Carolina Durante

Carolina Durante –
Carolina Durante

Carolina Durante muestran todas sus virtudes en este su primer álbum de estudio: letras muy bien escritas que suenan frescas y originales, pop ruidoso y vocación por construir pegadizos himnos de guitarras punk ideales para corear en directo. Eso, y la idea de seguir en la cresta de la ola, quién sabe si para terminar de asentar una nueva escena alrededor de la cual grupos de su estilo vuelvan a ser realmente relevantes para el gran público.


Mi relación con Carolina Durante podría formar parte de alguna de esas películas tan de moda sobre bandas musicales. Un amigo en común me presentó a varios de sus colegas en la sala Dos de Mayo. Su intención era montar un grupo que se llamara Carolina Durante. Esto viene de una amiga suya que pasó de Diego y, por qué no decirlo, suena bastante bien. A mí, en un principio, me pareció un nombre perfecto para una banda de surf. Unos meses después, el mismo amigo está quemando el siete pulgadas de La Plata y me comenta que irá a verlos a la Wurli. Yo me acredité para cubrirlo y ahí vi por primera vez a cuatro chavales que destrozaron una versión de “Amigo Piedra” de Él Mató A Un Policía Motorizado, pero que se salieron con unas letras increíbles. La más celebrada, por supuesto, “Necromántico”, el único tema que tenían subido por entonces a su Bandcamp. Después de eso, la banda echó a rodar con el apoyo de Sonido Muchacho, discográfica que organizó varios bolos más con algunos de sus grupos para darlos a conocer.

Lo siguiente que recuerdo es tocar con ellos un par de temas en el local de ensayo y escuchar algo que me vuela la cabeza. Es “Cayetano”. Aparte de las risas iniciales, les comentó, al más puro estilo Fary, que esto es un melocotonazo. Vamos, que como un ojeador que ve a Messi siendo un crío en Argentina, no había que ser un lince para saber que iban a triunfar. En ese momento, los Carolina Durante dieron un par de bolos más y, de ahí, a telonear a Los Punsetes en La Riviera. Poco antes habían lanzado, con moderado éxito, su auténtico himno generacional “La Noche de los Muertos Vivientes”, la regrabada “Necromántico” y la canción que terminaría por cambiarles la vida: “Cayetano”.

De la nada al cielo en menos de dos años

Carolina Durante son una banda que, surgidos prácticamente de la nada y sin el apoyo de una gran multinacional (hasta editar el single con Amaia y este su primer disco homónimo, ambos con la participación de Universal Music), han logrado dos cosas que no suelen conseguir grupos de su mismo perfil: repercusión mediática y llegar a tal cantidad de público que hacen parecer al punk lo-fi de La Movida el nuevo reggaetón.

Es curioso cómo, a veces, en la música, una simple anécdota como aquella famosa capea a la que invitaron a los asistentes de su concierto en el Teatro Barceló, termina por generar una repercusión mayor de la que podrían haber logrado sólo con sus canciones. También es curioso cómo el cuarteto gestionó el asunto (y cómo gestionan sus redes sociales) para que el malentendido (o lo que venga) juegue siempre a su favor. De ahí en adelante, desde quienes los aman por la ácida ironía de “Cayetano” hasta los que se la han creído y la bailan como un himno pijo, han llenado todos y cada uno de sus conciertos.

Esto, a grandes rasgos, sería el resumen del primer año de Carolina Durante. Nada mal para ser una banda que surge prácticamente de la nada y que, sin el apoyo de una gran multinacional (hasta editar el single con Amaia y este su primer disco homónimo, ambos con la participación de Universal Music), ha logrado dos cosas que no suelen conseguir grupos de su mismo perfil: repercusión mediática y llegar a tal cantidad de público que hacen parecer al punk lo-fi de La Movida el nuevo reggaetón. Y es que, llegados a este punto, cabe preguntarse qué es exactamente el mainstream en 2019. Los grupos (mal llamados) indies siguen copando las primeras líneas en los carteles de los festivales, pero también hay algunas bandas, como Carolina Durante (o La Plata, por citar otro ejemplo), capaces de llenar salas allá por donde van, cantando en castellano y reivindicando algo más que el virtuosismo musical.

