Apartamentos Acapulco

Apartamentos Acapulco –
El Resto del Mundo

Apartamentos Acapulco se superan en su segundo álbum de estudio con una producción muy cuidada y realizando un viraje hacia terrenos algo más pop y menos dream. Nueve canciones enormes que hacen flotar al oyente sobre atmósferas noise desde lo diminuto a lo planetario.


Apartamentos Acapulco es uno de esos grupos que ha tenido que luchar lo suyo para llegar a donde está. Su estilo, lánguido y relajado, es todo lo contrario a lo que demandan los gustos actuales del mainstream. Ellos lo saben y en este segundo disco no se han rendido al mercado, sino que han continuado haciendo lo que mejor saben: dream-pop ruidoso y denso con atmósferas sugerentes por bandera. La esquina donde Los Planetas y Mercury Rev convergen en una explosión de pop.

El dream-pop en español está más vivo que nunca

En este segundo álbum de estudio Apartamentos Acapulco han continuado haciendo lo que mejor saben: dream-pop ruidoso y denso con atmósferas sugerentes por bandera. La esquina donde Los Planetas y Mercury Rev convergen en una explosión de pop.

Quizás, lo que sí han aportado como novedad en este “El Resto del Mundo” es un tono más optimista en las melodías, no así en la mayoría de las letras. Uno no puede explicarse cómo un dueto tan compenetrado como el que forman Angelina e Ismael puede vivir esta clase de historias de amor tan convulsas y, por qué no decirlo, incluso adolescentes. Pero su fórmula, lejos de aburrir, sigue siendo casi perfecta: las canciones parten de lo minúsculo a lo universal y van llevando al oyente hacia un mundo donde sólo existe su sonido.

Fotografía: Promo

De lo minúsculo a lo universal

Lo que sí han aportado Apartamentos Acapulco como novedad en este “El Resto del Mundo” es un tono más optimista en las melodías, no así en la mayoría de las letras. Uno no puede explicarse cómo un dueto tan compenetrado como el que forman Angelina e Ismael puede vivir esta clase de historias de amor tan convulsas y, por qué no decirlo, incluso adolescentes.

Así ocurre desde el principio con “Algo Que Aplastar o Pisotear”, donde el ambiente se vuelve denso y te atrapa en su dinámica hasta llegar a la enigmática letra (“Tú no tienes la culpa / Tú no eres como ellos / A ti te han comido el cerebro / A ti te han comido por dentro”), que lo mismo evoca un pasaje zombie post-apocalíptico que una crítica social en contra de la cultura de masas. Es lo que tienen estas evocadoras letras, que dejan mucho espacio a la imaginación. Aunque también es cierto que no todo es atmósfera. En “El Resto del Mundo” encontramos del mismo modo grandes canciones de pop canónicas, como esa “Estrella de los Mares” en la que colabora Anabella Cartolano de Las Ligas Menores.

La relación de la banda granadina con Argentina siempre ha sido apasionante, como ya pudimos comprobar en aquella entrevista que nos concedieron en el verano de 2017. En ese momento, el cuarteto comentaba que Él Mató A Un Policía Motorizado son uno de sus “grupos de cabecera”, pero además dejaban entrever que los jóvenes talentos venían pisando fuerte, como el grupo de Cartolano y Bestia Bebé. De hecho, dos de las nuevas canciones de este disco ya las conocíamos de su anterior EP (“De Fígares a Boedo”, firmado junto a los mencionados Bestia Bebé). Es el caso de “Deseo”, la arquetípica balada noise que se le da tan bien al grupo, y “La Mujer y el Monstruo”.

Una fructífera relación musical con Argentina

Apartamentos Acapulco han trabajado en España con David Sutil ‘Indio’ (Grupo de Expertos Solynieve, Lagartija Nick, Lori Meyers) y en Argentina con Lucas Rosseto (ingeniero de Él Mató, Las Ligas Menores, Bestia Bebé). Una combinación explosiva que ha dado como resultado un disco muy heterogéneo pero que, de igual manera, mantiene la identidad noise de la banda granadina.

Se nota la mano de los dos productores que han trabajado en el disco. En España David Sutil ‘Indio’ y en Argentina Lucas Rosseto. El primero, maestro de ceremonias de discos de Grupo de Expertos Solynieve, Lagartija Nick o Lori Meyers. El segundo, ingeniero habitual de Él Mató, Las Ligas Menores o Bestia Bebé. Una combinación explosiva que ha dado como resultado un disco muy heterogéneo pero que, de igual manera, mantiene la identidad noise de la banda granadina. Eso es algo que podemos ver claramente en la canción que da nombre al álbum (“El Resto del Mundo”) o en “Nunca Te Dije”, aunque también tiene una mirada al pop más cantable en otras piezas como “La Mujer y el Monstruo”, que nos evoca automáticamente ese “Qué Puedo Hacer” de Los Planetas.

Si bien en el anterior elepé «Nuevos Testamentos” (2017) el ruido era el protagonista, en este álbum han querido mostrar el lado más vitalista de su vertiente pop y no les ha quedado nada mal. Otro ejemplo sería “Regional Preferente”, un pepinazo pop cargado de sintes donde vuelven a colaborar con la vocalista de Las Ligas Menores.

La historia de la gestación de este largo viene a colación del siguiente tema. En “Camino de Ronda”, uno de los cortes más inspirados del disco, rinden homenaje a una de las calles más icónicas de la ciudad (y al “Planta” –Baja–). Esa calle está ubicada en el barrio de Fígares, el barrio de Apartamentos Acapulco y que da nombre al mencionado EP “De Fígares a Boedo”, barrio de Buenos Aires donde está ubicado el estudio Resto del Mundo, que da título a este álbum.

Un mundo donde sólo existe su sonido

Los de Granada también desvían la mirada ligeramente hacia el pop más radiable en algunas canciones. Si bien en el anterior elepé «Nuevos Testamentos” (2017) el ruido era el protagonista, en este álbum han querido mostrar el lado más vitalista de su vertiente pop y no les ha quedado nada mal.

Una historia cíclica que sirve también como analogía perfecta para la carrera de fondo en la que está metida la banda desde hace tiempo. Su primer álbum fue autoproducido, lo cual no les impidió ganar el ‘Girando Por Salas’ de 2018, la única subvención pública que se concede a los grupos para tocar en España (qué país este). Esto significa, básicamente, que han podido salir adelante gracias a que su música los ha llevado a conquistar a un público que valora esas atmósferas de ruido y guitarras etéreas, a las que ahora incorporan aún más sintetizadores que nunca.

Y el “Posible final II” de este disco no es más que la excusa perfecta para volver a escucharlo entero. “Esta no es la canción que será el himno del pop”, nos dejan, antes de marcharse. Lo tienen claro. Un disco que, ahora sí, con El Ejército Rojo (sello de Los Planetas), parece que podrá alcanzar nuevos horizontes. Un prometedor futuro para una de las bandas más prometedoras del noise y del dream-pop en español.

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