Cala Vento

Cala Vento –
Balanceo

Estamos ante la zancada definitiva de Cala Vento en su afán por colarse entre los primeros de esta multitudinaria carrera de fondo que es la escena alternativa española. En un tiempo espectacularmente corto y sin atisbo de grandes pretensiones, se han hecho fuertes con un sonido y mensaje directo y contundente que han terminado de redondear con este disco. Un trabajo más mimado donde luce mejor ese virtuosismo que muchas veces se esconde bajo la humildad y que han desarrollado puliendo discurso y elementos sonoros y compositivos.

Pocos grupos he conocido que provoquen una adicción tan fuerte como Cala Vento, un dúo que se juntó y comenzó a tocar con la única pretensión de disfrutar de la música, y que en tres años ha logrado tanto instalarse en el panorama musical español como el consenso positivo de crítica y oyentes, principalmente por dos factores: la contundencia del sonido y el costumbrismo y facilidad de conexión con las letras. Paradigma del ‘menos es más’, Aleix y Joan han dado forma a un proyecto serio y redondo construyendo canciones a base de un binomio batería/guitarra y su combinación vocal, prescindiendo de más elementos y consiguiendo sonar convincentes sin echar en falta mayor detalle.

Sus dos primeros discos, el homónimo Cala Vento (2016) y, sobre todo, Fruto Panorama (2017), aglutinan más de una decena de temas inolvidables de una inmediatez aplastante que, pese a recurrir siempre a la misma fórmula, no aburren. Además, presentan una buena variedad de juegos con las estructuras y un lenguaje que muchas veces necesita interpretación, pero que entra bien por ser claro y directo. El sonido bebe de grupos como Japandroids, Nirvana o Foo Fighters, y con los años se ha ido puliendo hasta encajar con las personalísimas historias que se nos narran, muchas de las cuales nos ayudan a identificar y tratar debidamente aspectos de nosotros mismos a los que no habíamos dedicado el tiempo adecuado.

El gran paso de una de las bandas más prometedoras del país

Sin aparente esfuerzo pero con mucho mimo, humildad y verdadera pasión por algo que nunca fue un trabajo, Cala Vento han sacado adelante el que es, sin duda, el álbum de su consagración.

Dicho lo cual, Balanceo (2019) llega en un momento crucial para el grupo, tras haber cosechado una legión de fans por todo el país que esperaban un nuevo trabajo que les consagrase y disipase esos pálpitos que atisbaban un conato de banda grande. Y, sin aparente esfuerzo pero con mucho mimo, humildad y verdadera pasión por algo que nunca fue un trabajo, Cala Vento han sacado adelante el que es, sin duda, el álbum de su consagración.

Un disco autoeditado bajo su propio y recién estrenado sello, Montgrí, al que han dedicado muchísimo más tiempo a su grabación, sin limitarse a la hora de complementar las canciones con pianos, bajos o lo que hiciera falta, y con un orden del tracklist muy meditado. Tal es el nivel de la manufactura que la última canción, “Liquidación Total”, sólo aparece en los formatos físicos a modo de extra, ya que había intención de incluirla pero desde el punto de vista de los autores rompía la secuencia narrativa de las otras once. Ese grado de cabezonería ha dado resultado y ha terminado de materializarse con una ‘película’ del disco, que en realidad son once videoclips enlazados de los temas, dirigidos por distintos amigos de la banda, y sumándose los propios Aleix y Joan para firmar los dos últimos, respectivamente.

Fotografía: Anna Izquierdolanceo

Matices nuevos, misma esencia

Un disco autoeditado bajo su propio y recién estrenado sello, Montgrí, al que han dedicado muchísimo más tiempo a su grabación, sin limitarse a la hora de complementar las canciones con pianos, bajos o lo que hiciera falta, y con un orden del tracklist muy meditado.

El recorrido sobre sus episodios vitales más recientes, en torno al amor, la política o la amistad, comienza acotando el periodo temporal a tratar con “Un buen año”. Este primer asalto introduce el disco en formato acústico y con un sonido grabado en exterior, con el dúo haciendo balance y evocando el camino dejado atrás. Tras la breve secuencia inicial la sacudida es notable, y se descubre ante nosotros una contundente perla, bien adornada con vientos y una eléctrica que no reclaman protagonismo y, consecuentemente, no se echan en falta en directo.

