Gary Clark Jr.

Gary Clark Jr. –
This Land

Gary Clark Jr. presenta su última placa de estudio en medio de unos Estados Unidos con su clima racial más agitado de los últimos años y el resultado es el disco más contestatario de su carrera.


El ser humano es un contraste ambulante: por cada gobierno intolerante que hace florecer grupos extremistas cuya propagación de odio se cuela hasta los rincones más recónditos de la sociedad, emergen cineastas, escritores, músicos y demás artistas que producen obras que fungen como un llamado de alerta hacia esa vorágine del mal a la que descendemos sin darnos cuenta, amortiguados por el pan nuestro de cada día que es la farsa de lo políticamente correcto.

En este condescendiente afán de agradar a todo el mundo y afianzar el teatro de las buenas conciencias, apenas hace un par de meses Green Book (2018) se llevaba la estatuilla del Oscar como Mejor Película, muy a pesar de Spike Lee, quien mostró su disconformidad intentando abandonar la sala del Dolby Theatre. Minutos antes, Lee nos había regalado uno de los mejores momentos de la cultura pop de esta década al saltar en brazos de Samuel L. Jackson tras anunciarse su triunfo a Mejor Guión Adaptado por Blackkklansman (2018), filme que de manera contraria a Green Book muestra el racismo estadounidense de manera punzocortante y libre de todo velo que pudiera hacernos pensar que estuviéramos ante la representación de un lastre social que quedó en el pasado. El racismo está, quizás, en su punto álgido en lo que va del siglo XXI, nunca difuminado del todo, se encontraba escondido detrás de las buenas maneras norteamericanas en espera de un líder político que encarnara sin consecuencia alguna todo el recelo y desprecio arraigado hacia la figura del otro como símbolo que atenta contra el American way of life.

Fotografía: Frank Maddocks

Public Enemy meets Prince

Un episodio racial con un vecino suyo inspiró a Gary Clark Jr. a componer su canción protesta particular y, sin miedo a polemizar, lanza sus dardos cargados de descontento hacia una nación dividida por el recelo y la intolerancia

Es bajo este sectarismo que aparece publicado “This Land (2019), tercera producción de estudio de Gary Clark Jr. El álbum abre con el tema que le da su nombre, originado por un incidente racial que Clark tuvo a las afueras de Austin, Texas, su lugar de origen. La historia es tan llana como puede serlo: al adquirir una propiedad de cincuenta acres sus vecinos no dejan de mostrarse escépticos ante la posibilidad de que un joven negro pueda alcanzar semejante status. Al igual que el filme de Spike Lee, Gary Clark Jr. ataca de frente y directo a la yugular, citando o parafraseando (a estas alturas da lo mismo) insultos raciales proferidos en su contra:Nigga run, nigga run / Go back where you come from / We don’t want, we don’t want your kind / We think you’s a dog born”. El discurso político de “This Land” evoca a lo hecho hace tres años por A Tribe Called Quest en su genial sencillo “We The People…”, mientras los versos contestatarios de Clark recuerdan a los Public Enemy de finales de los ochenta y principios de los noventa. WFuck you, I’m America’s son / This is where I come from”, responde sin tapujos el oriundo de Texas.

Dicen que ante los tiempos aciagos lo mejor es volver a los clásicos. Clark parece decantarse por esta opción y en el resto del disco deja de lado sus declaraciones políticas para que, en vez de ello, sean las reminiscencias de Stevie Ray Vaughan y Prince canalizadas a través de riffs pesados y mucho R&B y soul de por medio quienes produzcan la catarsis por sí solas. En esta línea se presentan “I Got My Eyes On You (Locked & Loaded)”, “I Walk Alone”, “Feed the Babies” y la destacada melancolía de “Pearl Cadillac” (Clark en su punto más vulnerable, con un lamento de guitarra que nos hace pensar que Prince no ha muerto).

