Cuatro buenas razones de peso para acudir al Kristonfest 2019

Queda menos de un mes para su edición más ambiciosa



El Kristonfest lleva siendo la referencia más importante en nuestro país para los amantes de los sonidos pesados desde su nacimiento hace ya ocho años. Desde entonces, llevan atrayendo a los sonidos del rock más puro, del doom, el stoner, el sludge, la psicodelia y otros afines a su cita anual, primero en Bilbao y trasladado a Madrid hace un par de ediciones. Esta temporada, Noise On Tour ya nos han traído un par de fantásticas giras, curiosamente de bandas de la última edición, en dos estilos tan distintos como los de Conan y Elder. A falta de menos de un mes para su octava edición, que se celebrará los próximos días 10 y 11 de mayo, repasamos cuatro buenas razones para acudir sin falta a ambas sesiones del próximo Kriston.

Kristonfest por partida doble

Por primera vez desde que se celebra en Madrid, el Kristonfest vuelve a expandirse en dos días de ruido y distorsión. En esta ocasión, el viernes se abrirá la veda en la sala Mon, con un trío de ases para todos los gustos, y el sábado será el día grande en La Riviera (ya asentada como sede oficiosa tras dos ediciones exitosas) con cinco bandas más. De esta manera, el Kriston aumenta el número de grupos a la vez que deja más tiempo para los conciertos, que no contarán con las restricciones de duración típicas de festivales.

Los festivales indoor son un sí siempre

Al combinar lo mejor de ambos mundos, el festivalero (un buen número de bandas por un precio mucho más bajo de lo que costaría verlas por separado), y el de los conciertos en salas (cercanía y ciertas garantías en cuanto a la calidad del sonido), en El Quinto Beatle nos posicionamos siempre a favor de los festivales urbanos de pequeño formato. Al Zaragoza Psych Fest, el Barcelona Psych Fest, el Monkey Weekend o el maravilloso GetMad hay que sumar el Kristonfest, que lleva apostando por esta fórmula desde sus inicios, añadiéndole además un valor añadido por lo temático de su propuesta.

El cartel

Y no lo decimos por la ilustración steampunk de Back to the Primitive, que también, sino por la calidad de las bandas seleccionadas para la presente edición. Una edición especialmente rockera en comparación con otros años en los que ha habido mayor cuota stoner, doom o sludge. Desde una punta de lanza del rock de las últimas tres décadas como es Nick Oliveri con sus Mondo Generator, hasta la esperadísima reunión de los legendarios Hellacopters, pasando por bandas más recientes y tremendamente prometedoras como los muy retro Church of the Cosmic Skull o el noise negro y experimental de Årabrot. Como guindas del pastel: el retorno de Dozer, los pioneros del stoner escandinavo que tantas alegrías nos ha dado, incluyendo a su banda bastarda Greenleaf; los dominadores absolutos del rock pesado europeo Kadavar, y la potencia psicodélica de los californianos Earthless.

La banda

Aunque el nombre que con toda probabilidad más gente movilizará de esta edición es el de los Hellacopters, quiero romper una lanza totalmente personal por la que estoy convencido que será la banda que más sorprenda al respetable. Y es que ver a Earthless en directo se asemeja más a una sesión colectiva de meditación trascendental que a un concierto al uso. Un servidor no ha visto un batería tan entregado y hábil como Mario Rubalcaba, capaz de no darle descanso a las baquetas por más de diez segundos seguidos en todo un concierto. Si a eso se le suma la magia que surge de la guitarra del señor Isaiah Mitchell, estamos ante una jam eterna que es la mejor definición existente del concepto de psicodelia.

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