Sorpresas y confirmaciones del Primavera Sound 2019

Detalles sobre las actuaciones de Miley Cyrus, Charli XCX, algunas estrellas de futuro...

Lo más sorprendente de este Primavera Sound, seguramente, no tuvo que ver estrictamente con la música. En parte sí, porque la mayoría de los featurings que esperábamos no se produjeron (así destacables sólo pudimos ver el de James Blake en el concierto de Rosalía, el de Christine and the Queens en el concierto de Charli XCX, el de Arca en el de SOPHIE y el de Julien Baker en el de Big Red Machine, si es que hizo algo), pero lo sorprendente de verdad era mirar a la cartela de Primavera Sound 2019 en el escenario Seat y luego mirarle a la cara a Miley Cyrus, ver a la gente perreando con J Balvin o cerrando el festi con DJ Playero, ver los fosos más ligeros de tantas primeras veces de tanta gente que vino al festival, seguramente abrumada por la enormidad del recinto y que no sabía que si se rodea adecuadamente la masa es más fácil lograr un buen sitio. Y otra sorpresa, esta asimilada ya más de resaca y con tiempo de por medio. La mayoría de los conciertos que recuerdo de primeras los protagonizaron mujeres. BRAVO.

Y muchos de esos bolos sorprendieron para bien, desde el de Kali Uchis con bandaza de acompañamiento, repasando Isolation y sus mejores momentos, “After the Storm”, “Nuestro Planeta” o “Tyrant”, y dejando por el camino una versión muy fresquita del hit reggaetonero “Pobre Diabla” hasta el de Róisín Murphy, que se presentó mucho más contundente que de costumbre, más noctámbula y más ácida, siempre sustituyendo un outfit loco por otro más loco todavía y coronando el fiestón con el trayazo de electro oscuro que es “Forever More” (de Moloko; nada de “Sing It Back” esta vez y nótese lo positivo del asunto) y la inconmensurable “Overpowered” (en serio, fue tremendo). También sorprendió para bien la diva del mambo cubano Daymé Arocena, uno de esos conciertos que dejan espacio a las músicas del mundo en las tardes del escenario Ray-Ban y que siempre termina atrayendo a curiosos y despitados. Y la banda de screamo japonés Haru Nemuri, que acabó en un imponente crowdsurfing de esos tan típicos del escenario Adidas Originals, el chiquitito al otro lado del Pitchfork.

Otras sorpresas merecen ser señaladas con más especifidad…

Miley Cyrus: bien para curiosos; mal para fans

A lo mejor el concierto de Miley Cyrus no es lo que los fans esperaban. Seguro que no lo es. Pero shout out para la Miley, que se presentó en el Primavera Sound la misma noche que veía la luz su nuevo EP, el primero de una trilogía en la que parece que abraza ritmos trap y una producción más o menos arriesgada de la mano de SOPHIE, y lo repasó en su práctica totalidad, dando solo espacio para sus HITS (con mayúsculas: una inicial “Nothings Break Like a Heart”, las climáticas “We Can’t Stop”, “Wrecking Ball” sobre una torre de amplificadores retro y “Party in the U.S.A.” en clave rockera, y “Malibu”) y haciendo valer un tema como “Mother of the Daughter”. Mucho más seria, más controlada, con una estética muy deudora de Debbie Harry y en un look más rock, con banda en directo algo impostada y atreviéndose con su versión de “Jolene”, la Hanna Montana no dio un conciertazo en el Fórum, pero sí dio una grata sorpresa a todos los escépticos y a todos los incrédulos. No hay barreras en el Primavera Sound.

Fotografía: Eric Pàmies

Menos mamarracha, mejor, Charli XCX

No estuvo todo lo bien que imaginábamos Charli en el Primavera Sound. Tablas tiene, de sobra para comerse ella sola el escenario, pero la misma soledad se intuye en la instrumental, una banda muy bien escondida o un pregrabado de libro. Seguramente sea la segunda opción, y Charli se limita a animar al público y a rellenar alguna frase, mientras baila y disfruta de inacabables lluvias de confeti al ritmo de grandes temas como “Break the Rules”. ¿Lo bueno? Se acordó de la joyita más PC Music que es “Focus”, terminó el set con una muy decente versión de “1999” y subió a Christine and the Queens a presentar a dúo una nueva canción, “Gone”, con recuerdo incluido a la comunidad LGTBI+.

¿Lo malo? No era necesario dejarse llevar tanto por la pachanga y renunciar a tus propios hits en favor del esperpento que ha perpetrado con Diplo para ‘homenajear’ el hecho de telonear la gira de reunión de las Spice Girls o de aquel hit olvidable de Icona Pop que encima en España tenemos contaminado por Mario Vaquerizo. La deuda no está saldada, y eso es lo fundamentalmente sorprendente dado el momento de forma actual de Charli XCX.

Fotografía: Christian Bertrand

El escenario Pitchfork

No es sorpresa que en Pitchfork sucedan algunas de las mejores actuaciones de todos los Primavera Sound, pero es que este año el escenario del puerto se ha salido. Es ahí donde dio la campanada Yves Tumor, con un concierto de alt rock con toques glam en el que Sean Bowie hace honor a su apellido y se presenta sobre las tablas vestido muy à la David Bowie de la época Aladdin Sane/Diamond Dogs, dando rienda suelta a un show transversal que se abraza al noise para conseguir las progresiones pero que, en esencia, recuerda mucho al rock de los noventa, encajando mejor con los últimos singles (“Noid”, “Licking an Orchid”, “Lifetime”) que con algunas de las marañas sonoras de las que el productor es capaz. Es ahí donde Iglooghost nos sumergió en su videojuego musical con elaboraciones electro que pasan con agilidad del PC Music más radical a la música fractal mientras va seleccionando sus aventuras sonoras y libera figuritas tipo Tamagochi que empiezan a pasear por el escenario.

