Cupido

Cupido –
Préstame Un Sentimiento

Pimp Flaco y Solo Astra sellan su idilio con un disco redondo y compactado de ocho canciones que se mueven, con pocas salidas de guión, entre la psicodelia bubblegum, el pop de sintes y guitarras chorreantes de reverb y la melancolía bailable. Mientras el autotune lo recorre todo, también lo hace la idea de que "Préstame Un Sentimiento" sólo es el principio para Cupido. Una pizarra en blanco con algunos garabatos de colores.


Realmente es precioso lo que han hecho Cupido. Poner la música por encima de todo y de paso su relación milenaria con la expresión de los sentimientos románticos para romper barreras estéticas y formar una relación honesta e impensable que tiene mucho de las relaciones ‘contraculturales’ modernas: es poliamorosa porque surge entre cinco personas, es transversal en cuanto a clase pues sella el idilio entre Pimp Flaco, un trapero, y una banda crecida en el indie como Solo Astra, y se mantiene a distancia: unos viven en Madrid aunque vienen de Tenerife; el otro baja a grabar con ellos desde Barcelona. De toda esta carambola difícil de creer ha terminado saliendo la que puede ser nuestra versión más certera hasta la fecha del mito de Mac DeMarco, si tenemos en cuenta además que Sen Senra se bajó de las comparaciones a porrazos y que casualmente se metió después a hurgar en territorios más urbanos anticipándose de alguna manera a la explosión que estaba por venir. No era tan raro que un tipo como él, anonadado en una ensoñación guitarrera inundada de chorus y reverb, utilizara cajas de ritmos y beats más propios del hip-hop para levantar su música, pues en el fondo es algo que ha ido de la mano del pop de guitarras de dormitorio, del do it yourself y de toda esta movida desde los tiempos de Ariel Pink y The Haunted Graffiti. Así que para nada es raro que un tío que viene del trap termine como voz principal de una banda de bedroom pop. Cupido, eso sí, siempre serán recordados por ser los primeros. Al menos en nuestro país.

Préstame un sentimiento…

Este primer LP está pensado para insistir en la construcción de Cupido como identidad independiente. Un manifiesto de su personalidad sonora, de sus intenciones como músicos y de su monotematización sobre el amor como fuerza que todo lo une, todo lo provoca, todo lo puede.

En los últimos meses hemos visto cómo el sad rap penetraba con más fuerza en España, cómo iba calando la influencia de Lil Peep, de XXXTentacion. Cómo Yung Lean, su epítome europeo, lanzaba un disco llorándole a la guitarra como jonatan leandoer127. Hemos escuchado “Traumatismo Kraneoencefálico”, hemos redescubierto a Goa y entendemos sobre todo que esto de la escena urbana se ha caracterizado siempre precisamente por esta actitud de sano eclecticismo, de integración loca de géneros y estilos, de amplitud de miras y de inconformismo estético, pero quizá el hito más multitudinariamente reconocible de esta nueva vertiente es la publicación de “No Sabes Mentir”.

La historia viene de algo antes, desde más o menos principios de 2017: el trapero Pimp Flaco, que por aquel entonces había dejado uno de los primeros hitos internacionales de nuestra escena con ese “Chemtrails” (la de la avioneta) junto a su hermano Kinder Malo y por otro lado ya empezaba a explorar las posibilidades de su música con un acompañamiento más orgánico, acababa de fichar por Subterfuge. Buscando una banda de acompañamiento para sus presentaciones pre-Sónar, David Mansanet, de la discográfica, le puso en contacto con Solo Astra y en el Ochoymedio dejaron la primera prueba del idilio.

Fotografía: Alicia Padrón

Una relación bien asentada, un disco como punto de partida

“Préstame Un Sentimiento” es un trabajo humilde, coqueto, poco ambicioso y sobre todo muy honesto, cargado de sensibilidad, preciosismo, brillante melancolía y sintes que se deshacen al sol, guitarras ensoñadas que repican y melodías efectivas y sencillas bañadas en autotune.

