PUTOCHINOMARICÓN: «Como artista, mi lenguaje todavía está por forjarse. No tengo miedo a experimentar y equivocarme»

En tan sólo unos meses, Chenta Tsai se ha convertido en uno de los mayores representantes del pop disidente en España. Tras hacer toda una declaración de intenciones con Corazón De Cerdo Con Ginseng Al Vapor, el artista sigue extendiendo su variedad temática y sonora en Miseria Humana, una mixtape donde explora un formato de canciones más breves mientras continúa desafiando desde el costumbrismo los estándares sociales más arraigados.

Hace cosa de año y medio, me pasaron por WhatsApp un posible cartel del Primavera Sound 2018, cuando todavía no se había revelado de manera oficial. A pesar de que acabó resultando falso, me pasé esa tarde mirando los nombres más pequeños y pegándole una escucha a varios grupos y artistas que desconocía. De entre todos ellos, me llamó especialmente la atención uno por su nombre tan peculiar: PUTOCHINOMARICÓN.

La verdad es que no sabía muy bien qué podía encontrarme. Me debatía entre algo paródico al estilo de Ojete Calor o una propuesta más bien cercana al trap. Y, aunque no iba del todo desencaminado, lo que me encontré fue algo con bastante más fondo. En aquel momento, PUTOCHINOMARICÓN (alias de Chenta Tsai) no había lanzado todavía ningún disco o EP y apenas tenía un puñado de singles subidos a YouTube. Sin embargo, me bastó escuchar “Gente de Mierda” para quedar prendado de su música. Era absurda. Era pegadiza. Era divertida. Pero era más que eso. Fue suficiente con escuchar un par de temas y sumar dos y dos para saber que, tras el perfil de PUTOCHINOMARICÓN, había alguien con un discurso y una serie de ideas que iban más allá del comúnmente denominado ‘tontipop’ (ojo: el absurdo por el absurdo es perfectamente válido y muy divertido).

Poco después, el asunto empezó a desarrollarse exponencialmente. Chenta anunció su primer EP con Elefant Records, Corazón De Cerdo Con Ginseng Al Vapor, a la vez que comenzó a dar conciertos alrededor de España y a actuar en festivales. A día de hoy, el proyecto de PUTOCHINOMARICÓN no ha parado de crecer: tenemos una nueva mixtape titulada Miseria Humana, una gira de conciertos cada vez mayores e incluso se ha cumplido la predicción de aquel cartel falso y Chenta Tsai ha actuado en el Primavera Sound 2019.

En Corazón De Cerdo Con Ginseng Al Vapor, Chenta reúne y presenta el material que compuso durante sus primeros compases como PUTOCHINOMARICÓN. Un puñado de canciones que se mueven entre la reivindicación y el microdrama millennial absurdo, siempre desde una perspectiva irónica y cotidiana. Así, podemos encontrar canciones en contra de los cánones de belleza (“El Test de la Bravo y la Superpop”) o el falso activismo y el postureo (“Tú No Eres Activista”, Tu Puta Vida Nos Da (Un Poco) Igual”), así como otras más centradas en dramas juveniles como el hecho de no tener ganas de salir (“No Quiero Salir”) o la frustración de no tener conexión a Internet (“No Tengo Wifi”).

Este primer EP nos permite inspeccionar la cara más visible de Chenta, establecida sobre todo por su condición de asiático y de homosexual, algo que el artista reivindica desde su propio nombre al utilizar los insultos que ha recibido durante toda su vida para empoderarse.

En Miseria Humana, en cambio, Chenta ha preferido explorar otras vertientes y hablar de otros asuntos más personales y a la vez reconocibles para mucha gente, como la salud mental o nuestra incapacidad para seguir el ritmo frenético de la sociedad actual. Musicalmente resulta más variado, con canciones que se acercan mucho a las de su primer lanzamiento (“Deporte Nacional”, una critica a la gente que se pasa el día hateando en redes sociales, “Doble Tic Azul”), pero también podemos encontrar piezas de pop dosmilero como esa “Hasta el Fin del Mundo” tan La Oreja de Van Gogh u “Ojalá (Te Murieras)”, más cercana a El Canto del Loco. No obstante, si hay una canción que sobresale es “Se Me Da Mal Ser Mayor”, una balada a piano totalmente alejada del carácter humorístico habitual en las composiciones de Chenta y con la que demuestra no sólo una gran versatilidad, sino también una gran capacidad para emocionar en cuestión de minuto y medio.

