Snail Mail: «Yo no quería ser una pionera, sólo quería escribir como los chicos»

En 2019 habría que cambiar eso de las chicas son guerreras por rockeras. Tras publicar su rotundo debut Lush el año pasado, Lindsey Jordan (Snail Mail) todavía tiene mucho que decir y que cantar. Afortunadamente para todos, ya trabaja en su segundo disco.

Son las 17:35 de la tarde cuando empieza el concierto de Snail Mail en el Primavera Sound. Tras una jam inicial de lo más prometedora, comienzan los problemas de sonido que plagan la totalidad del set. Apenas media hora después de bajarse del escenario, Lindsey Jordan pide una cerveza a su manager. No parece demasiado afectada, pero sí impaciente por irse a ver otros conciertos. Saluda a conocidos, se ríe de la gente que se saca selfies por fuera del estudio de radio y charla desenfadadamente.

La chica de tan sólo 19 años tras Snail Mail se sienta un rato con nosotros para hablar de su meteórico ascenso a la fama, de las mujeres en la música (porque aún hay que hablar de ello) y de qué le depara el futuro.

¿Cómo te sientes con tu concierto?

Ha sido divertido, había una expectación extraña porque llevábamos algún tiempo por aquí. Ha habido un montón de complicaciones con el sonido, pero a veces eso lo hace divertido. Tocamos el mismo set todas las noches, así que le añade algo de desafío. [Risas]

Es tu segunda vez en Barcelona, tercera en España, en el último año. La última vez tocasteis en una sala más pequeña, pero esta vez lo habéis hecho en el típico escenario de festival. ¿Hay diferencia? ¿Tienes alguna preferencia de uno frente a otro?

Me encanta el típico escenario grande de festival, creo que es divertido. Necesito una excusa para llevar gafas de sol porque creo que es muy cutre llevarlas en sitios cerrados. Me encanta no tener que establecer contacto visual con la gente. Pero los escenarios grandes también tienen más dificultades técnicas porque estás fuera, al sol, y los sistemas de sonido son siempre un poco raros en comparación con un espacio diminuto donde todo está bajo control. No obstante, acepto el reto.

¿Por qué elegiste usar Snail Mail en vez de tu nombre real?

No lo sé. Empecé a tocar usando el nombre cuando tenía dieciséis años y tocábamos en casas, sólo para nuestros amigos. Quería que fuese un nombre memorable, rimaba y era mono. No sé si significa lo mismo aquí, pero es una referencia al sistema postal. Es un poco tonto, gracioso. Si hubiese sabido que iba a cuajar quizá hubiera utilizado Lindsey Jordan.

Fotografía: Matt Sukkar

Vuestro ascenso al ‘mainstream’ ha sido muy rápido. ¿Qué ha cambiado en tu vida durante el último año?

Todo. Nada es igual. Algo de lo que soy muy consciente es de mantener mis amistades en casa. Mis amigos del instituto y yo seguimos siendo muy cercanos y hago un esfuerzo enorme por asegurarme de llamar a todo el mundo por teléfono todo el rato. Es muy agradable volver a casa e ir a fiestas normales. Todo lo demás es distinto. He rehecho toda mi vida, cuando estoy en casa mi día laborable es trabajar en música y prensa, y es algo que requiere mucha disciplina, cosa que uno no pensaría que existe cuando estás en casa. Pero hay plazos y no puedes actuar como un idiota en los eventos de la industria. He tenido que crecer un montón, es algo que ha sido muy difícil. Es un trabajo duro, ir de gira es muy duro, hay fiesta todas las noches y es una cosa que te hace madurar.

Imagino que las cosas pueden desmadrarse muy rápido.

Es una locura. Lo ves en todas partes: las drogas y el alcohol arruinando la vida de la gente, y es una cosa muy complicada de evitar porque está en todos lados. Estoy madurando. No puedes salir de fiesta todas las noches, no puedes ser un idiota con edad de estar en la universidad porque es una responsabilidad muy grande. No puedes ser borde, tienes que ser agradable y mucho más.

