Jeff Tweedy

Jeff Tweedy –
WARMER

Mediante diez nuevas canciones, Jeff Tweedy se reafirma en todo lo que nos contó en WARM. La vida, la muerte y el amor, por muy cliché que suene, cobran un nuevo sentido bajo la música del líder de Wilco en este álbum, y, aunque por momentos se pueda hacer algo tedioso, nos deja la sensación de no estamos solos.

Casi se me sale el corazón del pecho mientras hacía cola frente a la caja de discos de lanzamientos exclusivos del pasado Record Store Day el 13 de abril. A pesar del madrugón, aún había algunas personas delante de mí rebuscando entre alguna copia del Blood on the Tracks Test Pressing de Bob Dylan y entre la banda sonora de la película Bohemian Rapsody, pero finalmente conseguí una de las 5.000 copias en todo el mundo de WARMER, el último disco de Jeff Tweedy, indiscutible líder de Wilco (aunque ya se ha labrado una carrera en solitario lo suficientemente destacable como para que no haya que mencionar a su banda para saber de quién hablamos).

El primer trabajo con su propio nombre llegó en 2014, cuando junto a su hijo Spencer formó la banda Tweedy para editar el notable Sukierae. Más que de una inquietud artística, el álbum nació con la intención de distraerse y subir los ánimos de la familia Tweedy: la mujer de Jeff, Susan, estaba pasando a través de un cáncer. Fue en este disco donde pudimos escuchar, por primera vez y de manera clara (aunque ya se dejó oír en nada menos que One True Vine de Mavis Staples), el indiscutible talento de Spencer a la batería, que repite en WARMER. En 2017 y ya como Jeff Tweedy, nuestro protagonista publicó Together at Last, una recopilación de once canciones de Wilco en formato acústico (con poco más que una guitarra y una armónica). No pongo en duda la calidad de ese trabajo, pero creo que está bastante claro que sus intenciones no iban mucho más allá que servir como pretexto para una gira en solitario de Tweedy.

Complemento necesario

No debemos entender WARMER como un álbum de caras B de su predecesor, ni tan siquiera como una secuela de éste, sino más bien como un disco gemelo, un complemento indispensable.

Por fin, en noviembre del año pasado y coincidiendo con la publicación de su autobiografía, vio la luz WARM, un mayúsculo trabajo lleno de canciones frágiles y terriblemente sinceras que no dejó a nadie indiferente. Más bien todo lo contrario, ya que gran parte del público venía relativamente decepcionado con los últimos trabajos de Wilco.

Y, menos de un mes antes de su publicación, nos enteramos del inminente lanzamiento de este WARMER. Después de WARM, las expectativas, obviamente, estaban altísimas. No creo que hayan sido superadas, pero desde luego sí igualadas: no debemos entender WARMER como un álbum de caras B de su predecesor, ni tan siquiera como una secuela de éste, sino más bien como un disco gemelo, un complemento indispensable (podrían haberse editado perfectamente como un álbum doble). Pero, claro, de haber salido juntos se habría perdido gran margen de beneficio económico y de misterio: expertos en finanzas (tienen su propia discográfica, dBpm Records; su propio festival, Solid Sound; y una gran variedad de merchandising y productos ajenos a los discos), han decidido publicar tan sólo 5.000 copias en vinilo (ni streaming ni CD), dejando a una gran parte de la audiencia sin poder disfrutar de la obra.

Fotografía: Whitten Sabbatini

Un Jeff Tweedy muy directo, sin rodeos

No obstante, adentrémonos de una vez por todas en el álbum: “Mom, she died like a desert in bloom”. Uno de los comienzos de disco más impactantes que recuerdo. Como si te dieran una bofetada sin decirte nada antes. Así arranca “Orphan”, y no hace falta ser un experto en la biografía de Tweedy para deducir que es una desgarradora pieza sobre la muerte de sus padres. Delicada como la propia vida, en esta canción suena poco más que una guitarra acústica y la batería de su primogénito, mientras Jeff nos dice que perdonaría a sus progenitores si los trajeran de vuelta:

“Bring them back to me
I will forgive them
Let them love me again”

Si bien es cierto que las temáticas que aborda Jeff Tweedy comúnmente no son las más alegres del mundo, tampoco estamos muy acostumbrados a composiciones tan directas y sin rodeos por su parte. Es por eso que, en el segundo corte, ya recupera un poco la tónica habitual. En “Family Ghost” (una breve visión sobre la situación de los Estados Unidos a ojos de Jeff) aparecen una steel guitar y una guitarra eléctrica que dotan de ritmo al tema.

