Canciones de nuestra vida (XXXVI): Todo lo que ni el océano podrá llevarse consigo

“Beach Life-In-Death”, del aclamado Twin Fantasy (2018), es un punto de inflexión para la carrera de Will Toledo e incluso para el indie-rock del siglo XXI, pero, ¿qué esconden sus trece minutos de duración y por qué nos parece una canción tan increíble?



Hay canciones que marcan un antes y un después en un grupo. Composiciones que son tan ricas, originales, atrevidas y densas que, a pesar de ser parte del contenido de un continente mayor, pueden entenderse como una obra en sí misma. El ejemplo más célebre es Queen y “Bohemian Rhapsody”, una canción de la que creo que a estas alturas no es necesario decir nada. El cuarteto británico consiguió crear una referencia que se ha utilizado como analogía con un montón de grupos que han surgido desde entonces. El típico “esta canción es la “Bohemian Rhapsody” de [inserte grupo a placer]” que he visto aplicado en muchas ocasiones, como por ejemplo a Radiohead y su “Paranoid Android”. Hace poco volví a toparme con un comentario de este tipo, esta vez en referencia a una canción de Car Seat Headrest. “Beach Life-In-Death” es la “Bohemian Rhapsody” del siglo XXI, decía. Y puede que no fuera muy desencaminado.

Si esta es realmente la obra más ostentosa y grandilocuente de Car Seat Headrest sería algo que podríamos debatir, ya que Will Toledo es un artista muy dado a escribir canciones largas y con un sinfín de partes y contenido: ahí están “Famous Prophets (Stars)” (perteneciente también a Twin Fantasy), “Boxing Day” (de su álbum doble “Nervous Young Man”) o “The Ballad of the Costa Concordia” (del grandioso Teens of Denial). Todas ellas comparten una particularidad que todavía no hemos mencionado además de, por supuesto, su extensión: son canciones de indie-rock.

No es que no existan canciones de indie-rock de larga duración (ahí tenemos a Yo La Tengo y temas como “And the Glitter is Gone”), pero normalmente son piezas más centradas en repetir un loop o un par de notas pedal a partir de las cuales experimentar con el ruido y los límites del sonido. El caso de Will Toledo es bastante diferente, puesto que la naturaleza de sus canciones se asemeja más al indie-rock tradicional con melodías breves y directas que no suelen casar muy bien con estructuras y conceptos más propios de otros géneros como el rock progresivo. Pero “Beach Life-In-Death” funciona. Y no sólo eso, sino que tiene algo que te atrapa, que hace que quieras volver a ella una y otra vez y que incluso cambia tu visión y manera de entender el indie-rock.

“Beach Life-In-Death” tiene algo que te atrapa, que hace que quieras volver a ella una y otra vez y que incluso cambia tu visión y manera de entender el indie-rock. Alcanza un estatus de himno gracias a su capacidad de conectar con una minoría mayoritaria de esta generación a través de temas universales como el desamor para introducir muchos otros que todavía necesitan un mayor tratamiento y una mayor visibilidad, sin estigmatizarlos ni romantizarlos.

“Beach Life-In-Death” es una canción brillante por muchos motivos. El primero que mencionaremos es su letra. Hasta cinco canciones con la palabra “Beach” en el título estaban incluidas en 3 (2010), uno de los primeros discos que Will Toledo publicó en Bandcamp al comienzo de su carrera. De ellas, tres son mencionadas aquí: “beach death”, “beach funeral” y “beach fagz”, las cuales comparten el sujeto y tema central de la obra: un amor no correspondido, fallido y tortuoso. Esa es la base de la que partimos en esta montaña rusa que sube lentamente y nos prepara ante una caída demencial. Pero, antes de que hayamos tenido tiempo para recuperarnos, nos vuelve a llevar cuesta abajo a través de un caos emocional imposible de evitar por muchas escuchas que le des. Porque Will Toledo no se limita únicamente a esto, sino que lo que comienza como una narrativa inocente del fracaso de nuestro protagonista por estar con esa persona amada, pronto se entremezcla con multitud de temas como la depresión, la (homo)sexualidad o el amor romántico, tratados con una crudeza y una honestidad únicas. Ahí queda esa descripción tan acertada de la depresión:

It should be called anti-depression
As a friend of mine suggested
Because it’s not the sadness that hurts you
It’s the brain’s reaction against it

O esa crítica al amor que nos vende Disney:

When they finally found their home
At Walt Disney Studios
Then everyone grew up
With their fundamental schemes fucked right up

Tampoco obviemos esas estrofas en las que Will describe de manera muy poética, a la par que desgarradora, desear a alguien que prácticamente no sabe ni que existes:

It’s not enough to love the unreal
I am inseparable from the impossible
I want gravity to stop for me
My soul yearns for a fugitive from the laws of nature

