Yung Beef & Goa

Yung Beef & Goa – 
Traumatismo Kraneoencefalico

"Traumatismo Kraneoencefalico" es el primer trabajo colaborativo de Yung Beef y el valenciano Goa. En él vemos a dos artistas acercándose desde posiciones distintas pero no opuestas a un terreno común, donde el estilo de cada uno ha influido en el otro para encontrarse en un punto intermedio que sabe combinar lo mejor de ambos. Si bien no es un disco excesivamente innovador (tampoco lo pretende), sí que trae algo misterioso y desconocido al género en el que se enmarca.

No cabe duda de que 2018 ha sido el año de la reafirmación del trap y la música urbana en España, y no parece que ese auge vaya a caer en saco roto (sólo hay que echar un vistazo a los carteles de los grandes festivales nacionales como el Primavera Sound o el Sónar y su reciente confirmación de Bad Bunny). Esto conlleva el afianzamiento y el crecimiento artístico de algunos nombres propios, y en este caso vamos a detenernos en una de las grandes figuras: Yung Beef. Sin embargo, esta vez el granadino viene acompañado de Goa, un valenciano prácticamente desconocido hasta «Guns N Roses” (single incluido en el anterior trabajo de Beef).

Alejándose del trap genérico

Más que cosa de dos, parece que Goa ha encontrado en «Traumatismo Kraneoencefalico” la exposición que necesitaba valiéndose de su padrino Yung Beef, quien esperamos continúe explorando este tipo de sonoridades y nuevas posibilidades.

Fernando Gálvez ha conseguido poner su nombre en el centro de la actualidad musical nacional gracias a un prolífico año artísticamente hablando en el que ha firmado nada menos tres proyectos: «A.D.R.O.M.I.C.F.M.S. 4, «El Plugg Mixtape” y su último «Traumatismo Kraneoencefalico”. Mientras, desde su sonada aparición en «El Plugg”, Goa ha llamado nuestra atención con un estilo totalmente virgen en nuestro contexto y con claras referencias a Yung Lean, smrtdeath o Lil Peep, quien popularizó esa etiqueta de ‘emo trap’ que quiere abanderar el valenciano. Dicho subgénero ha invadido el campo internacional del trap de manera que algunos grandes exponentes del género podrían enmarcarse en él, tales como XXXTentacion, Lil Uzi Vert o el mencionado Lil Peep. Así las cosas, Goa ha aparecido en el panoramanacional para darle un empujón al género y constituirse como el primer nombre destacado en introducirlo en España.

En todos estos artistas podemos observar un común denominador: la unión de letras melancólicas y a veces incluso despojadas de las ambiciones de lujo y dinero con instrumentales letárgicas intencionadamente expresivas y sentimentales y con una imaginería que remite a elementos góticos y malditos. Los géneros musicales son tratados en muchas ocasiones con poco cuidado y frecuentemente tendemos a sobre-etiquetar, pero en este caso es más que evidente que los artistas mencionados comparten (con ciertas diferencias) un estilo que se puede tipificar en sí mismo para alejarlo del trap genérico.

Fotografía: Promo

La irrupción de la estética emo en el trap nacional

Las letras de «Traumatismo Kraneoencefalico” dejan a un lado la egolatría característica del trap y pretenden ser más profundas, buscando cierto romanticismo visceral desde el punto de vista de un joven perdido en la soledad de la noche, llena de drogas, dinero y relaciones superficiales.

«Traumatismo Kraneoencefalico” es un disco breve cuyas ocho canciones suman unos veintidós minutos de duración en total. Contiene colaboraciones de nombres como DP Beats o Marvin Cruz, ambos productores aclamados ya internacionalmente. Sin embargo, la mitad de los temas llegan producidos por Pochi, compañero de Goa en Fvck Vibez, quien es capaz de traer consigo sus mejores ideas y consolida su sello guitarrero con riffs en tonos menores como melodía principal de sus beats.

«Traumatismo Kraneoencefalico” arranca sentando sus bases a través de «Castlevania”, una pieza que toma su nombre de la famosa saga de videojuegos de terror con un ambiente gótico, adjetivo ideal para definir la atmósfera siniestra de una obra que se aleja de las luces de neón del anterior Yung Beef para mostrarnos una tenue iluminación a base de tonos oscuros y apagados. En general, las letras están cargadas de referencias culturales millennials como Grim Fandango y Hello Kitty en «YTTQ” o Aleister Crowley y los Corleone en «Red Hot Chili Peppers”. Dejan a un lado la egolatría característica del trap y pretenden ser más profundas, buscando cierto romanticismo visceral desde el punto de vista de un joven perdido en la soledad de la noche, llena de drogas, dinero y relaciones superficiales.

Un nuevo paso adelante para la evolución del género

La sensación de experimentación que hay en este trabajo, sin ser algo demasiado innovador ni mucho menos rompedor más allá de introducir la estética en el panorama nacional, nos deja saciados pero a la vez con ganas de más.

Respecto a la parte instrumental, como decía, el estilo de Pochi es marcadamente personal y sus riffs crean una atmósfera radicalmente distinta a lo que estamos acostumbrados, aunque a veces se queden cortos en cuanto a diversidad creativa y puedan resultar bastante similares en las primeras escuchas. Las producciones de Fish Narc, Marvin Cruz, Pierre Bourne y Clutchill, por su parte, saben enmarcarse perfectamente en el estilo del disco y no suponen en ningún momento una salida de tono ni parecen estar fuera de contexto. Aquí debemos hacer mención especial a las del recientemente aclamado Marvin Cruz: «101 Dalmatas” y «Red Hot Chili Peppers”.

También hay que pararse a analizar con atención los dos temas en solitario de Yung Beef y Goa, «Ups N Downs” y «Rainman”, respectivamente. Con cierta perspectiva examinadora, podemos afirmar que el valenciano consigue un ambiente más redondo que el granadino. Yung Beef no falla, pero es cierto que la novedosa figura de Goa, casi desconocida hasta ahora, es capaz no sólo de conmovernos sino que logra aportar al granadino nuevos recursos expresivos poco frecuentes en su propuesta e igualmente fascinantes. Más que cosa de dos, parece que Goa ha encontrado en «Traumatismo Kraneoencefalico” la exposición que necesitaba valiéndose de su padrino Yung Beef, quien esperamos continúe explorando este tipo de sonoridades y nuevas posibilidades. La sensación de experimentación que hay en este trabajo, sin ser algo demasiado innovador ni mucho menos rompedor más allá de introducir la estética en el panorama nacional, nos deja saciados pero a la vez con ganas de más.

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