El tiempo seguiría pasando, llegarían temas como “Laberinto de Amor” y, en algún momento, las dos partes se juntaron para ver qué podía salir de allí. La respuesta fue “No Sabes Mentir”, un primer polvo del que es difícil salir sin querer repetir, así que Cupido ya era una realidad. Con sólo ese tema (y evidentemente con la experiencia y bagaje de Solo Astra y con la repercusión mediática de Flaco) firmaron un contrato con el Primavera Sound y con Universal y sellaron sendas participaciones en el Primavera Club (tanto Madrid como Barcelona) y en el Monkey Week, dejando además una historia con pocos precedentes en nuestra escena. Lo diferente tenía que ser su sello de identidad.

Por eso el resultado más, digamos, tangible de la unión de ambas caras es un disco redondo y compacto, con pocas (o ninguna) salidas de guión y pensado para insistir en la construcción de Cupido como identidad independiente. Un punto de partida, de algún modo. Un manifiesto de su personalidad sonora, de sus intenciones como músicos y de su monotematización sobre el amor como fuerza que todo lo une, todo lo provoca, todo lo puede. “Préstame Un Sentimiento” es un trabajo humilde, coqueto, poco ambicioso y sobre todo muy honesto, cargado de sensibilidad, preciosismo, brillante melancolía y sintes que se deshacen al sol, guitarras ensoñadas que repican y melodías efectivas y sencillas bañadas en autotune.

Fotografía: Alicia Padrón

Cupido, hijo de su tiempo

Un disco romántico que no por nada vio la luz el 14 de febrero y que tira de algo tan manido como el amor como concepto, maximizado y tratado con mucha sensibilidad, pero sin llegar a resultar empalagoso, enseñando una vertiente más gamberra aunque igual de perdidamente enamorada y permitiéndose reflexiones algo más superficialmente profundas.

Un disco romántico que no por nada vio la luz el 14 de febrero y que tira de algo tan manido como el amor como concepto, maximizado y tratado con mucha sensibilidad, pero sin llegar a resultar empalagoso, enseñando una vertiente más gamberra aunque igual de perdidamente enamorada y permitiéndose reflexiones algo más superficialmente profundas por lo (no tan) obvio como aquella de que “El Tiempo Es Oro” (“Ahora párate a pensar un momento en que lo único que tienes es tiempo”) o la tan necesaria de “Autoestima”, que más bien supone una oda a la belleza de cada uno.

Pero sobre todo es un disco que es hijo naturalísimo de su tiempo, y que sirve a la postre para poner a Cupido como el representante nacional más claro de toda la nueva oleada de, llamémoslo, ‘bedroom pop’ (pero también podemos llamarlo estirpe de Ariel Pink y progenie de Mac DeMarco, probablemente dos de los músicos más influyentes de los últimos quince años), que está invadiendo desde diferentes panoramas locales el entorno global.

Obviamente está ahí también la pátina psicodélica heredada de Tame Impala (qué casualidad, por su parte también una de las bandas más influyentes de los últimos diez años), un territorio en el que podíamos enmarcar más claramente a Solo Astra, como podemos hacerlo con Baywaves o (con más reservas) Alien Tango. Pero Cupido son más que eso. “Tenemos más de Bad Bunny que de Tame Impala”, nos decían ellos mismos hace poco, y ahondaban en la influencia que al final ejercen los de Kevin Parker sobre él y sobre prácticamente todos los músicos del mundo, demostrando su apertura de miras.

El lugar de este idilio en un movimiento más global

Es un disco que es hijo naturalísimo de su tiempo, y que sirve a la postre para poner a Cupido como el representante nacional más claro de toda la nueva oleada de, llamémoslo, ‘bedroom pop’ (pero también podemos llamarlo estirpe de Ariel Pink y progenie de Mac DeMarco, probablemente dos de los músicos más influyentes de los últimos quince años), que está invadiendo desde diferentes panoramas locales el entorno global.