Después de tu EP, Habit, había muchas expectativas para tu debut. ¿Alguna vez te paraste a pensar qué pasará si todo esto no sale bien o directamente te lanzaste a la piscina?

Pienso mucho sobre ello ahora que estamos trabajando en el segundo álbum. En realidad, estaba muy segura de todas las canciones de Lush mientras las escribía. Era tan sólo una estudiante de instituto y estábamos tocando las canciones en directo y a la gente le gustaban. Tenía mucha energía y estaba preparada para ir a por todas, con actitud de que todo sería genial. Creo que es bastante ególatra por parte de una estudiante de instituto pensar así. Personalmente, estaba tan contenta con las canciones que pensaba que, incluso si la gente las odiaba, yo estaría muy orgullosa de mí misma. Ojalá me sintiera así ahora. [Risas]

«No puedes salir de fiesta todas las noches, no puedes ser un idiota con edad de estar en la universidad porque es una responsabilidad muy grande»

Has sido muy alabada por tus letras sinceras. ¿Pensabas que estabas siendo valiente cuando sacaste el disco?

De nuevo, es algo en lo que pienso mucho más ahora. Para mí esas letras no eran valientes, es lo que sentía en el momento. Una vez empecé a tocarlas sobre el escenario había un par de referencias directas a ex-parejas y la gente decía: “oh, eso es sobre mí”. Ahora que sé que todo el mundo está escuchando, mi idea sobre cómo tiene que ser la letra de una canción ha cambiado mucho. Ahora que la honestidad es parte del trato me está costando mucho más ser honesta. La gente sabe que hablas de ellos.

¿Ha venido alguna vez una ex a pedirte explicaciones?

Todas. Es muy obvio para mí, las canciones [en Lush] son muy específicas. Son lo suficientemente vagas como para que alguien que las escucha por primera vez y no conozca la situación se sienta identificado, pero esas personas saben que son sobre ellas, porque es evidente.

Hay gente que se refiere a tu música como punk. ¿Qué es punk para ti? ¿Crees que la etiqueta es adecuada?

No nos considero una banda de punk, pero sí que crecí asistiendo a conciertos de punk en D.C. Creo que es también una cuestión de espíritu: hacer lo que quieras, la actitud con la que te presentas a ti mismo, ser despreocupado… Para mí punk es un género musical en el que no encajamos, pero tampoco se lo discutiría a alguien si lo afirmase. Está bien que te lo digan, es algo guay.

Fotografía: Primavera Sound

¿Tenías algún icono cuando empezaste a hacer música? Alguien a quien mirases y pensaras: yo quiero ser así.

Nadie en particular. He sido fan de la música desde que recuerdo. Mi inspiración viene de muchos sitios diferentes. Sí que diría que cuando empecé a escribir música mis gustos musicales estaban bastante limitados a rock e indie-rock. Ahora me interesa la música pop, R&B, rap, o electrónica. Es algo muy formativo, ser capaz de encontrar inspiración en música que no suena como la tuya. Aunque sea sólo en el apartado de producción o en las letras. Es todo un caldero muy grande de ideas.

El año pasado, Pitchfork os confundió a ti y a Sophie Allison, de Soccer Mommy. ¿Te enteraste? Casi parecía un chiste, habiendo valorado tan positivamente ambos álbumes y que cometan ese error, como si fuese solo una moda para ellos.

Sí, es gracioso. Sophie y yo hemos sido amigas durante mucho tiempo, tocábamos juntas en casas de gente. De hecho, le vi tocar ayer, me encanta. Nosotras le quitamos hierro al asunto, pero puedo entender que la gente se enfadara por la confusión.

Creo que fue Phoebe Bridgers la que les llamó la atención al respecto en Twitter.

Sí, fue ella, es muy graciosa. El asunto en sí es gracioso. Entiendo que la gente lo encuentre frustrante, porque lo es, pero estaba demasiado ocupada pensando en lo divertido de la situación como para sentirme molesta.

«Estaba tan contenta con las canciones que pensaba que, incluso si la gente las odiaba, yo estaría muy orgullosa de mí misma»

Relacionado con esto, hay una cierta tendencia a considerar ‘mujeres que tocan la guitarra’ como un género musical. ¿Qué opinas de esto?

