Reignwolf

Reignwolf –
Hear Me Out

A Jordan Cook le ha llevado siete años de entrega total sobre los escenarios forjar su figura de mito. Ahora, ha llegado el momento de escuchar su álbum debut. El resultado: diez canciones del mejor rock que se ha escuchado en los últimos tiempos.


En algún punto a mediados del año pasado encontré colgado en la red un vídeo cuya vista previa mostraba a un tipo delgado de cabellera desparpajada, vestido casi íntegramente de negro, tocando en directo con tan sólo una guitarra colgada al hombro, una tela de fondo rojo sangre y un micrófono ante el cual evidentemente no podía estar haciendo otra cosa que no fuera aullarle. Okay, veamos y escuchemos. Sin exagerar, fueron los mejores 4 minutos y 44 segundos musicales que tuve en todo el año. O exageremos pues (¿se puede ser cauto frente a un tipo que toca la guitarra y la batería al mismo tiempo?).

El artista: Reignwolf. La canción: “Electric Love”. Fecha de publicación del vídeo: 16 de mayo de 2012. ¿Dónde habías estado todo este tiempo? Oculto en la vista previa, a los pies de Jordan Cook (su nombre de pila) descansaba un bombo con el que marcaba el ritmo mientras le arrancaba a su guitarra poderosos riffs de auténtico hard-rock, para culminar en un eargasm total al pasar a tocar él mismo una batería en sincronía con su guitarra.

¿Cómo es que uno no se topa con tal genialidad hasta seis años después de su publicación? La respuesta es tan simple como sorpresiva: Reignwolf no había grabado ni un solo disco de larga duración en todo este tiempo. Originario de la provincia de Saskatchewan, Canadá, precisamente en el año 2012 y una vez adoptado su nombre artístico, Cook se mudaría a Seattle y forjaría su reputación tocando en los locales de la ciudad. Primero como una banda de un solo hombre, y luego incorporando un bajista y un baterista propios, las leyendas de las interpretaciones salvajes de Reignwolf tomarían tal fuerza que pronto la banda se encontraría abriendo conciertos para grandes como Black Sabbath y Pixies. Cook mismo aparecería en un episodio de Roadies, serie creada por Cameron Crowe; y el sencillo “Are You Satisfied?” sonaría durante los créditos finales de la increíblemente infravalorada serie de HBO The Leftovers. En 2013 participarían en festivales como Coachella y Lollapalooza, llegando a Glastonbury al siguiente año. Todo esto sin más que los vídeos de sus interpretaciones en vivo deambulando por YouTube y un par de sencillos producidos cada tanto para mantener la llama encendida.

Fotografía: Press

En los dominios del lobo

El debut de Reignwolf destaca por la meticulosa producción de sus colaboradores. Cook y compañía han sabido balancear perfectamente el sonido y la energía de la banda tocando en vivo, logrando un álbum de estudio al que se le debe escuchar con auriculares y en varias ocasiones para navegar por sus distintas capas.

Luego llegó el 6 de septiembre del pasado año y el lanzamiento de “Wanna Don‘t Wanna”, primer sencillo de lo que es ahora su álbum debut. El track destaca por la furia desbocada de Cook en los coros, probablemente influenciado por su residencia en Seattle (se ha descrito el sonido de la banda como si Buddy Guy compusiera para Soundgarden). Ya en el presente año, el 1 de febrero aparecería “Black and Red”, canción de una secuencia ruido-calma-ruido en donde la batería de Joseph Braley compite por llevarse la atención de los potentes riffs y los aullidos vocales de Cook. El tema, además, abre el disco, que finalmente ha salido a la luz tras siete años de espera. ¿El veredicto? Valió cada maldito segundo.

Para una banda que básicamente se mantuvo a flote todo este tiempo gracias a la intensidad de sus presentaciones en vivo, el álbum está meticulosamente bien producido (una muy elocuente ejemplificación de esta complementariedad es el sencillo del 2016, “Hardcore”, cuya producción en estudio requiere de varias escuchas y unos muy buenos auriculares para disfrutar de sus distintos matices, y que en sus interpretaciones en directo reinventan totalmente, llegando por lo general a doblar su duración original).

Over & Over cuenta con la mezcla de Mario C., responsable del cóctel mólotov punk en Sabotage de los Beastie Boys, y el resultado es francamente alucinante. “Lick my bones, bleed my brains”, les reta Cook a sus detractores (¿hay algunos por allí?), mientras los lobos aúllan al fondo. Un track para que se te vuele la cabeza con las bocinas en lo alto. El resto del álbum está mezclado por Tony Hoffer (Beck, Silversun Pickups), Vance Powell (Jack White, Arctic Monkeys) y Tchad Blake (Pearl Jam), y cuenta con la masterización del ya legendario Howie Weinberg, cuyo asombroso currículum es un compendio de los últimos 30 años de la historia del rock. El disco está co-producido por el mismo Cook y editado de manera independiente (porque claro, rock and roll).

Aullando en lo más alto de la montaña

Hear Me Out desmitifica a Reignwolf  para confirmarlo como una realidad que ha llegado para permanecer y continuar con la antorcha de las grandes figuras del rock más auténtico.

Alligator” tiene cierta reminiscencia de Josh Homme, mientras que “Ritual” y “Fools Gold” podrían ser sencillos en la discografía de Black Rebel Motorcycle Club. En “Keeper” la banda le baja a las revoluciones y esta vez el bajo de Stacey-James Kardash se roba la canción.

Son of a Gun” es de los momentos álgidos del disco, con Braley y Kardash llevando el ritmo de la canción mientras Cook –voluntaria o involuntariamente– le rinde tributo a Chris Cornell: un lobo en la cima de la montaña aullándole a la ausencia de uno de los de su manada que ya no volverá.

I Want You” son 2 minutos y 26 segundos de mucha distorsión y fuzz que contrarrestan la oscura melodía fúnebre de “Wolf River”, tema que cierra el disco y que, en la brevedad de su seducción, te deja con ganas de más. Pero no nos podemos quejar. Después de años y años de especulación, han bastado apenas 10 canciones y 30 minutos en total para confirmar lo que siempre supimos todo este tiempo: Reignwolf nunca fue la promesa de la salvación del rock, siempre ha sido su más genuina realidad.

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