SASAMI

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SASAMI lanza su esperado (pero desacertado) disco debut, con bastantes más errores que aciertos. Aquel indie-rock ruidoso con el que nos conquistó en su momento desaparece casi por completo, desgraciadamente, en favor de canciones llenas de desidia y monotonía. Por suerte, también aporta algunos elementos interesantes a desarrollar en una futura obra con la cual redimirse de este descalabro.


Seamos sinceros: no deberíamos estar hablando de SASAMI. ¿Acaso lo hacemos de los miles de artistas, discos y canciones que aparecen ante nosotros de manera aleatoria gracias al algoritmo de YouTube? Por mucho que Domino Records y distintos medios nos hayan presentado a la ex-teclista de Cherry Glazerr como ‘rock’s next big thing’, la norteamericana no termina de convencernos con su álbum debut homónimo. SASAMI ofrece diez piezas de carácter tranquilo y plano que se pueden enmarcar en eso: el espectro sonoro que nos proporciona aleatoriamente YouTube una tarde cualquiera. Cierto es que algunos de esos grupos enaltecidos por la plataforma han acabado siendo todo un descubrimiento (Craft Spells, Salvia Palth, Boy Pablo…), pero SASAMI, por contra y a pesar de tener grandes apoyos, ha facturado un producto aburrido y totalmente prescindible. ¿Qué ha fallado?

Más cerca de la monotonía y la desidia

SASAMI no termina de convencernos con su álbum debut homónimo, en el cual nos ofrece diez piezas de carácter tranquilo y plano que se pueden enmarcar en el espectro sonoro que nos proporciona el algoritmo de YouTube una tarde cualquiera.

Tal vez, el problema fundamental de SASAMI reside en que se nos presentó a través de dos adelantos muy potentes que, además, parecían definir las dos caras del disco. “Callous” era pura contención e intimismo desarrollado entre acoples de guitarra, mientras que “Not the Time” se constituyó rápidamente como un single directo a la yugular gracias a ese dulce noise-pop con reminiscencias a Alvvays.

De haber seguido moviéndose por estas coordenadas, seguramente nos habríamos topado con un producto muy interesante, pero no es el caso. En última instancia, SASAMI ha optado por asentarse entre ritmos y melodías reposadas que poco o nada tienen que ver con aquellos adelantos.

Fotografía: Press

Letras vacías y colaboraciones prescindibles

De haber seguido moviéndose por las coordenadas de los adelantos (“Callous”, “Not the Time”), seguramente nos habríamos topado con un producto muy interesante, pero no es el caso. En última instancia, SASAMI ha optado por asentarse entre ritmos y melodías reposadas que poco o nada tienen que ver con aquellos adelantos.

Si bien SASAMI empieza de manera contundente gracias al combo formado por “I Was a Window” (una colaboración con el vocalista de Beach Fossils y con una melodía principal muy atractiva) y la mencionada “Not the Time”, llegado el tercer track la artista pierde nuestra atención. Toda la magia conseguida hasta el momento desaparece en cuanto empieza a sonar “Morning Comes”, cuya batería kraut parece forzar al resto de instrumentación a seguir su carácter lineal y monótono en lugar de ayudar a la melodía a despegar como hacen con gran acierto los propios Beach Fossils o DIIV.

¿Cuál es el error más grave de este álbum? No saber gestionar el potencial de sus ideas. Quizás SASAMI ha actuado con miedo a la hora de confeccionar este trabajo y por ello se ha mantenido cauta, sin querer ensombrecer aquellos dos brillantes adelantos. “Pacify My Heart”, “At Hollywood” o “Jealousy” corroboran esta idea: justo cuando parece que el disco comienza a adentrarse en territorios más interesantes, SASAMI cambia de rumbo para volver a esa zona de confort que la proporcionan los ritmos basicones, las guitarras serenas y una voz suave entonando sencillos versos románticos.

Sin embargo, a quienes peor les sienta esta zona de confort es a las colaboraciones del álbum. Dustin Payseur no sale tan mal parado, pero las aportaciones de Devendra Banhart en “Free” y de Soko en “Adult Contemporary” están completamente desaprovechadas por lo insustancial de las mismas. Sus voces tienden a desaparecer en un mar de indie-rock onírico que, tal vez, puede funcionar de manera aislada, pero nunca en conjunto; al menos no tal y como lo ha ejecutado SASAMI.

Después de todo, se vislumbra un horizonte brillante

Si su próximo trabajo fija la atención en los momentos más brillantes de este álbum (la energía de “Not the Time”, la contención ruidosa de “Callous” y el carácter onírico de “Turned out I Was Everyone”), podremos situar a SASAMI en un merecido primer plano. De momento, resulta demasiado precipitado.

Aunque uno acaba bastante decepcionado tras la escucha de SASAMI, queda algo de esperanza gracias a temas como “Turned out I Was Everyone”, la última canción de esta desacertada colección. El futuro de SASAMI queda encerrado en estos cinco hipnóticos minutos de carácter onírico y progresivo. Se trata de una pieza que va construyéndose ante nosotros compás a compás, añadiendo capas y capas de sonido para demostrar la solvencia de SASAMI como músico, quien en esta ocasión (por fin) no teme adentrarse en territorios de dream-pop, electrónica sutil y rock más vaporoso.

Tal vez SASAMI sea la próxima gran estrella del rock (si es que hiciera falta algo así), pero desde luego no lo ha demostrado con su debut homónimo. No obstante, si su próximo trabajo fija la atención en los momentos más brillantes de este álbum (la energía de “Not the Time”, la contención ruidosa de “Callous” y el carácter onírico de “Turned out I Was Everyone”), podremos situar a SASAMI en un merecido primer plano. De momento, resulta demasiado precipitado.

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