Los Zigarros

Los Zigarros –
Apaga la Radio

En su tercer disco de estudio, Los Zigarros nos presentan un sonido y unas letras más oscuras a las que nos tenían acostumbrados. Continúan apostando por la variedad de estilos que ya dejaban ver en su referencia anterior a la vez que se dejan atrapar por un desencanto vital que choca con el lado canalla que teníamos asimilado. Hay buenas canciones para incorporar a su repertorio, aunque la sensación general es de tibieza. Se disfruta, pero no enamora.


En el libro «Sin vuelta atrás: conversaciones con Ariel Rot (2003), este artista argentino se lamentaba de que grupos como Gabinete Caligari o Burning no habían tenido un relevo generacional. Se preguntaba si estas bandas habían dejado una herencia en otras formaciones y, de ser así, ¿dónde estaban? Tuvo que pasar toda una década, pero aquí están. Desde que debutaran en 2013, Los Zigarros se han convertido en los principales valedores del rock and roll en nuestro país, recogiendo el testigo de los de Pepe Risi, Johnny Cifuentes y compañía. Esta década ha visto la decadencia de la música de guitarras: ni se venden ni tienen en la actualidad la presencia con la que contaban antaño. Sin embargo, en medio de todo ese maremágnun musical que aglutina los géneros más populares de la actualidad como la mal llamada música indie, el rap, la electrónica, el trap y el reggaetón, los hermanos Tormo se han hecho su propio hueco reivindicando el rock más clásico a base de guitarrazos.

A todo que sí” (2016), su segunda referencia de estudio, suponía la confirmación de esta banda, y con ella se afianzaban en el panorama musical nacional. Simbólicamente, el mismísimo Ariel Rot los reconocía como veladores de aquel estilo que años atrás echaba en falta al contar con ellos para colaborar en la grabación de “Espero que me disculpen”, un rock and roll vitamínico y adictivo que el hoy presentador del programa Un país para escucharlo recogía en “La Manada” (2016), el que es, hasta la fecha, su último trabajo discográfico. Por si fuera poco, los valencianos también tuvieron la oportunidad de telonear a los mismísimos Rolling Stones en el concierto que estos ofrecieron en el Estadio Olímpico de Barcelona el 27 de septiembre de 2017.

Un pequeño bache en el camino

Como ya hicieran en su publicación anterior, donde iban del rock and roll más clásico al psychobilly, pasando por el blues, el garage, el surf y el punk rock, en “Apaga la Radio” siguen explorando diferentes estilos que cristalizan en un LP variado y más oscuro tanto en el apartado musical como en el textual.

Tocaba entonces ponerse a trabajar en el tercer disco. Como ya hicieran en su publicación anterior, donde iban del rock and roll más clásico al psychobilly, pasando por el blues, el garage, el surf y el punk rock, en Apaga la Radio siguen explorando diferentes estilos que cristalizan en un LP variado y más oscuro tanto en el apartado musical como en el textual. Hay un cierto desencanto en este conjunto de canciones que ha desplazado al gamberreo y la insolencia que despachaban los lanzamientos previos. Si bien aquí encontramos algún que otro vestigio de lo que fue, en general, las letras expresan cierta nostalgia y decepción. Desde la propia portada es fácil percatarse de que el grupo sigue siendo el mismo, pero a la vez distinto del que conocíamos. Llámalo madurar, evolucionar o seguir creciendo.

Fotografía: Promo

Un cierto desencanto vital

Si bien aquí encontramos algún que otro vestigio de lo que fue, en general, las letras expresan cierta nostalgia y decepción. Desde la propia portada es fácil percatarse de que el grupo sigue siendo el mismo, pero a la vez distinto del que conocíamos. Llámalo madurar, evolucionar o seguir creciendo.

Como su propio título indica, “La Trampa” es justo eso. Un ardid para sorprender al oyente y que este se cuestione si dos años y medio han sido suficientes como para que Los Zigarros se deshagan de las guitarras eléctricas y apuesten por un rock más acústico. Pero no, la electricidad no tardará en aparecer. Ya habían utilizado un recurso similar en “Baila conmigo”, incluida en el álbum anterior, con la diferencia de que aquí le dan más peso a esa introducción diferenciada al llevarla más allá del minuto y medio e instituirla como canción. El tema también introduce la temática que sobrevuela muchos de los cortes del disco: la madurez. Ovidi clama aquí por la trampa que supone crecer y anhela la inocencia perdida de la niñez.

Los decibelios suben con “Apaga la Radio”, que supone una crítica a lo encorsetada que está la radio comercial en nuestro país. Un reclamo por aquellas bandas que llenan salas y festivales, que mueven masas, y que no encuentran un sitio en el dial para conseguir mayor alcance y aportar variedad a la misma. Estilísticamente cercana a The Who, presenta un gran riff y suena contundente, pero da la sensación de que nunca llega a levantar el vuelo. Echamos en falta garra en la letra y gancho en el estribillo.

