La Trinidad: «No tenemos intención de hacer ningún revival, pero sí queremos seguir la evolución natural que tuvo el punk»

El trío malagueño se ha convertido en la nueva sensación del panorama estatal gracias a su flamante EP Nuevas Dignidades: melodías altamente pegadizas esparcidas a lo largo de tres pildorazos cuya duración ronda los diez minutos. Diez minutos de proclamas, rabia y poesía presentados a través de una instrumentación rápida y luminosa.

Dice Eric Jiménez en su autobiografía que Granada siempre ha sido fuente de inspiración para artistas de fuera y ellos, Los Planetas, no le dieron importancia hasta pasado un tiempo. Ciertamente, se ha tendido desde siempre a adoptar la cultura anglosajona (idioma, metáforas y estética) en el ámbito musical, pero poco a poco los grupos parecen vivir esa revelación que les lleva a apreciar lo autóctono y terminar por abanderarlo en su producción artística. Esta es, en cierta medida, una de las líneas principales de La Trinidad, grupo malagueño formado por Sixto, Carlos y Jorge cuyo nombre procedede un barrio humilde de Málaga con fuerte tradición religiosa. El trío, después de generar un primer alboroto con su autoeditado EP debut homónimo, se ha catapultado a la primera fila del panorama gracias a Sonido Muchacho, discográfica con la cual publican hoy su nuevo EP.

Nuevas Dignidades sirve para definir el sonido de La Trinidad. Aparcan el garage y un exceso de fuzz que haría las delicias de Ty Segall para apostar por arreglos de guitarra más limpios (pero no por ello menos contundentes), progresiones melódicas aptas tanto para pogos como para subidones y, sobre todo, indignación política en el apartado lírico. Las letras de La Trinidad empezaron bebiendo de la contracultura española de los setenta y adaptando escritos de poetas como Panero, pero a día de hoy Sixto compone observando nuestra actualidad. El ejemplo más claro es evidente: nos reunimos por la tarde en la puerta de El Muro (un bar y uno de los puntos de referencia cultural en Málaga) para comprar una cerveza por la zona. De camino, nos topamos con una ciudad cada vez más gentrificada, orientada al turismo masivo y el consumo rápido. ¿Cómo no sentirse indignado ante esto? ¿Cómo no mostrarse dolido si uno vive este tipo de situaciones a diario?

A pesar de su juventud, La Trinidad nacen de una escisión de The Loud Residents, otro grupo malagueño con varios años de recorrido a sus espaldas. La experiencia y las tablas adquiridas por los miembros de La Trinidad se notan desde una primera escucha a Nuevas Dignidades: melodías altamente pegadizas esparcidas a lo largo de tres pildorazos cuya duración ronda los diez minutos. Diez minutos de proclamas, rabia y poesía presentados a través de una instrumentación rápida y luminosa que señala un futuro prometedor. Tal vez ese porvenir dichoso de la sociedad malagueña aún quede lejos, pero sin duda el de La Trinidad lo podemos palpar y vivir desde este preciso momento, así que nos sentamos con ellos para que nos den algunas pinceladas sobre sus planes de futuro, nos cuenten quiénes son y cómo han llegado a ser la nueva sensación de Sonido Muchacho.

Fotografía: Manu Rosaleny

Fotografía: Manu Rosaleny

¿Cómo nace el proyecto?

Jorge: Todo se remonta a cuando estaba en segundo de bachillerato e hice un grupo con un colega, pero no cuajó. Estuvimos un año probando con distintos baterías, pero nada. Al final conocí a Carlos, aunque ninguno tocábamos en The Loud Residents aún.

Sixto: Jorge y yo éramos compañeros de clase durante bachillerato. Él necesitaba local y nosotros compañeros, así que se metió. Su guitarrista no duró y el batería no les molaba, así que les propuse meter a Carlos y luego me acabé metiendo yo a la guitarra. Teníamos a otro colega más y formamos Los Redrum, pero se fue a Londres a currar y nos quedamos los tres. Nos cansamos al cabo de un año del estilo de la banda y decidimos reformarnos como La Trinidad.

J: Fue, sobre todo, cuando se marchó Gonzalo y pasamos de tener dos guitarras a sólo una. Implicó, también, un cambio a nivel de composición.

S: Cantábamos en inglés y el estilo miraba a FIDLAR, el punk-rock más californiano, ese nuevo garage.

Yo pensaba que el cambio de Los Redrum a La Trinidad venía más por una profesionalización del ‘producto’ que por un cambio de identidad o estructura.