Fotografía: Christian Bertrand

Hace poco publicaste tu nueva mixtape Miseria Humana. En comparación con Corazón De Cerdo Con Ginseng Al Vapor, creo que trata asuntos más personales o menos visibles a primera vista. ¿Fue algo autoconsciente?

Yo siempre digo lo mismo: creo que todas mis canciones nacen desde la cotidianidad. Por eso nunca he escrito una canción pensando “quiero reivindicar algo” o sobre un tema en concreto. Escribí Miseria Humana en un momento en que estaba más centrado en mi salud mental y en cuidarme. Además, mientras trabajaba en ese disco rescaté un iPod de cuando tenía 14 o 15 años y, dando un repaso a lo que escuchaba en aquella época, me apeteció hacer una playlist recreando lo que escuchaba un adolescente de los 2000.

De ahí nació un poco Miseria Humana. También tiene otras vertientes, ya quería hablar sobre el Apocalipsis y otras muchas cosas. En realidad, es muy difícil ordenar los motivos por los que escribí este EP.

Aquí has tocado varios puntos sobre los que te quería preguntar. Lo primero: ¿de dónde sale ese gusto por lo cotidiano y la necesidad de reivindicarlo? ¿Cómo crees que se relaciona con la parte más crítica o política de tu música?

Yo me baso mucho en la frase “lo personal es político”. Es un lema feminista, pero creo que se puede llevar a otros espacios y yo sentía que quería hablar desde la autenticidad y desde lo personal. También creo que eso se consigue desde la cotidianidad y desde el costumbrismo, porque al final esa es mi realidad y mi día a día. Siento que, si no, no podría transmitir lo que quiero de la misma manera.

La reivindicación que hago tampoco es forzada; es el resultado de hablar de temas personales. Cuando hablas sobre el móvil y la obsesión y dependencia que tienes, por ejemplo, hay gente que lo puede ver como simplemente una canción graciosa y otra gente que se puede sentir identificada y verlo como un problema real. Al final, creo que “lo personal es político” también surge por eso, por cosas que te pasan diariamente como, yo qué sé, el racismo social en mi caso, que en un principio ves como algo puntual o personal y descubres que muchas personas también se sienten identificadas o han pasado por experiencias parecidas.

Has mencionado antes el tema de la salud mental. Creo que es un aspecto que no suele mencionarse cuando se habla de tu música pero lo considero muy importante, desde cuidarse a uno mismo hasta hablar de nuestras dificultades para seguir el ritmo que la sociedad nos impone. ¿Lo ves con la misma importancia? ¿Crees que necesita visibilizarse más?

Totalmente. Siento que yo tampoco tengo la respuesta; todas las canciones que escribo son preguntas abiertas porque sería muy ambicioso dar respuesta a algo que a mí tampoco se me da bien, como en “Se Me Da Mal Ser Mayor”. No sé si es algo generacional, pero sí noto que mis amigos se sienten igual sobre hacerse mayores, y sobre todo hay muchos constructos sociales sobre cómo deberíamos vivir nuestras vidas que son erróneos o han tenido sentido con otras generaciones pero ahora no tienen cabida, como la estructura familiar o el amor romántico.

Puede ir desde lo más personal, como las relaciones sexoafectivas, hasta lo más general, como puede ser nuestra relación laboral y la precariedad en nuestra generación. Remedios Zafra, por ejemplo, habla de los artistas, la relación que tienen con su trabajo y justifica la autoexplotación mediante el entusiasmo: como te gusta lo que haces, no te importa trabajar en condiciones precarias. Por eso esta canción surge un poco desde ahí. También porque este año me licencié, ahora estoy viviendo mi vida adulta y estoy experimentando muchas cosas que desconocía y que están conectadas con ser adulto.

