Tamino

Tamino –
Amir

"Amir" es el primer álbum del músico belga Tamino, quien se ha hecho un nombre en la escena musical actual logrando un mestizaje entre su cultura originaria (la oriental) y su cultura natal (la occidental) que resulta renovador y claramente personal en una industria plagada de recursos excesivamente reciclados.


La creación de una primera obra es, quizás, una de las tareas más complicadas para un artista. O, al menos, debería serlo, pues supone su carta de presentación al público. La cantidad de ideas, referencias e intenciones que confluyen en la producción de esa primera obra es desmesurada. Esto se debe al simple hecho de que detrás del primer trabajo, salvo casos excepcionales, hay una gran cantidad de años de desarrollo e información recibida. Por eso, se necesita dosificar bien todas las ideas y símbolos para exponer al mundo lo que realmente quieres contar o lo que quizás haya que contar. Este es el caso de Tamino, quien acaba de presentarnos un notable álbum debut con composiciones que recorren desde los diecisiete a los veintiún años.

Tamino-Amir Moharam Fouad es un músico belga de ascendencia egipcia, dato para nada irrelevante en su caso y que no será difícil vislumbrar cuando escuchemos sus canciones. «La música está en mí de nacimiento, no es algo que pudiera decidir”, expresa el artista. Con tal convicción y desde la crudeza musical publicó en primavera de 2017 su primer EP, «Tamino, en el cual ya encontrábamos tres de las canciones que aparecen en este su álbum debut. En mayo de 2018 apareció un segundo extended titulado «Habibi” que anticipó la publicación de «Amir. Para la grabación de este álbum Tamino se ha puesto detrás de prácticamente todos los instrumentos salvo en ciertas canciones donde encontramos una participación estelar: Colin Greenwood, bajista de Radiohead.

Un honesto e íntimo cuadro lleno de futuro

En «Amir” encontramos las preocupaciones de un joven lleno de preguntas y con necesidad de respuestas al darse de bruces con un mundo vacío y apático. Esto, sin lugar a dudas, es la causa de que el disco gire en torno a temas como el amor, la soledad o el paso del tiempo y sus efectos sobre nosotros.

En «Amir” encontramos las preocupaciones de un joven lleno de preguntas y con necesidad de respuestas al darse de bruces con un mundo vacío y apático. Esto, sin lugar a dudas, es la causa de que el disco gire en torno a temas como el amor, la soledad o el paso del tiempo y sus efectos sobre nosotros. La corta edad del artista nos hace pensar que eso podría resultar contraproducente, ya que la visión que puede tener un joven veinteañero del tiempo probablemente se quedará coja respecto a la perspectiva que puede tener alguien bajo el prisma de la experiencia que te da, precisamente, el paso del tiempo.

Sin embargo y pese a ciertos oasis de inmadurez, consigue aportar una personalidad muy concreta a sus canciones, aunque no sea capaz de salir de ciertos espacios comunes sobre todo en lo que respecta a su manera de tratar los temas que vemos en sus letras. Éstas, si bien están cargadas de poderosas imágenes, no resultan del todo espectaculares. Por ejemplo, en Sun May Shine” dice: «Early spring arrived / sober, light grey sky / sun may shine, sun may shine / just right now it won’t rise / in your sullen gaze / I see no care for this place”. Aquí nos encontramos ante una narración ambiental como metáfora de los propios sentimientos, aunque las imágenes que utiliza Tamino recuerdan demasiado a las que podrían aparecer en álbumes de Radiohead o Bon Iver de forma mucho más desarrollada.

Fotografía: Press

Una sopa de influencias dispares que no ha terminado de coger ningún sabor concreto

Si bien se nota que Tamino ha sabido dotar al álbum de todas las características sonoras y líricas que él quería, su principal piedra en el camino es no haber sido totalmente consciente de la necesidad de mantener al oyente atento en todo momento: en «Amir” apenas juega con la percepción del público y parece más bien un álbum escrito por y para el autor.