Creo que es una conversación que hay que tener. Está muy bien que este festival [el Primavera Sound] esté haciendo un esfuerzo por integrar a mujeres, gente de color y personas trans en el cartel, porque el hecho de que haya que hacer un esfuerzo significa que sigue habiendo un problema. Es algo que tiene que ser abordado. Pero usar a mujeres como subterfugio tampoco es lo adecuado. Es complicado, durante mucho tiempo me resultaba difícil hablar de esto porque no pensaba que se me estuviera usando así, pero con el tiempo me hice a la idea de que la representación importa. Asegurarme de que la conversación tiene lugar puede que genere interés y haga a mujeres y a chicas gays querer empezar a tocar la guitarra. Si puedo ayudar a eso, es mi deber como persona hacerlo.

Tiene que haber un equilibrio, no es sólo cumplir una cuota. Es hacer un esfuerzo para encontrar a mujeres, en este caso, que hagan cosas que valgan la pena.

Esa es la delgada línea: cumplir una cuota versus reconocer que hay un montón de artistas diversos y talentosos en todas partes y que todo el mundo merece el mismo respeto. No se trata de convertirlos en ítems a tachar, de pensar “tenemos que tener una chica en el cartel”. Cruzar esa línea puede suponer que la gente confunda a mujeres que hacen música. Me han dicho “oh, eres como Phoebe Bridgers”, pero nuestra música no suena como la suya, es sólo que antes yo era rubia. Ser una mujer no es un género musical.

«No tenía ninguna heroína que fuese una mujer gay escribiendo canciones sobre otras mujeres y fue duro para mí. Nada de eso existía en mi mundo»

Has dicho alguna vez que no te gusta que te pregunten por tu experiencia como mujer homosexual en la música porque no es parte de tu identidad musical, pero la representación, como mencionabas antes, es importante. ¿Alguna vez se te ha acercado alguien y te ha dicho que has sido un ejemplo o un icono para ellos?

Básicamente después de todos los conciertos. Siempre se acerca gente y me dice que les he ayudado a salir del armario, a darse cuenta de que son gays o que les he hecho querer empezar un grupo. Es por todo esto por lo que ahora estoy mucho más cómoda hablando del tema. Tuve que superar el hecho de que no quería hablar de ello. Y aunque ser gay no me describe musicalmente, sí que me afecta a la hora de escribir letras. En Habit no usé ningún pronombre ni había referencias explícitas a mujeres porque no había salido del armario. No tenía ninguna heroína que fuese una mujer gay escribiendo canciones sobre otras mujeres y fue duro para mí, nada de eso existía en mi mundo. Yo no quería ser una pionera, sólo quería escribir como los chicos. Fue muy solitario y triste, pero saber que las chicas están escuchando mis canciones sobre chicas y que puede que les haga plantearse escribir canciones a ellas también, o que tengan algo con lo que sentirse identificadas es más importante para mí que simplemente no querer hablar de ello porque soy una cabezota.

¿Crees que seguirás haciendo música dentro de diez años?

Me encantaría. Me encanta escribir música, estar en el estudio, ir de gira… Me gusta que la música que hago sea la mejor que soy capaz de hacer, y por eso me está costando tanto terminar el próximo álbum. Pero tampoco quiero que sea de otra forma. Quiero asegurarme de que lo hago todo con integridad y que sean cosas que me importan. Me encantaría hacer esto durante el resto de mi vida.

¿Qué podemos esperar de Snail Mail en el futuro? ¿Nos puedes decir algo de tu próximo álbum?

Lo estoy escribiendo. Tengo una canción que he tardado un año y medio y acabo de terminar. De hecho, la hemos tocado unas cuantas veces en directo, pero pedimos que todo el mundo guarde el móvil. Estoy trabajando despacio pero con seguridad y estoy muy orgullosa de toda la música que viene próximamente. Trabajo muy lentamente e intento no forzarme a mí misma, pero es complicado porque hay plazos. Mientras tanto, seguimos de gira. En esta gira tocaremos por toda Europa y en la siguiente por toda América. Con suerte, después de eso podremos descansar.

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