Animal Collective

Animal Collective – 
Merriweather Post Pavilion

"Merriweather Post Pavilion" es un portal al futuro que nos muestra cómo el pop puede abrazar elementos de la psicodelia y de la música experimental pero seguir siendo accesible. Animal Collective se desprendieron de toda máscara y se mostraron tal y como son. ¿El resultado? Un álbum que confirma el corazón pop del grupo y asienta las bases del género de cara a los próximos años.


Impredecible. Misteriosa. A veces accesible y pegadiza. Complicada. Puedo seguir esta lista de adjetivos e intentar poner límites artísticos a la obra de Animal Collective, pero siempre erraría el tiro. ¿Qué hacen? No sabría decirte. Cuando uno parece estar ante la respuesta definitiva, Avey Tare y Panda Bear, con un bramido ensordecedor o un toque de percusión inesperado, te devuelven de lleno a ese caos que sólo saben manejar los miembros del colectivo de Baltimore. ¿Es esta formación un proyecto encargado de encontrar la belleza en el mero ruidismo? ¿Es acaso un grupo de personas intentando fundirse con su propio sonido en una naturaleza idealizada? Animal Collective fueron dando volantazos y jugando al despiste hasta 2009, año en el que despejaron todas las dudas en relación a su identidad con “Merriweather Post Pavilion”: Animal Collective son un grupo de pop; de hecho, son el grupo que definió el pop del futuro.

Me gusta pensar en lo naturalista de la obra de Animal Collective, en cómo sus miembros se han volcado en cuerpo y alma para representar el mundo en su carácter impredecible, caótico, a veces pacífico y, en otras ocasiones, desolador. Me lo imagino de la siguiente manera: una hoguera en lo más profundo de un bosque con cuatro personas alrededor realizando una suerte de ritual chamánico. Geologist se encuentra con sus artilugios y Deakin con la guitarra, ambos siguiendo el hipnótico ritmo de unos Avey Tare y Panda Bear que se erigen como líderes de la ceremonia mientras entonan cantos tribales incomprensibles que despiertan lo más primitivo de nuestro ser. En ese espacio y tiempo que ellos mismos crearon, Animal Collective eran los amos, pero, ¿y fuera de este entorno?¿Serían capaces de abandonar el confort de la naturaleza para enfrentarse a un mundo ajetreado? ¿Hay pop en Animal Collective para que puedan sobrevivir más allá de sus fronteras?

Definiendo el pop del futuro

“Merriweather Post Pavilion” es un álbum de pop en el que Animal Collective combinan magistralmente su carácter más etéreo y experimental con percusiones contundentes y sintetizadores para lograr melodías accesibles y coloridas. En apariencia, uno podría extrañarse ante este volantazo de la banda para moverse por terrenos más accesibles, pero no caigamos en el engaño: “Merriweather Post Pavilion” no es más que la evolución de “Strawberry Jam” (2007) y una versión maqueada de “Feels” (2005) y “Sung Tongs” (2004).

La base de esta crítica es la siguiente: “Merriweather Post Pavilion” es un álbum de pop en el que Animal Collective combinan magistralmente su carácter más etéreo y experimental con percusiones contundentes y sintetizadores para lograr melodías accesibles y coloridas. En apariencia, uno podría extrañarse ante este volantazo de la banda para moverse por terrenos más accesibles, pero no caigamos en el engaño: “Merriweather Post Pavilion” no es más que la evolución de “Strawberry Jam” (2007) y una versión maqueada de “Feels” (2005) y “Sung Tongs” (2004). Este lavado de imagen no representó ningún cambio de personalidad, sino que fue la manera ideal de confirmar su identidad pop.

Afirmar esto en voz alta parecía dolerles, como si el respeto de un nicho minoritario pendiera de ese hilo. La música de Animal Collective había supuesto hasta aquel 2009 una lucha contra su propia naturaleza pop al poner ciertas barreras sonoras que añadían complejidad a su propuesta en aras de conseguir un producto, digamos, de carácter elevado. ¡Las melodías querían salir! ¡Las estructuras sencillas querían prevalecer! “Strawberry Jam” dio la sensación de haber nacido como una mezcla de rebeldía y necesidad de expandir el espectro sonoro para abrazar un estilo más manejable (recordemos “Peacebone” o “For Reverend Green”, por ejemplo). En aquel momento los miembros del colectivo comenzaron a otear los límites de ese bosque que encerraba su fantasía sonora. Aunque Deakin se vio sobrepasado y decidió permanecer algo más en su interior, Panda Bear, Avey Tare y Geologist caminaron juntos y acabaron fascinados por lo que se encontraron al otro lado.

Fotografía: Scott Gries (Getty Images)

La apertura de mente de Animal Collective

“Merriweather Post Pavilion” es un compendio de melodías tan pegadizas como vanguardistas con las que explican el devenir y los miedos más primitivos del hombre dentro de un baile lisérgico que nos hace olvidar cualquier preocupación. Al final, Animal Collective no abandonan el bosque, sino que consiguen llevarnos a él.

