Cecilio G.

Cecilio G. –
Milion Dollar Baby (CEEGEEOTCP)

Ceci siempre gana. La imagen que se muestra en la portada de un Harry Potter con la cruz en la frente no es más que la metáfora de su victoria y condena. Un esbozo generacional eufórico y terrible que le ha llevado a la gloria y a sus peores fracasos. Un álbum con el que hace las paces consigo mismo y en el que comparte el lado más oscuro de su vida. Un trap más melódico y serio. A fin de cuentas, un nuevo comienzo. La historia de Cecilio, que ya es de todos, cumple con los cánones homéricos, tarantinianos, dantescos y traperos en una carrera que parece comenzar de nuevo y en la que todo está aún por hacer.

Para un tío como Juan Cecilia Ruiz (a.k.a. Cecilio G.), su vida dio un giro copernicano a base de hostias. Su actitud le granjeó todo tipo de enemigos: drogas, peleas y hasta una pena de cárcel por un delito de amenazas ocurrido hace años. Pero el verdadero punto de inflexión en su carrera y, por ende, de su vida, fue el que sin duda es uno de los grandes temas que seguramente figure en los álbumes recopilatorios de toda la escena trap en el futuro: “From Darkness With Love, un rap lírico cantado fatal (el Ceci siempre gana) con fusión de italodisco y bakala house acompañado de un videoclip espectacularmente sincero y simbólico, en el que se le ve montado en bici haciendo la ronda por un cementerio vacío, para después bailar al son de una litrona en un tejado al anochecer. Desde entonces, no ha vuelto a ser el mismo, y como Bruce Willis en Pulp Fiction (si se admite el símil cinematográfico), tomó la moto de la redención hacia un futuro lleno de esperanzas. Eso sí, después de pasar por el Purgatorio. La historia de Cecilio, que ya es de todos, cumple con los cánones homéricos, tarantinianos, dantescos y traperos en una carrera que parece comenzar de nuevo y en la que todo está aún por hacer.

Aspiración generacional más allá del llanto

La historia de Cecilio G., que ya es de todos, cumple con los cánones homéricos, tarantinianos, dantescos y traperos en una carrera que parece comenzar de nuevo y en la que todo está aún por hacer.

Esas son las sensaciones que dejaMilion Dollar Baby (CEEGEEOTCP)”, su nuevo disco producido por La Vendición Records (Yung Beef, Kaydy Cain o La Favi). Un trabajo en el que, como declaró en una interesante entrevista en El Periódico de Catalunya, iba a tratar «de todas las cárceles que existen: emocionales, vitales, metafísicas, existenciales, filosóficas…”. Pero, eso sí, sin renunciar al espíritu macarra y surrealista que tanto le caracteriza. «Milion Dollar Baby (CEEGEEOTCP)” no es una «Crítica de la razón pura» del trap, sino simplemente un ejercicio más reflexivo e intenso que lo hecho hasta entonces.

Cárceles existenciales, emocionales, vitales… y mucha ternura

“Milion Dollar Baby (CEEGEEOTCP)” trata «de todas las cárceles que existen: emocionales, vitales, metafísicas, existenciales, filosóficas…”. Pero, eso sí, sin renunciar al espíritu macarra y surrealista que tanto caracteriza a su autor.

«Daría la vida por verte / Quiero que me hables de la muerte”, repite obsesivamente Cecilio nada más arrancar el disco. Se trata de la «Intro”, una pieza mucho más intimista que aquella que da nombre al disco y que lanzó previamente como single. Bajo un remix del tema del clásico «In My Mind» de Dynoro y Gigi D’Agostino, el cantante catalán de 24 años rememora aspectos de su vida dolorosos, entre los que se intuye la muerte de su padre, sobre el que elabora un poema que deja sin palabras. Sin duda, un verdadero acto de sinceridad y solidaridad para con sus seguidores. Una de las características que hacen de Cecilio G. un ‘gran tipo’ es las ganas de tomarse las cosas mucho más en serio de lo que solía hacer antes. Como por ejemplo vimos en aquella surrealista entrevista con Carlotta Cosials de Hinds, en la que más allá del contenido, se demostró el lado infantil del artista urbano, incapaz de guardar las formas y tratar con la seriedad apropiada a su interlocutora. Hay versos que llevan a un punto extremadamente cariñoso y por los que afloran ese infantilismo que ahora se convierte en ternura y antes sólo pasaba por risa o broma, como por ejemplo la mención imprevisible a Manolo García en la canción.

