendo este debut en un detallado manifiesto de lo que están compuestos estos caóticos chicos y sus influencias. Unos jóvenes con aroma a vino reserva, ese regusto de una experiencia adquirida desde muy pequeños que ebulle de repente y no se conforma con lo establecido. Así como un Mark E. Smith en sus años mozos, con todo por delante y un cielo abierto de posibilidades decidió expresar sus inquietudes sobre el mapa sonoro con The Fall, black midi han llegado para quedarse. Son la revolución que necesitaba un género como el post-punk para situarlo, de nuevo, donde se merece.

Jóvenes con aroma a vino reserva

black midi se presentan con un math-rock desquiciado, derivado de las experimentaciones progresivas de unos pioneros King Crimson entre los setenta y los ochenta. A su vez, aportan la rabia y la suciedad del noise más crudo, y lo ponen al servicio de sus complejas rítmicas y estructuras en una fusión de estilos venidos de ambas costas.

Siguiendo el reciente auge del ‘noise-punk’ procedente de Australia con Tropical Fuck Storm, black midi colocan el panorama británico de nuevo a la vanguardia con este math-rock desquiciado, derivado de las experimentaciones progresivas de unos pioneros King Crimson entre los setenta y los ochenta. A su vez, aportan la rabia y la suciedad del noise más crudo, y lo ponen al servicio de sus complejas rítmicas y estructuras en una fusión de estilos venidos de ambas costas.

Obviamente, su juventud se deja notar en ese aire post-hardcoriano, con partes que recuerdan a grandes como The Jesus Lizard, Drive Like Jehu o Shellac. Y es que black midi beben de todo y de nada a la vez, sosteniéndose por su propia originalidad en un panorama donde es muy difícil hacerse un pequeño hueco. Enraizados en el prog-rock y post-punk británico más experimental, sortean el profundo pozo de las vanguardias sin caer en un producto vacío, llenando pasajes que no solamente buscan quedarse en tu mente, sino llenártela de sensaciones instantáneas.

Schlagenheim es una ópera prima catártica, una fórmula que se sale de control llegando hasta terrenos nunca habitados. Escupen sangre, sudor, lágrimas y sus vísceras en cada compás, decayendo en ritmo en algunos momentos pero no en crueldad. Entre el math-rock estoico de Daughters al post-punk más salvaje de Preoccupations, black midi añaden también la sátira de Butthole Surfers a la mezcla. Un grupo de chavales descontrolados proyectan un ininteligible arte experimental, pero no por ello carece de coherencia ni de complejidad.

Fotografía: Dan Kendall

Abriendo la caja de sorpresas

Su juventud se deja notar en ese aire post-hardcoriano, con partes que recuerdan a grandes como The Jesus Lizard, Drive Like Jehu o Shellac. Y es que black midi beben de todo y de nada a la vez, sosteniéndose por su propia originalidad en un panorama donde es muy difícil hacerse un pequeño hueco.

La tormenta comienza con “953”. A modo de disclaimer (muy Death Grips), presentan un ritmo disonante y frenético que deriva en una locura in crescendo sobre la ola rítmica de Morgan Simpson a la batería. black midi comienzan duro y definiendo su sonido, que variará en la inmediata “Speedway”. El ritmo esquemático y acompasado nos devolverá a ese post-punk garajero tan propio de experimentos minimalistas como This Heat, Faust o incluso Slint. La depresión es la base de las emociones para black midi, denotando su ambiente lleno de ruidos y ecos de los inicios noventeros del indie-rock.

Aferrándose a las emociones más intensas de una juventud perdida, “Reggae” deja un sabor agridulce que resalta las vocales de Geordie Greep en una vena Gareth Liddiard, pero con la apoteosis evocadora de unos Genesis alcoholizados.

Cerrando el comienzo de disco, “Near DT, MI” le da al futuro conspiranoico de Unwound unos compases enrarecidos por la tensión de las pulsaciones. Las vocales llegan hasta el extremo para luego ofrecernos una melodía de teclado hilarante, marca de la escuela no wave más dadaísta.

Progresivo, retorcido y lleno de ansiedad juvenil

Schlagenheim es un debut catártico, una fórmula que se sale de control llegando hasta terrenos nunca habitados. Escupen sangre, sudor, lágrimas y sus vísceras en cada compás, decayendo en ritmo en algunos momentos pero no en crueldad.

Como venido de otro grupo, “Western” es el contrapunto a todo caos inicial. A modo de pasaje tranquilo, demuestra la madurez de un grupo que se atreve con todo, aporreando sus guitarras con un feeling de rock alternativo durante ocho minutos de recreo. Recogiendo los restos de unos robots destruidos por la posmodernidad, “Of Schlagenheim” –el tema homónimo del disco– mantiene el temple, el pulso, la dramatización de esta sátira moderna. Los ruidos de las guitarras retorcidas recuerdan a pasajes de unos Sonic Youth violentos y desmelenados, pero en este caso con una frescura progresiva que mantiene al oyente como si de unos King Gizzard & The Lizard Wizard engullidos por el espíritu de MC Ride se tratara.

black midi sacan su lado más gamberro –si cabe– en “Bmbmbm”, un tema que baila entre Mark E. Smith y Les Claypool. No todo es épica en este disco y hay hueco para la diversión, pero, por supuesto, oscura y desangelada. Rompemos en esos crescendos que deconstruyen todo, característicos de unos espíritus libres en su propio caos.

black midi saltan de generación en generación de depravaciones musicales, y así siguen acercándose en “Years Ago” a un indie-rock hiperactivo que se odia a sí mismo. Angustiado dentro de una absurda realidad, rompe los límites para poder palparse, para poder sentir algo. El disco finaliza con “Ducter”, la canción más ortodoxa de todas que deja un regusto a grupo oscuro y olvidado de los ochenta que ha despertado del letargo en la buhardilla para volver y matar a todos a modo de clímax en La Matanza de Texas.

Emociones esenciales dentro del caos

black midi nos dejan claro que, más allá de la técnica, dominan la capacidad de descontrol absoluto en su más placentera forma de expresión, dando lugar una ópera prima destinada a marcar un hito en el género.

Schlagenheim es un disco sobre la locura en su máxima expresión, tanto en su bipolaridad musical como en su sonido abstracto. Estos prematuros genios demuestran que los más corrosivos sentimientos provienen de la juventud, y por tanto su expresión artística se hace original, fresca y cohesiva por el hecho de que aún se están conociendo a sí mismos y tienen todo por explorar.

black midi nos dejan claro que, más allá de la técnica, dominan la capacidad de descontrol absoluto en su más placentera forma de expresión, dando lugar una ópera prima destinada a marcar un hito en el género.

Lo salvaje y lo desconocido se dan la mano en este grupo para explotar su megalomanía, y es que siempre habrá tiempo para sentar cabeza, ¿no?

error: ¡Contenido protegido!