Fly like an eagle / Go be eclectic and free girl

Esta vez el blues permanece discretamente en el fondo de la producción para dejar que distintas influencias tomen de lleno el protagonismo de la mayoría de las canciones. Ritmos funk y hasta de reggae complementan un álbum que se destaca por su cohesión y que, en la sucesión de sus distintos géneros, hace de cada track un potencial hit.

El eclecticismo de Clark ha estado presente desde el inicio de su carrera. En sus interpretaciones en vivo de “Please Come Home”, canción desprendida de su debut “Blak and Blu” (2012), uno puede escuchar los espíritus de Marvin Gaye y Jimi Hendrix conviviendo en un solo cuerpo. Mientras en “The Story of Sonny Boy Slim” (2015), lo mismo confeccionaba loops de batería en temas como “Wings”, hasta riffs al más puro estilo funk en “Can’t Sleep”. Para un músico que forjó su reputación interpretando en vivo extensos solos de guitarra que emulaban a sus ídolos del blues, es la manera en que equilibra sus distintas influencias para que cada tema resalte por el peso de su propio género, complementándose canción tras canción, lo que hace que podamos hablar de un artista que ha implementado su propio sello. Del rock de riffs trepidantes en “What About Us” al reggae de “Feelin’ Like a Million” hay una distancia de quince años de historia de la música, pero para quienes hayan seguido al de Austin desde sus inicios este salto no sólo se percibe como natural, sino hasta necesario. De lo contrario, no estaríamos hablando de un álbum suyo.

Es la singularidad de cada tema que conforma “This Land” lo que les otorga su posibilidad de sencillos. “Gotta Get Into Something” es puro rock ‘n’ roll. “Got to Get Up” es mitad funk mitad martilleo que retumba al son de «Kill ‘em all, kill ‘em all, kill ‘em all”. When I’m Gone” condensa el sonido Motown de los sesenta en tres minutos y cuarenta y ocho segundos. La dosis funk se repite en “The Guitar Man”, una carta de amor sobre el precio del éxito que se antepone al R&B de “Don’t Wait Til Tomorrow” y su narración descarnada sobre un triángulo amoroso. “Low Down Rolling Stone” es lo mismo un testamento personal como un himno al individualismo; riffs grandilocuentes y un solo de guitarra al más puro estilo de los héroes del hard-rock forman uno de los mejores temas del álbum. En “The Governor” y “Dirty Dishes Blues” Clark regresa a los orígenes del blues y casi se puede percibir el olor a guitarra vieja emanando de la punta de sus dedos.

El disco cierra con dos bonus tracks: “Highway 71”, un solo de guitarra de tres minutos y medio; y “Did Dat”, cuyo sonido cercano al pop reafirma por última vez el amplio espectro musical por el que Clark camina a sus anchas.

Black Singers Matter

El racismo y la negritud han sido los tópicos que han inspirado algunas de las obras artísticas más destacadas de la última década. Gary Clark Jr. hace su parte desde su propia trinchera, privilegiando la música sobre la agitación política.

El mundo se mueve sigilosamente hacia un rincón peligroso donde reina el fanatismo. De la pulcritud de Charles Bradley (a quien se le sigue extrañando) a la explosividad de Fantastic Negrito, de la crudeza de 12 Years a Slave (2013) a la elegancia de Moonlight (2016), la negritud y los avatares raciales permean los tiempos actuales cada vez con mayor vitalidad (¿recuerdan “This Is America” de Childish Gambino?). Gary Clark Jr. une su voz a las de ellos, que como muchos otros están cansados de ver cómo la convivencia con el de al lado se desmorona día a día.

“This Land” está lejos de ser una obra netamente política. El discurso musical es lo que sigue prevaleciendo, pero es aquí donde puede encontrarse la más firme declaración de principios del artista. Gary Clark Jr. abre su última producción con el tema más afilado en su discografía, y cierra con un par de sus más desenfadados, en medio de ello solo se encuentra uno de los discos más sólidos de lo que va del año.

error: ¡Contenido protegido!