Yves Tumor ofreció un concierto de alt-rock con toques glam en el que Sean Bowie hace honor a su apellido y se presenta sobre las tablas vestido muy à la David Bowie de la época Aladdin Sane/Diamond Dogs, dando rienda suelta a un show transversal que se abraza al noise para conseguir las progresiones pero que, en esencia, recuerda mucho al rock de los noventa, encajando mejor con los últimos singles que con algunas de las marañas sonoras de las que el productor es capaz.

Pero, sobre todo, es ahí donde pudimos asistir a algunas confirmaciones estelares. En primer lugar la de 070 Shake, que aunque abusando de pregrabados consiguió tumbar el escenario con energía a raudales, conquistando al público y asestándole el golpe definitivo con “Honey” después de haberse subido literalmente por las paredes y dado un par de baños de masas. En segundo lugar, la de la new popstar noruega Sigrid, que en directo sintetiza bien algunas de las mejores cosas que comparten Robyn, Charli XCX y Lorde y que tiene temazos de sobra para levantar al público, empezando por “Sucker Punch”, terminando por “Don’t Feel Like Crying” y pasando por “Strangers”. Y en tercer lugar la de la británica Nilüfer Yanya, de tardeo y desafiando los límites entre la bossa, el jazz, el indie-rock, el UK Garage y el soul, levantando el que es uno de los mejores debuts del año (ahí están temazos como “Safety Net” o “Baby Blu”) junto a alguna joya previa como “Baby Luv”.

Fotografía: Paco Amate

Estrellas para el futuro

Todos los años, el Primavera sirve para probar que esos artistas emergentes que aparecen en las revistas, esos que compilamos como recomendaciones para caldear el ambiente de previa del festi y esos que tanto gusta descubrir y apoyar desde el principio, no son un bluff, sino más bien un blop. No siempre pasa, pero este año la cosa ha estado bastante bien. Ha servido para que comprobemos que las chicas de CARIÑO se están tomando en serio esto de dar conciertos y están mejorando muchísimo su manera de tocar en directo (más allá de que la última canción que han publicado sea también su mejor tema). Ha servido para demostrar que Soccer Mommy tiene mucho que decir, una banda sólida que la respalda y una madurez impropia de su edad, tanto que Angel Olsen estaría orgullosa. Ha servido para que le perdonemos a Miya Folick el relativo patinazo de su disco debut en el momento mismo en que escuchamos su voz profunda y casi mística, con ecos celestiales y de una belleza arrebatadora.

Ha servido para que Linn da Quebrada nos dejé boquiabiertos con su show transgresor y rupturista, una mezcla de noise industrial, PC Music apocalíptico y favela funk deconstruida: la [2] de Apolo alucinaba literalmente mientras se convocaban maldiciones en favor de la libertad sexual y del amor propio, mientras la provocación adquiría forma física en dos consoladores bañados en alguna especie de líquido semidenso que recordaba al esperma y que acababa en la representación de una felación mutua. La sala Apolo, pero esta vez la 1, recibió también otro duro golpe con la actuación de los australianos Amyl and the Sniffers, tumba-bares de nivel, dando la dosis ya tradicional de cañita para despedir como se merece el festival, acabando con las pocas fuerzas que te quedan entre pogos a oscuras.

Lo hicieron bien Cupido, como siempre, y es que se están convirtiendo en una de las bandas más infalibles en directo de nuestro circuito (algo que vale también, en otro plano bien distinto, para los sevillanos Derby Motoreta’s Burrito Kachimba).

Lo hicieron bien Cupido, como siempre, y es que se están convirtiendo en una de las bandas más infalibles en directo de nuestro circuito (algo que vale también, en otro plano bien distinto, para los sevillanos Derby Motoreta’s Burrito Kachimba), y superaron la prueba con nota Hatchie y su dream-pop shoegazer tranquilito y seriote pero con reminiscencias al pop de los noventa y grupos como The Cranberries. También las chicas de CHAI, con su dance-punk en ‘japanenglish’ (más acústicas en su comparecencia en el OCB Paper Sessions y explosivas en el escenario Adidas Originals).

Pero la gran sorpresa seguramente la dio Lizzo desde el Lotus, un bofetón de funk feminista y reivindicativo en todo el solapazo del festival, el que enfrentaba a Rosalía en el escenario principal con Pusha T (la gira no está a la altura de DAYTONA aunque el setlist sea atroz, repasando todo el disco –“If You Know You Know”, “Infrared”, “Santeria”– y algunos temazos de su hermandad con Kanye West –madre mía “New God Flow”, “Runaway”, “Feel The Love”, “Mercy”, “I Don’t Like”–, y es que se echa de menos algún acompañamiento y menos cortes de deejay, mayor organicidad).

Fotografía: Paco Amate

Lo de L8CHING

El grupo taiwanés se presentaba de forma completamente desconocida en el festival, anunciaba que este de La [2] de Apolo la noche del martes era su primer concierto en Europa y salía coronado como la verdadera promesa. Es el proyecto personal de Lei Ching, pero en directo él, que se esconde tras la batería y pone la voz cantante recordando mucho a Anderson .Paak (no solo en esto, hereda mucho de su sonido frenético y de su parte más funk-soulera), se rodea de hasta cinco músicos más, configurando una enorme ensemble del ritmo colorista. Habrá que estar atentos… De momento solo podrás escuchar su música en SoundCloud y en YouTube.

Fotografía: Paco Amate

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