Fotografía: Promo

La banda sonora de nuestras vidas” suena mejor de lo que imaginas

Este primer disco supone la confirmación de que hay Carolina Durante para rato, de que no son un one-hit wonder y, sobre todo, de que siguen manteniendo intacto ese espíritu de La Movida.

«No sonamos mal, sonamos mejor que ayer”. Así abren Carolina Durante su primer álbum de estudio, de la misma forma que abren todos sus conciertos con “Las Canciones de Juanita”. Una declaración de intenciones con vocación de himno, en la que subrayan a algunos de sus ídolos (los argentinos Él Mató y Juanita y los Feos) y demuestran un uso del idioma sobresaliente, que poca comparación puede tener con otros grupos de su edad o su generación. Así que, aparte de la actitud y su clara vocación por fabricar hits con los que quedarse a gusto cantando en sus conciertos, la formación madrileña tiene ese algo que hace sus letras únicas, aunque a la vez suenan a La Movida más añeja. Como en “Cementerio (El Último Parque)”, donde las comparaciones con Los Nikis son bastante evidentes, pero también con cualquier grupo de punk-rock que trabaje el género de los zombies y los cementerios (DDT, No Picky, Psycho Loosers, Airbag, F.A.N.T.A., ¿Mecano?). Su intención de fabricar hits está siempre presente, ya sea con un estribillo demoledor o con una coda hecha por y para corear y montar un pogo al mismo tiempo.

Otro ejemplo de esos finales, sumado al de la primera canción, sería el de “El Año”, pieza en la que echan la vista atrás y recuperan a Dionisio, uno de los personajes más célebres de su imaginario (y amigo de la banda). También a Martín Barreiro, hombre del tiempo de TVE. Además de recuperarlos, se hacen un auto-homenaje («cómo cambian las cosas en un año”) dentro de una de esas turbulentas historias de amor que suelen contarnos. Turbulenta, sí, pero también fresca y creíble, y, cómo un periodista definió muy bien, ‘cantada en mayúsculas’.

Ese espíritu de no tomarse nada muy en serio se repite en “Buenos Consejos, Peores Personas”. Aquí vuelve a brotar el lado más Nikis que tienen, pero también meten una coda coreable marca de la casa y se mofan, a buen seguro, de esas chapas que les habrán caído de vendemotos y traficantes de humo de poca monta desde que empezaron a ser conocidos. Y es que el abanico de temazos da para llegar a todos los públicos. Algunos, como “KLK”, ya los conocíamos por sus actuaciones en directo, donde nadie falla en ese «Qué te parece dejar de existir” y donde ahora asoman Los Punsetes, con esas guitarras llenas de distorsión, mostrando la cara más noise de Carolina Durante.

Pop ruidoso con la vocación de construir pegadizos himnos de guitarras punk

“Joder, No Sé” sirve tanto para cerrar una primera parte más punk, llena de esos clásicos instantáneos a los que nos tienen acostumbrados, como para abrir una segunda mitad más sosegada y con letras más profundas y reflexivas. Incluso podríamos llegar a decir que, después de los cuatro primeros trallazos, el cuerpo nos pide un pequeño respiro. Y es ahí donde encaja a la perfección una canción que parece algo desubicada pero que es capaz de reunir todas las condiciones para conquistar todavía más público.

