Derby Motoreta’s Burrito Kachimba

Derby Motoreta’s Burrito Kachimba –
Derby Motoreta’s Burrito Kachimba

Derby Motoreta’s Burrito Kachimba debutan con un álbum homónimo en el que confluyen flamenco, rock y psicodelia. Situándose a la estela de formaciones tan emblemáticas como Triana, Alameda o Medina Azahara, el conjunto sevillano renueva tales propuestas cruzándolas con otras como las planteadas por los australianos King Gizzard & The Lizard Wizard.

Siguen aflorando propuestas psicodélicas interesantes en nuestro país. Hoy ponemos el foco en el sur para certificar que el rock andaluz no estaba muerto, como parecía hace algunos años. Sólo estaba tomando un nuevo impulso para regresar con ideas renovadas y llamativas. Si en 2017 Quentin Gas & Los Zíngaros nos presentaban con “Caravana” una aplaudida mezcolanza de flamenco, rock y psicodelia, ahora los también sevillanos Derby Motoreta’s Burrito Kachimba contribuyen a actualizar un legado que incluye grandes nombres como Triana, Alameda o Medina Azahara.

Tras un nombre tan extravagante como Derby Motoreta’s Burrito Kachimba encontramos a miembros de otras bandas sevillanas como The Milkyway Express, Quentin Gas & Los Zíngaros, Furia Trinidad o JambalayaBand. El grupo está integrado por el cantante Dandy Piranha, Bacca y Gringo a las guitarras, Soni con el bajo, Máscara a los teclados y El Papi ‘Pachuli’ tras la batería. No han tardado mucho en llamar la atención con una propuesta que se sitúa en un punto intermedio entre Triana y los australianos King Gizzard & The Lizard Wizard, ingredientes a los que suman una pequeña dosis de imaginería kinki extraída de las propuestas cinematográficas de finales de los setenta y principios de los ochenta de Eloy de la Iglesia y José Antonio de la Loma. De esa triangulación surge lo que el propio grupo se ha lanzado a definir como ‘kinkidelia’.

Confluencia de flamenco, rock y psicodelia

Hay potencia vocal e instrumental, grandes riffs y dejes flamencos sobre bases lisérgicas. Derby Motoreta’s Burrito Kachimba contribuyen a actualizar un legado que incluye grandes nombres como Triana, Alameda o Medina Azahara.

En “Derby Motoreta’s Burrito Kachimba” hay potencia vocal e instrumental, grandes riffs y dejes flamencos sobre bases lisérgicas que hace meses llamaron la atención no sólo del público local, que ya coreaba con entusiasmo algunas de sus canciones en la pasada edición del festival Monkey Week, sino también el de sellos como El Segell, propiedad del Primavera Sound. Decíamos hace algún tiempo que el flamenco volvía a florecer gracias a trabajos como los que están lanzando Quentin Gas & Los Zíngaros, Niño de Elche (sea en solitario o con Exquirla) y Rosalía, nombres que ahora sería conveniente completar con Derby Motoreta’s Burrito Kachimba.

Fotografía: Promo

El nuevo rock andaluz

Derby Motoreta’s Burrito Kachimba se sitúan en un punto intermedio entre Triana y los australianos King Gizzard & The Lizard Wizard, ingredientes a los que suman una pequeña dosis de imaginería kinki extraída de las propuestas cinematográficas de Eloy de la Iglesia y José Antonio de la Loma. De esa triangulación surge lo que el propio grupo se ha lanzado a definir como ‘kinkidelia’.

Tras las siglasKBMD encontramos una introducción atmosférica, de carácter inquietante, donde una voz grave enuncia “Derby Motoreta’s Burrito Kachimba” mientras el sintetizador nos lleva directamente a la poderosa The New Gizz, uno de los temas más redondos del compacto a tenor de sus altas dosis de potencia rítmica, reverb, juegos de dinámicas y letras abstractas y evocadoras. Aliento De Dragón, por su parte, derrocha vigor y fuzz. Presenta guitarras abrasadoras y enérgicos riffs de órgano que tardan apenas unos segundos en atraparnos para hacernos sentir que cuatro minutos y medio se nos quedan cortos para disfrutar de este corte.

Con Somnium Igni (Pt. 1) damos un giro de 180º y nos adentramos en el tema más llamativo, por diferente, del LP. Lejos de la electricidad que se extiende a lo largo del presente registro discográfico, aquí escuchamos un corte acústico de estética lo-fi en lo que es la recreación del sonido de un viejo disco de vinilo para jugar con el contraste en la segunda mitad de la canción, donde recuperan la traza más actual y nos entregan una de las letras e interpretaciones más bonitas de cuantas recoge este trabajo: Y el camino ha sido largo / pero he de llegar, ¡vive Dios! / que en la puerta la villa / me espera mi corazón”, cantan en el estribillo. Una composición a medio camino entre el flamenco y la canción popular de la que, afortunadamente, según sugiere el título, es presumible esperar una segunda parte en próximos lanzamientos.

¡Larga vida a la ‘kinkidelia’!

Propuestas como la que nos presentan Derby Motoreta’s Burrito Kachimba contribuyen a renovar y revitalizar un género que parecía extinto. Más allá de apostar por fórmulas ya explotadas, estos sevillanos se lanzan a surcar la ola neopsicodélica desde sus propios presupuestos, poniéndose a la estela de toda una tradición pero empujándola hacia el presente.

En El Salto Del Gitano volvemos a las propuestas psicodélicas más contundentes. Un homenaje a la película Navajeros, de Eloy de la Iglesia, con el cual se presentaron en sociedad y que es, asimismo, una de las canciones más celebradas del conjunto. Su empuje general se torna frenético en el solo, haciendo de este uno de los momentos cumbre del disco. En Grecas encontramos guitarras pesadas que se endurecerán aún más en los estribillos, donde DMBK sacan a relucir su lado más reivindicativo cuando Dandy Piranha canta: El pueblo se despierta / la Corona pide piedad”. Por su parte, Samrkanda se erigirá como la pieza más ambiciosa del trabajo al superar los siete minutos de duración, una extensión que solventan a la perfección a base de sinuosas líneas de guitarra, diferentes maniobras de intensidad y arpegios de sintetizador que en el tramo final del tema generan un entramado instrumental exquisito.

La Piedra De Sharon será la encargada de poner punto y final al álbum. Una composición de regusto stoner donde, como en la anterior, la variedad de matices que conforman la base instrumental hacen de esta un cierre idóneo para el álbum. Propuestas como la que aquí nos presentan Derby Motoreta’s Burrito Kachimba contribuyen a renovar y revitalizar un género que parecía extinto. Más allá de apostar por fórmulas ya explotadas, estos sevillanos se lanzan a surcar la ola neopsicodélica desde sus propios presupuestos, poniéndose a la estela de toda una tradición pero empujándola hacia el presente.

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