En poco más de dos minutos, pasamos a “La comunidad”, el último single con el que conocimos Balanceo, y que ha sido elegido para abrir las singulares experiencias que suponen los conciertos de estos chicos. La batería de Joan lo envuelve todo en la que es una de las canciones más destacadas del disco, una invitación a salirse de los derroteros habituales y jugársela por aquello que de verdad queremos conseguir. Expertos en estructuras poco ortodoxas, la construcción de la canción funciona como una manguera, un circuito cerrado que favorece la presión, liberando toda la energía al final y empapándolo todo.

La importancia de no tomárselo demasiado en serio

El recorrido sobre sus episodios vitales más recientes, en torno al amor, la política o la amistad, dan forma a las once (+1) letras de Balanceo.

Gente como tú” nace sobre una cadencia simple de guitarra rítmica, coronado con un muro de sonido en el estribillo y adornado con unos coros tras los mismos que resultan muy convincentes para terminar en alto este tema sobre la necesidad de ser auténticos con quienes nos importan. Mediante un redoble, “Do de pecho” entra en escena para poner la nota curiosa del LP, construida con riffs de guitarra que se encajan entre juegos de tempo bien elaborados entre batería y palmas.

Justo antes de llegar al ecuador, “Solo ante el peligro” se erige como uno de los pilares del disco, ganando en consistencia a base de restar sonido garajero (bien relegado al final) para dar cabida a una narración más intensa. Utilizando, como siempre, un lenguaje en clave personal, en la letra subyace un mensaje de crítica política, poniendo el foco en los recientes ataques a la libertad de expresión que se han producido en España desde las instituciones. El alegato final se convertirá con toda probabilidad en uno de los clímax en directo.

Remedio contra la soledad” también supone un punto de reinvención en Cala Vento, utilizando el bajo como instrumento principal en esta canción que critica la sociedad en que vivimos, apegada en exceso a las redes sociales y a la adicción que produce la recepción continua de estímulos derivados de la atención reclamada. El riff sobre el que se sostiene “Todo” bien merece pagar el precio que vale el disco. Ya no sólo la dificultad de ejecutarlo junto con la responsabilidad de cantar, sino por dar pie a un estribillo tan potente como en el que aquí nos atañe, y el acierto de incluir ese rap a cargo de Cándido Gálvez (Viva Belgrado) a mitad del tema. “Bienvenidos a la tierra” es directo y atractivo, otro canto en favor de adquirir conciencia política individual en clave más punk.

Su trabajo más completo

Cala Vento han firmado su mejor trabajo en lo que llevan de carrera, un Balanceo con el que, definitivamente, se incorporan al elenco de referencia de la escena alternativa española.

Sin casi darse uno cuenta, el disco se acerca a su fin, y ahí cobra importancia “Muerte por ambición”, la canción más larga y densa de Balanceo, que frena un poco el chute de energía, pero que resulta imprescindible en el viaje y contribuye a asumir lo recibido hasta ahora. Con una estructura que se apoya mucho en el control meditado de tempo y tono, es uno de los cortes más introspectivos e innovadores en cuanto a sonido. Interesante también es la aparición de “La importancia de jugar al baloncesto”, tema acústico con un título que casi es más largo que su duración. El disco, en la parte entendida como un todo indisoluble, termina con “Fin de ciclo”, canción nostálgica que versa sobre la experiencia vivida como banda, todo lo conseguido y la esencial necesidad de recordar que nunca fue una meta, y que, de acabarse, habría merecido la pena.

Por último, hemos de comprar el álbum en formato físico para tener acceso a “Liquidación total”, un buen tema con una cadencia rítmica muy marcada, que resulta agradable y que cuenta además con Lluís Gavaldá, de Els Pets, para acompañar a Aleix y Joan en las voces. Pese a no incluirse en el discurso general, la importancia de la canción no es menor dentro del último y más completo disco de Cala Vento, banda que ha firmado el mejor trabajo en lo que llevan de carrera y que, definitivamente, se incorporan al elenco de referencia de la escena alternativa española.

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