Otro punto importante de la canción son los diferentes leitmotivs (principalmente dos) que podemos encontrar. El primero de ellos es:

We said we hated humans
We wanted to be humans

El cual viene a representar la dicotomía del amor y el odio por el ser humano; odiarse a uno mismo y a los demás y, a la vez, querer aceptarse y sentirse integrado:

The ocean washed over your grave
The ocean washed open your grave

El segundo leitmotiv representa un recuerdo que se creía olvidado y que siempre te acaba atormentando. En este caso es ese amor no correspondido que no deja de reaparecer y desquiciar al protagonista. Por supuesto, la letra tiene un contenido mucho más extenso del que podríamos hablar durante horas, como esa mención a diferentes elementos de la cultura millennial, las referencias a la religión e incluso la identificación del amor como una especie de secta, además de las propias autorreferencias que cobran mucho más sentido repasando los anteriores discos del autor y que nos ayudan a conectar en mayor profundidad con la obra.

Pero la letra no lo es todo. La estructura, la música y los recursos de los que Will se vale para construir este himno es lo que consiguen que funcione como un todo inseparable y compongan un entramado premeditado hasta lo enfermizo. La canción es bastante simple en cuanto a recursos musicales (apenas emplea un puñado de acordes), pero es en su manera de utilizarlos donde realmente brilla gracias a una producción en la que capas y capas de guitarra se funden (sólo en la intro hay veinte pistas de guitarra) con otra multitud de elementos que se van añadiendo poco a poco, como las pistas de voz y baterías que suenan más o menos encerradas dependiendo del momento. La estructura aquí está mucho más marcada que en el tema original de 2011, con momentos en los que la música se permite un respiro e incluso se emplea el ruido de conectar la guitarra al amplificador para marcar el comienzo de una parte.

Fotografía: Dos Rios Films

Pero uno de los recursos más importantes y que más puede pasar desapercibido a primera escucha es la voz de Will. La utilización de dos pistas de voz diferentes es muy frecuente en sus canciones, sobre todo para crear coros y armonías vocales, pero aquí además adquiere otra función. Durante toda la canción hay dos opuestos: la voz racional y la irracional. La voz racional se muestra más calmada e intenta no perder el control, mientras que la irracional exhibe una parte más desquiciada que acaba devorando por completo la parte cerebral del artista.

Destacan así momentos como ese juego de preguntas y respuestas que se asemeja tanto a un coro griego en el que una voz, devastada y perdida, se pregunta qué debería hacer. La otra voz, todavía intentando reconducir la situación, le contesta: What should I do? / Eat Breakfast / What Should I do? / Eat lunch. O esas estrofas en las que ambas voces cuentan lo mismo con un tono totalmente diferente (prestad atención al I spent a week in Ocean City / and came back to find you were gone). La lucha entre una y otra es constante y es lo que define, junto a los crescendos de la música, los momentos climáticos de cada parte. Ahí quedan ese I don’t want to go insane en el que ambas se funden o el ya mencionado The ocean washed over your grave donde la incapacidad por mantenerse sereno y el caos de sentimientos acumulados acaban apoderándose de cualquier atisbo de esperanza.

En realidad, ni siquiera los momentos más calmados rememoran momentos felices. Last night I dreamed he was trying to kill you / I woke up and I was trying to kill you simboliza los intentos del protagonista por cuidar y proteger a la persona que quiere pero acabar hiriéndola, mientras que el resto de la segunda parte describe cómo a la vez que intenta cuidarlo no puede evitar sentirse desatendido e incomprendido. Ojo a esas referencias a “Ivy” de Frank Ocean (que también habla de una relación fallida) o a varios de los webcómics de Cate Wurtz (Will se ha declarado fan de ellos en más de una ocasión).

“Beach Life-In-Death” es visceral, catártica, cruda y desgarradora, pero por encima de todo y al igual que el resto de sus canciones, es terriblemente humana. Y eso es lo que hace a la obra de Will Toledo tan fascinante.

Podríamos escribir multitud de artículos acerca de esta canción, de su significado, sus referencias y cómo todo está conectado con la propia música. Merece mucho la pena indagar en Genius acerca de ello, pero al final lo importante es que “Beach Life-In-Death” es una canción muy dinámica que acerca el sonido de guitarras a estructuras impropias del indie-rock, alcanzando aquí un estatus de himno gracias a su capacidad de conectar con una minoría mayoritaria de esta generación a través de temas universales como el desamor para introducir muchos otros que todavía necesitan un mayor tratamiento y una mayor visibilidad, sin estigmatizarlos ni romantizarlos. Y eso es justo lo que consigue Will aquí. “Beach Life-In-Death” es visceral, catártica, cruda y desgarradora, pero por encima de todo y al igual que el resto de sus canciones, es terriblemente humana. Y eso es lo que hace a la obra de Will Toledo tan fascinante.

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