Carlos: También coincide con una época en la que Sixto y yo nos obsesionamos con el ‘grupo’ como concepto total, algo que sacamos de David Byrne y compañía. Creamos una especie de ideario, decidimos manejar unas referencias culturales y musicales más asentadas…

S: Al poco de formar Los Redrum, Jorge y Carlos se metieron en The Loud Residents, que también sufrió un importante cambio de formación. Esto nos hizo convivir mucho y desarrollar ideas conjuntas. El tema de las referencias culturales y musicales también viene por mi experiencia con The Loud Residents y haber tardado mucho tiempo en saber a dónde queríamos ir con el proyecto. Acotamos referencias, tanto para nosotros como para ponérselo más fácil al público a la hora de saber a qué se iban a enfrentar.

«La imagen más folclórica del grupo llega con esa intención de reivindicar lo nuestro, porque al final siempre parece que conocemos la contracultura anglosajona pero nos olvidamos de la nacional o la andaluza»

Dos cosas interesantes que quiero desarrollar y que habéis mencionado: referencias culturales y musicales. En el primer EP manejáis a nivel lírico adaptaciones de poemas de Panero para reivindicar la imagen de Málaga en cierta manera, pero, ¿también para desvincularos de las letras más personales que escribís en The Loud Residents?

S: Era la primera vez que escribía en castellano. Ponerme a cantar de repente en castellano fue algo brusco, pero por esa época estaba muy atento a la poesía underground española y casaba mucho con lo que estábamos haciendo. Como me costaba escribir, decidí coger muchas influencias y adaptaciones, directas y no tan directas. La imagen más folclórica del grupo viene con esa intención de reivindicar lo nuestro, porque al final siempre parece que conocemos la contracultura anglosajona pero nos olvidamos de la nacional o la andaluza.

Esta reivindicación de lo malagueño/andaluz me atrevería a decir que une a la gente. Por ejemplo, La Dani habló de vosotros perteneciendo a una escena totalmente diferente.

S: Al final es una cuestión de la patria chica, que es común a todos. Y cantar en español. Decía Kiko Veneno en una reciente entrevista que, al final, el indie nacional español carece de raíz. Miss Caffeina o Vetusta Morla, aunque estén en otra liga, ves que juegan con una lírica que no lleva a ningún sitio por una falta de raíz. Para nosotros, otra referencia son Biznaga y tienen en su primer disco una reivindicación de lo andaluz, porque se nota que sus dos miembros fundadores son de Málaga.

Centrándonos ahora en lo musical, tengo que decir que vuestro EP homónimo estaba un poco edulcorado en comparación con Nuevas Dignidades, que es más crudo.

S: Ese primer EP, viéndolo ahora desde la distancia, se ve que era una transición desde Los Redrum. Veníamos del garaje y eso se nota.

C: Sobre todo en las baterías, las de ese EP son a hierro. Las de Nuevas Dignidades son lentas para mí. [Risas] También los arreglos de guitarra están más contenidos… El primer EP, para que te hagas una idea, está grabado con fuzz de base. Todo se amontona sobre un nivel de ruido.

S: Exceptuando la batería y un casiotone que metí, todo lleva fuzz. Decidimos llevarlo por ese lado. También es un EP con poca unidad. En cuanto a Nuevas Dignidades, reservamos una fecha para grabar y dos semanas antes nos vimos sin nada hecho. Yo en mi casa me puse a tope a sacar las canciones y luego, juntos en el local, dimos cuerpo a todo. En cuanto las letras: ya me sentía cómodo en castellano, así que decidí meterme en un terreno más político. Nos dimos cuenta de que si queríamos llevar un mensaje más reivindicativo quizá había que dirigirse al punk melódico, porque nos daba pie a ser algo más críticos. No fue algo premeditado.

C: La forma en que salieron las canciones fue más natural de lo previsto. La más complicada fue “La Joya”, porque había que acotar el tema al contar con dos partes en su progresión.

J: De hecho, la primera vez que canté “La Joya” fue en la grabación. Salió rápido.

¿Alternáis las voces?

S: Las dos primeras las canto yo y Jorge se encarga de “La Joya”. Nos gusta que haya dos voces, ya que aporta riqueza al grupo.

J: Camellos hacen mucho eso también. Al final, es cuestión de qué voz pega más en una canción u otra.

¿Qué podríamos esperar de un larga duración de La Trinidad? Porque me da la sensación de que Nuevas Dignidades, salvo “La Joya”, está más acotado que el EP homónimo.

S: Yo discrepo. Creo que el garage y el rollo del primer EP nos acotaba más. También pienso que nuestra evolución viene porque la canción con la que más cómodos nos sentíamos era “Ay, Tus Ojos”, que era quizá la más punk, la más de transición a lo que hacemos ahora. Lo que estamos trabajando ahora es la posibilidad de ampliar mucho más nuestro sonido.

Estamos estudiando el rollo punk de new wave con más arreglos, guitarras más limpias, quizá meter sintetizadores y cajas de ritmos… No tenemos intención de hacer ningún tipo de revival, pero sí queremos seguir la misma evolución natural que tuvo el punk, que acabó adoptando elementos de la new wave. Quizás, llegar a un terreno más pop, que es lo que hacemos al fin y al cabo.