Comenzamos con «Habibi”, una canción que ya descubrimos en su primer EP y que sirve para asentar perfectamente una atmósfera nocturna y pausada que nos rodeará durante toda la escucha del álbum (salvo en algún que otro momento excepcional). Los puntos de vista nihilista y apático del autor son perfectamente visibles tanto en esta «Habibi» como en «Sun May Shine”, segunda pista del disco. Si bien se nota que Tamino ha sabido dotar al álbum de todas las características sonoras y líricas que él quería, su principal piedra en el camino es no haber sido totalmente consciente de la necesidad de mantener al oyente atento en todo momento: en «Amir” apenas juega con la percepción del público y parece más bien un álbum escrito por y para el autor. Desde luego, no podemos negar que tenemos varias canciones muy destacadas como «Tummy”, una de las composiciones más relajadas y a la vez ‘comerciales’ del álbum, pero al juntar todos los temas en un mismo tracklist dejamos de interesarnos a medida que se suceden los tracks. A partir de «Chambers”, cuarta pista, empezamos a percibir cierta monotonía musical y lírica.

Por otro lado, sí hay que reseñar que se nota la variedad de influencias del belga, pues podríamos rastrear un gran número de referentes que contribuyen a una creación centrada pero versátil respecto a su clasificación estilística. En este sentido, hay que analizar también los detalles étnicos que resultan de la introspección genética musical de Tamino, la cual da lugar a la impresión de características armónicas, melódicas y rítmicas típicamente orientales en un álbum que mantiene su sello occidental y comercial, por lo que se respiran elementos de frescura y novedad en canciones como «So It Goes” o «Each Time”.

También debemos hacer una parada necesaria en este momento para mencionar a la Orquesta de Nagham Zikrayat, compuesta en gran parte por exiliados y refugiados de las guerras arábigas y africanas, que se ha ocupado de todos los pasajes y arreglos orquestales del disco. El punto negativo de dichas referencias y los pasajes orquestales es que falta en «Amir” cierta lija que sea capaz de ‘esconder’ hasta cierto punto esas influencias, pues algunos momentos beben demasiado de Radiohead (sobre todo de «OK Computer” (1997) en, por ejemplo, la introducción de «Sun May Shine”) y de su progenitor artístico, Jeff Buckley, entre otros.

Un debut honesto e interesante pese a ciertos fallos conceptuales y formales

El principal problema no está en la mayor o menor madurez de algunas piezas en concreto (un argumento no válido en mi opinión pues «Indigo Night» es una de las mejores canciones del disco y tiene una narratividad inocente pero cargada de sentido y sinceridad), sino más bien en la madurez de la idea de confeccionar un álbum como unidad y no como un simple conglomerado de canciones.

Eso sí, el tramo final del disco consigue que acabemos con un regusto muy dulce. Desde la preciosa e ingenuamente romántica «Verses” a la áspera y sincera «Persephone” vemos a un Tamino que se preocupa por las personas a las que necesita cerca y les confiesa que, sin querer, probablemente acabe destruyéndolas según se aproximan cada vez más. Todo esto pasando por dos piezas más experimentales y marcadamente electrónicas: «w.o.t.h” e «Intervals”.

Quizás el principal problema en «Amir” es, como avisaba, que no ha sido compuesto con la idea de un producto singular desde un primer momento, debido que nos encontramos con canciones con más de cuatro años como «Cigar” o «Indigo Night. Profundizando en esto, el principal problema no está en la mayor o menor madurez de algunas piezas en concreto (un argumento no válido en mi opinión pues «Indigo Night» es una de las mejores canciones del disco y tiene una narratividad inocente pero cargada de sentido y sinceridad), sino más bien en la madurez de la idea de confeccionar un álbum como unidad y no como un simple conglomerado de canciones.

Con todo, Tamino ha conseguido con «Amir” un debut honesto e interesante que, aun con ciertos fallos tanto conceptuales como formales (probablemente debidos a la corta edad del joven), consigue encandilarnos y encontrar en nosotros un par de oídos atentos. La carrera del compositor parece prometedora y sabemos que estamos ante un futuro cargado de talento.

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