«Trankimazin” parece hacer gala de su lucha contra sus adicciones. Una sintonía de teclado que resuena a Lykke Li y su «I Follow Rivers marcan una letra inspirada por la que también deja relucir sus fracasos y grandezas. Como en su día hicieron grandes leyendas del rock alternativo, como Jason Pierce con Spiritualized o Elliot Smith, camufla el supuesto amor hacia una persona con el amor por las drogas. «Baby no puedo dormir / Aún sigo pensando en ti / Pienso que me voa’ a forrar / Pienso que me voy a morir sin ti”, reza el estribillo. ¿No es lo mismo pero en sentido invertido ese «pienso que me voa’ forrar” con el «there’s a hole in my arm where all the money goes out” de «Cop Shoot Cop« de Spiritualized? «Nadie me dio de su ayuda / Pero eso a mí me la suda / Nunca la necesité / Siempre caímos de pie”. Como diría Nacho Vegas, «formalidad poca, pero que dure».

Amor promiscuo en la era de Instagram

«Milion Dollar Baby (CEEGEEOTCP)” no es una «Crítica de la razón pura» del trap, sino simplemente un ejercicio más reflexivo e intenso que lo hecho hasta entonces.

«Que estoy pa ti y tú lo sabes / pero que a mi no me importa que te comas cuatro pollas por ahí / si yo también lo hago / no te voy a engañar bebé”. El siguiente track, Ando con 3”, podríamos decir que es la balada del álbum. Con esta particular declaración de amor, que sin duda puede provocar el mismo efecto que aquella escatológica frase de Tom Waits («Si fuera un chico responsable te ofrecería el agujero del culo de una rata como alianza”), Cecilio parece hacer un guiño a la polémica canción de Maluma, «Felices los 4”, y establecer así su ideal de amor romántico en estos turbulentos tiempos de mete-saca frenético y proliferación de culos por Instagram.

Vuelta a la confesión personal. «CECILIO G KUSH”, además de hacer referencia a la potente marihuana, relata grosso modo detalles de su vida recreativa y personal en la que no paraba de pegarse con todos. «Me sudaba tol’ rabo / era un chico muy raro”. También hay una mención especial a ese tema a dúo con Los Zafiros titulado «Tengo una coca que flipas” que en su día publicó como una especie de respuesta al clásico «Dinero e la ola» de su colega Yung Beef. Con “Gracias Gucci Mane” lanza un beef directo a uno de los estandartes y pioneros del género en Estados Unidos. Los marcados bajos confieren un empuje a la canción que la coronan como un hitazo de la oldschool.

A camino entre el alboroto punk y el absurdo infantil

Si algo hemos descubierto en este nuevo trabajo es lo bien que escribe Ceci cuando quiere. El espíritu generacional que desprenden las canciones son algo más que el quejido de un adolescente llorica. Esas “ganas de llorar” ahora que “ya estoy bien” no son más que el desastre sobrevenido a una generación que siempre creyó que lo más importante en la vida era salir de fiesta y follar mucho.

Las dos últimas canciones son un regreso al tono confesional e intimista del “Intro”. La primera, Million Dollar Baby”, hace un repaso por su vida y los numerosos cambios que han tenido lugar. De colarse en salas a abrir conciertos, de la adicción a la abstinencia, y vuelta a la adicción. Como decía Keith Richards, “las mejores fiestas son las que no recuerdas”, y los 18 fueron unos años profundamente borrosos en la memoria de Cecilio. También detalla los años de pobreza material vividos junto a su madre en unos emotivos versos. Si algo hemos descubierto en este nuevo trabajo es lo bien que escribe cuando quiere: “Como ves siempre ha ido mal / por eso quiero que sepas / que yo vengo de la mierda / a los que aún siguen en ella / que no sientan ansiedad / que no dejen que el sistema les hunda jamás”. El espíritu generacional que desprenden son algo más que el quejido de un adolescente llorica. Esas “ganas de llorar” ahora que “ya estoy bien” no son más que el desastre sobrevenido a una generación que siempre creyó que lo más importante en la vida era salir de fiesta y follar mucho.

Ya en los últimos minutos, “Porque te vas” pone la guinda a un sorprendente final en el que suena la guitarra de Mygal X con la voz de King Jedet, una de las últimas personas que más marcaron la vida del catalán tras su entrevista para el canal de VICE en YouTube. Esta versión del clásico de Jeanette pone los pelos de punta y encaja a la perfección con la idiosincrasia de Cecilio G. A camino entre el alboroto punk y el absurdo infantil, este tema está enmarcado en ese preciso momento en el que inevitablemente hay que decir adiós, bien a la persona amada, bien a uno mismo.

error: ¡Contenido protegido!