Stella Donnelly

Stella Donnelly –
Beware of the Dogs

Tras un exitoso EP, Stella Donnelly lleva un paso más allá todo en Beware of the Dogs, un álbum debut en el que se dedica a lanzar versos afilados como cuchillos y cubiertos bajo un manto de indie-pop. Eso, sumado a ciertos momentos que dejan sin respiración (“Boys Will Be Boys”), lo convierten por derecho propio en un trabajo muy a tener en cuenta este año.


Para que la música provocativa tenga efecto no basta con una lírica comprometida, sino que debe llegar al oyente, especialmente a quienes puede escocer y quienes se paran a pensar un segundo. Stella Donnelly ha tenido muy claro desde el primer momento que, siendo siempre consciente de su posición, quería agitar una escena que todavía cuenta con muchas mentes retrógradas y comportamientos problemáticos en cualquier ámbito y situación, ya sea en el trabajo, en el hogar o en la calle. Con Beware of the Dogs, su álbum debut, la australiana hace mucho más que dar un aviso.

Mensajes que pican

Tras fichar por el sello Secretly Canadian, nace un Beware of the Dogs cuyas letras continúan señalando a figuras concretas, cuestionando al agresor y buscando dar apoyo a las víctimas. Todo bajo un pop de guitarras tan costumbrista como lo cotidiano que acaba resultando cualquier situación de violencia machista, desigualdad o injusticia.

A pesar de no haber llamado la atención de la crítica hasta la publicación de su EP Thrush Metal (2017), Stella ha sido una figura en constante movimiento desde mucho antes. Habiendo pasado parte de su infancia en Australia y también en Gales, la artista entró en el mundo de la música muy joven, más concretamente cuando empezó a tocar en la calle. Las situaciones que vio y vivió durante esos años tanto cuando tocaba como en el trabajo e incluso en Internet (ella misma confiesa que entraba al trapo fácilmente en discusiones de Facebook), hicieron que su música se convirtiese en un altavoz.

Tras el éxito de “Boys Will Be Boys”, el estallido del movimiento #MeToo y a pesar de las interpretaciones erróneas que se han hecho en más de una ocasión de su música, la artista australiana ha tenido todavía más claro que, mientras tenga una plataforma para expresarse, es una responsabilidad destapar las miserias e injusticias que le afectan a ella y a muchas personas sin posibilidad de hablar.

Fotografía: Pooneh Ghana

Cuando lo personal es común a todas

La música de Stella Donnelly destaca por su ambivalencia: a veces es irónica y divertida, pero en otras ocasiones se muestra sensible y delicada. Hay momentos que miran de reojo a Mac DeMarco, otros que se acercan más a Big Thief e, incluso, veces en las que Donnelly mezcla estas dos vertientes.

Así, tras fichar por el sello Secretly Canadian, nace un Beware of the Dogs cuyas letras continúan señalando a figuras concretas, cuestionando al agresor y buscando dar apoyo a las víctimas. Todo bajo un pop de guitarras tan costumbrista como lo cotidiano que acaba resultando cualquier situación de violencia machista, desigualdad o injusticia.

Old Man”, pistoletazo de salida, ataca al mismo perfil de persona que denuncia el movimiento #MeToo, a aquellos hombres con carreras ejemplares de cara al público pero que, durante años, han cometido atrocidades:

You grabbed me with an open hand
The world is grabbin’ back at you

La música de Stella Donnelly destaca por su ambivalencia: a veces es irónica y divertida, pero en otras ocasiones se muestra sensible y delicada. Hay momentos que miran de reojo a Mac DeMarco, como en “Tricks” (una crítica a la identidad australiana) o en “Watching Telly” (donde pone el foco sobre las protestas y leyes anti-aborto y el hecho de que no sea un asunto reservado únicamente para las mujeres). Otros cortes, en cambio, se acercan más a Big Thief, como “Allergies” (grabada el mismo día en que se produjo la ruptura de la que habla) o esa “Boys Will Be Boys” sacada de su anterior EP y que sigue siendo una canción desgarradora y uno de los momentos más increíbles del disco.

“Boys Will Be Boys” nació de la rabia que tuvo Stella al saber que una amiga cercana a ella había sufrido una violación, convirtiendo esa frustración en un canto a todas las mujeres que han tenido que pasar y que siguen pasando por experiencias así. Donnelly acusa a la gente que sigue sin dar importancia a actos así y señala que la culpa nunca es de la víctima, con un estribillo tan duro como emocional:

«‘Why was she all alone
Wearing her shirt that low?’
They said, ‘Boys will be boys’
Deaf to the word ‘no’”

La escena australiana sigue en plena forma

La evolución musical de Stella Donnelly desde Thrush Metal es evidente. En aquel EP apenas contaba con su voz y una guitarra, mientras que en Beware of the Dogs los horizontes se han ampliado gracias a una producción más trabajada, una gran labor en las guitarras, un mayor juego con las voces y los arreglos, y también debido a la inclusión de elementos electrónicos.

Estas dos vertientes también se mezclan en más de una ocasión, consiguiendo piezas tan pintorescas como “Mosquito” (una canción de amor en la que se compara a sí misma con un mosquito revoloteando alrededor de una luz de neón) o el tema que da título al disco, “Beware of the Dogs”, que habla sobre el impacto que el gobierno ha tenido en Australia en cuanto a la destrucción de su cultura y del medio ambiente (los perros son aquí una personificación de aquellos que están en el poder).

Así, Stella acaba mezclando temas sociales con otros más personales como la nostalgia y el desplazamiento que siente cuando sale de gira en “Lunch”, donde utiliza como nexo una instrumentación que no duda en utilizar todos los elementos del indie-pop para construir un discurso variado que, a pesar de tener también momentos que quizá no encajan tanto (“Bistro”, “Die”), dejan la puerta abierta a explorar nuevos caminos más allá de las guitarras y las estructuras clásicas del pop.

La evolución musical de Stella Donnelly desde Thrush Metal es evidente. En aquel EP apenas contaba con su voz y una guitarra, mientras que en Beware of the Dogs los horizontes se han ampliado gracias a una producción más trabajada, una gran labor en las guitarras, un mayor juego con las voces y los arreglos, y también debido a la inclusión de elementos electrónicos. Pero, por encima de todo, la esencia de la artista (que ha estado clara desde el principio) también sigue presente aquí: lanzar un montón de dardos que siempre dan en la diana.

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