Por este motivo, la temática ha cambiado respecto al primer EP, que hablaba más sobre cuestiones de identidad y redes sociales, mientras que este trata sobre hacerse mayor y descubrir que muchas cosas no son como pensabas que eran antes de entrar en la universidad. También habla sobre la era post-Internet, porque siento que son narrativas que no se tratan mucho. Es irónico porque vivimos 24/7 con el móvil y quería poner eso sobre la mesa, un poco como hace Black Mirror o la ciencia ficción, pero de una manera cotidiana. Buff, me estoy yendo mucho. [Risas]

Musicalmente, esta mixtape es muy variada. ¿Tienes pensado seguir explorando otros géneros o vertientes?

Sí. Creo que, como artista, mi lenguaje todavía está por forjarse. Estoy muy abierto al crecimiento, no tengo miedo a experimentar y equivocarme. Ahora mismo, estoy en un buffet libre y quiero explorar todas las posibilidades que haya. Este segundo EP era una especie de exploración y por eso lo quise llamar más mixtape, porque quería encontrar mi voz, sonidos más ligados al pop-punk de los 2000, soltarme un poco la melena e intentar ver dónde están los límites.

Fotografía: Javier Ruiz

Fotografía: Javier Ruiz

Fotografía: Javier Ruiz

Fotografía: Javier Ruiz

“Se Me Da Mal Ser Mayor” me parece una canción muy bonita, pero siempre se me hace demasiado corta. ¿Por qué no quisiste alargarla?

No recuerdo en que entrevista vi que Google hablaba sobre la capacidad de atención de las personas y cómo se ha reducido hasta el punto de ser menor que la de un pez dorado. Esto me hizo acordarme de los Beatles, que hicieron una síntesis y una reflexión del formato de las canciones y de la estructura en general para responder a una sociedad que se movía cada vez más rápido. Me propuse llevar eso hacia lo más irónico y exagerado posible escribiendo canciones de un minuto, porque realmente es como escucha mucha gente la música; aguantas hasta el estribillo y pasas de canción.

Además, me fascina el formato Instagram con vídeos de un minuto, los stories de quince segundos y demás. Por eso quise escribir canciones cortas que, además de responder a una sociedad cada vez más rápida, se correspondan con los formatos actuales de las RRSS. Por eso el videoclip de “Doble Tic Azul” dura un minuto, porque, de hecho, la idea era que se reprodujera en Instagram. A lo mejor en el siguiente EP se me va la pinza y escribo una sinfonía rock a lo Queen con canciones de veinte minutos, pero ahora mismo le veo sentido a responder a las opciones que tienen estos formatos.

De todas formas, quiero dedicar mucho más tiempo a mi siguiente disco, porque al principio no pensaba que PUTOCHINOMARICÓN fuera a crecer tanto. Yo escribía simplemente para desahogarme, porque estaba estudiando arquitectura y estaba súper quemado, pero quiero hacer un poco como Kate Bush cuando paralizó su gira para mejorar su coreografía, sus shows y todo eso; creo que me va a pasar algo parecido. Quiero desarrollarme, tener nuevos referentes y buscar nuevas inspiraciones. Para mí, es importante crecer como artista y no hacer lo mismo muchas veces.

«Hay muchos constructos sociales sobre cómo deberíamos vivir nuestras vidas que son erróneos o han tenido sentido con otras generaciones pero ahora no tienen cabida»

¿Crees que en el futuro seguirás trabajando en formato EP o darás el salto al larga duración?

La verdad es que me encanta el formato corto. No sólo en la música sino en general, me gusta escribir textos cortos y condensados; me siento muy cómodo en escalas pequeñas. Siento que es otra manera de ver la creación. Además, tenemos tan asimiladas las estructuras musicales y está todo tan estandarizado que no reflexionamos el formato sino siempre el contenido, y creo que es muy interesante también reflexionar el contenedor per se.