En la misma entrevista nos hablaban de Perras On The Beach y de Luca Bocci, la colaboración estelar de “Préstame Un Sentimiento”, poniendo la mirada en Argentina y en su nueva ola, en la que también podemos relacionar a bandas como Bestia Bebé y Tobogán Andaluz o al gran Mariano Di Cesare, mastermind detrás de Mi Amigo Invencible y El Príncipe Idiota. Pero también de jazz o de sonidos más clásicos, hacia los que podrían o no dirigirse en un futuro, encontrando por aquel lado relación conceptual con la vertiente británica del género, con artistas como Yellow Days o Rex Orange County (ha colaborado con Tyler, the Creator) e incluso los geniales King Krule (que ha transitado el rap y el spoken word cuando y como le ha dado la gana) y Nilüfer Yanya si levantamos un poco la mano. Y nos comentaban que podría haber algo en el futuro con la banda mejicana Little Jesus, que junto a CLUBZ o en otras dimensiones Caloncho están trayendo su interpretación del género hacia terrenos más synth y más ochenteros en tierras aztecas. Precisamente sangre mejicana corre por las venas del angelino Cuco, que por su parte introdujo el castellano a nivel internacional en esto del bedroom pop, y en ese ingente pero muy concreto territorio de globalización del dormitorio también nos topamos con fenómenos algorítmicos como el noruego Boy Pablo, el tailandés Phum Viphurit, el neoyorquino Gus Dapperton o la bostoniana Clairo.

Un poco de todos hay en Cupido, un mínimo. Empezando por la ambición evidente de concebir el pop de guitarras en clave de nueva generación. Coqueto, cuco, preciosista y brillante, melancólico pero esperanzador y optimista, sincero, blandito, ochentero. Y, mientras, Cupido y versiones atrevidas como la de El Último Vecino por La Zowi o la de CARIÑO por C. Tangana han servido para invitar al núcleo de Agorazein a reconvertirse en un grupo de post-punk, o para animar a Dellafuente a soltarse un tema(zo) con Novedades Carminha y, por qué no, incluso para dar alas al último tema de Confeti de Odio… Para abrir de alguna manera una grieta más en el muchas veces tan inmovilista pop español.

Flechazos por la promesa de lo que vendrá

Cupido son más Cupido por la promesa de lo que pueden ser que por el monolito sólido que es su primer trabajo. Las cosas claras las tienen, que para empezar por el principio no está nada mal.

Por eso es importante “Préstame Un Sentimiento”, más que sorprendente o devastador y sin dejar nunca de ser correctísimo. Por lo que supone y por las posibilidades de lo que vendrá. Lo que hay de momento es, repito, una colección concreta de pequeños flechazos directos. Desde una “No Sabes Mentir” convertida en bandera y una “U Know” que baja las revoluciones hasta la más refulgente colaboración con Luca Bocci en “El Tiempo Es Oro” y pasando por el synth con alma soul “5 Senti 2”.

La segunda mitad del disco entra en territorios más ambiciosos, empezando por los guiños más funky de “Milhouse”, más deudora de un sonido angelino. El título guiña, por cierto, como todo el empaquetado, al casette ficticio del personaje de Los Simpson Kirk van Houten (el padre de Milhouse) “Borrow Me A Feeling”. “Continúa” sigue la línea, cómo no, pero se adentra en una fase más disco, más Metronomy, con ese solo de guitarra coqueto y un beat más dinámico. Y la vertiente disco se hace más evidente en “Telepatía”, una canción que Toni nos confesaba había sido la más complicada de terminar que grabar y que efectivamente puede ser la canción más compleja del disco, con influencias más evidentes de Bad Bunny, por ejemplo, con ese beat más latino pero también más insistente y el adorno de esos violines hechos con un sinte e inspirados según Toni en el “Sunny” de Boney M.

Cierra la que es seguramente la mejor melodía del disco en la más acústica “Autoestima”, donde Solo Astra ponen un bonito reprise en latitudes más cubanas. Y cierra la prueba de que Cupido son más Cupido por la promesa de lo que pueden ser que por el monolito sólido que es su primer trabajo. Las cosas claras las tienen, que para empezar por el principio no está nada mal.

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