Bien es cierto que “Merriweather Post Pavilion” nació desde la reclusión de los miembros del grupo con Ben Allen en los Sweet Tea Recording Studio en Mississippi, pero es el álbum que más mira hacia el exterior en toda la carrera de Animal Collective para sentar las bases del pop del futuro; un disco que no entiende el paso del tiempo ni el background de sus oyentes. Da igual de donde vengas y a donde vayas, da igual cuándo lo escuches: “Merriweather Post Pavilion” es una experiencia lisérgica que te atrapa y cambia para siempre. Es una noche que no recuerdas, un polvo que te lleva a las estrellas y un viaje introspectivo con el que te conoces más a fondo. Así, todo en uno.

La portada y su efecto óptico nos adelanta e invita a este viaje psicotrópico firmado por tres mentes que apuestan todo por las melodías electrónicas, los desarrollos lentos, las explosiones épicas y, sobre todo, el uso del sampler, herencia directa de aquel “Person Pitch” (2007) con el que Panda Bear trajo novedades al universo de Animal Collective. Toda esta instrumentación sirve de colchón para que “Merriweather Post Pavilion” destaque la belleza de todo lo banal haciéndonos partícipes, por primera vez, de su contenido lírico. “In The Flowers” fantasea con figuras femeninas oníricas y “My Girls” plasma una idílica vida familiar. ¿Quién no quiere paz y estabilidad? ¿Cómo no caer rendido ante lo que ansiamos cuando nos lo plantan en la cara?

Las referencias anteriores de Animal Collective eran complicadas ya no sólo a nivel musical (comenzaron haciendo noise, pasaron al ambient tribal y terminaron por acomodarse en esta psicodelia pop), sino también líricamente debido a que Panda Bear y Avey Tare solían cantar a ciertos aspectos de la vida desde una perspectiva surrealista con la que resultaba difícil empatizar. “Merriweather Post Pavilion”, al hacer constante referencia a la idealidad de conceptos sencillos como la familia, el trabajo o la feminidad, permite que el oyente conecte fácilmente con el mensaje y, en consecuencia, con el grupo. Es más, “Merriweather Post Pavilion” tiene otra característica que lo hace especial: es el primer disco en el que conocemos a sus miembros tal y como son. Basta escuchar a Panda Bear en “Also Frightened” y “Daily Routine” hablando de cómo sus hijos visitan al médico y demás aflicciones de la vida adulta para ver que detrás de ese nombre encontramos a Noah Lennox, un hombre de mediana edad como cualquiera de nosotros.

Detrás de la fantasía encontramos personas como tú y yo

Animal Collective demostraron que detrás de las formas intangibles dibujadas por sus antiguas melodías intrincadas y etéreas se encontraba la solución a la pregunta que habían estado intentando responder todos estos años: ¿a qué suena el pop en el futuro? A sintetizadores, a epicidad, a preocupaciones compartidas. En definitiva, a “Merriweather Post Pavilion”.

Hasta entonces, cualquiera podría olvidar que detrás de los seudónimos y la parafernalia sonora el colectivo está formado por gente de a pie. Por mucho que antaño se resguardaran bajo producciones difíciles y letras indescifrables, en “Merriweather Post Pavilion” nos vimos identificados gracias a sentimientos compartidos como el inexorable paso del tiempo, echar de menos la juventud (“Summertime Clothes”) o la necesidad de recordar los escasos momentos especiales que aparecen en nuestra ordinaria existencia (“Bluish”). Esta preocupación común nos hace empatizar con el grupo, pero es que cuando Animal Collective se muestran vulnerables, asustados por el qué dirán (“Taste”) y ansiosos por encontrar estabilidad en sus relaciones (de nuevo, “My Girls” o “No More Running”), terminamos de conectar por completo con ellos. He ahí la explicación de que “Merriweahter Post Pavilion” fuera un completo éxito, la cumbre creativa de Animal Collective y una revolución en el nuevo pop. Es un compendio de melodías tan pegadizas como vanguardistas con las que explican el devenir y los miedos más primitivos del hombre dentro de un baile lisérgico que nos hace olvidar cualquier preocupación. Al final, Animal Collective no abandonan el bosque, sino que consiguen llevarnos a él.

“Merriweather Post Pavilion” es un álbum que marcó un antes y un después para definir el pop del futuro. Tal vez carezca del misticismo naïve y encantador de “Feels” o de la locura de sus primeras grabaciones, pero Animal Collective no pudieron estar más acertados con esta jugada al demostrarnos que detrás de las formas intangibles dibujadas por sus antiguas melodías intrincadas y etéreas se encontraba la solución a la pregunta que habían estado intentando responder todos estos años: ¿a qué suena el pop en el futuro? A sintetizadores, a epicidad, a preocupaciones compartidas. En definitiva, a “Merriweather Post Pavilion”.

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