Current 93

Current 93 –
The Light Is Leaving Us All

Basándose en un cristianismo poco ortodoxo, la compañía, que cuenta con excelentes músicos, así como el escritor de ciencia ficción y terror post-apocalíptico Thomas Ligotti, logra coleccionar bellísimas melodías y dulces palabras en la tesitura de Tibet, un susurro lastimero. Funciona bien como música, pero su ambición va bastante más allá. El proyecto trata de llevarnos a un mundo donde la luz se ha escapado, nos ha dejado, y la esperanza no tiene ya cabida.


Antes del final de todas las cosas, habrá un juicio, y la luz que habita los cuerpos les servirá de guía en su trámite. Todas las eras verán sus límites encaramándose, los instrumentos tocarán himnos de gloria y los elegidos se elevarán dejando en tierra los posos de su arrepentimiento. Llegados a este punto, las gloriosas aves del paraíso anunciarán la llegada de un amanecer nuevo y la meritoria destrucción de este mundo, que quedará sellado en las cenizas del olvido. Pero los pájaros anuncian un desenlace letárgico, fatal. Ésta es la premisa de la que parte Current 93, el estrambótico y metafísico proyecto de David Tibet, quien a su vez no ha negado la pertenencia a círculos esotéricos ni su devoción por los escritos de Aleister Crowley.

Un álbum conceptual, críptico y trascendental

Una apuesta arriesgada, factor invariable del conjunto, que a través del cristianismo poco ortodoxo y las ligazones órficas trata de acceder a un universo poco explorado de la experiencia humana.

Con trabajos como “Peasant” (2017) de Richard Dawson o las premisas oscuras de ROME, el neo-folk demuestra que es un género con muchas posibilidades por descubrir. Sin embargo, el nacimiento de la etiqueta va ligado a una serie de grupos de los años noventa, entre los que destaca Current 93 como su principal promotor. A lo largo de dicha década y la siguiente, el mensaje ha variado muy poco, pero ha llegado encubierto por un simbolismo poético a través de la extensa obra del grupo. Básicamente una selección de melodías atávicas y exquisitos arreglos que sostienen, repitiéndose como un mantra, las palabras de un apesadumbrado Tibet, junto a las voces de su amigo el escritor de ciencia ficción y terror Thomas Ligotti, las guitarras de Andrew Liles y Alasdair Roberts (con intervenciones predominantes en esta ocasión), la zanfona de Ossian Brown, los teclados y el theremin de Reinier van Houdt o las gaitas de Michael J York. Una apuesta arriesgada, factor invariable del conjunto, que a través del cristianismo poco ortodoxo y las ligazones órficas trata de acceder a un universo poco explorado de la experiencia humana.

Fotografía: Promo

Un sonido característico sin salirse del marco apoteósico del neo-folk

Dentro del exquisito canon de David Tibet y compañía, esta pieza demuestra una alta calidad y una búsqueda esotérica especialmente trabajada. Los teclados y en general los instrumentos de lámina como la marimba o la celesta se suman a la acostumbrada zanfona y las cuerdas para tomar las riendas de un vals hipnótico y antiguo.

La introducción propuesta por “The Birds Are Sweetly Singing” revela poco de los misterios que oculta la frase más icónica del álbum, y que aparecerá recurrentemente con un significado más profuso. Los efectos y las disonancias establecen una esfera de terror que se va desentumeciendo entre las guitarras y los teclados. Las grabaciones y la intervención de una voz femenina dan paso a “The Policeman Is Dead”, que enmarcada en un entramado más folk presenta el reconocible estilo de la banda mientras repite, dolientemente, que la luz se nos está escapando con los funestos reclamos de los pájaros. Una orquesta de teclados interviene para empaquetar el ambiente medieval, y las letras, crípticas, en un estilo muy parecido al de Genesis, ahondan en la oscuridad que acaba de crearse.

El único sencillo del álbum, “Bright Dead Star”, vagamente concebible sin el resto del disco, guarda poca relación con el corte anterior, registrando una de las peculiaridades del conjunto que no es frecuente en los registros de Current 93. Y es que pocas veces el saco de neo-folk muestra concepciones musicales tan variadas. «The Light Is Leaving Us All” sigue repitiéndose como una plegaria, hasta la llegada de la zanfona. “30 Red Houses” prosigue con una de las ideas más frescas y enigmáticas. Una marimba propone la melodía y David Tibet emplea sus registros poéticos para aparecer como un cuentacuentos maldito. La oscuridad y la intensidad de la voz aletean, narrando los enfrentamientos que han tenido lugar en el propio ser y que han dado origen a esta pérdida progresiva y triste. Una interesante visión de la psicodelia y una apuesta sonora nueva, incluso para el legado de la agrupación. Con una tónica marcadamente medieval, “A Thousand Witches” desciende a los infiernos metálicos de Dead Can Dance y los aúna con la visión folclórica fuertemente escocesa del guitarrista Alasdair Roberts. La gaita y las flautas traen la paz con que inevitablemente acaban las disonancias del piano.

Un mundo donde la luz se ha escapado

A diferencia de otros trabajos del conjunto, “The Light Is Leaving Us All” trata de explorar un mayor abanico de sensaciones y sonidos, además de la temática característica del proyecto, destacando la eternidad perdida y el imaginario de su universo apocalíptico.

Your Future Cartoon” es un breve y maternal corte, que posibilita en manos de la celesta un viaje en paz que recorre la poesía de Tibet. Y el misticismo continúa poco después en “The Postman Is Singing”, cuyas disonancias contrastan radicalmente con la visión anterior y propician una oscuridad de tinte oriental, también bastante inusual para el sonido establecido por la banda. La demencia se va pronunciando con mayor intensidad hasta la aparición de “The Bench and the Fetch”. En ella, la originalidad decae un poco, si bien mantiene una delicadeza muy introspectiva al mezclar las guitarras con la celesta.

The Kettle’s On” vuelve a marcar la diferencia, fundando un aperturismo con la subida de la gaita y un nuevo encontronazo con las sonoridades medievales. La voz de Tibet regresa a su vivacidad y el recitativo recorre una gran variedad de emociones. Un estrépito, clausurado por series de ruidos aleatorios, da paso a “Fair Weather”, en las que el marco folclórico vuelve de la mano del violín y la poesía envejece, necesita de acompañamiento, de unas nuevas gargantas primitivas, montanas. La ausencia de cambios de intensidad puede alargar en exceso este tramo final, que remata con “The Milkmaid Sings” y su lacónico decaimiento, remarcado por las voces de Tibet y Ligotti, y firma el que probablemente sea el trabajo más interesante de la década para Current 93.

Es muy probable que tras la primera audición no queden en la cabeza más que los tentadores mantras y algunas de las arcaicas melodías que pueblan el discurso poético. A diferencia de otros trabajos del conjunto, “The Light Is Leaving Us All” trata de explorar un mayor abanico de sensaciones y sonidos, además de la temática característica del proyecto, destacando la eternidad perdida y el imaginario de su universo apocalíptico.

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