«Tenemos un objetivo: hacer un disco de diez canciones, pero conseguir quince o dieciséis temas para descartar y quedarnos con lo mejor. Se grabaría a finales de este año para publicarlo en 2020»

Ahora, la pregunta: ¿Cómo surgió fichar por Sonido Muchacho? Hasta donde tengo entendido y si no me equivoco, os lo propusieron en noviembre.

C: Las primeras conversaciones serias fueron alrededor de esa fecha.

J: La historia es que todo lo que grabamos se lo pasamos a Adolfo de Airbag; es una persona de confianza y nos gusta recibir feedback de alguien tan melómano como él. Al final, se lo mandamos y le moló. Sixto le comentó que se lo enseñara a Luis para ver si funcionaba y, en caso contrario, ya lo moveríamos por otro sitio.

S: Y luego, a pesar de tener conversaciones en noviembre, sale el EP ahora, en mayo, porque al final Sonido Muchacho lo lleva Luis en solitario. Tiene ayuda de Adrián para organizar booking, pero él lleva el resto. Con Carolina Durante ni el sello daba a basto porque fue un boom inesperado. Adolfo nos dijo que tuviéramos calma, que Luis tardaba en responder. Sin embargo, cuando Adolfo le pasó nuestro material no tardó en responderle con una opinión muy positiva.

¿Sentís presión al haber fichado por Sonido Muchacho?

S: Yo no.

J: Esto lo he pensado bastante. Tengo presión a nivel personal por sacar un buen disco más que por estar en Sonido Muchacho. Somos artistas y queremos hacerlo lo mejor posible, y esa es la presión que tengo. Me da igual lo que piense la gente, quiero cumplir con nuestras expectativas como grupo.

S: No he tenido ninguna presión hasta un par de minutos antes de tocar en Madrid la última vez, que estaba Luis entre el público. Habría sido normal que nos viera en el escenario y no le acabáramos molando. La única presión que podría sentir es que, una vez tengamos las maquetas, nos presentemos al sello diciendoeste es el disco que tenemos” y pase cualquier cosa. Tenemos un objetivo: hacer un disco de diez canciones, pero conseguir quince o dieciséis temas para descartar y quedarnos con lo mejor. Se grabaría a finales de este año para publicarlo en 2020.

Fotografía: Manu Rosaleny

¿Por qué creéis que os han fichado aparte de porque a Luis le han molado vuestras canciones?

S: Bueno, Luis está muy interesado en los grupos jóvenes.

J: Al final, son las canciones y la capacidad de defenderlas en directo, pero también diría que es una cuestión de juventud.

Me atrevería a decir que sois la representación andaluza de todo el panorama. Quizá Hazte Lapón dentro de su espectro, pero en cuanto a la nueva ola joven estáis vosotros.

S: Creo que todavía no representamos absolutamente nada por mucho que estemos en Sonido Muchacho.

J: Hasta que no empecemos a girar en septiembre no se va a demostrar nada.

S: Somos la representación joven andaluza desde el punto de vista del sello, pero en el panorama nacional hay muchos grupos jóvenes interesantes: Vulk, Medalla…

C: Aparecen porque ya llega el relevo.

S: Sin duda, el grupo que más ha abierto las puertas ha sido Carolina Durante. Han demostrado que un grupo joven haciendo hits sencillos de guitarras puede funcionar. Basta ver el panorama de Madrid con grupos interesantísimos de gente de nuestra edad: Homegirl, Carrera, Bum Motion Club… Nosotros hemos tenido la suerte de fichar por Sonido Muchacho y le deseamos lo mejor a todos estos grupos. En Andalucía también hay grupos jóvenes interesantes como Radio Palmer; hay que tenerlos fichados y que la industria se vuelque con ellos. Izal, Vetusta Morla o Miss Caffeina siempre van a llenar, así que toca poner el foco de atención en la gente joven, que son los que tienen el camino por hacer.

¿Qué impresión habéis causado en estos pocos conciertos que habéis dado con La Trinidad?

C: Cuando hemos tocado fuera, hasta ahora siempre ha sido acompañando a alguien. Te encontrabas con impresiones variopintas: gente a la que le dabas igual y gente que luego se sorprendía contigo. Aquí, en Málaga, le molamos a la gente, pero la única vez fuera que hemos notado algo así fue en Madrid en la Wurli.

S: Y también cuando tocamos con Together Pangea en Granada como Los Redrum (aunque con set íntegro de La Trinidad), que la gente salió muy contenta. Diría que al cantar en español le llegas a la gente a la primera. La recepción ha sido positiva desde el primer momento. No buscamos hacer nada nuevo, queremos hacer buenas canciones y defenderlas en directo.

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