En “And Then You Cut It in Half” recupera su faceta filosófica, comparando nuestra existencia con una barca, inestable. Al final de la canción aparecen guitarras que bailan caóticamente entre la desafinación, como quien camina sobre una cuerda floja tratando de mantener el equilibro. Al fin y al cabo, eso hacemos todos: intentar balancearnos lo menos posible para no caer al vacío. Eso lo sabemos y no necesitamos que nadie nos lo explique, pero Jeff Tweedy básicamente nos dice, a partir de una de las mejores melodías del trabajo, que a él también le ocurre lo mismo, y en cierto modo es reconfortante: ambos discos (tanto WARM como WARMER) son una genial demostración de que hasta uno de los artistas más prolíficos de nuestra generación es humano y terriblemente vulnerable.

Un disco para degustar con tranquilidad

WARMER es un álbum que llega hasta nuestros sentimientos y miedos más primitivos a través de diez canciones sencillas musicalmente hablando. Abajo cualquier pretensión, lo importante en WARMER es removernos por dentro y, sin duda, lo logra con una eficacia mayúscula.

Jeff Tweedy es uno de esos músicos que, aunque quizá nunca hayas escuchado detenidamente, con apenas cinco segundos ya sabes que se trata de él o de Wilco. Y eso sólo está en manos de unos pocos (se me vienen a la cabeza R.E.M. o Lambchop): son artistas inconfundibles que, a pesar de tontear con diversos géneros, han alcanzado un sonido exageradamente propio y característico. En el caso de Tweedy y compañía ocurre sobre todo a partir del inolvidable Yankee Hotel Foxtrot (2002).

Sobre la mitad de WARMER no encontramos canciones que se vayan a convertir en superclásicos, pero tanto “Ten Sentences” como “Sick Server” son precisamente composiciones con la marca de Jeff Tweedy, y nadie es capaz de hacer nada que se le acerque. No trato de decir con esto que sean canciones maravillosas o de una calidad inalcanzable, sino que, simplemente, son diferentes a casi cualquier otra obra.

Sin duda, WARMER es un disco para degustar con tranquilidad. “Landscape” y “Ultra Orange Room” suenan con calma, no se disfrutan si eres impaciente. Desde luego, no está presente la efervescente dinámica de Star Wars (2015), pero lo excepcional fue precisamente ese disco: en la obra de Tweedy abundan los medios tiempos y las cosas suceden sin prisa. Tampoco hay riqueza instrumental (un par de guitarras, bajo y batería), pero, ¿para qué se hubiera necesitado decorar hasta la saciedad o cargar de energía y ritmos frenéticos un álbum que llega hasta nuestros sentimientos y miedos más primitivos a través de diez canciones sencillas musicalmente hablando? Abajo cualquier pretensión, lo importante en WARMER es removernos por dentro y, sin duda, lo logra con una eficacia mayúscula.

Humano y terriblemente vulnerable

La conexión directa que podemos encontrar con su reciente autobiografía aporta a las canciones de WARMWARMER un significado más completo.

Llegando al final nos encontramos con “Evergreen”, un corte en el que destaca una melodía espléndida que recupera un poco el ritmo perdido en las anteriores canciones. Jeff, en esta ocasión, habla sobre lo que ha visto, su experiencia, el bien y el mal. Ha escrito su autobiografía y, si todo lo que cuenta es verdad (algo que no dudo en absoluto), ha vivido un montón de movidas. Además, encontramos una línea directa que une las canciones de WARM y WARMER con lo que cuenta en el libro. Concretamente, en este track reduce todas esas movidas a un par de minutos:

“I’ll tell you what I’ve seen
The good and the bad
The hearts and the hassle”

Por último, otra bofetada, como en “Orphan”: en “Guaranteed” Jeff nos narra de manera contundente su relación con Susan. Por supuesto, hospitales (importante recordar el cáncer que sufrió) y bares (se conocieron en el que ella trabajaba, cuando aún estaba funcionando Uncle Tupelo) de por medio. Sincera y emotiva, termina repitiendo que el amor entre ellos se hace cada vez más fuerte cuando las cosas no van bien. Una canción bellísima que pone punto y final a una colección de dos magníficos y memorables discos.

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