Girlpool

Girlpool –
What Chaos Is Imaginary

"What Chaos Is Imaginary" es el trabajo más importante de Girlpool hasta la fecha. Si la banda ya se había consolidado con su sólido segundo elepé, ahora demuestra cuánto han aprendido por el camino y cómo son capaces de experimentar en un disco sólido, cargado de personalidad y emotividad y ligado a momentos cruciales en la vida de sus miembros. Valiente, sorprendente y profundamente honesto.


En cierto momento de la trayectoria de la mayoría de bandas y artistas termina por llegar un álbum trascendental, no necesariamente en un sentido comercial, sino para su propio futuro creativo. “Kid A” (2000), caso paradigmático, fue un disco que subvirtió (por no decir que abolió) el paradigma del rock alternativo, pero ante todo hizo descubrir a Radiohead que ahora podían jugar con sus propias reglas. Mientras, “Parklife” (1994) sería el éxito comercial más importante de Blur, pero fue su álbum homónimo el que llevó a Albarn y compañía por nuevos derroteros sonoros, más allá del costumbrismo britpop.

Lejos de estas referencias pueden tener lugar cambios de igual o mayor impacto creativo y personal en grupos más modestos, y para Girlpool esto ocurrió en un ‘periodo de entrediscos’. En 2017, el dúo californiano compuesto por Harmony Tividad (bajo) y Cleo Tucker (guitarra) lanzó “Powerplant”, un segundo álbum en el que abandonaban el formato desnudo y minimalista de su debut “Before the World Was Big” (2015) para, en compañía al fin de una batería, entrar en un terreno indie-rock no exactamente más elaborado pero sí más contundente. De este modo, sus temas introspectivos, de vulnerabilidad, maduración y amistad podían apoyarse en más texturas sonoras sin perder personalidad al tiempo que la mágica y laureada armonía de sus voces podía fluir con aún más libertad, sin que recayera sobre ella el peso de dirigir los temas. Pero este no fue exactamente el punto de inflexión.

Sí, es cierto que buena parte de esta nueva forma de funcionar (más parecida a la de una banda tradicional que a la que tenían en sus orígenes cuasi-acústicos) y la inclinación hacia la distorsión lo-fi son elementos que han permeado a su tercer álbum, “What Chaos Is Imaginary”, pero si este elepé es determinante para la banda lo es por cómo refleja un cambio crucial en la vida de uno de los miembros de Girlpool. Y es que este es el primer trabajo de la banda desde que Cleo Tucker se reconociese abiertamente como una persona transgénero no binaria y comenzase un tratamiento hormonal que, además de su cuerpo, ha modulado su voz.

Encontrar una nueva voz y una nueva perspectiva

Este es el primer trabajo de la banda desde que Cleo Tucker se reconociese abiertamente como una persona transgénero no binaria y comenzase un tratamiento hormonal que, además de su cuerpo, ha modulado su voz. Las voces de Tividad y Tucker se encuentran ahora distanciadas, pero encuentran nuevas posibilidades armónicas en ese amplio espacio que, lejos de ser un erial para Girlpool, es un campo grande y fértil.

Puede que este detalle que parezca una obviedad, pero en una entrevista concedida a Study Breaks Magazine, Tucker declaraba lo siguiente:

Creo que la parte más complicada [de explorar su nuevo rango vocal] es sentir que mi propia voz es extraña para mí. Y está siendo frustrante, porque voy a sentir el deseo de cantar y tocar y hay algo en el camino que no sé cómo arreglar ni cómo trabajar con ello.

Las voces de Tividad y Tucker (quien, según otra entrevista anterior en i-D, utiliza en inglés los pronombres they/them pero declara sentirse relativamente cómodo siendo percibido como un hombre) caminaban casi al unísono y hacían saltar chispas con las microscópicas disonancias que sus choques provocaban, pero ahora se encuentran distanciadas, obligadas a adaptar temas antiguos, aunque encontrando nuevas posibilidades armónicas en ese amplio espacio que, lejos de ser un erial para Girlpool, es un campo grande y fértil.

Fotografía: Ilana Kozlov

Maduración a través de la pausa

Tividad y Tucker ya no son ese dúo inexperto y adolescente que hacía frente a un mundo inquietante con memorables estribillos de riot grrrls, sino una pareja de artistas con experiencia y un gran bagaje de referencias, y componen y arreglan sus temas con absoluta confianza en cada movimiento. Además del indie-rock guitarrero cobran importancia las referencias dream-pop que, en conjunto, configuran catorce temas más pausados, reflexivos y elaborados.

