PUP

PUP –
Morbid Stuff

El punk-rock crece despacito pero con buena letra. A grandes rasgos, “Morbid Stuff” no es demasiado novedoso respecto a los anteriores discos de PUP, pero está realizado con mucho gusto y detalle. Once potentes canciones que versan sobre problemas vitales que todos hemos sufrido y que nos seducen con estribillos y riffs de lo más consistentes. Su cercanía nos envuelve y propone ser nuestra banda sonora durante algún tiempo. Por supuesto, hemos aceptado.


Durante los últimos años, con los grandísimos cambios que está sufriendo la industria musical, hemos sido testigos de cómo unas cuantas bandas del underground alternativo han sido capaces de dar una vuelta de tuerca a la música de guitarras contra todo pronóstico. Son hijos bastardos de The Clash, de la violencia del punk juvenil y de unos Weezer post-“Pinkerton”. Autores de verdaderos cañonazos que optan por volver a las raíces del punk-rock para darle un nuevo brillo. Desde Jeff Rosenstock, pasando por The Menzingers y PUP, el género se dilata y se contrae, pero no se derrumba por mucho que tiemblen sus cimientos. Unos tiran más hacia el heartland-rock y otros se acercan más al emo, pero ambos son, sin duda, vanguardia de una generación que creció con “Dookie” y “…And Out Come the Wolves” a todo volumen.

El género se dilata y se contrae, pero no se derrumba

PUP vuelven a demostrar que son hijos bastardos de The Clash, de la violencia del punk juvenil y de unos Weezer post-“Pinkerton”. Autores de verdaderos cañonazos que optan por volver a las raíces del punk-rock para darle un nuevo brillo.

El conjunto canadiense PUP se mantiene en el podio con “Morbid Stuff”, un buen tercer álbum de estudio. La premisa es simple, pero muy efectiva: retorcer el pop-punk al máximo para que suene sucio, desganado y decadente. Con recursos procedentes de diferentes etapas, el cuarteto de Toronto mantiene el nivel compositivo que ya nos había mostrado en sus anteriores referencias. Canciones potentes con estribillos contagiosos que dejan un regusto una vez los hayamos escuchado que hará que queramos ponernoslo de nuevo.

Fotografía: Vanessa Heins

Divertido, adictivo, ácido y violento

La premisa es simple, pero muy efectiva: retorcer el pop-punk al máximo para que suene sucio, desganado y decadente. Con recursos procedentes de diferentes etapas, el cuarteto de Toronto mantiene el nivel compositivo que ya nos había mostrado en sus anteriores referencias.

El single “Kids”, que cuenta con un emotivo videoclip (otro punto fuerte de los de Toronto), ya determina la senda del trabajo en su conjunto. Riffs juguetones que rompen junto a la distorsión enmarañada de los acordes y la voz chillona, pero intensa, del vocalista Stefan Babcock. En esa vertiente más popera encontramos también el otro adelanto, “Free at Last”, con una intro a partir de un riff un tanto metalero, y que se recrea en su magnífico estribillo: “Just ‘cause you’re sad again, it doesn’t make you special at all”.

Sin embargo y a pesar de la inmediatez de algunas composiciones, “Morbid Stuff” se siente menos accesible que su predecesor, “The Dream is Over” (2016). En ese sentido, tal vez “Morbid Stuff” se acerque más a su primer disco homónimo lanzado en 2013. Pero no es nada negativo, sino todo lo contrario. Quizás “Morbid Stuff” requiere más escuchas, pero es de agradecer dado que está repleto de detalles que nos mantendrán atentos durante el viaje.

En ese aspecto, destaca una weezeriana y bailable “Bloody Mary, Kate and Ashley” que funciona como contrapunto de “Closure”, pieza que contiene su rabia acumulada. Uno de los recursos que más utilizan PUP son las ‘gang vocals’, permitiendo que todos los miembros de la banda canten una parte de la letra casi como si fuera un himno. Una particularidad que, sobre todo, aparece en los estribillos, haciéndonos sentir como si estuviéramos viendo al grupo en directo y que escuchamos las voces del público. Ese tipo de arreglos les otorga un fondo de ‘grupo de garaje o de bar’ que les viene que ni pintado y mejora gratamente la experiencia.

Grandes canciones que ya no sorprenden como antes

Si hay algo que desmerezca el resultado final de “Morbid Stuff”, es la falta de sorpresa. La sensación de fatiga no está presente todavía porque son una banda muy joven dando forma a una carrera bien consistente. Sin embargo, esto podría acabar siendo un problema más pronto que tarde si tiran demasiado de las rentas.

En cuanto a la diversidad del álbum, encontramos un coqueteo con el bubblegum pop en canciones como “Sibling Rivalry” y “Bare Hands”, que toman prestado del sonido setentero y de sus bisabuelos los Ramones. Otras piezas, en cambio, optan por una descarga mucho más decadente que se acerca al post-hardcore (“Full Blown Meltdown”). Esos malabares entre diferentes ramas endulzan con gracia el álbum y muestran diferentes rutas de un mismo camino sin que se sienta como un batiburrillo sin sentido. Por supuesto, esto es algo que llevan realizando desde sus inicios con gran soltura.

Si hay algo que desmerezca el resultado final de “Morbid Stuff”, es la falta de sorpresa. PUP se encuentran muy cómodos dentro del pop-punk descarnado que practican y saben jugar sus cartas a la perfección, pero también es cierto que este tercer elepé no se aleja demasiado de lo que venían haciendo hasta el momento. La sensación de fatiga no está presente todavía porque son una banda muy joven dando forma a una carrera bien consistente. Sin embargo, esto podría acabar siendo un problema más pronto que tarde si tiran demasiado de las rentas.

Explosión de sensaciones: música luminosa y letras oscuras

La depresión de Babcock ha marcado la confección de “Morbid Stuff”. Siempre mostrando una carcajada cínica ante los infortunios de nuestras vidas diarias, supone un método de defensa personal casi a la desesperada que contrasta casi siempre con el sonido divertido y alegre de las composiciones. El desahogo que todos necesitamos de cuando en cuando.

En cuanto a la temática y las letras, la depresión de Babcock ha marcado la confección de “Morbid Stuff”. Siempre mostrando una carcajada cínica ante los infortunios de nuestras vidas diarias, supone un método de defensa personal casi a la desesperada que contrasta casi siempre con el sonido divertido y alegre de las composiciones. El desahogo que todos necesitamos de cuando en cuando.

De esta forma, podemos decir que “Morbid Stuff” es otro gran disco que sumar a la trayectoria de PUP, repleto de momentos inolvidables y altamente coreables. Cuesta algo más hacerse a él (no mucho más) y eso al final es otro punto a favor de esta obra. Ah, y es perfecto ahora que viene el buen tiempo.

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