Una de las grandes preguntas antes de escuchar este disco era si Carolina Durante iban a ser capaces de alcanzar el nivel de otros pelotazos como “La Noche de los Muertos Vivientes”, y la respuesta podría ser perfectamente: “Joder, No Sé”. El primer adelanto de «Carolina Durante” supone el punto de inflexión del álbum. Un corte que sirve tanto para cerrar una primera parte más punk, llena de esos clásicos instantáneos a los que nos tienen acostumbrados, como para abrir una segunda mitad más sosegada y con letras más profundas y reflexivas. Incluso podríamos llegar a decir que, después de los cuatro primeros trallazos, el cuerpo nos pide un pequeño respiro. Y es ahí donde encaja a la perfección “Joder, No Sé”, una canción que parece algo desubicada en la propuesta de Carolina Durante pero que es capaz de reunir todas las condiciones para conquistar todavía más público. No veo a ninguna radio nacional programando temas punkis en horario comercial (ojalá me equivoque), pero sí pinchando éste.

Sin embargo, lo que nos apetece cada vez más es escuchar esas historias cercanas con las que nos podemos sentir identificados. Por ejemplo, con la crítica social de “Nuevas Formas de Hacer el Ridículo”, otra de las ya conocidas en directo. Esta canción se recrea en esa doble vida que muchas personas llevan en las redes sociales e Internet y, del mismo modo, incluye un divertido recadito a un tal Mikel (¿Izal?). Los FAVX nos contaban en una entrevista que la escena urbana y el trap han hecho aterrizar las letras de las canciones para hacerlas más cercanas. ¿CÓMO? ¿Que se puede reivindicar la música en castellano sin ponernos intensitos y sin usar metáforas de primero de la ESO? Pues parece que sí y, de hecho, los propios Carolina Durante nos reivindicaron el uso del castellano en sus letras y la posibilidad de que los jóvenes “se interesaran por otra música que no fuera Taburete o el reggaetón.

Otra importante declaración de intenciones que va en la línea de “Falta Sentimiento”. En el tema más oscuro del disco, bastante emparentado con otros singles como “300 Golpes” o “Niña de Hielo”, vuelven las relaciones tormentosas y se permiten un final nuevamente apoteósico, con guitarras noise llenas de distorsión. Todo lo contrario que en “Cuando Niño”, una pieza que sorprende por su estilo naif y desenfadado, y que podría encajar en el repertorio de casi cualquier grupo de La Movida. Una batería tu-tum tu-pa, de las que tanto le gustaron a Broncano, y que, sin ser nada del otro mundo, es uno de los cortes que más frescos suenan de todo el álbum.

¿Un disco generacional?

Quizás estamos ante un disco generacional, de esos que consiguen encender el fuego en otros grupos para que terminen acuñando una nueva escena musical o de los que hacen que el público cambie sus tendencias a la hora de escuchar música.

Y es que parece que han buscado a propósito esa separación desde “Joder, No Sé” en adelante, intentando dar con esa canción más ‘madura’ posible, pero al final termina saliendo su yo más propio. No sabemos si mejor o peor, pero sí menos enfocado en trasladar la energía de sus conciertos y apuntando más a conseguir canciones disfrutables en nuestras casas. Algo así ocurre con el último tema, “El Perro de tu Señorío”, tercera de las composiciones que ya conocíamos. Una atmósfera densa que reúne otra gran letra y que transmite la misma atmósfera que en los directos. Esa atmósfera que les ha elevado al cielo de crítica y público, y que también les ha granjeado numerosos haters. Que si no saben cantar, que si no saben tocar, que si siempre tocan los cuatro mismos acordes, que si son una copia de Los Nikis o, mi favorita: que son los Taburete de las nuevas generaciones de pijos melómanos.

Sea como sea, este primer disco supone la confirmación de que hay Carolina Durante para rato, de que no son un one-hit wonder y, sobre todo, de que siguen manteniendo intacto ese espíritu de La Movida. Del mismo modo, uno se pregunta si, quizás, estamos ante un disco generacional, de esos que consiguen encender el fuego en otros grupos para que terminen acuñando una nueva escena musical o de los que hacen que el público cambie sus tendencias a la hora de escuchar música. Supongo que siempre se puede soñar con una segunda Movida.

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