Ibibio Sound Machine

Ibibio Sound Machine –
Doko Mien

Ibibio Sound Machine vuelven a mostrar el poderío de su fusión de funk, post- punk y R&B contemporáneo con su tercer álbum. Con los sintetizadores ochenteros como columna vertebral e influencias de Talking Heads, Prince y Tony Allen, “Doko Mien” es un disco sólido y pegado a la pista de baile, que bien se puede concebir como un trabajo atemporal. Once pistas que trazan un puente musical entre las ciudades de Lagos (lugar de origen de Williams) y Londres, unidas por más cosas que sus diferencias.


Las fronteras y los límites no existen para Ibibio Sound Machine. Establecidos en Londres pero imponiendo los sonidos afrobeat más frescos y urbanos de Ghana y Nigeria, en sus dos primeros álbumes este colectivo de músicos culturalmente diverso combinó una fusión ilimitada de géneros que se tradujo en ritmos bailables caóticos.

En “Uyai”, su segundo trabajo presentado en 2017, Ibibio Sound Machine proponían un sonido alocado pero fascinante que aglutinaba géneros tan dispares como funk, afrobeat, disco o electro en una fusión totalmente única.

A priori, esta incursión en tantos estilos diferentes, derivada de haberse visto influenciados por géneros de todo el mundo, podría ser arriesgada. Mezclar ritmos y sonidos africanos con post-punk moderno y electrónica podría haber distorsionado su identidad convirtiéndolo en una especie de grupo Frankestein. Sin embargo, los miembros de la banda londinense tienen claro quiénes son y parece que han encontrado un rumbo musical que los hace todavía más originales y más accesibles con “Doko Mien”, su tercer elepé de estudio.

Equilibrio entre música de baile y sonido evocador

Los miembros de la banda londinense tienen claro quiénes son y parece que han encontrado un rumbo musical que los hace todavía más originales y más accesibles con “Doko Mien”, su tercer elepé de estudio.

En la presente edición, los trepidantes beats electrónicos de su anterior trabajo se atenúan logrando el balance ideal entre la música de baile y un sonido más profundo y sugestivo. Parece ser que la banda ha conseguido sacudirse gran parte del caos de sus anteriores obras y con “Doko Mien” nos entregan su álbum más equilibrado hasta la fecha.

El paréntesis de unos años les ha dado una perspectiva diferente. Los Ibibio lanzadores de ritmos de percusión desenfrenados que conocíamos toman un enfoque más centrado y moldean un sonido propio, uno que lleva los mejores elementos de su cóctel estilístico inimitable y que imprime con vibrante vitalidad.

Fotografía: Dan Wilton

Conectando el pasado y el presente de la música

Los Ibibio lanzadores de ritmos de percusión desenfrenados que conocíamos toman un enfoque más centrado y moldean un sonido propio, uno que lleva los mejores elementos de su cóctel estilístico inimitable y que imprime con vibrante vitalidad.

Comenzando por el sintetizador espacial que abre “I Need You to Be Sweet Like Sugar (Nnge Nte Suka)” para un tema que dirige más la mirada hacía el blues-rock, el repertorio de trucos de la banda se despliega en un disco de ambientes variados. El enfoque creativo que ha dado como resultado esta gran cantidad de géneros representa un paso adelante para Ibibio Sound Machine.

Ese gusto por los ritmos funkeros característico de sus primeros discos se hace palpable en el segundo corte, “Wanna Come Down”, un melocotonazo de altos vuelos que desprende todo el groove de la música disco setentera. También me parece escuchar a Jamiroquai en su versión disco-funk más pura.

Seguidamente, los Ibibio carnavalescos demuestran su gran capacidad para facturar hits vibrantes que conectan pasado y presente de la música pero suenan a algo totalmente diferente. Como “Tell Me (Doko Mien)”, que captura la esencia de los sonidos ochenteros y los mezcla con efectos electrónicos en una pista bailable a más no poder.

A pesar de la evidente variedad estilística, la cantante Eno Williams, con sus múltiples registros vocales, aporta homogeneidad al LP manteniendo todas sus partes unidas. Pasando del electro-disco verbenero de “Tell Me (Doko Mien)” al neo-soul más elegante, así, sin anestesia, en “I Know That You’re Thinking About Me”, una pieza en la que la hipnótica voz de Williams y la acumulación de percusión electrónica y trompeta culmina en un crescendo fascinante.

Sintetizadores ochenteros como columna vertebral

La producción del grupo es consistentemente divertida y cuidada, los picos y valles del álbum no pasan factura al conjunto del proyecto y, aunque hay pistas menos remarcables, se mantiene sólido y enérgico de principio a fin.

La quinta parada del camino, “I Will Run”, es un track de poco más de dos minutos dominado por una progresión electrónica simple sobre la que descansan una coral de voces ensoñadoras que repiten el mismo verso en bucle. Aunque es cuestionable por parecer de relleno, su inclusión se justifica al tratarse de un interludio entre las dos mitades del álbum.

En la misma línea de música de baile se sitúan “Just Go Forward (Ka I So)” y “She Work Very Hard”, cada una pegadiza a su manera y con una potente sección rítmica que invita al movimiento. A pesar de cierta apariencia de hit, no son de las más memorables del disco. No obstante, añaden animados matices al cuerpo del trabajo y encajan perfectamente en la tónica global del mismo.

A continuación, un compendio de ritmos étnicos y ecos caribeños se dan cita en “Nyak Mien”, donde sobresalen las percusiones metálicas y los vientos que terminan desencadenando en un batiburrillo funk totalmente imprevisible.

Próximos al final del disco nos sumergimos en un ambiente relajante con las atmósferas tribales de “Kuka” y la aterciopelada “Guess We Found a Way”, para terminar cerrando con las acometidas afro-funk de “Basquiat”.

Una banda que une culturas musicalmente

Como frontwoman, Eno Williams tiene presencia y es emotiva al mismo tiempo, con una voz que suena fresca en todo momento. Eso se aprecia tanto en las canciones rápidas como en las más pausadas. Ella canta tan bien como sabe, y el resto de la banda se amolda hábilmente a las vibraciones que desprende.

Nos atrevemos a afirmar que Ibibio Sound Machine no tienen disco malo (al menos hasta la fecha) y “Doko Mien” se mantiene en la misma línea. Siempre son mejorables, eso sí. La producción del grupo es consistentemente divertida y cuidada, los picos y valles del álbum no pasan factura al conjunto del proyecto y, aunque hay pistas menos remarcables, se mantiene sólido y enérgico de principio a fin.

Como frontwoman, Eno Williams tiene presencia y es emotiva al mismo tiempo, con una voz que suena fresca en todo momento. Eso se aprecia tanto en las canciones rápidas como en las más pausadas.

Ella canta tan bien como sabe, y el resto de la banda se amolda hábilmente a las vibraciones que desprende. En definitiva, “Doko Mien” muestra la versatilidad de un grupo que continúa uniendo culturas musicales de nuevas formas.

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