La Plata

La Plata –
01 03 2019 EP

Oro parece, La Plata son. El nuevo EP de uno de los grupos abanderados de toda una generación guitarrera supone un giro oscuro y crudo en su sonido, más acorde con sus letras lacerantes.


La Plata eran los chicos guays-pero-no-populares del instituto que se quedaban fumando en la esquina acabado el recreo, hablaban de tú a tú a los profesores y despertaban tanta envidia como admiración cuando hablaban de las fiestas en las que estuvieron el anterior fin de semana. Tan cool que, en aquella época, te llenaban de rabia. Qué ibas a hacer tú, con esos vaqueros comprados por tu madre y aficiones ramplonas como el fútbol, ver Gossip Girl o escuchar Rock FM, frente a unos tíos y tías que rezumaban madurez y apatía en cada comentario, cada calada y cada prenda de ropa. Aparte, claro está, de sentirte como Gus de La Banda del Patio.

De la new wave al post-punk se va por la A-3

El EP 01 03 2019 viene a confirmar un giro sonoro hacia una oscuridad que, francamente, no podría ir más en sintonía con el alma de la banda y las letras de Diego Escriche.

No cuento nada nuevo: hace sólo un par de años (cómo pasa el tiempo), La Plata vieron, vinieron y vencieron con tan sólo nueve minutos y seis segundos de música grabada. Tres canciones que les valieron merecidamente el marchamo de ‘Nueva Banda A Tener En Cuenta’ y que al año siguiente confirmarían en su LP debut, Desorden. Un año después vuelven a la carga para como si, inocentes de ellos, nos hubiésemos olvidado de La Plata por un solo momento.

En realidad, quizá toda la movida inclasificable que es el post-punk se reduzca a que en un momento dado algunos macarras se cansaron de dar voces y empezaron a vestir de negro. Desde luego, en Valencia saben bastante de ello. Sin tener constancia de que sean bandas que les hayan influenciado directamente, La Plata siguen, especialmente en este nuevo EP, una tradición post muy arraigada en Valencia, con bandas como los desaparecidos Antiguo Régimen o los más recientes Tercer Sol empuñando bien alto su estandarte negro y eléctrico. En el caso de La Plata, este poso antes se veía rebajado por una mezcla pop refrescante y luminosa, aunque con una amargura inamovible dentro de las letras de Diego Escriche. El EP 01 03 2019 viene a confirmar un giro sonoro hacia una oscuridad que, francamente, no podría ir más en sintonía con el alma de la banda y las letras de Diego.

Fotografía: Adriana Chávez

Seguir corriendo sin luz al final del túnel

Durante quince minutos vislumbramos algunos cambios importantes. El peso de las melodías desplazado al teclado de Patricia Ferragud; una voz, la de Diego, más enterrada entre capas de sonido, dejando de ser tan claramente coreable como antes; y, en general, la sensación de que cierta oscuridad electrónica ha ganado la batalla a las guitarras antes resplandecientes.

Durante los quince minutos de este media duración vislumbramos algunos cambios importantes con respecto a sus comienzos. El peso de las melodías desplazado al teclado de Patricia Ferragud; una voz, la de Diego, más enterrada entre capas de sonido, dejando de ser tan claramente coreable como antes; y, en general, la sensación de que cierta oscuridad electrónica ha ganado la batalla a las guitarras antes resplandecientes. Tonos New Order en cuatro joyas (tres propias y una, “Detrás de la Mirada”, prestada de unos referentes claros como Décima Víctima) que nos dejan con la duda de si será ésta la dirección futura de los valencianos. Así, Enemigo se erige en himno shoegaze millennial tras un cuidado y entrecortado crescendo; Una Vida Fácil aumenta la velocidad a costa de emborronar la melodía; y donde antes había “El Atasco” ahora llega Túnel, quizá la canción más inspirada del registro. Para terminar, el extraño caso de una versión que (perdón a los puristas) puede mejorar a la original.

Mientras esperamos impacientes a que Diego, María Gea y José Pazos (de Futuro Terror) publiquen algo con Alfa Estilo, su proyecto conjunto, o a que La Plata se atrevan con un segundo largo, 01 03 2019 nos sirve para templar los ánimos y quitarnos el mono. Es cierto que seguimos sin ver el final de este túnel y sin encontrar la salida, pero la pregunta es: ¿acaso eso no nos encanta?

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