También el resto de sonidos y texturas del elepé atestiguan los profundos cambios que han tenido lugar en el seno de Girlpool. Tividad y Tucker ya no son ese dúo inexperto y adolescente que hacía frente a un mundo inquietante con memorables estribillos de riot grrrls, sino una pareja de artistas con experiencia y un gran bagaje de referencias, y componen y arreglan sus temas con absoluta confianza en cada movimiento. Además del indie-rock guitarrero que dirigía el tono en “Powerplant”, cobran importancia las referencias dream-pop que, en conjunto, configuran catorce temas más pausados, reflexivos y elaborados. Arreglos simples pero sólidos de electrónica se hacen notar ya en “Where You Sink”, single principal de este elepé, que no tiene problema en menguar la importancia de las guitarras para crear un corte atmosférico y emotivo, reforzado por unos juegos de coros que veremos a lo largo del álbum.

Aparecen también estos arreglos al acercarnos al tercio final del disco, cuando “Minute In Your Mind”, una etérea pieza de dos minutos, empieza a abrir la puerta al tema que da nombre al álbum. “What Chaos Is Imaginary” es una de las piezas clave de este trabajo, la cual Harmony Tividad compuso en uno de sus momentos más complicados emocional y psicológicamente. La vulnerabilidad sigue ahí a pesar de todos estos años, pero Girlpool han encontrado un modo más honesto de expresarla y de enfrentarse a ella. Eso no hace a las letras menos crípticas, como ocurre con las imágenes surrealistas de la genial “Stale Device” (All the kids you thought had bigger eyes / Consumed by schemes”), pero nada impide que conectemos con su emotividad.

La honestidad abre el camino

La vulnerabilidad sigue ahí a pesar de todos estos años, pero Girlpool han encontrado un modo más honesto de expresarla y de enfrentarse a ella. Eso no hace a las letras menos crípticas, pero nada impide que conectemos con su emotividad. Tucker y Tividad, después de todas las adversidades, se complementan más que nunca y, gracias a todo lo que han aprendido, producen sinergias simplemente mágicas.

También se percibe esa maduración en aquellos elementos que la banda traía consigo desde discos anteriores. Incluso en los temas más animados hay más temple y una energía mejor medida: la líneas de guitarra de Tucker suenan aún más complejas, claras y definidas incluso cuando hay distorsión de por medio, pero no tiene problema en privarse de ella cuando es necesario. Su nueva voz, que coordina gran cantidad de temas del disco, destaca, segura, en “Lucy’s”, primera canción del álbum, como firme declaración de intenciones; también en una “Hire” que empieza ligera y vintage pero se permite una formidable subida de octava en el crescendo final; y juega hábilmente con los tonos bajos y suaves en “All Blacked Out” que evoca con cariño y respeto al difunto Elliott Smith.

En general, Tucker y Tividad se sirven ahora de progresiones de acordes muy ricas y riffs sorprendentes, abandonando casi todo convencionalismo; incluso cortes a priori más sencillos, como “Lucky Joke” o la alegre y animada “Swamp And Bay”, poseen una cadencia y una estructura poco habituales. Nada nos quita, no obstante, temas puros y honestos como “Pretty”, tan luminosa en su estructura y dolorosamente sincera en sus letras (I’m consistently not worth your time / Sometimes I feel so far away / It’s hard to think I’ll ever stay”) que resulta difícil no empatizar con ella.

A pesar de que “What Chaos Is Imaginary” no es un disco largo, tiene un número de canciones innecesariamente elevado, y haber eliminado algunas canciones olvidables como “Hoax And The Shrine” o la pareja final compuesta por “Joseph’s Dad” y “Roses” habría permitido reorganizar el tracklist para que las transiciones resultasen más fluidas. En especial, da la sensación de que estos dos últimos temas no encajan del todo en un sentido tonal, aunque no sean malos o aburridos per se. Con todo, nada impide apreciar la enorme calidad y solidez de este trabajo, que demuestra que Girlpool era, es y seguramente sea en el futuro una banda con mucho que decir. Tucker y Tividad, después de todas las adversidades, se complementan más que nunca y, gracias a todo lo que han aprendido, producen sinergias simplemente mágicas. Simple y llanamente, la honestidad les abre el camino.

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