J Balvin & Bad Bunny

J Balvin & Bad Bunny –
OASIS

Alejándose de presiones y pretensiones, los dos emperadores del mercado latino se toman un respiro en OASIS, un disco conjunto en el que llevan trabajando cerca de un año y medio y que les pone disfrutando de su amistad y del verano.

¿Existe el verano para dos personas que parecen vivir en uno interminable? Pues debe ser que sí, pero sólo pueden retirarse a vivirlo en el medio de un oasis. Ellos mismos lo reconocen con el concepto del disco y con el título: OASIS, un oasis de calma y tranquilidad, un lugar lejos de presiones, de tiempos, de ritmos, de promos, de giras y deadlines… de críticas. Un paréntesis para echarse unas risas, unos porros, para pasárselo bien, para bañarse en el mar, para beber y follar, para disfrutar de no hacer nada. Por eso, realmente no se puede tomar este de J Balvin y Bad Bunny como un trabajo en sí, con la seriedad con la que nos tomamos el excelente y transgresor Vibras (en esta casa no se vio tan así, pero es indudable su lugar como disco destinado a ‘limpiar’ a base de elegancia y finura sonora un género tan manchado por la sexualización, la cosificación de la mujer y el machismo como es el reggaetón) o el quirúrgico X 100PRE, toda una oda a la melodía en términos contemporáneos y uno de los discos más disfrutables y definitorios de la oleada de latin-trap (si no el que más).

Un oasis para conquistar el verano y vivirlo con tranquilidad

El oasis de todo para dos monstruos que llevan esforzándose (con mayor o menor éxito) desde hace algunos años en contra de la estigmatización de los géneros que defienden, mientras escenifican a la perfección una unión que a veces parece imposible entre sus propias culturas y manías.

OASIS es más bien una pachanga veraniega entre dos mega-artistas de la industria que también son capaces de hacer estas cosas. Pensando en los fans, pensando única y exclusivamente en pasarlo bien un rato, pensando en no satisfacer a nadie más que a sí mismos.

Es, nuevamente, el oasis de todo para dos monstruos que llevan esforzándose (con mayor o menor éxito) desde hace algunos años en contra de la estigmatización de los géneros que defienden, mientras escenifican a la perfección una unión que a veces parece imposible entre sus propias culturas y manías. Imaginaos a Adele y a Katy Perry lanzando por sorpresa un disco en conjunto. No, ¿verdad? Pues eso, estos chicos reinan haciendo las cosas de una manera diferente. Sin miedo a retiros sin pretensiones, sin miedo a paréntesis ni vacaciones.

Fotografía: Press

Corrección sin pretensiones, ¿marca de la casa?

Una pachanga veraniega entre dos mega-artistas de la industria que también son capaces de hacer estas cosas. Pensando en los fans, pensando única y exclusivamente en pasarlo bien un rato, pensando en no satisfacer a nadie más que a sí mismos.

Por eso, como disco para el veranito, OASIS cumple perfectamente con su función: entretener, divertir, hacer bailar. Pensar en el sol y la playa. Pero lo hace sin renunciar a ciertas marcas de cada casa, además, poniendo también a trabajar a los productores principales de ambos artistas: Tainy para los temas más tirados al trap y asociados al estilo de Bad Bunny (“YO LE LLEGO”, “CUIDAO POR AHÍ”, “UN PESO”) y Sky Rompiendo el Bajo para los más melódicos y sensiblones, en la línea del Balvin más romanticón (“MOJAITA”, “QUÉ PRETENDES”, “ODIO”). Dejando, como casi siempre, trayectos interesantes, ganchos irresistibles y melodías de caramelo.

No hay más, es cierto. Buenas canciones, fresquitas y una producción cuidada que incluye ese ganchito de guitarra irresistible que ha hecho a Sky mundialmente famoso, el de la bombástica “MOJAITA” (ese booty es un paraíso como Bora-Bora”), o ese saborcito a bugalú-trap que le sale a “YO LE LLEGO”, o el perreo duro de “CUIDAO POR AHÍ” (remix con Yung Beef ya, parfavarh), o esas señas inconfundibles del conejito malo que tanto se ven en la interesante “UN PESO” que se redondea con una dulce guitarra española sustentando con ligereza un reggaetón gruesito y con la colaboración vocal del argentino Marciano Cantero, legendario líder de Los Enanitos Rebeldes. O en “ODIO”, el extremo lírico de un disco que se queda estancado en el romanticismo tontorrón y un temazo en toda regla, bien ligado en este caso a X 100PRE.

Frescura, color, beats, imaginación

Como disco para el veranito, OASIS cumple perfectamente con su función: entretener, divertir, hacer bailar. Pensar en el sol y la playa. Pero lo hace sin renunciar a ciertas marcas de cada casa, además, poniendo también a trabajar a los productores principales de ambos artistas.

También están “QUÉ PRETENDES”, más tradicional y en la línea conservadora del Balvin pre-Vibras (también a nivel lírico, probablemente la más vergonzosa del largo), un poco bluff, y la colaboración de Mr Eazi en “COMO UN BEBÉ”, producida por Legendary Beatz y más destacable por ese bajo funky de aires brasileños que bien podría haber entrado (ahora sí) en Vibras que por su calidad general como tema.

Pero, por encima de todo, está “LA CANCIÓN”, valga la redundancia. LA CANCIÓN del disco, la que consigue que merezca la pena. Una preciosa y doliente producción de José Nicael Arroyo con sutiles vientos metales al fondo que canta a la nostalgia de un amor perdido, superado pero nunca olvidado del todo:

“Pensaba que te había olvidado, eh
Pero pusieron la canción, ey-eh
Que cantamos bien borrachos
Que bailamos bien borrachos
Nos besamos bien borrachos los dos, ey-ey”

José y Benito, mejor separados pero honestamente juntos

OASIS sólo puede entenderse como el resultado de dos amigos que disfrutan viendo cómo su música rompe barreras inimaginables y acaba conquistando el mundo. Y que no temen hacerlo de la mano. A veces mejor y a veces peor, pero siempre con unos buenos bailes y una buena fiesta.

Así que, quien piense que este disco es una decepción por parte de los autores del hit del verano pasado “I Like It” (con Cardi B), a lo mejor se está perdiendo un par de puntos: que estos dos bichotes ya habían dejado por el camino “Sensualidad”, “No Me Conoce” o “Si Tu Novio Te Deja Sola”, pequeños oasis que avisaron de que a estos dos la presión y las etiquetas les importan poco (de hecho, en “No Me Conoce” ya nos avisaban del “oasis” en el que parecen encontrarse cuando trabajan juntos).

Pero, sobre todo, que el reggaetón no pretende nada, que muchas veces prefiere entrar en bucle con sus propios clichés (como el rap, como el rock, como tantos y tantos géneros) para echarse unos bailes que proponer cosas nuevas. Que en ello siguen las carreras individuales de José y Benito, dos amigos que disfrutan viendo cómo su música rompe barreras inimaginables y acaba conquistando el mundo. Y que no temen hacerlo de la mano, compartiendo frescura, color, beats, imaginación. A veces mejor y a veces peor, pero siempre con unos buenos bailes y una buena fiesta. 

No es poco.

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