Mis Amigos” ya es otra cosa. Composición original de The Flying Rebollos, en esta ocasión constituye el envite más parecido al rock and roll de rigor que vamos a disfrutar en este álbum, aunque esta vez pasado por el filtro punk ramoniano. Si alguien tenía alguna duda de que los Ramones no querían romper con todo, sino simplemente tocar rock and roll de la forma más cruda y directa posible, aquí tiene un ejemplo paradigmático. Se trata de un tema vertiginoso que pone sobre la mesa, digamos, las diferencias que acarrean las formas de vida rockera en relación a otras más acomodadas, como ya hicieran en “Suena rock & roll”:

¿Qué fue de mis amigos?
Aquellos chicos buenos que estudiaban en la universidad
Debieron aprobar
Y ahora viven en urbanizaciones
A las que a mí no me dejan entrar

Se disfruta, pero no enamora

En esta ocasión, Los Zigarros no han sido capaces de meternos en el cuerpo el veneno del rock and roll con la misma eficacia que en sus sus dos lanzamientos anteriores. Hablamos de una colección de canciones tibias en las que, asimismo, encontramos ecos que recuerdan a momentos muy concretos de “A todo que sí”.

Acercándose al stoner, Listos Para el Despegue se posiciona como la canción más dura que han hecho Los Zigarros, con una melodía oscura y unos arreglos de sitar que cargan de un halo de misterio la atmósfera general. Un tema potentísimo que reclama su puesto entre los mejores del álbum. Líricamente supone una llamada rabiosa de atención a la sociedad para que se levante y no se deje ningunear, luchando por un futuro mejor. Con Malas Decisiones entramos en terreno hardrockero y recuperan el punto granuja que echamos en falta en este trabajo. En determinados momentos es capaz de evocar “Dispárame”, incluida en su debut homónimo. Tiene mucho empuje, pero como en el caso de “Apaga la Radio”, le falta una vuelta de rosca para terminar de convencer.

Entrando en la segunda mitad del largo nos topamos con Queda Muy Poco de Mí, donde la guitarra acústica ostenta un gran peso y resulta fundamental para conseguir esa sonoridad tan característica que los sitúa en la línea estilística de Tom Petty. Un trallazo pop-rockero con unos coros aptos para el estadio y una de las mejores letras del registro. Aunque a buen seguro el tema más llamativo del álbum es No Sé Lo Que Me Pasa. Un grito de angustia que surge desde la madurez para disfrutarlo bailando a ritmo de funky. Imprescindible.

Con las Manos Rotasnos muestra una mirada nostálgica que, en lo musical, nos hace pensar en M-Clan. Una buena canción, sin más. De las que se disfrutan mientras se reproduce el disco completo pero en la que no piensas cuando hablas del grupo. Eso sí, sin ellas los discos no serían lo mismo. No hablo de canciones de relleno, sino secundarias, semejante a otras como “Voy hacia el mar” o “Antes de los muertos”.

Algunas buenas canciones que incorporar a su repertorio

Aunque legítimo, repetir determinadas fórmulas en un tercer disco, cuanto menos, chirría. Las expectativas eran altas y no sabemos si por convicción personal o por exigencias contractuales con la compañía discográfica, muchos temas se sienten apresurados, cocinados más rápido de lo que los éxitos requieren. Buen trabajo, no obstante, para seguir incorporando algunas grandes canciones a su repertorio.

EnCon Solo un Movimiento” nos acercamos a un estilo pop-punk semejante a las formas que Green Day trabajaron en su trilogía “¡Uno!”, “¡Dos!”, “¡Tré!” (2012). Pienso en canciones como “Rusty James”, “Lazy Bones”, “Stray Heart” o “Walk Away”. Suena potente y melancólica, aunque en ella podemos encontrar algunos destellos de luz en los estribillos. Un gran tema que nos conduce hacia “Espinas”, la última canción del álbum. En este punto retoman el hard-rock para hacer de este cierre un gran fin de fiesta. Divertida y pegadiza, con unos punteos de guitarra altamente eficaces para la práctica del air guitar, los hermanos Tormo recuperan aquí gran parte del espíritu zigarrero al que nos tenían acostumbrados. Buen cierre.

Salvo momentos muy concretos, “Apaga la Radio” se disfruta, pero no enamora. En esta ocasión, Los Zigarros no han sido capaces de meternos en el cuerpo el veneno del rock and roll con la misma eficacia que en sus dos lanzamientos anteriores. Hablamos de una colección de canciones tibias en las que, asimismo, encontramos ecos que recuerdan a momentos muy concretos de “A todo que sí”. Aunque legítimo, repetir determinadas fórmulas en un tercer disco, cuanto menos, chirría. Las expectativas eran altas y no sabemos si por convicción personal o por exigencias contractuales con la compañía discográfica, muchos temas se sienten apresurados, cocinados más rápido de lo que los éxitos requieren. Buen trabajo, no obstante, para seguir incorporando algunas grandes canciones a su repertorio.

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