Anderson .Paak

Anderson .Paak –
Ventura

Compuesto y grabado al mismo que tiempo que Oxnard y producido junto a Dr. Dre pero con mayor libertad para .Paak, Ventura le sirve al californiano para regresar a sus cauces más naturales de soulful funk, más inspirado ahora en el sonido Motown y sin renunciar a las dinámicas hip-hop.


No ha hecho falta esperar mucho tiempo para escuchar una nueva referencia del baterista, intérprete, rapero, compositor y, en definitiva, hombre multitarea californiano. Y es que Oxnard, el que fuera su tercer disco en solitario y primero con Aftermath y la producción de Dr. Dre, con su intento de síntesis entre el soul y el funk angelinos y el G-Funk y el west coast rap, no resultó todo lo exitoso que podría esperarse, básicamente porque pese a una excelente producción no estaba muy a la altura del excelente Malibu (2016), el segundo disco que publicó al completo junto a la que aún hoy sigue siendo su banda de acompañamiento en directo, The Free Nationals.

La contrapartida romántica de Oxnard

Ventura es Oxnard en positivo, cambiando el sexo explícito por el anhelo y el amor romántico y el soylapollismo por la fama racional, por la filantropía de Lebron James (“King James”) y por la necesidad de encontrar un amor que no se fije en el personaje (y su cartera, o su influencia) sino en la persona.

Pero, comparaciones con aquel discazo de 2016 aparte, a Oxnard también le pesó, especialmente a nivel de crítica, el apartado lírico, la pose de pimp que adopta .Paak, lo explícito de algunas letras de cierto mal gusto y lo banal de algunas exaltaciones de gloria y éxito, pese a que todo sea parte de una recreación, digamos, del entorno del que toma la inspiración. También producido por Dr. Dre y compuesto y grabado al mismo tiempo, Ventura sigue naturalmente ciertas líneas, funcionando hasta cierto punto como una segunda parte de Oxnard, pero siendo realmente una respuesta a este. Por eso, es difícil que funcionen los dos mejor de forma separada.

Fotografía: Press

Un ejercicio de ejecución inmaculado

Pero Ventura es Oxnard al fin y al cabo, o parte de lo que es, y por lo tanto está plagado de tópicos vacíos y de clichés genéricos y estilísticos que pueden servir, de nuevo, para situar la acción de forma contundente pero que le restan verosimilitud, credibilidad.

Ventura es Oxnard en positivo, cambiando el sexo explícito por el anhelo y el amor romántico y el soylapollismo por la fama racional, por la filantropía de Lebron James (“King James”) y por la necesidad de encontrar un amor que no se fije en el personaje (y su cartera, o su influencia) sino en la persona. Pero es Oxnard al fin y al cabo, o parte de lo que es, y por lo tanto está plagado de tópicos vacíos y de clichés genéricos y estilísticos que pueden servir, de nuevo, para situar la acción de forma contundente pero que le restan verosimilitud, credibilidad.

Y eso empezamos a deducir con estos dos últimos lanzamientos sobre la carrera de .Paak, además de su clasicismo (que no purismo). Lo suyo es más bien un ejercicio de ejecución inmaculado, como demuestra en sus frenéticos conciertos (de lo mejor que se puede ver hoy en día, lástima que en España verle sea misión prácticamente imposible), que algo verdaderamente ‘real’. Es una fantasía, una fiebre evocadora de un pasado idealizado, smooth, relajado, soleado… adaptativo. Y en este caso, más libre, ha dado con teclas más adecuadas y, sobre todo, ha sabido reconducir su estilo personal hacia un sonido que entronca con mucha más facilidad con Malibu y esa sensación de estar controlado y guiado instrumentalmente por la batuta de una banda en directo de precisión francotiradora.

Ahí están The Free Nationals poniendo su sello en la más ecléctica y actualizada “Chosen One” o en “Reachin’ 2 Much”, uno de los highlights del trayecto; o su bajista, Kelsey Gonzalez, marcando el pulso en la musculosa pero a la vez latina “Winners Circle” o en la final “What Can We Do?”, un bonito retrosoul con colaboración del difunto Nate Dogg y producido por el legendario Fredwreck.

Con Dre a los mandos, .Paak ha tenido mayor libertad en la producción

Sin dejar esa estructuración de su sonido en torno a los cánones del hip-hop de la Costa Oeste, esta vez la mudanza de ciudad (de Oxnard a Ventura) le ha servido para reconducir su propio estilo y regresar a la interpretación más soulera, a afilar sus ritmos de batería. Y a fijarse mucho más en el soul de la Motown y en el funk de la escuela de Philadelphia, más allá de las referencias a las que nos tiene acostumbrados (Parliament/Funkadelic y esos sonidos puramente californianos), para ampliar ligeramente su paleta.

Digo libre porque, como el propio .Paak ha confesado, Dre le ha dejado para las canciones de Ventura mayor libertad a la producción, que no se constriñe tanto a sus caprichos. “He let me have a lot of leeway on Ventura. He was like, it seems like you got it. I spread my wings on the production and on the writing and on these collaborations”, dijo exactamente. Pero seguramente también libre porque ha abandonado evidentemente el empeño de ponerse a rapear y, sin dejar esa estructuración de su sonido en torno a los cánones del hip-hop de la Costa Oeste, esta vez la mudanza de ciudad (de Oxnard a Ventura) le ha servido para reconducir su propio estilo y regresar a la interpretación más soulera, a afilar sus ritmos de batería. Y a fijarse mucho más en el soul de la Motown y en el funk de la escuela de Philadelphia, más allá de las referencias a las que nos tiene acostumbrados (Parliament/Funkadelic y esos sonidos puramente californianos), para ampliar ligeramente su paleta, como demuestra a la perfección la clasicona “Make It Better” (esos violines), con la participación de uno de los grandes de la Motown, Smokey Robinson de The Miracles, o en la inicial “Come Home”, donde le deja el rapeo al genial y siempre mordaz y ágil André 3000.

Al final, y aunque también haya aquí y no como en Oxnard alguna salida de guión como la más dancefloor-oriented “Jet Black”, con ese driven-bass, y la producción que deja Pharrell Williams en recuerdo a The Neptunes y su característicos bajos sintéticos (“Twilight”), lo que hay en Ventura es la misma recreación sonora que se perseguía en su predecesor. Con mejor gusto en lo lírico pero con una profundidad parecida en su escasez, recuperando en parte gracias a una mayor participación de The Free Nationals y en parte gracias a una mayor libertad a la producción su camino en la modernización fresca de sonidos clásicos en brazos del soul, el funk, el G-Funk, el hip-hop, el jazz, el R&B y la psicodelia. Dejando la puerta abierta a un futuro en el que Anderson .Paak no sólo deje una sensación pesada de savoir-faire y recupere el alma que refulgía tras cada nota de Malibu. Eso lo encontraran en sus conciertos, así que si tienen la ocasión, no se lo pierdan.

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