«Me gustaría hacer algo como Arca: sacar canciones efímeras en un espacio-tiempo concretos y que después desaparezcan»

Seguramente, voy a continuar trabajando en duraciones cortas porque siento que tiene significante ahora mismo, pero tampoco sabría decirte porque cada vez me veo menos como músico y más como performer, porque hay varios medios en los que quiero experimentar y siento que los medios habituales de los músicos son un medio estático que no permite fluidez ni variaciones. Por ejemplo, yo estaría muy cómodo dando conciertos de veinte minutos, pero en cambio tengo que cumplir con los estándares de los horarios y actuar durante una hora, algo que para mí es un problema porque mis canciones son cortas y no relleno una hora entera. [Risas].

No entiendo por qué tenemos que seguir ese estándar de: “saco un EP y lo cuelgo en Spotify y en YouTube”. Me gustaría hacer algo como Arca: sacar canciones efímeras en un espacio-tiempo concretos y que después desaparezcan. Me parece más interesante eso que quedarse en un espacio estático que te limita. De hecho, para mí las canciones de PUTOCHINOMARICÓN ya eran un fin en sí; no las hacía con el objetivo de cantarlas ni de actuar en festivales. Me siento muy afortunado de poder hacerlo, pero para mí el momento en que haces la canción es el fin en sí y no un intermedio para que la gente vaya a tus conciertos. Luego descubrí que me gusta la atmósfera que se crea y pienso que ahora mismo la gente va más a los conciertos por el ambiente que por la música en sí.

A nivel artístico, ¿te gustaría hacer algo relacionado con la arquitectura?

Me encantaría. Hasta hace unos ocho meses, yo me encargaba del tema de luces, vídeos, atrezzo… Por eso tardaba tanto en hacer todo, pero en un futuro quiero implementar más elementos físicos en mis conciertos. En Madrid, por ejemplo, pudimos crear una especie de performance con una valla entre nosotros y el público a modo de manifiesto de la poca permeabilidad que permite la ley de extranjería y cómo vulnera los derechos de los migrantes racializados. Sentí que era un primer paso para hacer algo distinto, a pesar de estar tocando en una sala.

Fotografía: Christian Bertrand

Hemos hablado del pop español de los 2000, pero, ¿tienes influencias de la música asiática?

Claro, tengo muchísimas. Me encantan figuras como VAVA, Yaeji, Higher Brothers, Aristophanes o Joji, grupos urbanos de Taiwán. También me he influenciado mucho del J-pop, de Kyary Pamyu Pamyu, Ayumi Hamasaki y, en general, me fascina mucho la música capitalista que se creó con el fin de vender discos y al final la gente acabó conectando con esos artistas. También la música muy chicle, como de anuncio de detergente; siempre me he movido en ese entorno y por eso mi música es muy así, me encanta esa estética como artificial.

Por eso siempre hablo sobre Avril Lavigne y digo que mi referente no es Ariel Pink sino las Spice Girls. Que ojalá pudiera decir que desde pequeño escuchaba a Ariel Pink, pero no es el caso, y creo que en mis canciones se refleja ese rollo chicle que en Occidente se rechaza mucho pero en Japón es todo lo contrario. Lora Mathis hablaba de “softness as a weapon”, o sea, la dulzura o lo suave como arma. Mis canciones son muy J-pop en ese sentido, en las bases, aunque luego las letras son muy occidentales.

Una pregunta un poco off-topic para cerrar. Nos gustaría saber si tenéis pensado hacer algo juntos CARIÑO y tú.

Uy. Pues hemos hablado, pero todavía estamos con conciertos y no nos hemos puesto de acuerdo. Pero estamos en ello. [Risas] Ojalá ocurra, porque las amo a muerte y compartimos un montón de cosas. Aunque no fuéramos músicos, creo que seríamos amigos.

error: ¡Contenido protegido!